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Los derechos del lector (Daniel Pennac)

 

1. El derecho a no leer.

Como cualquier enumeración de derechos que se respete, la de los derechos a la lectura debería empezar por el derecho a no hacer uso de ellos —y en este caso con el derecho a no leer—, sin lo cual no se trataría de una lista de derechos sino de una trampa viciosa. Para comenzar, la mayoría de los lectores se conceden a diario el derecho a no leer. Mal que le pese a nuestra reputación, entre un buen libro y una mala película de televisión, la segunda sale ganando con más frecuencia de lo que nos gustaría confesar. Y además nosotros no leemos de continuo. Nuestros períodos de lectura alternan a menudo con largas dietas durante las cuales basta la visión de un libro para despertar las miasmas de la indigestión. Pero lo más importante está en otra parte. Estamos rodeados de cantidad de personas del todo respetables, a veces graduadas en la universidad, incluso “eminentes” —de las cuales algunas hasta poseen excelentes bibliotecas—, pero que no leen, o leen tan poco que nunca se nos ocurriría la idea de ofrecerles un libro. No leen. Sea porque no sienten la necesidad, sea porque tienen muchas otras cosas que hacer (pero viene a ser lo mismo; es que esas otras cosas los colman o los obnubilan), sea porque alimentan otro amor y lo viven con una exclusividad absoluta. En resumen, a esas personas no les gusta leer. Y no por eso dejan de ser muy frecuentables, incluso deliciosas de frecuentar. (Al menos no nos piden de continuo nuestra opinión sobre el último libro que leímos, nos ahorran sus reservas irónicas sobre nuestro novelista preferido y no nos consideran retardados por no habernos precipitado sobre la última de Fulano, que acaba de salir, editada por Mengano, y de la cual el crítico Zutano ha dicho lo mejor.) Son tan “humanos” como nosotros, sensibles también a las desdichas del mundo, preocupados por los “derechos humanos” y comprometidos a respetarlos dentro de su esfera de influencia personal, lo que ya es mucho —pero ahí está, no leen. Allá ellos. La idea de que la lectura “humaniza al hombre” es justa en su conjunto, a pesar de que existen algunas excepciones deprimentes. Se es sin duda un poco más “humano”, si entendemos por eso un poco más solidario con la especie (un poco menos “fiera”), después de haber leído a Chejov que antes. Pero cuidémonos de flanquear este teorema corolario según el cual todo individuo que no lee debería ser considerado a priori como un bruto potencial o un cretino rehibitorio (sic). Si lo hacemos convertiremos la lectura en una obligación moral, y éste es el comienzo de una escalada que nos llevará rápidamente a juzgar, por ejemplo la “moralidad” de los libros mismos, en función de criterios que no tendrán ningún respeto por esa otra libertad inalienable: la libertad de crear. A partir de ese momento la bestia seremos nosotros, por más lectores que seamos. Y Dios sabe que bestias de esta especie no faltan en el mundo. En otras palabras, la libertad de escribir no podría acomodarse a la obligación de leer. El deber de educar, por su parte, consiste en el fondo en enseñar a leer a los niños, en iniciarlos en la literatura, en darles los medios para juzgar si sienten o no la “necesidad de los libros”. Puesto que si bien se puede admitir sin problema que un particular rechace la lectura, es intolerable que sea —o que se crea— rechazado por ella.

2. El derecho a saltarse las páginas.

Leí La guerra y la paz por primera vez a los doce o trece años (más bien a los trece, estaba en quinto y bastante adelante). Desde el comienzo de las vacaciones, las largas, veía a mi hermano (el mismo de Vinieron las lluvias) internarse en esta novela enorme, y su mirada se volvía tan lejana como la del explorador que desde hace siglos ha perdido la preocupación por su tierra natal. —¿Es tan estupenda? — ¡Formidable! —¿Qué es lo que cuenta? —Es la historia de una chica que ama a un tipo y se casa con un tercero. Mi hermano siempre ha tenido el don de resumir. Si los editores lo contrataran para redactar sus textos de contraportada (esas patéticas exhortaciones a leer que se pegan al dorso de los libros), nos ahorrarían bastante palabrería inútil. —¿Me la prestas? —Te la doy. Yo estaba interno, ése era un regalo inestimable. Dos gruesos volúmenes que me mantendrían entusiasmado durante todo el trimestre. Cinco años mayor que yo, mi hermano no era del todo idiota (y por lo demás tampoco se ha vuelto) y sabía a ciencia cierta que La guerra y la paz no podía reducirse a una historia de amor, por bien elaborada que fuera. Sólo que conocía mi gusto por los incendios del sentimiento y sabía despertar mi curiosidad mediante la formulación enigmática de sus resúmenes. (Un “pedagogo, en mi opinión.) Estoy convencido que fue el misterio aritmético de su frase el que me hizo cambiar temporalmente mis Bibliotheque verte, rouge et or y demás Signes de piste para meterme en esta novela. “Una chica que ama a un tipo y se casa con un tercero”… no veo quién se hubiera podido resistir. De hecho no quedé decepcionado aunque se equivocó en sus cuentas. En realidad éramos cuatro los que amábamos a Natacha: el príncipe Andrés, ese granuja de Anatol (pero ¿se puede llamar a eso amor?), Pedro Bezujov y yo. Como yo no tenía la menor posibilidad, me resultó forzoso identificarme con los otros. (Pero no con Anatol, ¡un verdadero cabrón el tipo ése!) Lectura tanto más deliciosa en la medida en que se efectuaba durante la noche, a la luz de una linterna de bolsillo y bajo la colcha colocada como una tienda de campaña en medio de un dormitorio de cincuenta soñadores, roncadores y otros pataleadores. La habitación del vigilante en la que crepitaba la lamparilla estaba al lado, pero qué, en el amor siempre es el todo por el todo. Todavía hoy siento el volumen y el peso de aquellos libros en mis manos. Era la versión de bolsillo, con esa linda cara de Audrey Hepburn a la que miraba embelesado un Mel Ferrer principesco con pesados párpados de muchacho enamorado. Me salté las tres cuartas partes del libro por no interesarme más que el corazón de Natacha. Compadecí a Anatol, incluso, cuando le amputaron la pierna, maldije a ese bestia del príncipe Andrés por haberse quedado parado frente a ese cañón, en la batalla de Borodino… (“Pero tírate al suelo, por Dios, que va a explotar, no puedes hacerle eso, ¡ella te ama!”) Me interesé en el amor y en las batallas y me salté los asuntos políticos y las estrategias… Seguí muy de cerca los sinsabores conyugales de Pedro Bezujov y de su esposa Helena (nada simpática, Helena, de verdad no la encontré simpática…) y dejé a Tolstoi disertando solo sobre los problemas agrarios de la Rusia eterna… Me salté muchas páginas, de veras. Y todos los muchachos deberían hacer otro tanto. De esta manera podrían ofrecerse muy temprano casi todas las maravillas que se consideran inaccesibles para su edad. Si tienen ganas de leer Moby Dick, pero se desaniman ante los desarrollos de Melville sobre el material y las técnicas de la pesca de ballenas, no es menester que renuncien a su lectura sino que salten, salten sobre esas páginas y, sin preocuparse del resto, persigan a Ahab como él persigue su blanca razón para vivir o para morir. Si quieren conocer a Iván, Dimitri y Aliocha Karamazov y a su increíble padre, que abran y lean Los hermanos Karamazov, es para ellos, incluso si tienen que saltarse el testamento del starets Zósimo o la leyenda del Gran Inquisidor. Un gran peligro les acecha si no deciden por ellos mismos lo que está a su alcance y se saltan las páginas que ellos escojan: otros lo harán en su lugar. Se armarán con las grandes tijeras de la imbecilidad y recortarán todo lo que consideren demasiado “difícil”. Eso produce resultados espantosos. Moby Dick o Los miserables reducidos a resúmenes de 150 páginas, mutilados, chapuceados, encogidos, momificados, reescritos en un lenguaje famélico que se supone que sea el suyo. Un poco como si yo me pusiese a redibujar Guernica con el pretexto de que Picasso habría metido allí demasiados trazos para un ojo de doce o trece años. Y además incluso cuando hemos crecido, y hasta si nos repugna confesarlo, nos ocurre todavía que nos “saltemos páginas”, por razones que no nos conciernen más que a nosotros y al libro que leemos. Es posible también que nos lo prohibamos del todo, que leamos hasta la última palabra, juzgando que aquí el autor da largas, que aquí toca un aire de flauta medio gratuito, que en tal lugar cae en la repetición y en tal otro en la tontería. Digámonos lo que nos digamos, este disgusto testarudo que entonces nos imponemos no pertenece al orden del deber, es una categoría de nuestro placer de lector.

3. El derecho a no terminar un libro.

 Hay treinta y seis mil razones para abandonar una novela antes del final: la sensación de que ya lo hemos leído, una historia que no nos agarra, nuestra desaprobación total de la tesis del autor, un estilo que nos eriza el cabello, o por el contrario una ausencia de escritura a la que ninguna otra razón compensa para que justifique ir más lejos… Inútil enumerar las otras 35995, entre las cuales sin embargo hay que colocar una caries dental, las persecuciones de nuestro jefe de departamento o un cataclismo del corazón que petrifica nuestra cabeza. ¿El libro se nos cae de las manos? Que se caiga. Después de todo, no cualquiera es Montesquieu para poder ofrecerse por encargo el consuelo de una hora de lectura. Sin embargo, entre nuestras razones para abandonar una lectura, hay una que merece que nos detengamos un poco: el vago sentimiento de una derrota. Abrí, leí, y muy rápido me sentí hundido por algo más fuerte que yo. Reúno mis neuronas, me peleo con el texto, pero nada que hacer, por más que tenga el sentimiento de lo que está escrito allí merece ser leído, no pesco nada —o casi nada—, siento una “extrañeza” que no me ofrece asidero. Lo dejo. O más bien lo pongo a un lado. Lo coloco en mi biblioteca con el proyecto vago de volverlo a tomar algún día. Petersburgo de Andrei Bielyi, Joyce y su Ulises, Bajo el volcán de Malcolm Lowry me esperaron varios años. Hay otros que todavía me esperan y es probable que a algunos de ellos no los vuelva a tomar nunca. Eso no es un drama, así es. La noción de “madurez” es un asunto curioso en materia de lectura. Hasta cierta edad no tenemos la edad para ciertas lecturas, está bien. Pero, al contrario de las nuevas botellas, los buenos libros no envejecen. Nos esperan en las estanterías y somos nosotros quienes envejecemos. Cuando nos creemos con suficiente “madurez” para leerlos, empezamos de nuevo. Y entonces de dos cosas una: o el encuentro ocurre o es un nuevo fiasco. Quizás lo intentemos de nuevo, quizás no. Pero claro que no es culpa de Thomas Mann el que hasta ahora yo no haya podido alcanzar la cima de su Montaña mágica. La gran novela que se nos resiste no es necesariamente más difícil que la otra… hay allí, entre ella —por grande que sea— y nosotros —por aptos para “comprenderla” que nos consideremos— una reacción química que no funciona. Un buen día simpatizamos con la obra de Borges que hasta entonces nos tenía a distancia, pero seguiremos toda la vida ajenos a la de Musil… Aquí la elección está en nuestras manos: o pensamos que es culpa nuestra, que nos falta una casilla, que abrigamos una parte de tontería irreductible, o nos ponemos del lado de la noción muy controvertida del gusto y buscamos dibujar el mapa de los nuestros. Es prudente recomendar a nuestros muchachos esta segunda solución. Tanto más cuanto ella puede ofrecerles ese escaso placer de leer comprendiendo por fin por qué no nos gusta. Y este otro escaso placer: escuchar sin emoción al pedante en turno chillarnos en el oído: —¿Pero cómo es posible que no le guste Stendhaaaaal? Es posible.

4. El derecho a releer.

Releer lo que había rechazado antes, releer sin saltarse una línea, releer desde otro ángulo, releer para verificar, sí… nos concedemos todos estos derechos. Pero releemos sobre todo gratuitamente, por el placer de la repetición, la alegría de los reencuentros, la puesta a prueba de la intimidad. “Otra vez, otra vez” decía el niño que fuimos… Nuestras relecturas de adultos tienen que ver con ese deseo: encantarnos con la permanencia y descubrirla todas las veces rica en nuevas maravillas.

5. El derecho a leer cualquier cosa.

A propósito del “gusto”, ciertos de mis alumnos sufren mucho cuando se encuentran frente a la archiclásica disertación ¿Se puede hablar de novelas buenas y malas? Como detrás de su “yo no hago concesiones” son más bien gentiles, en lugar de abordar el aspecto literario del problema, lo miran desde un punto de vista ético y no tratan el problema sino desde el ángulo de las libertades. De golpe el conjunto de sus tareas podría resumirse en esta fórmula: “Claro que no, de ninguna manera, tenemos el derecho de escribir lo que queramos y todos los gustos de los lectores están en la naturaleza, ¿en serio!” Sí… sí, sí… postura del todo honorable… Lo que no impide que haya buenas y malas novelas. Se puede citar nombres, se pueden dar pruebas. Para ser breve, cortemos por lo sano: digamos que existe lo que yo llamaría una “literatura industrial” que se contenta con reproducir hasta el infinito los mismos tipos de relatos, despacha estereotipos en serie, comercia con los buenos sentimientos y las sensaciones fuertes, salta sobre todos los pretextos ofrecidos por la actualidad para producir una ficción de circunstancias, se entrega a “estudios de mercado” para liquidar, según la “coyuntura”, del tipo de “producto” que se supone inflamará a tal categoría de lectores. Éstas serán, con seguridad, malas novelas. ¿Por qué? Porque no tienen nada que ver con la creación sino con la reproducción de “formas” preestablecidas, porque son un intento de simplificación (es decir de mentiras), cuando la novela es arte de verdad (es decir de complejidad), porque al halagar nuestros automatismos, adormecen nuestra curiosidad, en fin, y sobre todo, porque el autor no está allí, como tampoco está la realidad que pretende describirnos. En resumen, es una literatura en serie, “lista para disfrutarse”, hecha en molde y al que le gustaría apresarnos en el molde. No hay que creer que estas idioteces son un fenómeno reciente, ligado a la industrialización del libro. En absoluto. La explotación de lo sensacional, de la obrita ingeniosa, del estremecimiento fácil en una frase sin autor, no viene de ayer. Para no citar más que dos ejemplos, la novela de caballería se enterró allí, y el romanticismo mucho tiempo después. Pero como no hay mal que por bien no venga, la reacción a esta literatura descarriada nos ha dado dos de las más bellas novelas que hay en el mundo: Don Quijote y Madame Bovary. Hay, pues, “buenas” y “malas” novelas. A menudo son las segundas las que primero encontramos en nuestro camino. Y a fe mía, tenga el recuerdo de haberlas encontrado divertidísimas cuando pasé por ellas. Tuve mucha suerte: nadie se burló de mí, nadie levantó los ojos al cielo, nadie me trató de cretino. Apenas dejaron a mi paso algunas “buenas” novelas cuidándose de no prohibirme en absoluto las otras. Eso era prudencia. Buenas y malas, durante un tiempo leímos todo junto. Igual que no renunciamos de un día para otro a nuestras lecturas de infancia. Todo se mezcla. Se sale de La guerra y la paz para volver a lanzarse a los libros de aventuras de la Bibliotheque verte. Se pasa de la colección Harlequin (historias de bellos galenos y de enfermeras meritorias) a Boris Pasternak y a su Doctor Zhivago —también él un médico guapo, y Lara una enfermera, ¡y bien meritoria! Y después, un día, el que gana es Pasternak. Poco a poco nuestros deseos nos llevan a frecuentar a los “buenos”. Buscamos escritores, buscamos escrituras; superados los que son sólo camaradas de juegos, reclamamos compañeros de ser. La anécdota sola ya no nos basta. Ha llegado el momento en que pedimos a la novela algo más que la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones. Una de las grandes alegrías del ”pedagogo” es —cuando está autorizada cualquier lectura— ver a un alumno cerrar solo la puerta de la fábrica best-seller para subir a respirar donde el amigo Balzac.

