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Archive for abril, 2009

El hablante como artista ejecutor

 

Todos nosotros somos, desde siempre, virtuosos, artistas ejecutantes. Tal vez mediocres o torpes pero, a todos los efectos, virtuosos. En efecto, el modelo básico del virtuosismo, la experiencia en que se funda el concepto, es la actividad del hablante. No la actividad de un locutor sabio, sino la de cualquier locutor. El lenguaje verbal humano, no siendo un simple utensilio o un complejo de señales instrumentales (característica esta que asemeja, en el peor de los casos al lenguaje de los animales no humanos: pensemos en las abejas, en las señales mediante las cuales coordinan el aprovisionamiento de comida), posee en sí mismo su propia realización, no produce (al menos no necesariamente, no regularmente) un “objeto” independiente de la propia ejecución enunciativa.

El lenguaje es “sin obra”. Toda enunciación es una prestación virtuosa. Y lo es, obviamente, porque está conectada (directa o indirectamente) a la presencia ajena. El lenguaje presupone y al mismo tiempo instituye siempre de nuevo el “espacio de estructura pública” del cual habla Arendt. Debemos releer el pasaje de la Etica Nicomachea sobre la diferencia entre poiesis (producción) y praxis (política) en estrecha referencia a la noción de palabra en Saussure (Saussure 1922: 28-30) y, sobre todo, al análisis de Emile Benveniste (Benveniste 1970) sobre la enunciación (donde por enunciación se entiende no el contenido del enunciado, el “qué se dice”, sino la toma de palabra como tal, el mismo hecho de hablar). De tal modo se constata que los rasgos diferenciales de la praxis respecto de la poiesis coinciden en todo y por todo con los rasgos diferenciales del lenguaje verbal respecto de la motilidad o también a la comunicación no- verbal.

Es más. Sólo el parlante- a diferencia del pianista, del bailarín, del actor- puede actuar sin una copia o una partitura. El suyo es un virtuosismo dual: no sólo no produce una obra que sea distinguible en la ejecución sino que ni siquiera tiene a sus espaldas una obra para actualizar mediante la ejecución. En efecto, el acto de la palabra se sirve solamente de la potencialidad de la lengua, o, mejor, de la facultad genérica del lenguaje: no de un texto prefijado al detalle. El virtuosismo del parlante es prototipo y culminación de todo otro virtuosismo, exactamente porque incluye en sí la relación potencia/ acto, allí donde el virtuosismo ordinario o derivado presupone un acto determinado (las Variaciones Goldberg de Bach, por ejemplo), para ser revivido siempre de nuevo. Volveremos sobre este punto.

Baste decir, por ahora, que la producción contemporánea se vuelve “virtuosística” (y por ende política) porque incluye en sí la experiencia lingüística como tal. Si esto es así, la matriz del postfordismo se encontrará en el sector industrial en el que haya “producción de comunicación por medios de comunicación”. Por lo tanto, en la industria cultural.

La tonalidad emotiva de la multitud

Deseo hablar brevemente ahora de la situación emotiva de la multitud contemporánea. Con la expresión “situación emotiva” no me refiero, que quede claro, a una mezcla de propensiones psicológicas, sino a modos de ser y de sentir tan extendidos que resultan comunes a los más diversos contextos de la experiencia (trabajo, ocio, afectos, política, etc.). La situación emotiva, además de ubicua, es siempre ambivalente. Ella puede manifestarse, además, tanto como aquiescencia o como conflicto, ya con la semblanza de la resignación como con la de la inquietud crítica. Dicho de otro modo: la situación emotiva tiene un núcleo neutro sujeto a declinaciones diversas e incluso opuestas. Este núcleo neutro indica un modo de ser fundamental. Ahora es indudable que la situación emotiva de la multitud se manifiesta hoy con “malos sentimientos”: oportunismo, cinismo, integración social, abjuración incansable, alegre resignación. Sin embargo, necesita remontarse desde estos “malos sentimientos” hasta el núcleo neutro, es decir al modo de ser fundamental que, en principio, podría dar origen a desarrollos muy diferentes a los que prevalecen hoy. Lo difícil de entender es que el antídoto, por así llamarlo, puede ser hallado en aquello que hoy se muestra como veneno.

