¿De qué mueren los periódicos?
![]() Acabo de leer un artículo, este concretamente, en el que se habla de la oficialitis como principal mal que aqueja al periodismo. Estoy de acuerdo en casi todo lo que dice pero, sin embargo, creo que la oficialitis no es más un efecto o síntoma secundario de otra enfermedad o mal principal, lo mismo que un fallo renal puede ser consecuencia de una insuficiencia cardiaca y la cantidad de medicamentos que se tuvieron que tomar para corregirlo. Lamentablemente, tengo mucha experiencia en el asunto y les aseguro que el tema no va a de eso solamente. Y digo lamentablemente, porque tener experiencia en estas cosas te convierte en un descreído que se retrae a la hora de poner en marcha ideas alternativas, sobre todo esa clase de ideas que algunos pregonan hoy en día con todo entusiasmo sabiendo de antemano que no funcionarán. Pero vayamos al tema: ¿de qué mueren los periódicos? Pues de falta de lectores y de irrelevancia. La consecuencia de esto es el servilismo a los anunciantes y las instituciones. La consecuencia, que no la causa. Cunado un periódico de tirada nacional vende trescientos mil ejemplares diarios, significa que tiene aproximadamente un millón de lectores (ya lo explico otro día) y no depende del anuncio de El Corte Inglés, el Banco de Santander o la Dirección General de Tráfico para cuadrar sus cuentas. En esa situación, la publicidad se cotiza alto por su alta difusión, y el periódico tiene dinero para investigar e independencia para publicar sus resultados. Cuando un periódico vende trescientos mil ejemplares, es el político el que se pliega a sus preguntas en las ruedas de prensa y no aplica la pantomima burlesca de las ruedas de prensa sin preguntas, porque de lo contrario se encuentra al día siguiente con el titular que yo mismo escribí en los años noventa: “Don Fulano de Tal dio una rueda de prensa, no respondió a nuestras preguntas y no tomamos nota de lo que dijo, por lo que no podemos informarles”. ¿Qué os creéis, que como director hice eso por chulo o por torero? No. Lo hice porque podía. Lo hice porque al día siguiente tuve a Don Fulano de Tal explicando lo divino y lo humano a página completa, con dos fotos. Lo hice porque tenía el suficiente número de lectores para que a Don Fulano de Tal le preocupase la imagen que daba en mi medio. Cuando los periódicos dejan de vender ejemplares porque los lectores se pasan al gratis de internet, los políticos y los anunciantes ven llegada la hora de imponer sus condiciones. Seguimos teniendo lectores, puede que más aún, pero ya no tenemos un duro, por lo que empezamos a necesitar sus campañas y sus anuncios institucionales para sobrevivir. Y entonces pueden permitirse imponer la agenda, hacer ruedas de prensa sin preguntas y dictar los contenidos. Tener más lectores pero no tener ingresos acaba con la investigación, con la independencia y con cualquier atisbo de capacidad de presión. Y ahñí es donde la sociedad deja de estar informada y la democracia se corrompe completamente, falta del contrapeso de una prensa libre. Los que dicen que se pueden mantener perfectamente informados a través de los blogs y los foros puede que tengan razón, pero se olvidan de una diferencia: una investigación seria cuesta mucho dinero. Tener a un periodista cubriendo las reuniones municipales, cuesta dinero. Y si se sustituye a ese periodista, con veinte años de experiencia y de contactos, por un becario o un bloguero, informará igual de lo que ve en la superficie, pero será incapaz de profundizar en los entresijos de los asuntos, no le contarán nada, no sabrá nada que no quieran que sepa y acabará escribiendo artículos llenos de frases oficiales, tópicos, obviedades y alabanzas al poder, incluso aunque no quiera. A menudo se dice que los medios de comunicación deben buscarse un modelo alternativo de negocio, una vez que las nuevas tecnologías han agotado los anteriores. Es cierto. Y lo han hecho: como la prensa seria no da dinero, el nuevo modelo de negocio es alabar a los que tienen el dinero, callar cuando te mandan callar, repetir como loros lo que dicen los políticos y esperar subvenciones y campañas institucionales. Ese es el nuevo modelo de negocio, y los que se quejan de él deben comprender que si leen el periódico gratis en internet, a veces incluso bloqueando la publicidad, lo único que pueden obtener es publicidad. Porque en prensa es ley: por los contenidos, pagas. Y si no pagas, lees publicidad. Aunque sea publicidad sobre tu ciudad, sobre tu ayuntamiento, sobre tus representantes, o sobre los sucesos callejeros, pero publicidad al fin y al cabo. La información gratis no es posible: o pagas por ella, o te comes el anuncio que ponga el que paga. Y los anuncios que ponen los políticos y los grandes empresarios no siempre lo parecen así que, de veras, era mejor pagar un euro por el periódico con anuncios de bragas que consumir gratis un periódico en el que todas las páginas son publireportajes de modos de ver la vida, motos políticas y verdades a medias. |
Juan sin Letras :: 05/ene/2012 :: COLUMNAS Y PRENSA LITERARIA :: 2 Comentarios »
2 Responses to “¿De qué mueren los periódicos?”
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Si se pierde el poder que da la libertad de ejercer el periodismo libremente por estar sujetos a la publicidad institucional, supongo que ya no se llama periodismo.
Supongo que al final lo que ocurrirá será que los medios tradicionales tendrán que especializarse: internet para la información diaria y el papel para reportajes extensos y documentados… o algo así.
Tu post demuestra que el periodismo independiente no es rentable, no?
Buen artículo.