6. El derecho al bovarismo (enfermedad textualmente transmisible).

A grandes rasgos, el bovarismo es esa satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones: la imaginación se inflama, los nervios vibran, el corazón se acelera, la adrenalina salta, la identificación opera en todas direcciones, y el cerebro confunde (por un momento) el gato de lo cotidiano con la libre de lo novelesco… Para todos es nuestro primer estado de lectura. Delicioso. Pero más o menos aterrador para el observador adulto que, casi siempre, se apresura a blandir un “buen título” bajo las narices del joven bovariano, exclamando: —De todas maneras Maupassant es “mejor”, ¿no? Calma… No ceder uno mismo al bovarismo; decirse que Ema, después de todo, no era más que un personaje de novela, es decir, el producto de un determinismo en el que las causas sembradas por Gustave no engendraban sino los efectos —por verdaderos que fuesen— deseados por Flaubert. En otras palabras, el hecho de que esta muchacha coleccione novelas románticas no significa que terminará tragando arsénico a cucharadas. Forzarla en esta etapa de sus lecturas es alejarnos de ella, renegando de nuestra propia adolescencia. Y es privarla del placer incomparable de prescindir mañana y por sí misma de los estereotipos que, hoy, parecen fascinarla. Es prudente reconciliarnos con nuestra propia adolescencia; odiar, despreciar, negar o simplemente olvidar al adolescente que fuimos es en sí misma una actitud adolescente, una concepción de la adolescencia como una enfermedad mortal. De allí la necesidad de que recordemos nuestras primeras emociones como lectores y de que le levantemos un pequeño altar a nuestras viejas lecturas, incluyendo las más “tontas”. Desempeñan ellas un papel inestimable: emocionarnos por lo que fuimos al tiempo que nos hacen reír de lo que nos emocionaba. Los jóvenes que comparten nuestra vida sin duda alguna ganarán con ello en respeto y en ternura. Vilipendiamos la estupidez de las lecturas adolescentes, pero no es raro que nos rindamos al éxito de un escritor telegénico, del que nos burlaremos cuando haya pasado de moda. Las preferencias literarias se explican muy bien por esta alternancia de nuestros caprichos ilustrados y de nuestras negaciones perspicaces. Nunca engañados, siempre lúcidos, pasamos el tiempo sucediéndonos a nosotros mismos, convencidos para siempre de que madame Bovary es la otra. Ema debía compartir esta convicción.

7. El derecho a leer en cualquier parte.

Chalons-sur-Marne, 1971, invierno. Cuartel de la escuela de prácticas de artillería. Durante la distribución matutina de las faenas, el soldado de segunda clase Fulano (matrícula 14672/1, bien conocido de nuestros servicios) se ofrece día a día como voluntario para la tarea menos popular, la más ingrata, la que es asignada frecuentemente como castigo y que atenta contra los honores mejor templados: la legendaria, la infamante, la innombrable faena de letrinas. Todas las mañanas. Con la misma sonrisa (interior). —¿Faena de letrinas? Da un paso al frente: —¡Fulano! Con la gravedad última que precede al asalto, toma la escoba de la que cuelga la bayeta como si se tratase del estandarte de la compañía y desaparece, para gran alivio de la tropa. Es un valiente: nadie lo sigue. El ejército entero se queda a cubierto en la trinchera de las faenas honorables. Pasan las horas. Se le cree desaparecido. Casi se le ha olvidado. Se le olvida. Sin embargo reaparece al terminar la mañana, golpeando los talones para el informe al cabo de compañía: “¡Letrinas impecables, mi cabo!” El cabo recupera bayeta y escoba con una mirada en la que se dibuja una profunda interrogación que no formula jamás (respeto humano obliga). El soldado saluda, da media vuelta, se retira, llevando consigo su secreto. El secreto pesa bastante en el bolsillo derecho de su traje de fatiga: 1900 páginas que la Pleiade consagró a las obras completas de Nicolás Gogol. Un cuarto de hora de bayeta contra una mañana de Gogol… Cada mañana, desde hacía dos meses de invierno, confortablemente sentado en la sala de los tronos, encerrado con doble llave, el soldado Fulano vuela muy por encima de las contingencias militares. ¡Todo Gogol! Desde las nostálgicas Veladas de Ucrania hasta los hilarantes Cuentos peterburgueses, pasando por el terrible Taras Bulba, y el humor negro de Las almas muertas, sin olvidar el teatro y la correspondencia de Gogol, ese Tartufo increíble. Porque Gogol es el Tartufo que habría inventado Moliere —lo que el soldado Fulano no habría comprendido nunca si hubiera cedido esta tarea a los demás. Al ejército le gusta celebrar los hechos de armas. De éste apenas quedan dos alejandrinos, grabados muy arriba, en el metal de un tanque de agua, y que se cuentan entre los más suntuosos de la poesía universal: Si, yo puedo sin mentir, y esto es doctrina decir que leí entero a Gogol en la letrina. (Por su parte Clemenceau, “el tigre”, también él un famoso soldado, daba gracias a una constipación crónica, sin la cual afirmaba, no hubiera tenido la dicha de leer las Memorias de Saint-Simon.)

8. El derecho a picotear.

Yo picoteo, tú picoteas, dejémoslos picotear. Es la autorización que nos concedemos para tomar cualquier volumen de nuestra biblioteca, abrirlo en cualquier parte y meternos en él por un momento, porque sólo disponemos de ese momento. Ciertos libros se prestan al picoteo mejor que otros porque están compuestos de textos cortos y separados: las obras completas de Alfonso Allais o de Woody Allen, las novelas cortas de Kafka o de Saki, Los Papiers collés de George Perros, el buen viejo La Rochefoucauld, y la mayor parte de los poetas… Dicho esto, se puede abrir a Proust, a Shakespeare o la Correspondencia de Raymond Chandler por cualquier parte y picotear aquí y allá, sin correr el menor riesgo de resultar decepcionados. Cuando no se tiene el tiempo ni los medios para tomarse una semana en Venecia, ¿por qué rehusarse el derecho de pasar allí cinco minutos?

9. El derecho a leer en voz alta.

Le pregunto: —¿Te leían cuentos en voz alta cuando eras pequeña? Ella me contesta: —Nunca. Mi padre estaba a menudo de viaje y mi madre demasiado ocupada. Le pregunto: —¿Entonces de dónde te viene ese gusto por la lectura en voz alta? Me contesta: —De la escuela. Feliz de oír que por fin alguien le reconoce algún mérito a la escuela, exclamó alegre: —¡Ah, lo ves! Ella me dice: —En absoluto. La escuela nos prohibía la lectura en voz alta: La lectura silenciosa era ya el credo en mi época. Directo del ojo al cerebro. Transcripción instantánea. Rapidez, eficacia. Con una prueba de comprensión cada diez líneas. La religión del análisis y el comentario desde el principio. La mayoría de los muchachos reventaban de miedo, y ése no era sino el comienzo. Todas mis respuestas eran correctas, si quieres saberlo, pero apenas volvía a casa releía todo en voz alta. —¿Por qué? —Para maravillarme. Las palabras pronunciadas se lanzaban a existir fuera de mí, vivían de verdad. Y además porque me parecía que esto era un acto de amor. Que era el amor mismo. Siempre he tenido la impresión de que el amor al libro pasa por el amor a secas. Acostaba a mis muñecas en la cama, en mi lugar, y les leía. A veces me dormía a sus pies, sobre la alfombra. La escucho… la escucho, y me parece oír a Dylan Thomas, borracho como la desesperación, leyendo sus poemas con voz de catedral… La escucho y me parece ver a Dickens el viejo, Dickens huesudo y pálido, ya a punto de morirse, subir a escena… su gran público de iletrados de repente petrificado, silencioso hasta el punto de que se oía abrir el libro… Oliver Twist… la muerte de Nancy ¿es la muerte de Nancy lo que va a leernos! La escucho y oigo a Kafka reírse hasta las lágrimas leyéndole La metamorfosis a Max Brod, quien no está seguro de entenderla… Y veo a la pequeña Mary Shelley ofrecerle largos trozos de su Frankenstein a Percy y a sus entusiasmados camaradas… La escucho y aparece Martin du Gard leyéndole a Gide sus Thibault… pero Gide no parece oírlo… están sentados a la orilla de un río… Martin du Gard lee, pero la mirada de Gide está en otra parte… los ojos de Gide se han ido allá abajo, donde dos adolescentes se zambullen… una perfección que el agua viste de luz… Martin du Gard está furioso… pero no, él leyó bien… y Gide oyó todo… y Gide le comenta todo lo bien que piensa de estas páginas… pero de todas maneras habría tal vez que modificar esto y aquello, por aquí y por allá… Y Dostoievski, que no se contentaba con leer en voz alta, sino que escribía en voz alta… Dostoievski, sin aliento, después de haberle vociferado su requisitoria contra Raskolnikov (o contra Dimitri Karamazov, ya no lo sé)… Dostoievski preguntándoles a Anna Grigorievna, la esposa estenógrafa: “¿Entonces, en tu opinión, cuál es el veredicto? ¿Ah?” Anna: ¡Condenado! Y el mismo Dostoievski, después de haberle dictado el alegato de la defensa: “¿Entonces? ¿Entonces?” Anna: ¡Absuelto! Sí… Extraña desaparición, la de la lectura en voz alta. ¿Qué hubiera pensado Dostoievski? ¿Y Flaubert? ¿No más al derecho de ponerse las palabras en la boca antes de metérselas en la cabeza? ¿No más oído? ¿No más música? ¿No más saliva? ¿No más gusto, las palabras? ¡Y entonces qué! ¿O es que Flaubert no gritaba su Bovary hasta reventarse los tímpanos? ¿O es que él no está definitivamente mejor ubicado que nadie para saber que el entendimiento del texto pasa por el sonido de las palabras, de dónde brota todo su sentido? ¿Es que él, que se ha peleado tanto contra la música intempestiva de las sílabas, la tiranía de las cadencias, no sabe mejor que nadie que el sentido se pronuncia? ¿Qué? ¿Textos mudos para espíritus puros? ¡A mí Rabelais! ¿A mí Flaubert! ¡Dosto! ¡Kafka! ¡Dickens, a mí! ¡Gigantescos gritadores de sentidos, aquí de inmediato! ¡Vengan a insuflar nuestros libros! ¡Nuestras palabras necesitan cuerpos! ¡Nuestros libros necesitan vida! Es verdad que es confortable, el silencio del texto… no se arriesga allí la muerte de Dickens, a quien sus médicos le pedían callar por fin sus novelas… el texto y él mismo… todas esas palabras amordazadas en la cocina acolchada de nuestra inteligencia… cómo se siente uno que es alguien en ese silencioso tejerse de nuestros comentarios… y además, al juzgar el libro a solas no se corre el riesgo de ser juzgado por él pues cuando se mezcla la voz, el libro dice mucho sobre su lector… el libro lo dice todo. El hombre que lee de viva voz se expone de manera absoluta. Si no sabe lo que lee, es ignorante en sus palabras, es una miseria, y eso se escucha. Si rehúsa habitar su lectura, las palabras permanecen como letras muertas, y eso se siente. Si colma el texto de su presencia, el autor se retracta, es un número de circo, y eso se ve. El hombre que lee de viva voz se expone de manera absoluta a los ojos que lo escuchan. Si lee de verdad, si pone en ello su saber y domina su placer, si su lectura es un acto de simpatía con el auditorio tanto como con el texto y su autor, si logra que se oiga la necesidad de escribir y despierta nuestra oscura necesidad de comprender, entonces los libros se abren de par en par, y la muchedumbre de aquellos que se creían excluidos de la lectura se precipitan tras él.

10. El derecho a callarnos.

El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal. Vive en grupos porque es gregario, pero lee porque se sabe solo. La lectura es una compañía que no ocupa el lugar de ninguna otra y a la que ninguna compañía distinta podría reemplazar. No le ofrece ninguna explicación definitiva sobre su destino, pero teje una retícula apretada entre de complicidades entre la vida y él. Ínfimas y secretas complicidades que hablan de la necesidad paradójica de vivir, al tiempo que iluminan el absurdo trágico de la vida… De modo que nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para vivir. Y a nadie se le ha otorgado poder para pedirnos cuentas sobre esta intimidad. Los pocos adultos que me dieron a leer se borraron siempre frente al libro y se abstuvieron de preguntarme lo que yo había entendido. A ellos, claro, yo les hablaba de mis lecturas. Vivos o muertos, les regalo estas páginas.

 

Zamacois Joaquín

 Santiago, Chile, 14 de diciembre 1894? d Barcelona, Septiembre 8, 1976,).

Español compositor y profesor de parentesco vasco-catalán. Estudió en el Liceo Musicale de Barcelona, donde su maestro de composición fue Gavagnach Sánchez, y en la Escuela Municipal de Música. En 1914 fue nombrado profesor en el Liceo, la transferencia en 1940 a la Escuela Municipal de Música, donde en 1945 fue nombrado director. Transformó la institución en un Estado reconocido conservatorio, retirándose en 1965. Zamacois fue miembro del Consejo Nacional de Educación y escribió una serie de influyentes textos didácticos. Fue un compositor versátil y prolífico que, aunque influenciados por Franck (por ejemplo en la Sonata para violín y clarinete), Wagner, Richard Strauss y Stravinsky, aún poseía un estilo muy personal impregnado de poesía y pasión.