La situación emotiva de la multitud postfordista se caracteriza por la coincidencia inmediata entre producción y ética, “estructura” y “superestructura”, revolución del proceso laboral y sentimientos, tecnología y tonalidad emotiva, desarrollo material y cultura. Detengámonos un momento en estas coincidencias. ¿Cuáles son hoy los principales requisitos exigidos a los trabajadores dependientes? Acostumbramiento a la movilidad, capacidad de adaptarse a las reconversiones más bruscas, adaptabilidad asociada con algunas iniciativas, ductilidad en el transcurrir entre uno y otro grupo de reglas, disposición a una interacción lingüística tan banalizada como omnilateral, capacidad de ingeniarse más allá de posibilidades alternativas limitadas. Pues bien, estos requisitos no son el fruto del disciplinamiento industrial, sino más bien el resultado de una socialización que tiene su epicentro fuera del trabajo. La “profesionalidad” efectivamente requerida y ofrecida consiste en las dotes adquiridas durante una prolongada permanencia en un estadio pre- laboral o precario. Diría: en la espera de un empleo se han venido desarrollando aquellos talentos genéricamente sociales y aquel hábito de no contraer hábitos perdurables, que funcionan luego, una vez que se ha hallado trabajo, como verdaderos “gajes del oficio”.

La empresa postfordista usufructúa estos hábitos de no tener hábitos, este adiestramiento para la precariedad y la variabilidad. Pero el hecho decisivo es una socialización (con este término designo a la relación con el mundo, con los otros y con uno mismo) que proviene esencialmente de fuera del trabajo, una socialización esencialmente extra laboral. Son los chocs metropolitanos de los que hablaba Benjamin, la proliferación de juegos lingüísticos, las variaciones ininterrumpidas de las reglas y las técnicas que constituirán el gimnasio donde se forjarán las aptitudes y requisitos que, a continuación, se volverán dotes y requisitos “profesionales”. Entendamos bien: la socialización extra laboral (que luego confluye en el “ámbito laboral” postfordista) consiste en experiencias y sentimientos en los cuales la principal filosofía y sociología del último siglo, desde Heidegger y Simmel en más, ha reconocido los rasgos distintivos del nihilismo. Nihilística es una praxis que ya no goza de un fundamento sólido, de estructura recursiva de la cual dar cuenta, de hábitos protectores. Durante el Novecientos el nihilismo pareció un contrapunto colateral a los procesos de racionalización de la producción y del Estado. Diría: por una parte el trabajo, por otra la precariedad y la variabilidad de la vida metropolitana. Ahora, en cambio, el nihilismo (habituarse a no tener hábitos, etc.) entra en producción, deviene requisito profesional, es puesto a trabajar. Sólo aquel que es experto en la aleatoria variabilidad de la forma de vida metropolitana sabe cómo comportarse en la fábrica del just in time (justo a tiempo: en inglés en el original. N. del T.)

Casi es inútil agregar que, de este modo, se hace añicos el esquema mediante el cual la mayor parte de la tradición sociológica y filosófica ha representado a los procesos de “modernización”. De acuerdo con tales esquemas, las innovaciones (tecnológicas, emotivas, éticas) desconciertan a las sociedades tradicionales, donde prevalecen costumbres repetitivas. Filemón y Bauci, los pacíficos campesinos que Goethe describe en Fausto, supieron despegarse del empresario moderno. Hoy, nada de todo esto. No se puede hablar más de “modernización” allí donde intervienen las innovaciones, por lo demás, con periodicidad cada vez más breve, sobre un escenario completamente caracterizado por el desarraigo, la aleatoriedad, el anonimato, etc. el punto crucial es que el actual movimiento productivo se sirve, como su más precioso recurso, de todo aquello que los esquemas de la modernización consideraban dentro de sus efectos: incertidumbre de expectativas, contingencia de las colocaciones, identidades frágiles, valores siempre cambiantes. La tecnología avanzada no provoca una “desorientación” para disipar una progresiva “familiaridad”, sino que reduce a perfil profesional la misma experiencia de la desorientación más radical. El nihilismo, en un principio a la sombra de la potencia técnica- productiva, deviene luego en ingrediente fundamental, dote muy estimada en el mercado laboral.

