Estilo abstracto y visual
Ficha de análisis o teoría académica:
La concesión del Premio Nobel de Literatura 2004 a Elfriede Jelinek me alegra mucho, muchísimo, porque ya resultaba algo extraño que la literatura austriaca no hubiera alcanzado un galardón de este prestigio, aunque a sus escritores no les importunaba en exceso, pues contaban con el respaldo del público y ellos continuaban a su dedicación: escribir. Siempre ha existido en Austria una activa vida literaria. Además ésta es mi literatura, la de Centroeuropa, pues es la que centra mi actividad profesional. Hace cuatro años entrevisté a Jelinek para la revista Litoral. En aquel entonces ya estaba interesado en que se diera a conocer a esta escritora, se la valorara y se conociera lo que sucedía en Austria.
El premio Nobel, de inicio, es para ella, pero, desde luego también es el primero que reciben las letras austriacas y esto, también es muy significativo, porque es una literatura grande, enorme en este siglo, antes y después de la Segunda Guerra Mundial, y entre los que figuran nombres como Thomas Bernhard, Robert Musil o Peter Handke. Yo he leído a Jelinek en fases diferentes de mi vida. Lo que más me atrajo de su literatura en principio fue su estilo. Es muy riguroso, preciso, trabajado. Es como un bisturí. Al mismo tiempo es muy abstracto, pero su escritura visualiza muy bien. Esto se observa muy bien en «Los excluidos» y «La pianista», y en otro libro de 1995 que se traduce como «Los hijos de los muertos». En esta obra intenta desmitificar los ideales que sustentan a Austria. Pues siempre han pretendido dar una idea de que allí todo es naturaleza. La autora ataca esta concepción porque hace creer que Austria no posee Historia y por supuesto que la tiene. Es un ataque a la concepción de naturaleza en todo Occidente y no sólo en su país. Tampoco deja de hacer observaciones críticas a la relación entre el turismo y la naturaleza. Esta obra es una novela muy larga y en la que muestra que Austria se ha convertido en una entidad metafórica aunque muy real.
Jelinek ha sido también una importante autora de obras dramáticas en un país que se destaca por sus muchos autores teatrales. Jelinek tiene muchas, entre las que destaca «La obra». Cuando le hice la entrevista ya era una dura militante política, y se negó a que se representasen sus obras de teatro en la Austria de Heider, pero, ahora, sus obras suben a la escena sin problemas. De hecho, en 2003, cuando estuve, pude ver que estaba en cartel.
En sus obras «El ansia» o «La pianista» hace una descripción muy fría de la sexualidad. Ella siempre ha introducido características feministas, por eso se ha erigido como una referencia para sus militantes. «La pianista» es precisamente su obra más difundida en España. La leí hace años, creo que a finales de los ochenta. Es la novela en la que está más presente ella misma. Es una presencia fuerte y dolorosa. Supone la reflexión radical de un proceso de cambio. Su obra, en conjunto, pertenece a esa generación que comienza a escribir a finales de la década de los sesenta. Destaca, también, un título que se podría traducir como «Los amantes», de los años setenta. Aparte, también, ha cultivado la poesía. Para mí su obra se divide en dos partes. La primera abarca hasta la publicación de «El ansia», donde plantea una recepción del pasado de Austria en el que critica la ideología oficial. Una practica que extiende a todo Occidente. No quiero olvidarme de «Totenauberc», un título que hace referencia al lugar donde nació el filósofo Heidegger y en el que censura su adhesión al nazismo. Lo que no supone un ataque contra él, sino contra todos los actores que apoyaron el régimen de Hitler. Una constante en ella es la lucha contra la ultraderecha.
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Juan sin Letras :: 16/oct/2007 :: TÁCTICA Y ESTRATEGIA PARA ESCRITORES :: No hay Comentarios »