OBRAS

(lista selectiva)

Stage (all zars): Margaritiña, Barcelona, 1925; El aguilón, Bilbao, 1928; El caballero del mar, Barcelona, 1931
Orch: Los ojos verdes, sym. poem, 1920; Scherzo humorístico, 1924; Margarita, sardana sym., 1927, La siega, sym. picture, 1928; Suite poemático, 1955; Diana, sardana, cobla orch, 1967; Raimon, sardana, cobla orch, 1968, Ricard, sardana, cobla orch, 1968; Irene, sardana, cobla orch, 1975; other sardanas
CHBr: Sonata, vn, cl, 1918; Str Qt, D, 1922; Aguafuertes, suite, PF, 1940; Allegro appassionato, VII, PF; Rêverie, VII, PF; QNT
Vocal: Por San Juan, chorus; Canto da alegría, chorus, 1932; Himno ibérico (J. Maragall), chorus; Lieder catalanes, 1965; Villancicos castellanos, 1965

ESCRITOS

Método de solfeo (Barcelona, 1941)

Tratado de armonía (Barcelona, 1945-8/R)

La teoría de la música dividida en cursos de (Barcelona, 1949-54, many later editions) vol. i (1949, 15/1979); vol. ii (1954, 6/1978)

Ejercicios de armonía (Barcelona, 1950)

Curso de formas musicales (Barcelona, 1960)

Realización de los ejercicios de armonía (Barcelona, 1960)

Temas de pedagogía musical (Madrid, 1973)

Trazar la historia de la música (Madrid, 1975)

Temas de estética y de historia de la música (Barcelona, 1975, 3 /1986)

Ejercicios de contrapunto, In (Barcelona, 1977)

BIBLIOGRAFÍA

MGG1 (G. Bourligueux)

Diccionario enciclopédico de la música, Ed. A. Albert Torrellas (Barcelona, 1947-52)

K.B. Sandred y otros: El mundo de la música (Madrid, 1962) [SP. trad. de El Mundo de la Música, Londres, 1954]

GUY BOURLIGUEUX

asombrosa novedad editorial

greco - mano en pecho Publicamos a continuación las obras completas de Vito Publi, de gran éxito en el siglo pasado.

Son dos volúmenes en cuerpo doce. Aquí las hemos comprimido un poco, pero, sin duda, el lector lo agradecerá dado su alto contenido sofístico.

Por razones de espacio, hemos eliminado dos notas a pie de página y la introducción de 1966 a la edición española.

«Enfoca los problemas como lo haría un perro: los olfateas, y si no te los puedes comer o follar, te meas encima y te vas.»

jotamml

Lo básico (no se asusten)

Es alucinante, pero hay que poner esto de vez en cuando….

 

ACENTOS: Se acentúan las palabras…
1) Agudas terminadas en  N, S o Vocal.
2) Graves terminadas en consonantes que NO sean N, S, o Vocal.
3) Esdrújulas Siempre.
4) La vocal débil en un diptongo (í, ú) aún en contra de las reglas 1,2,3. Ej.: Río.
5) Los infinitivos Aír, Oír, Eír. Ej.: Oír. Reír. Oírle. Reírse.
6) La combinación UI, sólo si está regida por las reglas 1,2,3.
7) Que, Como, Cuando, Donde y Quien, si forman parte de una pregunta o
exclamación.
8) Mi, Tu, El, Este, Ese, Aquel, con sus femeninos y plurales, si se refieren a un
pronombre.
9) Sólo, cuando significa Solamente.
10) Aún, cuando significa Todavía.
11) Vio, Dio, Fue, Fui, nunca llevan acento.
12) Los monosílabos nunca llevan, excepto marcan diferencias. Ej.: Si, Sí. Te, Té.
El, Él.
13) Las palabras simples que forman una compuesta, pierden el acento como
simples, y la palabra compuesta se rige por las reglas anteriores,
14) La palabras terminadas en MENTE, se acentúan si la palabra por la que está
formada también lo llevara. Ej.: Cortés. Cortésmente.
15) Las palabras unidas por un guión se consideran simples y llevan acento sólo
si la palabra lo llevara. Ej.: Hispano-Francés.
16) Si una forma verbal no lleva acento y se junta con uno o más pronombres
transformándose en esdrújula, sí lleva. Ej.: Di. Dímelo.
RELACIONES:
Infinitivos : Tiempo. Ej.: Leer. Leyó. Reír, Reírse
Pronombre : Ej.: Éste es de quien hablé.
Adjetivo: Relación directa que califica o determina. Ej.: Calor. Frío.

GRAMATICA:
C-CC = Deriva de CT. Ej.: Acto. Perfecto. Acción. Perfección.
C-Z = Ca, Ce, Ci, Co, Cu. Ej.: Caracoles cuestan cinco centavos.
   Za, Zo, Zu. Ej.: Zurdo. Zapatero.
   Al final de una sílaba. Ej.: Reflector. Actor.
   Al final de palabra. Ej.: Tapiz. Perdiz.
D-Z = Sólo se confunden al final de la palabra. Formar el plural de la palabra
dudosa. Si termina en CES, su singular es Z; si termina en DES, su singular es
D. Ej.: Perdiz (Perdices). Césped (Céspedes).
I-Y = Si la palabra que termina con sonido I, lleva acento (tónico o gráfico), se
escribe con I.,  si no lleva acento es con Y.
 Y-LL = Formar el singular de la palabra dudosa. Si sonoramente termina con I,
se escribe con Y; si termina en E, se escribe con LL. Ej.: Ley. Leyes. Calle.
Calles. Si no termina con ese sonido (I o Y), es porque lleva Y. Ej.: Leer. Leyó.
R-RR = La RR sólo se escribe entre dos vocales. Ej. Arrebatar.
S-X = Las palabras compuestas del prefijo EX o EXTRA (que significan “fuera
de”), de lo contrario se escriben con S. Ej.: Extraer, explanada. También llevan X,
las palabras que le siguen una H, o bien pla, ple, pli, plo, plu.

PALABRAS QUE SE ESCRIBEN JUNTAS :
Alrededor. Anteanoche. Anteayer. Besamanos. Bienhablado. Bienintencionado.
Buscapleitos. Buscavidas. Compraventa. Contrabarrera. Contraorden.
Contrapeso. Contrapuesto. Deshonor. Entreacto. Entredicho. Entrelíneas.
Entretiempo. Hazmerreír. Limpiaúñas. Malaventura. Quienquiera. Radioyente.
Rompehielos. Sinnúmero. Sobrentender. Verdinegro.

MAYUSCULAS:
Se escriben con mayúscula: Nombres, al comienzo de cualquier escrito.
Después de un punto. Después de dos puntos cuando se citan palabras
textuales. Los títulos de jerarquía. los nombres seguidos de apodos (Guzmán el
Bueno). instituciones y cargos públicos.

SE ESCRIBEN CON B:
1) Tiempo pasado terminado en BIR. Excepto: Hervir, Servir, Vivir y sus
compuestos.
2) Los verbos: beber, caber, Deber, Haber, Saber.
3) Tiempo pasado terminados en Ba, Bas. Bamos, Bais, Ban. Ej.: Amábamos.
Cantábamos.
4) Las terminadas en Bilidad, Bundo/a. Excepto Movilidad (deriva de móvil).
Civilidad (civil).
5) Toda consonante que preceda a B. Ej.: Abnegación. Abdicar.
6)Todos los derivados y compuestos de Barco. Ej.: Embarcar/se/mos/ramos.
7) Tiempo pasado del verbo Ir. Ej.: Iba, Íbamos.
8) Las sílabas Bla, Ble, Bli, Blo, Blu, Bra, Bre, Bri, Bro, Bru.
9) Los compuestos de Bi, Bis, Biz. (doble) Ej.: binomio. Bicampeón. Bípedo.
10) La palabras que empiezan por Ban, Abo, Bu, Bur, Bus, Ab, Obs, Sub, Tri,
Tur, Nu, Su, Cu, Ca, Al. Excepto Trivial, Cavar, Caverna, Cavilar, Cavidad.
11) Entre las palabras que llevan MB. Ej.: Hombre, Hombría.

SE ESCRIBEN CON C:
La C tiene dos sonidos. Uno es parecido a la Z y el otro a la K.
1) Cuando el sonido parece Z (va siempre antes de E, Y). Ej.: Cereza. Cielito.
2) Cuando es parecido a la K (Va siempre antes de la A, O, U, C, L, R, T). Ej.:
Cáscara, Cuba, Coseno.
3) Se escriben con C las palabras que terminan en Ancia/o. Acia/o. Excepto
Ansia. Asia, Gimnasia, Potasio.
4) Los diminutivos que terminan en Ica/o, Illa/o, Ita/o. Excepto Casilla, Cursillo,
Bolsillo, Risita, Salsita, Cosita, Mansito, Besito.
5) Las palabras terminadas en Icia,/e/o. Excepto derivados de Lisiar y el nombre
Dionicio.
6) El plural de las palabras terminadas en Z. Ej.: Pez, Peces.
7) Los verbos terminados en Cer, Ceder, Cender, Cir, Cibir, Cidir. Excepto
Presidir, residir.
8) Los verbos terminados en Cimiento derivados de verbos terminados en Cer,
Cir. Ej.: Florecer, Florecimiento.
9) Palabras comunes con doble C: Reducción, Restricción, Aflicción, Accidente,
Infección, Diccionario.

SE ESCRIBEN CON G:
La G tiene dos sonidos. Uno es suave, como Amigo, Glosa (antes de la A, O, U);
y el otro es fuerte, parecido a la J, como  Genio, Giro (antes de la E, I).
1) Si es suave con E o I, a la G se le pone una U en medio. Ej.: Guerra.
2) Al final de la sílaba, fuerte, lleva G. Ej.: Signo, Ignición. Excepto Reloj.
3) Las palabras que empiezan con Geo.
4) Las que llevan Gn, Gm.
5) Las que terminan con gia, gio, Gía, gion, gional, gionario, gioso, Gen, Gélico,
Genario, Género, Genio, Génito, Gesiman, Gésimo, Gético, Giénico, Gimal,
Gíneo, Ginoso, Gismo, ogia, ógico/a, ígeno/a, ígero/a, con sus femeninos y
plurales, excepto Aguajinoso, Espejismo, Salvajismo. Bujía, Herejía, Lejía.
6) Tiempo pasado terminado en Ger, Gir, Igerar y similares, excepto las que
tengan sonido Ja/o y las palabras Tejer, Crujir y derivados.
7) Cuando la U colocada entre la G y una de las vocales E, I, con sonido
independiente, llevan dos puntos encima. Ej.: Vergüenza, Pingüino.

SE ESCRIBEN CON H:
1) Las palabras que empiezan con Hum, Hip, Hidr, Hist, Hom, Hon.
2) Las palabras que empiezan con IE, UE, ui, ia y derivados, mientras conserven
el diptongo, de lo contrario van sin H. Ej.: Huida, Huelo, Hiela.
3) Todas las formas del verbo Haber, He, Habías. Has. Ej.: Para saber si el verbo
pertenece a Haber, reemplazar éste por Han. Ha amado = Han amado.
4) Todas las formas del verbo Hacer, Hallar, Hablar, Huir.
5) Los compuestos y derivados de las palabras que se escriben con H. Ej.:
Deshonra, Deshilvanar. Excepto. Óvalo (huevo), Orfandad (Huérfano), Oquedad
(hueco).
6) La palabra Hierro y sus derivados. Ej.: Herrado, Herraje.
7) Las que comiencen con el prefijo Hidro/a, Hecto, Hemi, Hepta, Hexa y demás
griegos.
8) Las palabras simples que forman compuesta, no la pierden. Ej.: hábil, Inhábil,
hacer, deshacer.

SE ESCRIBEN CON J:
1) Las voces fuertes Ja, Jo, Ju, Je, Ji. Aje, Eje, Jera, Jero. Ej.: Dijeron (decir).
Conduje (conducir). Excepción.: Esfinge, Falange, Laringe. Ligero, Exagero.
2) Las palabras Terminadas en Jería.
3) Las personas y el verbo en pasado que lleven J. Ej.: Tejía. Tejeremos.

SE ESCRIBEN CON M:
1) Se usa M, antes de B, P.
2) Palabras comunes con MN: Insomne, Alumnas, Solemnidad.
3) Palabras comunes con NM: Inmaterial, Inmensidad, Conmigo.

SE ESCRIBEN CON N:
1) Se usa N antes de V, f.
2) En las palabras que empiezan con Cons, Ins, Circuns, Trans.

SE ESCRIBEN CON R:
1) Lleva doble RR cuando va entre dos vocales. Ej.: Burro, Carro.

SE ESCRIBEN CON S:
1) Palabras terminadas en Ersa/e/o, Esta/o, Osa/o, Ísimo/a, Sión, Ésimo, Sible,
Sivo, Sor.
2) Palabras que indican oficio o dignidades femeninas terminadas en Esa, Isa.
Ej.: Poetisa, Marquesa.
3) Se usa S en terminaciones ES de adjetivos gentilicios. Ej.: Dinamarqués.
Francés, Portugués.
4) En todos los plurales.

SE ESCRIBEN CON V:
1) Se usa V después de Ad, Ol. Ej.: Advertencia, Advenedizo, Olvida, Disolve.
2) Los adjetivos terminados en Ava, Ave, Avo, Eve, Evo, Iva, Ivo. Exceptuando
Árabe. Concebir, Recibir, Percibir y sus derivados, y Arriba, Derriba.
3) Pasado del verbo Ir. Ej.: Anduvo, Estuvo, Sostuve
4) Las voces que empiezan con Vice, Villa.
5) Las palabras terminadas en Viro, Vira, ívoro, ívora. Excepto Víbora.
6) Derivados y compuestos de Revivir.
7) Palabras que contengan Voca, Serva. Ej.: Revocado. Conservaron.
Exceptuando Boca y sus derivados.
8) Las palabras que empiezan por Ven, Ver, Ves. Exceptuando las palabras
que  se compongan de Bene (bueno).
9) Derivados en tiempo pasado de Tener, Estar, Andar. Ej.: Anduve, Anduviste,
tuve, Tuviese.

SE ESCRIBEN CON Y:
1) Palabras comunes: Yarará, Yeso, Yacer.

SE ESCRIBEN CON Z:
1) La palabras terminadas en Azo, (indican golpe). Ej.: Mazazo, Flechazo.
2) Palabras aumentativas terminadas en Aza/o. Ej.: Piernaza, Manaza.
3) Palabras terminadas en Eza, Izo. Ej.: Limpieza, Huidizo.

USO DE LAS COMAS :
Se escriben entre dos comas las expresiones: Esto es, Es decir, En fin, Por
último, Por consiguiente, Sin embargo, No obstante.

HOMONIMOS: (Palabras de distinto significado pero igual sonido).

Bello (Hermoso)
Bidente (Dos dientes)
Botar (Echar un barco al agua)
Cabo (Extremo de un objeto)
Casar (Matrimonio)
Cegar (Ceguera)
Cesión (Verbo Ceder)
Ciento (Número)
Cima (Cumbre)
Cocido (Cocinado)
Embestir (Ir contra alguien)
Errar (Equivocarse)
Grabar (Labrar)
Ha (Verbo Haber)
Hablando (Hablar)
Habría (Verbo haber)
Hacia ( Preposición)
Hasta (Preposición)
Hierro (Metal)
Hierva (Hervir)
Hola (Saludar)
Huso (Instrumento para hilar)
Lección (Lectura)
Lazo (Atadura)
Losa (Piedra)
Mesa (Mueble)
Rasa (Del verbo rasar)
Revelar (Descubrir)
vello (Pelo corto y fino)
vidente (Que ve)
votar (Dar voto)
Cavo (Verbo cavar)
Cazar (Captura de animales)
Segar (Cortar)
Sesión (Reunión)
Siento (Sentir)
Sima (Profundidad)
Cosido (Costura)
Emvestir (Conferir un cargo)
Herrar (Herradura)
Gravar (Cargar)
A (Preposición)
Ablando (Verbo ablandar)
Abría (Verbo abrir)
Asia (Continente)
Asta (Cuerno)
Yerro (Equivocación)
Hierba (Planta)
Ola (Onda de mar)
Uso (Hábito)
Lesión (Daño)
Laso (Cansado)
Loza (Tipo de vajilla)
Meza (Del verbo mecer, mover)
Raza (Linaje)
Rebelar (Sublevar)

    - * -

MODELOS DE CONJUGACION IRREGULAR

Variaciones gráficas
En la conjugación de algunos verbos se presentan una serie de modificaciones
que no deben ser consideradas como irregularidades, sino que se deben a
reglas puramente ortográficas. Dichas modificaciones son las siguientes:

1. SACAR 2. MECER 3. ZURCIR 4. REALIZAR 5. PROTEGER
6. DIRIGIR 7. LLEGAR 8. DISTINGUIR 9. DELINQUIR

Los verbos terminados en -jar, -jer y -jir conservan la j en todos los tiempos y
personas.