Éste es el trasfondo sobre el que se destacan sobre todo dos tonalidades emotivas no exactamente edificantes: el oportunismo y el cinismo. Tratemos de tamizar estos “malos sentimientos”, identificando en ellos un modo de ser que, de por sí, puede ser expresado de modo no desdeñoso.

 

Oportunismo

. El oportunismo hunde sus raíces en una socialización extra laboral signada por virajes repentinos, chocs perceptivos, innovaciones permanentes, inestabilidad crónica. Oportunista es aquel que afronta un flujo de posibilidades siempre intercambiables, estando disponible para el mayor número de ellas, sometiéndose a la más próxima y luego desviándose con presteza de una a otra. Esta es una definición estructural, sobria, no-moralista del oportunismo. En cuestión es una sensibilidad aguzada por las mutables oportunidades, una familiaridad con el caleidoscopio de las oportunidades, un íntima relación con lo posible en cuanto tal. En el modo postfordista de producción el oportunismo adquiere un indudable relieve técnico. Es la reacción cognoscitiva y de comportamiento de la multitud contemporánea al hecho que la praxis ya no está ordenada según directrices uniformes, sino que presenta un alto grado de indeterminación. Ahora, la misma capacidad de ingeniarse entre oportunidades abstractas e intercambiables constituye una cualidad profesional en ciertos sectores de la producción postfordista, allí donde el proceso laboral no está regulado por una finalidad particular única, sino por una clase de posibilidad equivalente, a especificar cada vez. La máquina informática, antes que medio para un fin unívoco, es premisa de elaboraciones sucesivas y “oportunistas”. El oportunismo se hace valer como recurso indispensable cada vez que el proceso de trabajo concreto está invadido de un difuso “obrar comunicativo”, ni identificándose más con el “obrar instrumental” mudo. O también, retomando un tema tratado en la segunda jornada del seminario, toda vez que el Trabajo incluye en sí los rasgos salientes de la Acción política. En el fondo ¿qué otra cosa es el oportunismo si no una dote del hombre político?

 

 

Cinismo

. También el cinismo es conexo a la inestabilidad crónica de la forma de vida y de los juegos lingüísticos. Esta inestabilidad crónica expone a la vista, tanto en el trabajo como en el tiempo libre, las reglas desnudas que estructuran artificialmente los ámbitos de acción. La situación emotiva de la multitud está caracterizada, por lo señalado, por la extrema vecindad de los “muchos” a las reglas que enervan los contextos singulares. En la base del cinismo contemporáneo está el hecho que los hombres y las mujeres experimentan las reglas, sino los “hechos”, antes que los eventos concretos. Pero tener una experiencia directa de las reglas significa también reconocer su convencionalismo y falta de fundamentos. De modo que no se está más inmerso en un “juego” predefinido, participando con verdadera adhesión, sino que se vislumbra un “juego” singular, despojado de toda obviedad y seriedad, ahora sólo el lugar de la inmediata afirmación de sí. Afirmación de sí tanto más brutal y arrogante, en suma cínica, en tanto más se sirve, sin ilusiones pero con perfecta adhesión momentánea, de aquellas mismas reglas de las cuales se había percibido el convencionalismo y la mutabilidad.

Pienso que hay una relación muy fuerte entre el general intellect y el cinismo contemporáneo. O mejor: pienso que el cinismo es uno de los modos posibles de reaccionar al general intellect (no el único, cierto: retorna aquí el tema de la ambivalencia de las situaciones emotivas). Veamos mejor este nexo. El general intellect es el saber social devenido principal fuerza productiva; es el conjunto de paradigmas epistémicos, lenguajes artificiales, constelaciones conceptuales que enervan la comunicación social y la forma de vida. El general intellect se distingue de las “abstracciones reales” típicas de la modernidad, todas ancladas al principio de equivalencia. “Abstracción real” es, sobre todo, el dinero, que representa la conmensurabilidad de los trabajos, de los productos, de los sujetos. Pues bien, el general intellect no tiene nada que ver con el principio de equivalencia. Los modelos del saber social no son unidad de medida, sino que constituyen el presupuesto para posibilidades operativas heterogéneas. Los códigos y paradigmas técnico- científicos se presentan como “fuerza productiva inmediata”, es decir, como principios constructivos. No se equiparan a nada, pero hacen las veces de premisa para todo género de acciones.

