Meterse en una novela es ir a trabajar; la poesía es estar de vacaciones
![]() Marzal:«Meterse en una novela es ir a trabajar; la poesía es estar de vacaciones» Su acogida en el reino de la crítica ha sido excelente. «Creo que han visto que hay una apuesta literaria y un intento de hacer, sobre todo, estilo», reconoce. ¿Cómo será recibido el poeta en el reino de los novelistas? «Aún no lo sé, pero siempre con un poco de recelo», sospecha A. ASTORGA MADRID. Carlos Marzal no publica por azar «Los reinos de la casualidad» (Tusquets). Ya barbilampiño trató de escribir narrativa. Le aburrían mucho las clases de la Universidad de Valencia -salvo contadísimas excepciones de excelentes profesores- y no le quedó más remedio que refugiarse en su casa para leer y crear. Pero no pudo terminar nunca sus novelas porque la poesía se le cruzó en el camino. Hace siete años comenzó esta extensa novela y en ese largo recorrido ha recibido el Nacional de poesía por «Metales pesados», obra de la que se dijo que abría nuevas vías a la llamada «poesía de la experiencia». «Mi experiencia con respecto al mundo de las sectas es que quienes más hablan de las sectas son los sectarios. No tengo ni la impresión de pertenecer a ninguna ni la intención de promoverlas», aclara uno de los poetas más serios de su generación. ¿Hay sectarios en la novela? «En todos los sectores, entre médicos, políticos, cocineros y escritores». Marzal es matinal y metódico, nada maniático, aunque necesita silencio. Si la crítica le ha recibido con los brazos abiertos, ¿cómo será acogido el poeta en el reino de los novelistas? «Aún no lo sé, pero siempre creo que con un poco de recelo», sospecha. ¿De qué recelan los novelistas? «Muchas veces se piensa que un poeta viene a hacer una novela de poeta, prosa lírica la llaman, y eso en mi caso no responde en absoluto a la realidad. No soy restrictivo ni purista. Me parece que tiene que haber literatura de consumo, de mercado, de calidad… todo tipo de libros». Asegura Marzal que el poema requiere un esfuerzo intensivo y manejable y la novela un afán prolongado. «La novela es la única forma de sentirse escritor. El poeta pocas veces tiene la sensación de ser un escritor y el prosista la tiene siempre. Meterse en la novela es ir a trabajar y la poesía es más bien estar de vacaciones y de vez en cuando hacer algo», describe. En «Los reinos de la casualidad» cinco personajes, que viven y respiran literatura, cartografían sus mundos. «Todos los lectores, tarde o temprano, terminamos por teñir de literatura todo lo que nos rodea. La literatura termina por ser un filtro para la realidad. El arte me interesa porque intensifica la vida y hace que las cosas que vemos a nuestro alrededor tengan más atractivo. Los personajes de la novela filtran el mundo a través de la literatura para vivirla con fuerza». Devoto lector de la novela nabokoviana, -«don Vladimir es uno de los grandes genios de la literatura del siglo XX»-, Marzal no hace ninguna diferencia entre vida y arte o entre realidad y literatura: «Una cosa tiñe la esencia de la otra y viceversa». ¿Puede reducirse, entonces, la vida a un aforismo? «No, ni la vida ni una novela. Un instante de percepción es más complejo que todas las páginas que se han escrito. Pero necesitamos todas esas páginas para tratar de explicarnos ese minúsculo destello de la conciencia». ¿El mundo es un fabulario?: «El mundo está repleto de historias sin argumento único. La vida no tiene una única historia que contar, sino que es un conglomerado de pequeñas y grandes tramas, de miserias y actos gloriosos. La Historia, con mayúsculas, no nos cuenta nada en concreto; es un fabulario, como se dice en la novela». ¿Qué opina de los premios novelísticos un poeta premiado? «La mayor parte de ellos -concluye- no deberían llamarse así; son más bien becas editoriales, para vender, lo cual es muy loable». |
Juan sin Letras :: 14/abr/2009 :: Textos polémicos :: No hay Comentarios »