1. SACAR   (la c se convierte en qu delante de e)
Indicativo Indefinido
saqué, sacaste, sacó, sacamos, sacasteis, sacaron.
Subjuntivo Presente
saque, saques, saque, saquemos, saquéis, saquen.
Imperativo
saca (tú), saque (él), saquemos (nos.), sacad (vos.), saquen (ellos).

2. MECER   (la c se convierte en z delante de a y o)
Indicativo Presente
mezo, meces, mece, mecemos, mecéis, mecen.
Subjuntivo Presente
meza, mezas, meza, mezamos, mezáis, mezan.
Imperativo
mece (tú), meza (él), mezamos (nos.), meced (vos.), mezan (ellos).

3. ZURCIR   (la c se convierte en z delante de a y o)
Indicativo Presente
zurzo, zurces, zurce, zurcimos, zurcís, zurcen.
Subjuntivo Presente
zurza, zurzas, zurza, zurzamos, zurzáis, zurzan.
Imperativo
zurce (tú), zurza (él), zurzamos (nos.), zurcid (vos.), zurzan (ellos).

4. REALIZAR   (la z se convierte en c delante de e)
Indicativo Indefinido
realicé, realizaste, realizó, realizamos, realizasteis, realizaron.
Subjuntivo Presente
realice, realices, realice, realicemos, realicéis, realicen.
Imperativo
realiza (tú), realice (él), realicemos (nos.), realizad (vos.), realicen (ellos).

5. PROTEGER   (la g se convierte en j delante de a y o)
Indicativo Presente
protejo, proteges, protege, protegemos, protegéis, protegen.
Subjuntivo Presente
proteja, protejas, proteja, protejamos, protejáis, protejan.
Imperativo
protege (tú), proteja (él), protejamos (nos.), proteged (vos.), protejan (ellos).

6. DIRIGIR   (la g se convierte en j delante de a y o)
Indicativo Presente
dirijo, diriges, dirige, dirigimos, dirigís, dirigen.
Subjuntivo Presente
dirija, dirijas, dirija, dirijamos, dirijáis, dirijan.
Imperativo
dirige (tú), dirija (él), dirijamos (nos.), dirigid (vos.), dirijan (ellos).

7. LLEGAR   (la g se convierte en gu delante de e)
Indicativo Indefinido
llegué, llegaste, llegó, llegamos, llegasteis, llegaron.
Subjuntivo Presente
llegue, llegues, llegue, lleguemos, lleguéis, lleguen.
Imperativo
llega (tú), llegue (él), lleguemos (nos.), llegad (vos.), lleguen (ellos).

8. DISTINGUIR (gu se convierte en g delante de a y o)
Indicativo Presente
distingo, distingues, distingue, distinguimos, distinguís, distinguen.
Subjuntivo Presente
distinga, distingas, distinga, distingamos, distingáis, distingan.
Imperativo
distingue (tú), distinga (él), distingamos (nos.), distinguid (vos.), distingan
(ellos).

9. DELINQUIR   (qu se convierte en c delante de a y o)
Indicativo Presente
delinco, delinques, delinque, delinquimos, delinquís, delinquen.
Subjuntivo Presente
delinca, delincas, delinca, delincamos, delincáis, delincan.
Imperativo
delinque (tú), delinca (él), delincamos (nos.), delinquid (vos.), delincan (ellos).

Modificaciones en la acentuación
Verbos terminados en -uar o -iar
La u o la i pueden permanecer átonas en toda la conjugación y, por tanto, no
llevar nunca tilde o, por el contrario, acentuarse en algunos tiempos y personas.
Aparte de esta peculiaridad, estos verbos son regulares en su conjugación.

10. ADECUAR* 11. ACTUAR 12. CAMBIAR* 13. DESVIAR 14.
AUXILIAR

10. ADECUAR  * (u átona)
Indicativo Presente
adecuo, adecuas, adecua, adecuamos, adecuáis, adecuan.
Subjuntivo Presente
adecue, adecues, adecue, adecuemos, adecuéis, adecuen.
Imperativo
adecua (tú), adecue (él), adecuemos (nos.), adecuad (vos.), adecuen (ellos).

Verbo regular. Se incluye como modelo de conjugación para diferenciarlo de los
otros verbos que rompen el diptongo en determinados tiempos y personas.

11. ACTUAR   (ú acentuada en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
actúo, actúas, actúa, actuamos, actuáis, actúan.
Subjuntivo Presente
actúe, actúes, actúe, actuemos, actuéis, actúen.
Imperativo
actúa (tú), actúe (él), actuemos (nos.), actuad (vos.), actúen (ellos).

12. CAMBIAR  * (i átona)
Indicativo Presente
cambio, cambias, cambia, cambiamos, cambiáis, cambian.
Subjuntivo Presente
cambie, cambies, cambie, cambiemos, cambiéis, cambien.
Imperativo
cambia (tú), cambie (él), cambiemos (nos.), cambiad (vos.), cambien (ellos).

Verbo regular. Se incluye como modelo de conjugación para diferenciarlo de los
otros verbos que rompen el diptongo en determinados tiempos y personas.

13. DESVIAR   (í acentuada en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
desvío, desvías, desvía, desviamos, desviáis, desvían.
Subjuntivo Presente
desvíe, desvíes, desvíe, desviemos, desviéis, desvíen.
Imperativo
desvía (tú), desvíe (él), desviemos (nos.), desviad (vos.), desvíen (ellos).

14. AUXILIAR   (la i puede ser átona o tónica)
Indicativo Presente
auxilío, auxilías, auxilía, auxiliamos, auxiliáis, auxilían;
o  auxilio, auxilias, auxilia, auxiliamos, auxiliáis, auxilian.
Subjuntivo Presente
auxilíe, auxilíes, auxilíe, auxiliemos, auxiliéis, auxilíen; o auxilie, auxilies, auxilie,
auxiliemos, auxiliéis, auxilien.
Imperativo
auxilía (tú), auxilíe (él), auxiliemos (nos.), auxiliad, (vos.), auxilíen (ellos)o auxilia
(tú), auxilie (él), auxiliemos (nos.), auxiliad (vos.), auxilien (ellos).

Verbos con diptongos en la raíz.
Algunos verbos rompen el diptongo y, por tanto, la u y la i llevan tilde en
determinados tiempos y personas.

15. AISLAR 16. AUNAR 17. DESCAFEINAR 18. REHUSAR 19.
REUNIR 20. AMOHIUNAR 21. PROHIBIR

* Verbo regular. Se incluye como modelo de conjugación para diferenciarlo de
los otros verbos que rompen el diptongo en determiados tiempos y personas.

15. AISLAR   (í acentuada en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
aíslo, aíslas, aísla, aislamos, aisláis, aíslan.
Subjuntivo Presente
aísle, aísles, aísle, aislemos, aisléis, aíslen.
Imperativo
aísla (tú), aísle (él), aislemos (nos.), aislad (vos.), aíslen (ellos).

16. AUNAR   (ú acentuada en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
aúno, aúnas, aúna, aunamos, aunáis, aúnan.
Subjuntivo Presente
aúne, aúnes, aúne, aunemos, aunéis, aúnen.
Imperativo
aúna (tú), aúne (él), aunemos (nos.), aunad (vos.), aúnen (ellos).

17. DESCAFEINAR   (í acentuada en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
descafeíno, descafeínas, descafeína, descafeinamos, descafeináis,
descafeínan.
Subjuntivo Presente
descafeíne, descafeínes, descafeíne, descafeinemos, descafeinéis,
descafeínen.
Imperativo
descafeína (tú), descafeíne (él), descafeinemos (nos.), descafeinad (vos.),
descafeínen (ellos).

18. REHUSAR   (ú acentuada en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
rehúso, rehúsas, rehúsa, rehusamos, rehusáis, rehúsan.
Subjuntivo Presente
rehúse, rehúses, rehúse, rehusemos, rehuséis, rehúsen.
Imperativo
rehúsa (tú), rehúse (él), rehusemos (nos.), rehusad (vos.), rehúsen (ellos).

19. REUNIR   (ú acentuada en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
reúno, reúnes, reúne, reunimos, reunís, reúnen.
Subjuntivo Presente
reúna, reúnas, reúna, reunamos, reunáis, reúnan.
Imperativo
reúne (tú), reúna (él), reunamos (nos.), reunid (vos.), reúnan (ellos).

20. AMOHINAR   (í acentuada en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
amohíno, amohínas, amohína, amohinamos, amohináis, amohínan.
Subjuntivo Presente
amohíne, amohínes, amohíne, amohinemos, amohinéis, amohínen.
Imperativo
amohína (tú), amohíne (él), amohinemos (nos.), amohinad (vos.), amohínen
(ellos).

21. PROHIBIR   (í acentuada en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
prohíbo, prohíbes, prohíbe, prohibimos, prohibís, prohíben.
Subjuntivo Presente
prohíba, prohíbas, prohíba, prohibamos, prohibáis, prohíban.
Imperativo
prohíbe (tú), prohíba (él), prohibamos (nos.), prohibid (vos.), prohíban (ellos).

Variaciones gráficas y cambios en la acentuación
En este grupo incluimos aquellos verbos que presentan los dos tipos de
modificaciones a la vez.

22. AVERIGUAR 23. AHINCAR 24. ENRAIZAR 25. CABRAHIGAR
 26. HOMOGENEIZAR

22. AVERIGUAR (ú átona; gu pasa a gü delante de e)
Indicativo Indefinido
averigüé, averiguaste, averiguó, averiguamos, averiguasteis, averiguaron.
Subjuntivo Presente
averigüe, averigües, averigüe, averigüemos, averigüéis, averigüen.
Imperativo
averigua (tú), averigüe (él), averigüemos (nos.), averiguad (vos.), averigüen
(ellos).

23. AHINCAR   (í acentuada en determinados tiempos y personas; la c se
convierte en qu delante de e)
Indicativo Presente
ahínco, ahíncas, ahínca, ahincamos, ahincáis, ahíncan.
Indefinido
ahinqué, ahincaste, ahincó, ahincamos, ahincasteis, ahincaron.
Subjuntivo Presente
ahínque, ahínques, ahínque, ahinquemos, ahinquéis, ahínquen.
Imperativo
ahínca (tú), ahínque (él), ahinquemos (nos.), ahincad (vos.), ahínquen (ellos).

24. ENRAIZAR   (í acentuada en determinados tiempos y personas; la z se
convierte en c delante de e)
Indicativo Presente
enraízo, enraízas, enraíza, enraizamos, enraizáis, enraízan.
Indefinido
enraicé, enraizaste, enraizó, enraizamos, enraizasteis, enraizaron.
Subjuntivo Presente
enraíce, enraíces, enraíce, enraicemos, enraicéis, enraícen.
Imperativo
enraíza (tú), enraíce (él), enraicemos (nos.), enraizad (vos.), enraícen (ellos).

25. CABRAHIGAR  (í acentuada en determinados tiempos y personas; la g
se convierte en gu delante de e)
Indicativo Presente
cabrahígo, cabrahígas, cabrahíga, cabrahigamos, cabrahigáis, cabrahígan.
Indefinido
cabrahigué, cabrahigaste, cabrahigó, cabrahigamos, cabrahigasteis,
cabrahigaron.
Subjuntivo Presente
cabrahígue, cabrahígues, cabrahígue, cabrahiguemos, cabrahiguéis,
cabrahíguen.
Imperativo
cabrahíga (tú), cabrahígue (él), cabrahiguemos (nos.), cabrahigad (vos.),
cabrahíguen (ellos).

26. HOMOGENEIZAR   (í acentuada en determinados tiempos y personas,
la z se convierte en c delante de e)
Indicativo Presente
homogeneízo, homogeneízas, homogeneíza, homogeneizamos,
homogeneizáis, homogeneízan.
Indefinido
homogeneicé, homogeneizaste, homogeneizó, homogeneizamos,
homogeneizasteis, homogeneizaron.
Subjuntivo Presente
homogeneíce, homogeneíces, homogeneíce, homogeneicemos,
homogeneicéis, homogeneícen.
Imperativo
homogeneíza (tú), homogeneíce (él), homogeneicemos (nos.), homogeneizad
(vos.), homogeneícen (ellos).

VERBOS DE IRREGULARIDAD SISTEMATICA
En este grupo incluimos aquellos verbos que presentan los siguientes tipos de
irregularidad:

o Diptongación de la vocal de la raíz en sílaba tónica.
o Debilitación de la vocal de la raíz.
o Pérdida de la vocal de la desinencia por influencia de la consonante de la
raíz.
o Adición de una consonante a la consonante final de la raíz.

27. ACERTAR 28. ENTENDER 29. DISCERNIR 30. ADQUIRIR
31. CONTAR 32. MOVER 33. DORMIR 34. SERVIR 35. HERVIR 36.CEÑIR 37.
REIR 38. TAÑER 39. EMPELLER 40. MUÑIR 41.MULLIR 42. NACER
43.AGRADECER 44. CONOCER 45.LUCIR 46.CONDUCIR

27. ACERTAR   (la e diptonga en ie en sílaba tónica)
Indicativo Presente
acierto, aciertas, acierta, acertamos, acertáis, aciertan.
Subjuntivo Presente
acierte, aciertes, acierte, acertemos, acertéis, acierten.
Imperativo
acierta (tú), acierte (él), acertemos (nos.), acertad (vos.), acierten (ellos).

28. ENTENDER   (la e diptonga en ie en sílaba tónica)
Indicativo Presente
entiendo, entiendes, entiende, entendemos, entendéis, entienden.
Subjuntivo Presente
entienda, entiendas, entienda, entendamos, entendáis, entiendan.
Imperativo
entiende (tú), entienda (él), entendamos (nos.), entended (vos.), entiendan
(ellos).

29. DISCERNIR (la e diptonga en ie en sílaba tónica)
Indicativo Presente
discierno, disciernes, discierne, discernimos, discernís, disciernen.
Subjuntivo Presente
discierna, disciernas, discierna, discernamos, discernáis, disciernan.
Imperativo
discierne (tú), discierna (él), discernamos (nos.), discernid (vos.), disciernan
(ellos).