El hecho que el ordenamiento de las relaciones sociales provenga del saber abstracto antes que del intercambio de equivalentes, se refleja en la figura contemporánea del cínico. ¿Por qué? Porque el principio de equivalencia constituía la base, aún contradictoria, para las ideologías igualitarias que propugnaban el ideal de un reconocimiento recíproco sin constricciones, aquel de una comunicación lingüística universal y transparente. Viceversa, el general intellect, en tanto premisa apodíptica de la praxis social, no ofrece ninguna unidad de medida para una equiparación. El cínico reconoce, en el contexto particular en el cual actúa, el papel preeminente de ciertas premisas epistémicas y la simultánea ausencia de equivalencias reales. Comprime preventivamente la aspiración a una comunicación dialógica paritaria. Renuncia desde el principio a la búsqueda de un fundamento intersubjetivo para su praxis, como también a la reivindicación de un criterio unificado de valoración moral. La caída del principio de equivalencia, íntimamente correlacionado con los intercambios de mercancías, es vestida, en el comportamiento del cínico, como insoportable abandono de la instancia de igualdad. Al punto que él confía la afirmación de sí a la multiplicación (y fluidificación) de jerarquías y desigualdades, que la sobrevenida centralidad del saber en la producción parece comportar.

Oportunismo y cinismo: “malos sentimientos”, sin duda. Sin embargo, es lícito hipotetizar que cada conflicto o protesta de la multitud arraigará en el propio modo de ser (el “núcleo neutro” al que aludíamos antes) que, por el momento, se manifiesta con esta modalidad algo repugnante. El núcleo neutro de la situación emotiva contemporánea, susceptible de manifestaciones opuestas, consiste en la familiaridad con lo posible en cuanto posible y en una extrema aproximación a las reglas convencionales que estructuran los diversos contextos de acción. Aquella familiaridad y esta proximidad, de las cuales derivan ahora el oportunismo y el cinismo, constituyen, de todos modos, un signo distintivo indeleble de la multitud.

Bibliografía general para una teoría del ensayo

 Adorno, Theodor W. “El ensayo como forma”. Notas de literatura (Barcelona: Ariel, 1962), pp. 11-36. (Escrito originalmente en alemán: “Der Essay als Form”. Noten zur Literatur (Frankfurt am Main: Suhrkamp Verlag, 1958), pp. 9-49. Cree Adorno que “la actualidad del ensayo es la actualidad de lo anacrónico”, pues “se ve aplastado” entre la ciencia y la filosofía. Reflexiona, entre otros aspectos, sobre el “carácter fragmentario” e “impulso asistemático” del ensayo, y lo enfrenta a las cuatro reglas cartesianas).

