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Archive for abril, 2011

El criminalista leonés Ricardo Magaz presenta nueva obra en la Feria del libro

Nuevo libro de Ricardo Magaz

En el marco de la Feria del Libro de León se presenta el próximo martes, 03 de mayo a las 19 horas, el volumen “LA INVESTIGACIÓN CRIMINAL Y SUS CONSECUENIAS JURÍDICAS”, del que es coautor el profesor de Fenomenología Criminal de la UNED Ricardo Magaz.

La obra de medio millar de páginas ha sido publicada bajo el sello de Ediciones Dykinson por el Instituto Universitario de Investigación sobre Seguridad Interior de la UNED-Secretaría de Estado de Seguridad, y de la Sociedad Científica Española de Criminología.

 

El libro aborda materias latentes en nuestra sociedad como las formas globalizadas de delincuencia, el narcotráfico, el blanqueo de capitales, la actividad terrorista, el sistema de seguridad español o el régimen penitenciario desde la perspectiva de la incidencia jurídica y coercitiva que toda investigación criminal conlleva.

Este volumen viene a sumarse a la veintena de títulos producidos en materia luctuosa, tratadista y de narrativa negra que Ricardo Magaz tiene en las librerías españolas, entre los que cabe destacar “Ora la espada, ora la pluma”, elegido en 2006 Libro del Año en la modalidad de ensayo por la Asociación de la Prensa. Magaz preside actualmente la Sociedad Científica Española de Criminología.

El ensayo y el tratado

 

Todo lo dicho anteriormente al comparar el ensayo con el concepto amplio de prosa didáctica, nos sirve, naturalmente, para caracterizar el tratado, que, en sí, no es más que una de las manifestaciones de la didáctica. Peculiar del tratado, y en ello diametralmente opuesto al ensayo, es el intento de ser un estudio completo sobre el tema que versa, por lo que se presenta como un todo en el que se exponen unas ideas ya pensadas, y entregadas a modo de resultado; mientras que el ensayista, reconociendo que en lo absoluto no hay nada completo, presenta únicamente una faceta, procura una cala, desarrolla un pensamiento; y se manifiesta en un continuo hacerse, que lleva implícito las contradicciones mismas presentes en la vida. Morón Arroyo nos dice a este propósito, refiriéndose al tratado filosófico, pero cuya peculiaridad es propia del tratado mismo: “Toda filosofía es, en primer lugar, un trabajo de la mente; pues bien, si aíslo el producto, y lo expongo separado de la mente que lo piensa, haré categoría; si lo expreso con la vivacidad de lo que está naciendo como un producto viviente, será ensayo” (48). Este aislar el “producto de la mente”, que señala Morón Arroyo, es el proceso que sigue el escritor de tratados, por lo que la personalidad del autor, el elemento subjetivo, se reprime hasta el anonimato, y es el tema el que da carácter a la obra. En el ensayo, como hemos indicado repetidas veces, es la personalidad del autor la que domina y a la que incluso se subordinan los temas. El tratado se dirige al especialista y su verdad, con la que pretende enseñar, es científica; el ensayista, por su parte, se orienta al lector general, a quien sólo le exige que se acerque a su lectura con curiosidad intelectual; sus verdades son estéticas y crean interpretaciones que únicamente se proponen formar. El tratado, en fin, es monólogo cerrado, sistemático, que persigue un fin preestablecido, que, a su vez, le fuerza a seguir estrictamente el tema en cuestión. El ensayo es un diálogo, y, por lo tanto, abierto, y tan asistemático como la vida o el pensar mismo.