El cine se apoya en historias avaladas por éxitos literarios
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CRISTINA SAVALL
Esta entidad, que depende del Institut Català de les Indústries Culturals (ICIC), ha convocado en el Salón del Libro de Barcelona la primera edición de la Mostra Iberoamericana de Drets Audiovisuals (MIDA). En ella, se ha presentado un detallado estudio de mercado en el que se analiza la presencia de adaptaciones literarias en el cine español de reciente producción y también informa de la recaudación de las películas inspiradas en novelas. El informe se refiere sólo a los largometrajes estrenados en salas comerciales en los últimos años. Pere Roca, director del CDA, destaca que del 1 de enero del 2002 hasta junio del 2005 en España se han estrenado en salas comerciales 296 filmes que adaptan obras literarias, de los cuales 78 son producciones con participación española y 218, extranjeros. “Un 20,35% de los 1.454 películas estrenadas en ese periodo provienen de adaptaciones”, señala Roca. Los países suramericanos son los que trasladan más novelas al cine, y los asiáticos, los que menos. “Hay grandes terrenos vírgenes”, agrega el director del CDA en referencia a que Portugal y Brasil tienen obras literarias de gran calidad y poquísimas adaptaciones. Los datos estadísticos de este informe elaborado por la empresa Media Research indican que Catalunya es la comunidad con mayor número de versiones. Ya lleva 37 desde el 2002. Este recuento se basa en la procedencia del escritor por lo que Javier Cercas aporta un punto a Extremadura por Soldados de Salamina, que propició la película homónima de David Trueba. Pedro Almodóvar, ganador del Oscar al mejor guión original por Hable con ella, paradójicamente es el director que mayor recaudación ha logrado en España por trasladar un relato literario a un filme. Fue con Carne trémula, un libre trasvase de la novela de la británica Ruth Rendell. El director manchego no es el único guionista de prestigio que se entusiasma por una novela. Alicia Garciadiego, célebre por los relatos de las películas de Arturo Ripstein, llevó La verdadera historia de la muerte, de Max Aub, al cine. Se tituló La virgen de la lujuria. Vicente Aranda recurrió a Joaquín Jordà para pasar al celuloide Carmen, la novela de Prosper Mérimée. Isabel Coixet también quedó seducida por un relato breve escrito por Nancy Kincaid. De allí surgió Mi vida sin mí.
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Juan sin Letras :: 14/abr/2009 :: Textos polémicos :: No hay Comentarios »