  • Alazraki, Jaime. “Borges: una nueva técnica ensayística”. El ensayo y la crítica literaria en Iberoamérica. Editado por Kurt L. Levy y Keith Ellis (Toronto: Universidad de Toronto, 1970), pp. 137-143. (El estudio se propone “definir la aportación de Borges al ensayo”. En el proceso compara los ensayos de Borges sobre Kafka con los de Ezequiel Martínez Estrada y observa que en Borges, “en sus ‘inquisiciones’ hay una dimensión imaginativa nueva en el ensayo hispanoamericano”. Los ensayos de Borges, pues, se apartan de los “términos de estructura discursiva del ensayo tradicional”. Y en “el tratamiento de los temas de los ensayos no difiere del empleado en sus narraciones”).
  • Alazraki, Jaime. “Tres formas del ensayo contemporáneo: Borges, Paz, Cortázar”. Revista Iberoamericana 118-119 (1982): 9-20. (Explora tres “direcciones en las que el ensayo hispanoamericano se aventura en formas que lo renuevan como género”. Lo hace a través de las obras de Borges, Paz y Cortázar que, “han obligado al ensayo a cruzar sus propios límites”. “Borges dispone los materiales de sus ensayos según un modelo más próximo a la narración breve que al discurso ensayístico”. “El ensayo de Paz es un ejercicio de reconciliación entre dos géneros-ensayo y poesía”. “Los ensayos de Cortázar se aproximan a la novela por su actitud de diálogo”).
  • Alonso-Fueyo, Sabino. “La intelectualidad y el periodismo”. La Estafeta Literaria 315 (1965): 3. (Breve reflexión en torno a la función del intelectual -el ensayista, aunque no use el término- en el periodismo. “El intelectual de nuestro tiempo no puede habitar en una torre de marfil -lo que equivaldría a negarse de plano”. Por eso “está dispuesto siempre a la comunicación, al diálogo, al coloquio”: ya que “es el más llamado a interpretar y expresar los sentimientos colectivos”).
  • Alonso Pedraz, Martín. “Segunda forma: el ensayismo”. Ciencia del lenguaje y arte del estilo (Madrid: Aguilar, 1960), pp. 470-472. (El estudio consta de tres partes. En la primera incluye un intento, sin mucho éxito de definición del ensayo; en la segunda anota opiniones sobre el ensayo de Ortega y Gasset, Azorín y Unanumo; en la tercera parte incluye, con un criterio un poco caprichoso, listas de nombres de “ensayistas” españoles, hispanoamericanos y filipinos).
  • Alvar, Manuel. “Historia de la palabra ensayo en español”. En Ensayo (Málaga: Diputación Provincial de Málaga, 1980), pp. 11-43. (Estudio sistemático y documentado del término “ensayo” en sus diversos significados, con énfasis en el origen y desarrollo de la palabra ensayo para designar un género literario).
  • Alvar, Manuel. “La turbada historia de la palabra ensayo“. Dispositio 22-23 (1983): 145-168.
  • Anderson Imbert, Enrique. “Defensa del ensayo”. Ensayos (Tucumán: Talleres Gráficos Miguel Violetto, 1946), pp. 119-124. (Defensa del ensayo ante la filosofía, motivada por el desdén que algunos profesores de filosofía muestran hacia los ensayistas. Concluye diciendo: “Descreo, por lo tanto, del prejuicio de que un ensayo no es tan digno como un tratado de filosofía”. En el proceso de la defensa incluye enjundiosas reflexiones que culminan en un conseguido intento de definición).
  • Anderson Imbert, Enrique. “¿Quién es el padre del ensayo?” Los domingos del profesor (Buenos Aires: Editorial Cultura, 1965), pp. 1-3. (Niega que se pueda conceder un origen concreto al ensayo, para lo cual comenta y compara los ensayos de Montaigne con los de Bacon. Para él, el ensayo, “en tanto género abstracto y universal, no existe sino en la cabeza de los profesores. Lo que sí existe son ‘los ensayos’, concretos, sigularísimos e irrepetibles en la historia de la literatura”).
  • Anónimo. “The Ego in the Essay”. Essays of Today. Editado por Rose A. Witham. (Cambridge: The Riverside Press, 1931), págs. 3-6.
  • Aparicio, Juan. “Ensayistas políticos y políticos ensayistas”. La Estafeta Literaria 322-323 (1965): 113-114. (No considera el aspecto teórico. El estudio se enfoca en los “ensayistas” gallegos y en el deseo de “deslindar ensayismo y política como contradiciones antitéticas”).