30. ADQUIRIR   (la i diptonga en ie en sílaba tónica)
Indicativo Presente
adquiero, adquieres, adquiere, adquirimos, adquirís, adquieren.
Subjuntivo Presente
adquiera, adquieras, adquiera, adquiramos, adquiráis, adquieran.
Imperativo
adquiere (tú), adquiera (él), adquiramos (nos.), adquirid (vos.), adquieran
(ellos).

31. CONTAR   (la o diptonga en ue en sílaba tónica)
Indicativo Presente
cuento, cuentas, cuenta, contamos, contáis, cuentan.
Subjuntivo Presente
cuente, cuentes, cuente, contemos, contéis, cuenten.
Imperativo
cuenta (tú), cuente (él), contemos (nos.), contad (vos.), cuenten (ellos).

32. MOVER   (la o diptonga en ue en sílaba tónica)
Indicativo Presente
muevo, mueves, mueve, movemos, movéis, mueven.
Subjuntivo Presente
mueva, muevas, mueva, movamos, mováis, muevan.
Imperativo
mueve (tú), mueva (él), movamos (nos.), moved (vos.), muevan (ellos).

33. DORMIR   (la o diptonga en ue en sílaba tónica o en u en determinados
tiempos y personas)
Indicativo Presente
duermo, duermes, duerme, dormimos, dormís, duermen.
Indefinido
dormí, dormiste, durmió, dormimos, dormisteis, durmieron.
Subjuntivo Presente
duerma, duermas, duerma, durmamos, durmáis, duerman.
Imperfecto
durmiera, durmieras, durmiera, durmiéramos, durmierais, durmieran; o
durmiese, durmieses, durmiese, durmiésemos, durmieseis, durmiesen.
Futuro
durmiere, durmieres, durmiere, durmiéremos, durmiereis, durmieren.
Imperativo
duerme (tú), duerma (él), durmamos (nos.), dormid (vos.), duerman (ellos).

34. SERVIR   (la e debilita en i en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
sirvo, sirves, sirve, servimos, servís, sirven.
Indefinido
serví, serviste, sirvió, servimos, servisteis, sirvieron.
Subjuntivo Presente
sirva, sirvas, sirva, sirvamos, sirváis, sirvan.
Imperfecto
sirviera, sirvieras, sirviera, sirviéramos, sirvierais, sirvieran; o sirviese, sirvieses,
sirviese, sirviésemos, sirvieseis, sirviesen.
Futuro
sirviere, sirvieres, sirviere, sirviéremos, sirviereis, sirvieren.
Imperativo
sirve (tú), sirva (él), sirvamos (nos.), servid (vos.), sirvan (ellos).

35. HERVIR   (la e diptonga en ie en sílaba tónica o se convierte en ien
determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
hiervo, hierves, hierve, hervimos, hervís, hierven.
Indefinido
herví, herviste, hirvió, hervimos, hervisteis, hirvieron.
Subjuntivo Presente
hierva, hiervas, hierva, hirvamos, hirváis, hiervan.
Imperfecto
hirviera, hirvieras, hirviera, hirviéramos, hirvierais, hirvieran; o  hirviese,
hirvieses, hirviese, hirviésemos, hirvieseis, hirviesen.
Futuro
hirviere, hirvieres, hirviere, hirviéremos, hirviereis, hirvieren.
Imperativo
hierve (tú), hierva (él), hirvamos (nos.), hervid (vos.), hiervan (ellos).

36. CEÑIR   (la i de la desinencia se pierde absorbida por la ñ y la e se
convierte en i en determinados tiempos y personas)
Indicativo Presente
ciño, ciñes, ciñe, ceñimos, ceñís, ciñen.
Indefinido
ceñí, ceñiste, ciñó, ceñimos, ceñisteis, ciñeron.
Subjuntivo Presente
ciña, ciñas, ciña, ciñamos, ciñáis, ciñan.
Imperfecto
ciñera, ciñeras, ciñera, ciñéramos, ciñerais, ciñeran; o  ciñese, ciñeses, ciñese,
ciñésemos, ciñeseis, ciñesen.
Futuro
ciñere, ciñeres, ciñere, ciñéremos, ciñereis, ciñeren.
Imperativo
ciñe (tú), ciña (él), ciñamos (nos.), ceñid (vos.), ciñan (ellos).

37. REIR   (sigue el modelo de ceñir con la diferencia de que la pérdida de la i
no se debe a la influencia de ninguna consonante)
Indicativo Presente
río, ríes, ríe, reímos, reís, ríen.
Indefinido
reí, reíste, rió, reímos, reísteis, rieron.
Subjuntivo Presente
ría, rías, ría, riamos, riáis, rían.
Imperfecto
riera, rieras, riera, riéramos, rierais, rieran; o  riese, rieses, riese, riésemos,
rieseis, riesen.
Futuro
riere, rieres, riere, riéremos, riereis, rieren.
Imperativo
ríe (tú), ría (él), riamos (nos.), reíd (vos.), rían (ellos).

38. TAÑER   (la i de la desinencia se pierde absorbida por la ñ en
determinados tiempos y personas)
Indicativo Indefinido
tañí, tañiste, tañó, tañimos, tañisteis, tañeron.
Subjuntivo Imperfecto
tañera, tañeras, tañera, tañéramos, tañerais, tañeran; o tañese, tañeses,
tañese, tañésemos, tañeseis, tañesen.
Futuro
tañere, tañeres, tañere, tañéremos, tañereis, tañeren.

39. EMPELLER   (la i de la desinencia se pierde absorbida por la ll en
determinados tiempos y personas)
Indicativo Indefinido
empellí, empelliste, empelló, empellimos, empellisteis, empelleron.
Subjuntivo Imperfecto
empellera, empelleras, empellera, empelléramos, empellerais, empelleran; o
empellese, empelleses, empellese, empellésemos, empelleseis, empellesen.
Futuro
empellere, empelleres, empellere, empelléremos, empellereis, empelleren.

40. MUÑIR   (la i de la desinencia se pierde absorbida por la ñ en
determinados tiempos y personas)
Indicativo Indefinido
muñí, muñiste, muñó, muñimos, muñisteis, muñeron.
Subjuntivo Imperfecto
muñera, muñeras, muñera, muñéramos, muñerais, muñeran; o  muñese,
muñeses, muñese, muñésemos, muñeseis, muñesen.
Futuro
muñere, muñeres, muñere, muñéremos, muñereis, muñeren.

41. MULLIR   (la i de la desinencia se pierde absorbida por la ll en
determinados tiempos y personas)
Indicativo Indefinido
mullí, mulliste, mulló, mullimos, mullisteis, mulleron.
Subjuntivo Imperfecto
mullera, mulleras, mullera, mulléramos, mullerais, mulleran; o mullese,
mulleses, mullese, mullésemos, mulleseis, mullesen.
Futuro
mullere, mulleres, mullere, mulléremos, mullereis, mulleren.

42. NACER   (la c se convierte en zc delante de a y o)
Indicativo Presente
nazco, naces, nace, nacemos, nacéis, nacen.
Subjuntivo Presente
nazca, nazcas, nazca, nazcamos, nazcáis, nazcan.
Imperativo
nace (tú), nazca (él), nazcamos (nos.), naced (vos.), nazcan (ellos).

43. AGRADECER (la c se convierte en zc delante de a y o)
Indicativo Presente
agradezco, agradeces, agradece, agradecemos, agradecéis, agradecen.
Subjuntivo Presente
agradezca, agradezcas, agradezca, agradezcamos, agradezcáis,
agradezcan.
Imperativo
agradece (tú), agradezca (él), agradezcamos (nos.), agradeced (vos.),
agradezcan (ellos).

44. CONOCER   (la c se convierte en zc delante de a y o)
Indicativo Presente
 conozco, conoces, conoce, conocemos, conocéis, conocen.
Subjuntivo Presente
conozca, conozcas, conozca, conozcamos, conozcáis, conozcan.
Imperativo
conoce (tú), conozca (él), conozcamos (nos.), conoced (vos.), conozcan
(ellos).

45. LUCIR   (la c se convierte en zc delante de a y o)
Indicativo Presente
luzco, luces, luce, lucimos, lucís, lucen.
Subjuntivo Presente
luzca, luzcas, luzca, luzcamos, luzcáis, luzcan.
Imperativo
luce (tú), luzca (él), luzcamos (nos.), lucid (vos.), luzcan (ellos).

46. CONDUCIR   (la c se convierte en zc delante de a y o; el pretérito
indefinido es irregular)
Indicativo Presente
conduzco, conduces, conduce, conducimos, conducís, conducen.
Indefinido
conduje, condujiste, condujo, condujimos, condujisteis, condujeron.
Subjuntivo Presente
conduzca, conduzcas, conduzca, conduzcamos, conduzcáis, conduzcan.
Imperfecto
condujera, condujeras, condujera, condujéramos, condujerais, condujeran; o
condujese, condujeses, condujese, condujésemos, condujeseis, condujesen.
Futuro
condujere, condujeres, condujere, condujéremos, condujereis, condujeren.
Imperativo
conduce (tú), conduzca (él), conduzcamos (nos.), conducid (vos.), conduzcan
(ellos).

VERBOS DE IRREGULARIDAD SISTEMATICA CON VARIACION GRAFICA
En este grupo incluimos aquellos verbos que participan de algunas de las
irregularidades del grupo anterior y también de variaciones gráficas.

47. EMPEZAR 48. REGAR 49. TROCAR 50. FORZAR 51.
AVERGONZAR 52. COLGAR 53. JUGAR 54. COCER 55. ELEGIR 56.
SEGUIR 57. ERRAR 58. AGORAR 59. DESOSAR 60. OLER 61.
LEER 62. HUIR 63. ARGÜIR

47. EMPEZAR   (la e diptonga en ie en sílaba tónica y z se convierte en c
delante de e)
Indicativo Presente
empiezo, empiezas, empieza, empezamos, empezáis, empiezan.
Indefinido
empecé, empezaste, empezó, empezamos, empezasteis, empezaron.
Subjuntivo Presente
empiece, empieces, empiece, empecemos, empecéis, empiecen.
Imperativo
empieza (tú), empiece (él), empecemos (nos.), empezad (vos.), empiecen
(ellos).

48. REGAR   (la e diptonga en ie en sílaba tónica; g se convierte en gu
delante de e)
Indicativo Presente
riego, riegas, riega, regamos, regáis, riegan.
Indefinido
regué, regaste, regó, regamos, regasteis, regaron.
Subjuntivo Presente
riegue, riegues, riegue, reguemos, reguéis, rieguen.
Imperativo
riega (tú), riegue (él), reguemos (nos.), regad (vos.), rieguen (ellos).

49. TROCAR   (la o diptonga en ue en sílaba tónica; c se convierte en qu
delante de e)
Indicativo Presente
trueco, truecas, trueca, trocamos, trocáis, truecan.
Indefinido
troqué, trocaste, trocó, trocamos, trocasteis, trocaron.
Subjuntivo Presente
trueque, trueques, trueque, troquemos, troquéis, truequen.
Imperativo
trueca (tú), trueque (él), troquemos (nos.), trocad (vos.), truequen (ellos).

50. FORZAR   (la o diptonga en ue en sílaba tónica; z se convierte en c
delante de e)
Indicativo Presente
fuerzo, fuerzas, fuerza, forzamos, forzáis, fuerzan.
Indefinido
forcé, forzaste, forzó, forzamos, forzasteis, forzaron.
Subjuntivo Presente
fuerce, fuerces, fuerce, forcemos, forcéis, fuercen.
Imperativo
fuerza (tú), fuerce (él), forcemos (nos.), forzad (vos.), fuercen (ellos).

51. AVERGONZAR  (la en sílaba tónica o se convierte en ue y g to gü; z se
convierte en c delante de e)
Indicativo Presente
avergüenzo, avergüenzas, avergüenza, avergonzamos, avergonzáis,
avergüenzan.
Indefinido
avergoncé, avergonzaste, avergonzó, avergonzamos, avergonzasteis,
avergonzaron.
Subjuntivo Presente
avergüence, avergüences, avergüence, avergoncemos, avergoncéis,
avergüencen.
Imperativo
avergüenza (tú), avergüence (él), avergoncemos (nos.), avergonzad (vos.),
avergüencen (ellos).

52. COLGAR   (la o diptonga en ue en sílaba tónica; g se convierte en gu
delante de e)
Indicativo Presente
cuelgo, cuelgas, cuelga, colgamos, colgáis, cuelgan.
Indefinido
colgué, colgaste, colgó, colgamos, colgasteis, colgaron.
Subjuntivo Presente
cuelgue, cuelgues, cuelgue, colguemos, colguéis, cuelguen.
Imperativo
cuelga (tú), cuelgue (él), colguemos (nos.), colgad (vos.), cuelguen (ellos).

53. JUGAR   (la u diptonga en ue en sílaba tónica y g se convierte en gu
delante de e)
Indicativo Presente
juego, juegas, juega, jugamos, jugáis, juegan.
Indefinido
jugué, jugaste, jugó, jugamos, jugasteis, jugaron.
Subjuntivo Presente
juegue, juegues, juegue, juguemos, juguéis, jueguen.
Imperativo
juega (tú), juegue (él), juguemos (nos.), jugad (vos.), jueguen (ellos).

54. COCER   (la o diptonga en ue en sílaba tónica y c se convierte en z
delante de a y o)
Indicativo Presente
cuezo, cueces, cuece, cocemos, cocéis, cuecen.
Subjuntivo Presente
cueza, cuezas, cueza, cozamos, cozáis, cuezan.
Imperativo
cuece (tú), cueza (él), cozamos (nos.), coced (vos.), cuezan (ellos).

55. ELEGIR   (la e se convierte en i en determinados tiempos y personas; g
se convierte en j delante de a y o)
Indicativo Presente
elijo, eliges, elige, elegimos, elegís, eligen.
Indefinido
elegí, elegiste, eligió, elegimos, elegisteis, eligieron.
Subjuntivo Presente
elija, elijas, elija, elijamos, elijáis, elijan.
Imperfecto
eligiera, eligieras, eligiera, eligiéramos, eligierais, eligieran; o  eligiese,
eligieses, eligiese, eligiésemos, eligieseis, eligiesen.
Futuro
eligiere, eligieres, eligiere, eligiéremos, eligiereis, eligieren.
Imperativo
elige (tú), elija (él), elijamos (nos.), elegid (vos.), elijan (ellos).

56. SEGUIR   (la e se convierte en i en determinados tiempos y personas; gu
se convierte en g delante de a y o)
Indicativo Presente
sigo, sigues, sigue, seguimos, seguís, siguen.
Indefinido
seguí, seguiste, siguió, seguimos, seguisteis, siguieron.
Subjuntivo Presente
siga, sigas, siga, sigamos, sigáis, sigan.
Imperfecto
siguiera, siguieras, siguiera, siguiéramos, siguierais, siguieran; o  siguiese,
siguieses, siguiese, siguiésemos, siguieseis, siguiesen.
Futuro
siguiere, siguieres, siguiere, siguiéremos, siguiereis, siguieren.
Imperativo
sigue (tú), siga (él), sigamos (nos.), seguid (vos.), sigan (ellos).

