Antonia Kérrigan, madrina de los autores latinos
Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:
Antonia Kérrigan es la agente literaria de más de 100 autores iberoamericanos y algunos europeos. Sus admiradores piensan que es la madrina del crack literario en México y de una nueva generación de escritores latinoamericanos que emerge después del boom de los ya clásicos, Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez.
Considerada como una de las agentes más importantes en el mundo de habla hispana, Kérrigan se atreve a decir: "Yo selecciono a mis autores por pura intuición".
La literatura de autoayuda está invadiendo el mercado de libros pero sigue habiendo un espacio para la novela y un público para ello. Cada vez se afianza más un sector del público que quiere y exige buena literatura.
Es posible que haya algo de cierto en esto, aunque no comparto esa visión tan radical. Todavía hay un campo amplio para la literatura. Quizá haya un decaimiento en cifras, en cantidades, pero sigue habiendo buena literatura en Europa como la hay en América Latina. En este momento hay un auge de buenos escritores en Latinoamérica y un poco un bajón de producción por parte de los autores españoles.
Algunos países tienen más escritores de renombre que otros, en el caso de México existe una generación que está entrando con mucha fuerza; jóvenes de 30 o 35 años, conocidos como el grupo del crack, entre los que destacan Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Pedro Angel Palou o Eloy Rotz, o también alguien que ya es un autor de culto llamado Mario Bellatín.
En Colombia hay también otro grupo de jóvenes que ha irrumpido con fuerza. En Argentina todavía hay una generación de mayores que sigue representando el mercado literario, como Ricardo Piglia, y en Chile son los jóvenes los que despuntan.
No. Pienso que estos jóvenes entienden el mundo de una manera absolutamente global, y el mundo se ve y se entiende de una forma más abierta. Siguiendo con México, hay que tomar en cuenta la calidad de la enseñanza, que permite una llegada más profunda a ciertos estratos culturales y, por último, está el factor de la cercanía a Estados Unidos, que les permite viajar y hace que tengan un excelente dominio del inglés.
En sus países no venden, o venden poco, entre otras cosas porque se lee poco. Es por eso que España es un lugar idóneo para los autores latinoamericanos; es el punto de referencia para los demás países.
En busca de buena literatura, Antonia Kérrigan visitó la Feria del Libro de Guadalajara en 1994, sin embargo no la encontró. Lo que sí descubrió es "que los escritores estaban completamente a merced de las editoriales, y consideraban un honor el hecho de que se les publicaran algunos ejemplares. "No conocían los adelantos económicos por obra, ni siquiera el marco legal que les protegiera frente a sus benefactores que eran las editoriales. No se firmaban contratos. Claro, las editoriales no quieren demasiado a los agentes, pero también somos en la actualidad un referente de garantía.
Se le acercaron autores como Jorge Volpi e Ignacio Padilla. Y hoy, cuenta, "he abierto una oficina en México que se ha convertido en un monopolio, pero muy a pesar mío, porque simplemente siguen sin haber otros agentes. Además tuve mucha suerte porque estos escritores, además de ser muy buenos, han ganado premios y eso nos da prestigio a todos".
Yo selecciono a mis autores por pura intuición. Sé que hay agencias que están saturadas por manuscritos de autores, pero mi curiosidad puede muchísimo más que yo, y siempre digo, que manden sus trabajos. Y es porque siempre pienso que detrás de un manuscrito puede estar la obra universal. Llegan los libros, los abro, los leo… A partir de las 50 primeras páginas ya me hago una idea y, entonces, ahí interviene mi equipo de lectores y la gente que se encarga de clasificarlos.
"Cuando entro en un lugar donde hay libros me pierdo, buscando y leyendo, y todo lo demás deja de existir. También tengo que decir que la gente escribe muchas tonterías, muchas, muchas. Hay personas que creen que su mundo y su vida son lo más importante en el universo y que no hay nada más que él y, oye, manuscritos malos los tengo en mi oficina a patadas, pero la curiosidad de saber qué quiere contar la gente me arrastra".
No, para eso tengo un equipo de lectores que me dicen si un libro es vendible aunque a mí no me guste.
Hay muchas mujeres que leen, muchísimas mujeres que leen, muchos adolescentes, y creo que los lectores van en aumento. A pesar de que es posible que haya mucha gente que lea únicamente unos pocos libros en el año, también hay quien se lee 20. Soy optimista. (Carmelo Lattassa/EFE)
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Juan sin Letras :: 26/sep/2007 :: Noticias sobre premios :: No hay Comentarios »

