Ficha referente a opiniones de grandes autores:
EL COMERCIO de Gijón, 2 de enero de 2007
JOSÉ MARÍA CASTRILLÓN. POETA
"Existen pocas certezas cuando se escribe poesía"
«En cada libro, uno intenta alcanzar el límite de su sensibilidad y hurgar en esa herida que es el roce con la vida»
FERNANDO DEL BUSTO/AVILÉS
Libro a libro, José María Castrillón (Avilés, 1966) ha pulido su voz literaria, próxima a la poética del silencio, pero de una gran personalidad marcada por su intensidad. \’El círculo y la piedra\’ (Trea) es su nueva entrega de poesía que sorprende y permanece. Uno de los textos más interesantes del pasado año en Asturias y que acaba de llegar a las librerías.
-¿Cómo llega a Trea?
-De la manera más inocente: enviando un original. Ni el editor ni yo nos conocíamos, aunque si sabía de la colección de poesía y había advertido de su interés. En mi opinión, Trea es la editorial asturiana que cuenta con un mejor catálogo de poesía.
-¿Alcanza con \’El círculo y la piedra\’ una cima en su escritura?
-Sin duda, supone un adentramiento en posturas anteriores. Quizá es el libro más seguro dentro de la poca certeza que se tiene cuando se escribe poesía. Es mi libro más homogéneo y decidido en cuanto su estilo. Supone una evolución en lo que he escrito. Por definición, los que escribimos poesía debemos buscar siempre nuestras perspectivas, intentar no repetir lo que ya hemos dicho. Aunque es posible que permanezcan elementos en mi escritura: la intensidad, la sencillez… Quizá es algo que no pierda.
-¿Nos encontramos ante su libro más personal?
-Resulta muy difícil decidir sobre este tema. En cada libro, uno intenta alcanzar el límite de su sensibilidad y hurgar en esa herida que es el roce con la vida. Puede haber secciones con una mayor implicación con mi vida, aunque en mi libro anterior \’La vieja munición\’ también había elementos de mi vida. Este asunto fue algo que me preocupó. No quería que el libro quedase en un ejercicio metapoético y no hubiera existencia en el poema. Espero que ese temblor humano se vea reflejado.
-¿Cómo escribe: destila el poema después de una primera escritura o parte desde una idea?
-En general, parto de múltiples sensaciones y promuevo un proceso de decantación. Limo más que sumo, recorto más que añado. En este sentido, estoy muy de acuerdo con los postulados de la poética del silencio. El poema debe estar siempre como a punto de cesar, no puede haber ganga. Debe tener mucha intensidad.
-Se aprecia una presencia de otras tradiciones poéticas, como los haikus japoneses. ¿Cómo le ha influido?
-Sí, existe esa influencia. Pero llegué a esa tradición, que conozco y he leído, a través de la tradición occidental. En concreto de la poesía italiana y de autores como Salvatore Quasimodo o Giuseppe Ungaretti. Ahí aprendí el gusto por lo menudo, la preparación de la escena donde entra un elemento más o menos sorprendente.
-En \’Conversaciones\’, una de las secciones del libro, el poeta dialoga con su entorno de una manera novedosa. ¿Cómo surgió?
-Son poemas encabezados por un una frase o comentario que recordaba haber escuchado en algún momento, incluso en situaciones totalmente anecdóticas, insustanciales. Lo que me pareció muy interesante, y surgió de manera espontánea, fue crear un fruto poético a partir de ese material. Muchas veces, incluso para contradecir esa primera frase. Me resultó sorprendente. Fue la sección que más me preocupó, la más arriesgada.
-¿Y cómo han respondido los lectores?
-Hasta el momento sólo tengo la opinión, muy positiva, de los amigos que lo han leído. Son poemas muy exigentes.
-Al concluir el libro, el lector tiene la sensación de llegar a un abismo, de que tardará en volver a brotar la poesía. ¿La comparte?
-Cuando terminé de escribir, sentí que había terminado un discurso, cerrado un círculo. Sí sentí esa sensación de abismo, de que tardaría en volver a escribir, tenía esa sensación de vacío, de haber llegado a un borde. Pero eso fue en 2003 y ahora tiendo a una escritura que puede renovar parte de la visión de este libro.
-¿En esta nueva etapa sigue mirando hacia dentro o dialoga más con el exterior?
-No, sigo en la línea de interiorización. Lo que ocurre es que ahora la palabra no es el horizonte que manejo, como en \’El círculo y la piedra\’, sino otros elementos que tienen que ver con la enfermedad, la muerte, la miseria física del cuerpo. Sin embargo, presiento ya que voy a tener que romper ya ese nuevo círculo. Me entusiasma la idea de escribir una poesía abierta a las cosas, por decirlo metafóricamente de los puertos, de las gentes, de las distintas culturas. Sin embargo, aún no sé como entrar en ese nuevo mundo.
Juan sin Letras :: ago.10.2007 ::
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