57. ERRAR   (la e se convierte en ye en sílaba tónica)
Indicativo Presente
yerro, yerras, yerra, erramos, erráis, yerran.
Subjuntivo Presente
yerre, yerres, yerre, erremos, erréis, yerren.
Imperativo
yerra (tú), yerre (él), erremos (nos.), errad (vos.), yerren (ellos).

58. AGORAR   (la o se convierte en ue en sílaba tónica y g se convierte en gü
delante de e)
Indicativo Presente
 agüero, agüeras, agüera, agoramos, agoráis, agüeran.
Subjuntivo Presente
agüere, agüeres, agüere, agoramos, agoréis, agüeren.
Imperativo
agüera (tú), agüere (él), agoremos (nos.), agorad (vos.), agüeren (ellos).

59. DESOSAR   (la o se convierte en hue en sílaba tónica)
Indicativo Presente
deshueso, deshuesas, deshuesa, desosamos, desosáis, deshuesan.
Subjuntivo Presente
deshuese, deshueses, deshuese, desosemos, desoséis, deshuesen.
Imperativo
deshuesa (tú), deshuese (él), desosemos (nos.), desosad (vos.), deshuesen
(ellos).

60. OLER   (la o se convierte en hue en sílabas acentuadas)
Indicativo Presente
huelo, hueles, huele, olemos, oléis, huelen.
Subjuntivo Presente
huela, huelas, huela, olamos, oláis, huelan.
Imperativo
huele (tú), huela (él), olamos (nos.), oled (vos.), huelan (ellos).

61. LEER   (la í de la desinencia se convierte en y delante de o y e)  Indicativo
Indefinido
leí, leíste, leyó, leímos, leísteis, leyeron.
Subjuntivo Imperfecto
leyera, leyeras, leyera, leyéramos, leyerais, leyeran; o  leyese, leyeses, leyese,
leyésemos, leyeseis, leyesen.
Futuro
leyere, leyeres, leyere, leyéremos, leyereis, leyeren.

75. OIR
Indicativo Presente
oigo, oyes, oye, oímos, oís, oyen.
Indefinido
oí, oíste, oyó, oímos, oísteis, oyeron.
Subjuntivo Presente
oiga, oigas, oiga, oigamos, oigáis, oigan.
Imperfecto
oyera, oyeras, oyera, oyéramos, oyerais, oyeran; o  oyese, oyeses, oyese,
oyésemos, oyeseis, oyesen.
Futuro
oyere, oyeres, oyere, oyéremos, oyereis, oyeren.
Imperativo
oye (tú), oiga (él), oigamos (nos.), oíd (vos.), oigan (ellos).

63. ARGÜIR   (la i se convierte en y delante de a, e y o; gü se convierte en gu
delante de y)
Indicativo Presente
arguyo, arguyes, arguye, argüimos, argüís, arguyen.
Indefinido
argüí, argüiste, arguyó, argüimos, argüisteis, arguyeron.
Subjuntivo Presente
arguya, arguyas, arguya, arguyamos, arguyáis, arguyan.
Imperfecto
arguyera, arguyeras, arguyera, arguyéramos, arguyerais, arguyeran; o
arguyese, arguyeses, arguyese, arguyésemos, arguyeseis, arguyesen.
Futuro
arguyere, arguyeres, arguyere, arguyéremos, arguyereis, arguyeren.
Imperativo
arguye (tú), arguya (él), arguyamos (nos.), argüid (vos.), arguyan (ellos).

VERBOS IRREGULARES
Por último, reunimos en este grupo los verbos irregulares propiamente dichos,
cuyas irregularidades son de distintos tipos y no pueden agruparse en una sola
de las clasificaciones previstas.

64. ANDAR  65. ASIR   66. CABER 67. CAER 68. DAR 69.DECIR 70. ERGUIR
71. ESTAR  72. HABER   73. HACER 74. IR 75. OIR 76. PLACER 77. PODER
78. PONER  79. PREDECIR   80. QUERER  81. RAER 82. ROER  83.SABER
84. SALIR  85.SATISFACER  86. SER  87.TENER 88. TRAER 89. VALER
90. VENIR  91. VER   92. YACER

64. ANDAR
Indicativo  Indefinido
anduve, anduviste, anduvo, anduvimos, anduvisteis, anduvieron.
Subjuntivo Imperfecto
anduviera, anduvieras, anduviera, anduviéramos, anduvierais, anduvieran; o
anduviese, anduvieses, anduviese, anduviésemos, anduvieseis, anduviesen.
Futuro
anduviere, anduvieres, anduviere, anduviéremos, anduviereis, anduvieren.

65. ASIR
Indicativo Presente
asgo, ases, ase, asimos, asís, asen.
Subjuntivo Presente
asga, asgas, asga, asgamos, asgáis, asgan.
Imperativo
ase (tú), asga (él), asgamos (nos.), asid (vos.), asgan (ellos).

66. CABER
Indicativo Presente
quepo, cabes, cabe, cabemos, cabéis, caben.
Indefinido
cupe, cupiste, cupo, cupimos, cupisteis, cupieron.
Futuro
cabré, cabrás, cabrá, cabremos, cabréis, cabrán.
Potencial
cabría, cabrías, cabría, cabríamos, cabríais, cabrían.
Subjuntivo Presente
quepa, quepas, quepa, quepamos, quepáis, quepan.
Imperfecto
cupiera, cupieras, cupiera, cupiéramos, cupierais, cupieran; o cupiese,
cupieses, cupiese, cupiésemos, cupieseis, cupiesen.
Futuro
cupiere, cupieres, cupiere, cupiéremos, cupiereis, cupieren.
Imperativo
cabe (tú), quepa (él), quepamos (nos.), cabed (vos.), quepan (ellos).

67. CAER
Indicativo Presente
caigo, caes, cae, caemos, caéis, caen.
Indefinido
 caí, caíste, cayó, caímos, caísteis, cayeron.
Subjuntivo Presente
caiga, caigas, caiga, caigamos, caigáis, caigan.
Imperfecto
cayera, cayeras, cayera, cayéramos, cayerais, cayeran; o  cayese, cayeses,
cayese, cayésemos, cayeseis, cayesen.
Futuro
cayere, cayeres, cayere, cayéremos, cayereis, cayeren.
Imperativo
cae (tú), caiga (él), caigamos (nos.), caed (vos.), caigan (ellos).

68. DAR
Indicativo Presente
doy, das, da, damos, dais, dan.
Indefinido
di, diste, dio, dimos, disteis, dieron.
Subjuntivo Presente
dé, des, dé, demos, deis, den.
Imperfecto
diera, dieras, diera, diéramos, dierais, dieran; o  diese, dieses, diese,
diésemos, dieseis, diesen.
Futuro
diere, dieres, diere, diéremos, diereis, dieren.
Imperativo
da (tú), dé (él), demos (nos.), dad (vos.), den (ellos).

69. DECIR
Indicativo Presente
digo, dices, dice, decimos, decís, dicen.
Indefinido
dije, dijiste, dijo, dijimos, dijisteis, dijeron.
Futuro
diré, dirás, dirá, diremos, diréis, dirán.
Potencial
diría, dirías, diría, diríamos, diríais, dirían.
Subjuntivo Presente
diga, digas, diga, digamos, digáis, digan.
Imperfecto
dijera, dijeras, dijera, dijéramos, dijerais, dijeran; o  dijese, dijeses, dijese,
dijésemos, dijeseis, dijesen.
Futuro
dijere, dijeres, dijere, dijéremos, dijereis, dijeren.
Imperativo
di (tú), diga (él), digamos (nos.), decid (vos.), digan (ellos).
Participio pasado
dicho,-a.

70. ERGUIR
Indicativo Presente
irgo, irgues, irgue, erguimos, erguís, irgen; o  yergo, yergues, yergue,
erguimos, erguís, yergen.
Indefinido
erguí, erguiste, irguió, erguimos, erguisteis, irguieron.
Subjuntivo Presente
irga, irgas, irga, irgamos, irgáis, irgan; o  yerga, yergas, yerga, irgamos, irgáis,
yergan.
Imperfecto
irguiera, irguieras, irguiera, irguiéramos, irguierais,irguieran; o  irguiese,
irguieses, irguiese, irguiésemos, irguieseis, irguiesen.
Futuro
irguiere, irguieres, irguiere, irguiéremos, irguiereis, irguieren.
Imperativo
irgue, yergue (tú), irga, yerga (él), irgamos (nos.), erguid (vos.), irgan, yergan
(ellos).

71. ESTAR
Indicativo Presente
estoy, estás, está, estamos, estáis, están.
Imperfecto
estaba, estabas, estaba, estábamos, estabais, estaban.
Indefinido
estuve, estuviste, estuvo, estuvimos, estuvisteis, estuvieron.
Futuro
estaré, estarás, estará, estaremos, estaréis, estarán.
Potencial
estaría, estarías, estaría, estaríamos, estaríais, estarían.
Subjuntivo Presente
esté, estés, esté, estemos, estéis, estén.
Imperfecto
estuviera, estuvieras, estuviera, estuviéramos, estuvierais, estuvieran; o
estuviese, estuvieses, estuviese, estuviésemos, estuvieseis, estuviesen.
Futuro
estuviere, estuvieres, estuviere, estuviéremos, estuviereis, estuvieren.
Imperativo
está (tú), esté (él), estemos (nos.), estad (vos.), estén (ellos).

72. HABER
Indicativo Presente
he, has, ha, hemos, habéis, han.
Imperfecto
había, habías, había, habíamos, habíais, habían.
Indefinido
hube, hubiste, hubo, hubimos, hubisteis, hubieron.
Futuro
habré, habrás, habrá, habremos, habréis, habrán.
Potencial
habría, habrías, habría, habríamos, habríais, habrían.
Subjuntivo Presente
haya, hayas, haya, hayamos, hayáis, hayan.
Imperfecto
hubiera, hubieras, hubiera, hubiéramos, hubierais, hubieran; o hubiese,
hubieses, hubiese, hubiésemos, hubieseis, hubiesen.
Futuro
hubiere, hubieres, hubiere, hubiéremos, hubiereis, hubieren.
Imperativo
he (tú), haya (él), hayamos (nos.), habed (vos.), hayan (ellos).

73. HACER
Indicativo Presente
hago, haces, hace, hacemos, hacéis, hacen.
Indefinido
hice, hiciste, hizo, hicimos, hicisteis, hicieron.
Futuro
haré, harás, hará, haremos, haréis, harán.
Potencial
haría, harías, haría, haríamos, haríais, harían.
Subjuntivo Presente
haga, hagas, haga, hagamos, hagáis, hagan.
Imperfecto
hiciera, hicieras, hiciera, hiciéramos, hicierais, hicieran; o hiciese, hicieses,
hiciese, hiciésemos, hicieseis, hiciesen
Futuro
hiciere, hicieres, hiciere, hiciéremos, hiciereis, hicieren.
Imperativo
haz (tú), haga (él), hagamos (nos.), haced (vos.), hagan (ellos).
Participio pasado
hecho,-a.

74. IR
Indicativo Presente
voy, vas, va, vamos, vais, van.
Imperfecto
iba, ibas, iba, íbamos, ibais, iban.
Indefinido
fui, fuiste, fue, fuimos, fuisteis, fueron.
Subjuntivo Presente
vaya, vayas, vaya, vayamos, vayáis, vayan.
Imperfecto
fuera, fueras, fuera, fuéramos, fuerais, fueran; o  fuese, fueses, fuese,
fuésemos, fueseis, fuesen.
Futuro
fuere, fueres, fuere, fuéremos, fuereis, fueren.
Imperativo
ve (tú), vaya (él), vayamos (nos.), id (vos.), vayan (ellos).

75. OIR
Indicativo Presente
oigo, oyes, oye, oímos, oís, oyen.
Indefinido
oí, oíste, oyó, oímos, oísteis, oyeron.
Subjuntivo Presente
oiga, oigas, oiga, oigamos, oigáis, oigan.
Imperfecto
oyera, oyeras, oyera, oyéramos, oyerais, oyeran; o  oyese, oyeses, oyese,
oyésemos, oyeseis, oyesen.
Futuro
oyere, oyeres, oyere, oyéremos, oyereis, oyeren.
Imperativo
oye (tú), oiga (él), oigamos (nos.), oíd (vos.), oigan (ellos).

76. PLACER
Indicativo Presente
plazco, places, place, placemos, placéis, placen.
Indefinido
plací, placiste, plació o plugo, placimos, placisteis, placieron o pluguieron.
Subjuntivo Presente
plazca, plazcas, plazca o plegue, plazcamos, plazcáis, plazcan.
Imperfecto
placiera, placieras, placiera o pluguiera, placiéramos, placierais, placieran; o
placiese, placieses, placiese o pluguiese, placiésemos, placieseis, placiesen.
Futuro
placiere, placieres, placiere o pluguiere, placiéremos, placiereis, placieren.
Imperativo
place (tú), plazca (él), plazcamos (nos.), placed (vos.), plazcan (ellos).

77. PODER
Indicativo Presente
puedo, puedes, puede, podemos, podéis, pueden.
Indefinido
pude, pudiste, pudo, pudimos, pudisteis, pudieron.
Futuro
podré, podrás, podrá, podremos, podréis, podrán.
Potencial
podría, podrías, podría, podríamos, podríais, podrían.
Subjuntivo Presente
pueda, puedas, pueda, podamos, podáis, puedan.
Imperfecto
pudiera, pudieras, pudiera, pudiéramos, pudierais, pudieran; o pudiese,
pudieses, pudiese, pudiésemos, pudieseis, pudiesen.
Futuro
pudiere, pudieres, pudiere, pudiéremos, pudiereis, pudieren.
Imperativo
puede (tú), pueda (él), podamos (nos.), poded (vos.), puedan (ellos).

78. PONER
Indicativo Presente
pongo, pones, pone, ponemos, ponéis, ponen.
Indefinido
puse, pusiste, puso, pusimos, pusisteis, pusieron.
Futuro
pondré, pondrás, pondrá, pondremos, pondréis, pondrán.
Potencial
pondría, pondrías, pondría, pondríamos, pondríais, pondrían.
Subjuntivo Presente
ponga, pongas, ponga, pongamos, pongáis, pongan.
Imperfecto
pusiera, pusieras, pusiera, pusiéramos, pusierais, pusieran; o pusiese,
pusieses, pusiese, pusiésemos, pusieseis, pusiesen.
Futuro
pusiere, pusieres, pusiere, pusiéremos, pusiereis, pusieren.
Imperativo
pon (tú), ponga (él), pongamos (nos.), poned (vos.), pongan (ellos).
Participio pasado
puesto,-a.

79. PREDECIR
Indicativo Presente
predigo, predices, predice, predecimos, predecís, predicen.
Indefinido
predije, predijiste, predijo, predijimos, predijisteis, predijeron.
Subjuntivo Presente
prediga, predigas, prediga, predigamos, predigáis, predigan.
Imperfecto
predijera, predijeras, predijera, predijéramos, predijerais, predijeran; o
predijese, predijeses, predijese, predijésemos, predijeseis, predijesen.
Futuro
predijere, predijeres, predijere, predijéremos, predijereis, predijeren.
Imperativo
predice (tú), prediga (él), predigamos (nos.), predecid (vos.), predigan (ellos).

80. QUERER
Indicativo Presente
quiero, quieres, quiere, queremos, queréis, quieren.
Indefinido
quise, quisiste, quiso, quisimos, quisisteis, quisieron.
Futuro
querré, querrás, querrá, querremos, querréis, querrán.
Potencial
querría, querrías, querría, querríamos, querríais, querrían.
Subjuntivo Presente
quiera, quieras, quiera, queramos, queráis, quieran.
Imperfecto
quisiera, quisieras, quisiera, quisiéramos, quisierais, quisieran; o  quisiese,
quisieses, quisiese, quisiésemos, quisieseis, quisiesen.
Futuro
quisiere, quisieres, quisiere, quisiéremos, quisiereis, quisieren.
Imperativo
quiere (tú), quiera (él), queramos (nos.), quered (vos.), quieran (ellos).

81. RAER
Indicativo Presente
rao, o raigo o rayo, raes, rae, raemos, raéis, raen.
Indefinido
raí, raíste, rayó, raímos, raísteis, rayeron.
Subjuntivo Presente
raiga, raigas, raiga, raigamos, raigáis, raigan; o  raya, rayas, raya, rayamos,
rayáis, rayan.
Imperfecto
rayera, rayeras, rayera, rayéramos, rayerais, rayeran; o  rayese, rayeses,
rayese, rayésemos, rayeseis, rayesen.
Futuro
rayere, rayeres, rayere, rayéremos, rayereis, rayeren.
Imperativo
rae (tú), raiga o raya (él), raigamos, rayamos (nos.), raed (vos.), raigan o rayan
(ellos).

82. ROER
Indicativo Presente
roo o roigo o royo, roes, roe, roemos, roéis, roen.
Indefinido
roí, roiste, royó, roímos, roísteis, royeron.
Subjuntivo Presente
roa, roas, roa, roamos, roáis, roan; o roiga, roigas, roiga, roigamos, roigáis,
roigan; o  roya, royas, roya, royamos, royáis, royan.
Imperfecto
royera, royeras, royera, royéramos, royerais, royeran; o royese, royeses,
royese, royésemos, royeseis, royesen.
Futuro
royere, royeres, royere, royéremos, royereis, royeren.
Imperativo
roe (tú), roa, roiga o roya (él), roamos, roigamos o royamos (nos.), roed (vos.),
roan, roigan o royan (ellos).

83. SABER
Indicativo Presente
sé, sabes, sabe, sabemos, sabéis, saben.
Indefinido
supe, supiste, supo, supimos, supisteis, supieron.
Futuro
sabré, sabrás, sabrá, sabremos, sabréis, sabrán.
Potencial
sabría, sabrías, sabría, sabríamos, sabríais, sabrían.
Subjuntivo Presente
sepa, sepas, sepa, sepamos, sepáis, sepan.
Imperfecto
supiera, supieras, supiera, supiéramos, supierais, supieran; o supiese,
supieses, supiese, supiésemos, supieseis, supiesen.
Futuro
supiere, supieres, supiere, supiéremos, supiereis, supieren.
Imperativo
sabe (tú), sepa (él), sepamos (nos.), sabed (vos.), sepan (ellos).

84. SALIR
Indicativo Presente
salgo, sales, sale, salimos, salís, salen.
Futuro
saldré, saldrás, saldrá, saldremos, saldréis, saldrán.
Potencial
saldría, saldrías, saldría, saldríamos, saldríais, saldrían.
Subjuntivo Presente
salga, salgas, salga, salgamos, salgáis, salgan.
Imperativo
sal (tú), salga (él), salgamos (nos.), salid (vos.), salgan (ellos).

85. SATISFACER
Indicativo Presente
satisfago, satisfaces, satisface, satisfacemos, satisfacéis, satisfacen.
Indefinido
satisfice, satisficiste, satisfizo, satisficimos, satisficisteis, satisficieron.
Futuro
satisfaré, satisfarás, satisfará, satisfaremos, satisfaréis, satisfarán.
Potencial
satisfaría, satisfarías, satisfaría, satisfaríamos, satisfaríais, satisfarían.
Subjuntivo Presente
satisfaga, satisfagas, satisfaga, satisfagamos, satisfagáis, satisfagan.
Imperfecto
satisficiera, satisficieras, satisficiera, satisficiéramos, satisficierais,
satisficieran; o  satisficiese, satisficieses, satisficiese, satisficiésemos,
satisficieseis, satisficiesen.
Futuro
satisficiere, satisficieres, satisficiere, satisficiéremos, satisficiereis,
satisficieren.
Imperativo
satisfaz, satisface (tú), satisfaga (él), satisfagamos (nos.), satisfaced (vos.),
satisfagan (ellos).
Participio pasado
satisfecho,-a.

86. SER
Indicativo Presente
 soy, eres, es, somos, sois, son.
Imperfecto
era, eras, era, éramos, erais, eran.
Indefinido
fui, fuiste, fue, fuimos, fuisteis, fueron.
Futuro
seré, serás, será, seremos, seréis, serán.
Potencial
sería, serías, sería, seríamos, seríais, serían.
Subjuntivo Presente
sea, seas, sea, seamos, seáis, sean.
Imperfecto
fuera, fueras, fuera, fuéramos, fuerais, fueran; o  fuese, fueses, fuese,
fuésemos, fueseis, fuesen.
Futuro
fuere, fueres, fuere, fuéremos, fuereis, fueren.
Imperativo
sé (tú), sea (él), seamos (nos.), sed (vos.), sean (ellos).
Participio pasado
sido.

87. TENER
Indicativo Presente
tengo, tienes, tiene, tenemos, tenéis, tienen.
Indefinido
tuve, tuviste, tuvo, tuvimos, tuvisteis, tuvieron.
Futuro
tendré, tendrás, tendrá, tendremos, tendréis, tendrán.
Potencial
tendría, tendrías, tendría, tendríamos, tendríais, tendrían.
Subjuntivo Presente
tenga, tengas, tenga, tengamos, tengáis, tengan.
Imperfecto
tuviera, tuvieras, tuviera, tuviéramos, tuvierais, tuvieran; o tuviese, tuvieses,
tuviese, tuviésemos, tuvieseis, tuviesen.
Futuro
tuviere, tuvieres, tuviere, tuviéremos, tuviereis, tuvieren.
Imperativo
ten (tú), tenga (él), tengamos (nos.), tened (vos.), tengan (ellos).

88. TRAER
Indicativo Presente
traigo, traes, trae, traemos, traéis, traen.
Indefinido
traje, trajiste, trajo, trajimos, trajisteis, trajeron.
Subjuntivo Presente
traiga, traigas, traiga, traigamos, traigáis, traigan.
Imperfecto
trajera, trajeras, trajera, trajéramos, trajerais, trajeran; o trajese, trajeses,
trajese, trajésemos, trajeseis, trajesen.
Futuro
trajere, trajeres, trajere, trajéremos, trajereis, trajeren.
Imperativo
trae (tú), traiga (él), traigamos (nos.), traed (vos.), traigan (ellos).

89. VALER
Indicativo Presente
valgo, vales, vale, valemos, valéis, valen.
Futuro
valdré, valdrás, valdá, valdremos, valdréis, valdrán.
Potencial
valdría, valdrías, valdría, valdríamos, valdríais, valdrían.
Subjuntivo Presente
valga, valgas, valga, valgamos, valgáis, valgan.
Imperativo
vale (tú), valga (él), valgamos (nos.), valed (vos.), valgan (ellos).

90. VENIR
Indicativo Presente
vengo, vienes, viene, venimos, venís, vienen.
Indefinido
vine, viniste, vino, vinimos, vinisteis, vinieron.
Futuro
vendré, vendrás, vendrá, vendremos, vendréis, vendrán.
Potencial
vendría, vendrías, vendría, vendríamos, vendríais, vendrían.
Subjuntivo Presente
venga, vengas, venga, vengamos, vengáis, vengan.
Imperfecto
viniera, vinieras, viniera, viniéramos, vinierais, vinieran; o viniese, vinieses,
viniese, viniésemos, vinieseis, viniesen.
Futuro
viniere, vinieres, viniere, viniéremos, viniereis, vinieren.
Imperativo
ven (tú), venga (él), vengamos (nos.), venid (vos.), vengan (ellos).

91. VER
Indicativo Presente
veo, ves, ve, vemos, veis, ven.
Indefinido
vi, viste, vio, vimos, visteis, vieron.
Subjuntivo Imperfecto
viera, vieras, viera, viéramos, vierais, vieran; o  viese, vieses, viese, viésemos,
vieseis, viesen.
Futuro
viere, vieres, viere, viéremos, viereis, vieren.
Imperativo
ve (tú), vea (él), veamos (nos.), ved (vos.), vean (ellos).
Participio pasado
visto,-a.

92. YACER
Indicativo Presente
yazco o yazgo o yago, yaces, yace, yacemos, yacéis, yacen.
Subjuntivo Presente
yazca, yazcas, yazca, yazcamos, yazcáis, yazcan; o  yazga, yazgas, yazga,
yazgamos, yazgáis, yazgan; o  yaga, yagas, yaga, yagamos, yagáis, yagan.
Imperativo
yace o yaz (tú), yazca, yazga o yaga (él), yazcamos, yazgamos o yagamos
(nos.), yaced (vos.), yazcan, yazgan o yagan (ellos).

          – * -

REGLAS ESPECIALES

1. Para distinguir entre sí los siguientes MONOSÍLABOS HOMÓNIMOS,
unos llevan tilde y otros no:

él pronombre   el artículo
tú  ”   tu poses.
mí  ”   mi ”
mi nota musical
sí  ”   si conjunción
sí adverbio   si nota musical
más  ”   mas conjunción
sé vbo. saber y ser  se pron. refl.
dé vbo. dar   de preposición
té nombre    te letra
te pronombre

No todos los monosílabos homónimos se distinguen por el acento: sol (astro y
nota musical); la (artículo, pronombre y nota musical); di (imperat. de decir y
pretérito de dar); ve (imperat. de ir y presente de indicativo de ver).

Obsérvese que la conjunción o no lleva acento entre letras, pero sí entre cifras:
dos o tres; 2 ó 3. En cambio: de dos a tres y 2 a 3; siete u ocho y 7 u 8.

2. La Real Academia Española en su Ortografía (1974) dice:

La partícula aun llevará tilde (aún) y se pronunciará como bisílaba cuando pueda
sustituirse por todavía sin alterar el sentido de la frase: aún está enfermo. En los
demás casos, es decir, con el significado de hasta, también, inclusive (o siquiera,
con negación), se escribirá sin tilde: aun los sordos han de oírme; no hizo nada
por él ni aun lo intentó.

Y con respecto a la palabra solo señala:

La palabra solo, en función adverbial, podrá llevar acento ortográfico si con ello
se ha de evitar una anfibología: le encontrarás solo en casa (en soledad, sin
compañía); le encontrarás sólo en casa (solamente, únicamente).

3. Para distinguir algunos PRONOMBRES DEMOSTRATIVOS de los
adjetivos demostrativos (determinantes demostrativos), los pronombres
pueden llevar tilde:

Pronombres demostrativos Determinantes demostrativos

éste      este
ése      ese
aquél      aquel

Igual ocurre con sus plurales y femeninos. Se podrá prescindir de la tilde cuando
no exista riesgo de confusión. Las formas neutras esto, eso, aquello, nunca
llevan tilde.

4. En oraciones INTERROGATIVAS directas o indirectas (y dubitativas),
DISYUNTIVAS, EXCLAMATIVAS, por SUBSTANTIVACIÓN, con sentido
DISTRIBUTIVO, por ÉNFASIS y razones análogas, llevan tilde, según los casos,
algunas palabras que por lo común van sin ella:

qué
Interr. Directa. ¿Qué quieres; porqué callas?
Interr. Indirecta. No sé qué quieres. Dime porqué lo hiciste.
Excl. ¡Qué día! ¡Qué de gente!
Énfasis. Sin qué ni para qué.
Substantivación. El qué dirán.

quién
Interr. Directa. ¿Quién llega; a quién temes?
Interr. indirecta . Dime quién llega. No comprendo a quién temes.
Excl. ¡Quién lo hubiera dicho!
Disyuntiv. Quién aconseja la retirada.

cuál
Interr. Directa. ¿Cuál es mejor?
Interr. Indirecta. Ignoro cuál escoger.
Excl. ¡Si supieras cuál tengo!
Disyunt. Todos participaron, cuál más, cuál menos.

cuánto
Interr. Directa. ¿Cuánto vale?
Interr. indirecta . No sé cuánto vale.
Excl. ¡Cuanto llueve!

cómo
Interr. Directa. ¿Cómo te encuentras; cómo no fuiste?
Interr. Indirecta. Cuenta cómo sucedió. No sé cómo sucedió.
Excl. ¡Cómo llueve!
Sustantivación. El cómo y el cuándo.

cuán
Interr. Indirecta. Yo sé cuán afortunado soy.
Excl. ¡Cuán rápidamente pasa el tiempo!

dónde
Interr. Directa. ¿Dónde vives?
Interr. Indirecta. No sé dónde vives.
Excl. ¡Dónde vives, Dios mío!

cuándo
Interr. Directa. ¿Cuándo llegarás?
Interr. Indirecta. No sé cuándo llegarás.
Excl. ¡Cuándo volverás, Dios mío!
Sustantivación. El cuándo es lo que no sé.

porqué
Sustantivación. Ignoro el porqué.
En la interr. dir. e ind. se escribe por qué (V. qué).

ADVERTENCIA: Pueden aparecer las palabras anteriores en oraciones
interrogativas y exclamativas sin tilde, porque no poseen acento de intensidad:
se pregunta o se destacan otras palabras de la frase. Ejemplo: ¿Me lo darás
cuando cobres?

5. Las formas verbales con pronombres ENCLÍTICOS conservan la tilde si antes
la tenían: déme, dispónte, manténte, estáte. También llevan tilde cuando del
conjunto resultan supuestas palabras esdrújulas o sobresdrújulas: dárselo,
dímelo, decídnoslo (en contraste con da, di, decid), antójasele, dijérasemelo,
repítemelo. Son incorrectas las formas como dále, dióme, pónte, dióse, héme,
vióse, dénles, pues da, pon, dio, he, vio, den no llevan tilde.

DIPTONGOS Y TRIPTONGOS. Hiato.

Como se ha expuesto al principio de este cuadro, las palabras polisílabas con
sílaba tónica formada por un diptongo o triptongo se rigen por las reglas
generales y llevan la tilde en la vocal que no sea i, u, o en la segunda en los
diptongos ui, iu.

Ejemplos: (V.R. = ver regla o modelos de conjugación 1, 2, 3, etc; pág.9).

Agudas. Después, sepáis, también, lidió, averiguó/é.  V.R. 2.
Llanas. Huésped, estiércol. V.R. 3.
Esdrújulas. Viéselos, piénsalo, miércoles, cuádruple, lingüística. V.R. 1
Triptongos. Despreciéis, amortiguáis, averiguéis.

ADVERTENCIA: palabras como liáis, actuéis, etc., no forman triptongo, llevan
tilde por ser agudas como sepáis o hacéis.

Se llama hiato al encuentro de vocales sin formar diptongo o triptongo. La vocal
tónica en hiato lleva tilde de acuerdo con las normas generales: le-ón, to-re-ó,
tra-éis, arrá-ez, po-é-ti-co (vocales abiertas). Pero, si la vocal tónica en hiato es i
o u (vocales cerradas), se acentúa sin atenerse a las reglas de acentuación; con
esta tilde diacrítica se señala que no hay diptongo o triptongo y se ayuda, a
veces, a una correcta pronunciación. Ejemplos: ha-cí-a, re-ú-no, re-í-an, hu-í, o-ír,
pro-hí-be, re-hú-so, rí-o, ri-ó, fri-ó, gui-ón, tru-hán, com-pren-dí-ais, te-ní-ais, de-cí-
ais.

La combinación ui sigue las reglas generales cualquiera que sea su
pronunciación, pues esta es muy vacilante según los usos regionales y
personales; por lo tanto: hu-í, hu-ís, flu-í (bisílabos agudos terminados en vocal o
s); atribuí, construí (polisílabos agudos terminados en vocal); lingüístico,
casuístico (esdrújulos); atribuir, huir, jesuita, circuito (sin tilde: agudas y llanas
que no cumplen las reglas generales).

OBSERVACIONES:

- Las palabras agudas terminadas en ay, uay, ey, iey, uey, oy, uy; au, eu, ou,
se escribirán sin tilde: taray, Paraguay, virrey, curiey, maguey, convoy, Espeluy;
Aribau, Bayeu, Paolu. Los onomásticos y patronímicos de origen catalán
terminados en iu o ius (con la i tónica) se escriben también sin tilde por respeto a
su forma catalana: Rius, Codorniu, Arderius, etc. La Academia señala que Túy
(bisílabo y llano) lleva tilde en la u.

- La h entre dos vocales no impide que éstas formen diptongo: de-sahu-cio,
por lo tanto, cuando alguna de dichas vocales, por virtud de la regla
correspondiente, haya de ir con tilde por ser tónica, se pondrán como si no
existiera esa h: prohíbe, cohíbe, rehúso, búho, etc.

- Con respecto a las terminaciones uo, ua, ue, la Academia en su Ortografía dice
que cuando ninguna de sus vocales es tónica (averiguó, acentúa, acentúe), se
consideran siempre diptongo a efectos ortográficos, cualquiera que sea su
pronunciación real. Se entiende, pues, que son llanas y no deben llevar tilde en
la vocal tónica tanto palabras como agua, ambiguo, antiguo, exiguo, fragua,
exangüe, bilingüe, que siempre se pronuncian con diptongo, como congrua,
ingenuo, superfluo, donde la pronunciación vacila entre el diptongo y el hiato.

VOCES COMPUESTAS Y DERIVADAS

Las palabras que entran en un compuesto como primer elemento del mismo se
escriben sin la tilde que como simples les hubiera correspondido: asimismo,
decimoséptimo, sabelotodo, metomentodo (estos dos últimos, compuestos de
verbo con enclítico más complemento se escriben sin la tilde que le
correspondería: sábelo). Se exceptúan de esta regla los ADVERBIOS EN -
MENTE, que conservan la tilde si les correspondía llevarla como palabra simple:
ágilmente, fácilmente; pero buenamente, tontamente.

También conservan su tilde los compuestos de dos o más palabras unidas por
un guión: cántabro-astur, histórico-crítico-filosófico.
En los COMPUESTOS ERUDITOS de vocablos latinos o griegos se sigue, por lo
general, la regla del latín, o sea: se acentúa la primera parte si la segunda es
bisílaba y tiene breve la vocal de la primera sílaba: bípedo, centímetro. Si dicha
vocal es larga, en ella recae el acento prosódico: telegrama, centigramo.
Indicamos a continuación la acentuación de algunas palabras eruditas:

VULGARISMOS DE ACENTO

Indicamos a continuación algunos de los errores que vulgarmente se cometen
en la acentuación:

Incorrecto Correcto Incorrecto Correcto
ahi  ahí  mútuo  mutuo
aunqué  aunque  pais  país
bilbaino bilbaíno paises  países
cénit  cenit  peró  pero
circúito circuito ráiz  raíz
cólega  colega  réptil  reptil
conqué  conque  resedá  reseda
cuádriga cuadriga retáhila retahíla
distraido distraído sauco  saúco
fortuíto fortuito sinó  sino
gratuíto gratuito sútil  sutil
intérvalo intervalo traido  traído
mausóleo mausoleo transeunte transeúnte
míope  miope  vamonós  vámonos
miopia  miopía  vizcaino vizcaíno
miramé  mírame

El Diccionario General de la Lengua Española VOX señala en sus artículos otros
casos.

La Academia admite las dos acentuaciones en ciertas palabras: amoniaco-
amoníaco; austriaco-austríaco; bímano-bimano; centímano-centimano;
cuadrúmano-cuadrumano; período-periodo; policromo-polícromo; zodiaco-
zodíaco, etc.

El Diccionario general de la lengua española indica los casos de doble
acentuación.

Notas:

1ª MAYÚSCULAS. La Academia en su Ortografía dice: el uso de mayúscula
no quita la obligatoriedad de la tilde exigida por las normas.
2ª Se escriben sin tilde la preposición a y las conjunciones e, u.
3ª Las palabras agudas terminadas en n o s precedida de otra consonante
se exceptúan de la regla general: Milans, Mayans, Almorox (pronunciado
Almoroks); por lo tanto, las palabras llanas que terminan en consonante seguida
de n o s llevan tilde, a pesar de las reglas generales: fórceps, bíceps, trémens,
fénix.

SINONIMOS COMUNES

ababsorto, pasmado, asombrado, maravillado, abstraido, ensimismado, atónito
abalanzar, arrojar, impeler, despedir
abalanzarse, precipitarse
abandonado, desvalido, desatendido, solo, desamparado, descuidado
abandonar, desamparar, renunciar, dejar, desistir, ceder, descuidar
abandono, cesión, renuncia
abarcar, ceñir, abrazar, rodear
abarrotar, atestar, colmar, llenar
abastecer, avituallar, surtir
abatido, decaído, desanimado, postrado, desalentado
abatimiento, humillación
abatir, rebajar
abatirse, desanimarse, desalentarse
abdicación, dimisión, renunciación, abandono
abdicar, renunciar, resignar, dimitir
abdomen, vientre, panza, tripa
abertura, agujero, boquete, brecha
abiertamente, francamente, claramente
abierto, quebrado, agrietado
abismado, sumido, absorto
abismal, barranco, precipicio, sima
abjuración, retractación
abjurar, abandonar
abnegación, altruismo, generosidad
abobar, atontar, entontecer, enajenar
abocar, asir, acercar
abocarse, avistarse
abochornado, avergonzado, ruborizado
abolir, anular, suprimir, derogar
abominable, detestable, aborrecible, odioso, repugnante, atroz
aborrecible, detestable, abominable
abrasado, quemado
abreasar, incendiar, inflamar, tostar
abreviar, acortar, reducir
abrigar, cobijar, tapar, proteger, cubrir, resguardar
abrigo, amparo, sosten, asilo
abrillantar, pulir, pulimentar
abroncar, fastidiar, molestar
abrumar, cansar, molestar, incomodar, atosigar
absolución, perdon, indulto, remisión
abstenerse, privarse
abstraido, meditabundo
absuelto, perdonado, remitido
abuelo, ascendente, anciano
aburrido, hastiado, cansado, malhumorado, harto
abusar, atropellar, forzar
abuso, atropello, injusticia, exceso
acabado, consumado, rematado, terminado
acabar, concluir, terminar, finalizar, completar, fenecer, morir
acabarse, terminarse
acaecer, acontecer, suceder, pasar
acallar, aplacar, calmar, contener, sosegar
acalorado, fatigado, agitado
acalorarse, apasionarse
acaparar, abarcar, acumular
acariciar, mimar,
acaso, casualidad, azar
acatamiento, sumisión, veneración, abediencia, respeto
acatar, obedecer, respetar, aceptar
acaudalado, rico, poderoso, adinerado
acceder, aceptar, aprobar, conformarse, convenir
accidental, casual, fortuito, impensado
acción, acto, hecho, maniobra
acechar, atisbar, espiar, vigilar, mirar
aceite, oleo, grasa, sebo
acelerar, apresurar, aligerar, apremiar
acento, tono, entonación, pronunciación
acentuar, marcar, recalcar, resaltar
aceptación, beneplácito, aplauso
aceptar, admitir, recibir, tomar
acera, borde, orilla, arcén
acercar, aproximar, arrimar, juntar, unir
acertar, adivinar, descifrar, atinar, encontrar, dar
acertijo, adivinanza, enigma, jeroglífico
aclamar, vitorear, aplaudir, loar, alabar, exaltar
aclaración, esclarecimiento
acogida, hospitalidad, amparo, admisión
acometer, atacar, asaltar, agredir, embestir, arremeter
acomodar, adaptar, adecuar
acordar, concordar, conformar, convenir
acortar, abreviar, reducir, simplificar
afligir, angustiar, entristecer, apenar
agresivo, impetuoso, pendenciero, violento, arrojado
amargar, apenar, entristecer
compañia, escolta, comitiva, séquito
cordura, discrecion, prudencia, tacto, tiento
nefasto, infeliz, infortunado, triste
preparado, dispuesto

Nuestro tiempo es pobre en grandes hombres, pero produce figuras.

Una de las notas características y específicas de nuestro tiempo es que en él van unidas las escenas significativas y los actores insignificantes.  Esto es algo que se pone de manifiesto sobre todo en los grandes hombres que aparecen en su escenario; uno tiene la impresión de que todos ellos son personajes de ésos que pueden encontrarse en las cantidades que se desee tanto en los cafés de Ginebra o de Viena cuanto en provincianos mesas de oficiales del ejército o también en oscuros caravasares.  En aquellos sitios donde, además de la mera fuerza de voluntad, aparecen también rasgos espirituales, nos está permitido sacar la conclusión de que allí perdura un material antiguo; tal es, por ejemplo, el caso de Clemenceau, del que puede decirse que era un hombre de una pieza.
Lo que en este espectáculo resulta irritante es que en él la mediocridad va asociada a un poder funcional enorme.  Estos son los hombres en cuya presencia se ponen a temblar millones de seres humanos, los hombres de cuyas decisiones dependen millones de personas.  Y, sin embargo, son los mismos hombres de los cuales es preciso decir que han sido elegidos con un zarpazo infalible por el Zeitgeist, el Espíritu del Tiempo, si es que queremos contemplar aquí a tal espíritu en uno de sus aspectos posibles, el de un enérgico empresario de demoliciones.  Ninguna de esas expropiaciones, socializaciones, electrificaciones, concentraciones de tierras, fraccionamientos y pulverizaciones que se llevan a cabo presupone ni cultura ni carácter; antes al contrario, esas dos cualidades resultan nocivas para el automatismo.  De ahí que en aquellos sitios del paisaje de talleres donde se puja por el poder, éste sea adjudicado a aquél en quien la insignificancia está peraltada por una voluntad fuerte.  En otro lugar volveremos a abordar este tema y en especial sus implicaciones morales.
Pero en la misma medida en que las actuaciones comienzan a perder interés desde la perspectiva de la psicología, en esa misma medida se tornan más significativas desde la perspectiva de la tipología.  El ser humano penetra en unas circunstancias que él no abarca en seguida con su conocimiento consciente ya las que mucho menos aún configura – sólo con el paso del tiempo va adquiriendo la óptica que hace comprensible el espectáculo.  Sólo entonces será posible el dominio.  Antes de poder actuar sobre un proceso es preciso haberlo comprendido.
Con las catástrofes vemos aflorar a la superficie figuras que muestran estar a la altura de ellas y que las sobrevivirán cuando hayan quedado hace mucho tiempo olvidados los nombres casuales.  Entre esas figuras se cuenta sobre todo la del Trabajador, la cual avanza con paso seguro e imperturbable hacia sus objetivos.  Lo único que el fuego de la catástrofe hace es realzar más y más esa figura, tornarla cada vez más resplandeciente.  Aún brilla iluminada por la incierta luz de los Titanes; no barruntamos en qué ciudades regias, en qué metrópolis cósmicas alzará esa figura su trono.  El mundo lleva ahora el uniforme y las armas de la figura del Trabajador – y alguna vez llevará también su vestido de día de fiesta.  Dado que por el momento esa figura se halla en los primeros pasos de su carrera, el compararla con lo que ya ha llegado a su acabamiento no le hace justicia.
En el séquito de la figura del Trabajador aparecen otras figuras – también aquéllas en que se sublima el sufrimiento.  Entre ellas se encuentra el Soldado Desconocido, el Soldado Anónimo, que precisamente por estar desprovisto de nombre se halla vivo no sólo en todas las capitales, sino también en todas las aldeas, en todas las familias.  Los lugares del combate, sus objetivos temporales, incluso los pueblos de que esos soldados desconocidos fueron representantes, todas esas cosas van difuminándose.  Se enfrían los incendios – y lo que queda es otra cosa, algo que es común a todos y hacia lo cual no se vuelven ya la voluntad y la pasión, sino el arte y la veneración.
¿A qué se debe el que la figura del Soldado Desconocido vaya claramente asociada al recuerdo de la primera guerra mundial, pero no al de la segunda?  Se debe a que en la última resaltan con claridad las modalidades y los objetivos de la guerra civil mundial.  Con ello vuelve a pasar a segundo plano lo propiamente bélico, el soldado.  En cambio, el Soldado Desconocido de la primera guerra mundial continúa siendo un héroe, un dominador de los mundos del fuego, que toma sobre sí grandes cargas en medio de aniquilaciones mecánicas.  Ello lo convierte en un descendiente legítimo de la caballería de Occidente.
La segunda guerra mundial se diferencia de la primera no sólo porque las cuestiones nacionales pasan abiertamente a formar parte de las cuestiones de la guerra civil y quedan subordinadas a éstas, sino a la vez porque en ella se intensifica el desarrollo mecánico y de ese modo se acerca, en el automatismo, a los últimos límites.  Esto comporta ataques exacerbados contra el nomos y contra el ethos.  En este contexto se llega a batidas efectuadas por un poder que supera en mucho el del adversario, a batidas que no dejan ninguna esperanza.  La batalla de material se intensifica hasta convertirse en una batalla de cerco, hasta transformarse en un Cannas, al cual le falta, empero, la grandeza antigua.  El sufrimiento crece hasta tal punto que por fuerza queda excluido lo heroico.  Al igual que todas las otras modalidades de la estrategia, también ésta nos procura una imagen exacta de nuestro tiempo; éste intenta clarificar en el fuego las cuestiones que le son propias.  Desde hace ya mucho está preparada la batida del ser humano, una batida que no deja escapatoria ninguna; y está preparada por teorías que aspiran a dar una explicación lógica y compacta del mundo y que corren parejas con el desarrollo técnico.  Al adversario sé lo cerca primero en el campo de la razón y luego también en el campo social; a esto se agrega, llegada la hora, su exterminio.  No hay destino más desesperanzado que el caer en un proceso como ése, en un proceso en el cual el derecho se ha convertido en un arma.

 

ERNST JÜNGER

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