  • Araya, Guillermo. “Fondo y forma de los ‘genera dicendi’”. Claves filológicas para la compresión de Ortega. (Madrid: Gredos, 1971), pp. 23-60. (Reflexión sobre el concepto de género como aproximación teórica previa al estudio de la obra de Ortega. Considera lo que él denomina a) género literario -”productos lingüísticos [...] que valen fundamentalmente como fornas estéticas”-; y b) género cogitativo -”todo hablar vital guiado teleológicamente por el criterio verdad-error y que fragüe formas determinadas”).
  • Arciniegas, Germán. “El ensayo en nuestra América”. Cuadernos 19 (París, 1956): 125-130.
  • Arciniegas, Germán. “Nuestra América es un ensayo”. Cuadernos 73 (París, 1963): 9-16. (Ambos estudios poseen un contenido semejante que se podría representar mediante la unión de los dos títulos en uno solo. Se contesta en ellos a la pregunta: “¿Por qué la predilección por el ensayo -como género literario- en nuestra América?” Para Arciniegas, el ensayo iberoamericano “no es un divertimiento literario, sino una reflexión obligada frente a los problemas que cada época nos impone”. En ambos estudios establece un paralelismo entre la historia iberoamericana y los ensayos que aparecieron en cada época. No considera directamente el aspecto teórico del ensayo).
  • Atkinson, Geoffroy. “La forme de l’essai avant Montaigne”. Bibliothèque d’Humanisme et Renaissance 8 (1946): 129-136.
  • Ayscough, John (Count Francis B. D. Bickerstaffe-Drew). “An Essay on Essayists”. Levia-Pondera (Freeport: Books for Libraries Press, 1967), pp. 131-145.
  • Azofeifa, Isaac Felipe. “Teoría y función del ensayo”. Káñina. Revista de Artes y Letras 6.1-2 (1982): 19-22.
  • Bachmann, Dieter. Essay und Essayismus. Stuttgart: Kohlhamer, 1969. 220 pp. (Comentarios críticos acerca de diversos ensayistas. Se incluyen fragmentos de ensayos de M. Rychner, R. Kassner, H. Mann, W. Benjamin, H. Broch, R. Musil. Finaliza con un estudio acerca del ensayismo y una bibliografía sobre cada uno de los autores mencionados).
  • Baden, Hans Jürgen. “Essay und Wissenschaft”. Monatsschrift für das deutsche Geistesleben 43 (1941): 71-75.
  • Baldwin, Charles Sears. “Essays”. Renaissance Literary Theory and Practice (Gloucester: Columbia University Press, 1959), pp. 223-239.
  • Baldwin, Edward Chauncey. “The Relation of the Seventeenth Century Character to the Periodical Essay”. PMLA 19 (1904): 75-114.
  • Baroja, Pio. “Las biografías y los ensayos”. Obras completas (Madrid: Biblioteca Nueva, 1948), vol. 5, p. 1108. (Habla despectivamente de los ensayos como obras de divulgación carentes de originalidad. Se manifiesta también contra los intentos de considerar el género ensayístico como algo nuevo).
  • Baumgart, Reinhard. “Die Jünger des Interessanten”. Merkur 11 (1957): 599-604.
  • Becker, Klaus. Der Stil in den Essays von H. D. Thoreau. Marburg, 1952. 140 pp. (Tesis doctoral). (Está dividida en siete partes; la primera es un estudio preliminar de los conceptos de estilo y ensayo. Partes dos a la seis son estudios acerca de Thoreau, su vida y obra, y las críticas de sus contemporáneos acerca de su estilo. En la parte siete concluye su estudio con unas consideraciones sobre el estilo y la forma interna de los ensayos de Thoreau).
  • Belloc, Hilaire. “An Essay upon Essays upon Essays”. One Thing and Another (London: Hollis and Carter, 1956), pp. 11-14.
  • Bennett, Roger E. “Sir William Cornwallis’s Use of Montaigne”. PMLA 48 (1933): 1080-1089.
  • Bense, Max. “Über den Essay und seine Prosa”. Merkur 1 (1947): 414-424. (También en Plakatwelt. Stuttgart: Deutsche Verlags-Anstalt, 1952, pp. 23-37).
  • Bensmaïa, Réda. The Barthes Effect: The Essay as Reflective Text. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1987.
  • Benson, Arthur Christopher. “The Art of the Essayist”. Types and Times in the Essay. Editado por Warner Taylor (New York: Harper and Brothers Publishers, 1932), pp. 3-12.
  • Berger, Bruno. Der Essay, Form und Geschichte. Bern: Francke Verlag, 1964. 283 pp. (Trata los siguientes temas: “Aproximación al ensayo y al ensayista”, “el tema”, “la forma”, “el pseudo-ensayo”, “el ensayo ideal”, y “sumario de una historia del ensayo”. Incluye una bibliografía e índice de nombres).
  • Beyer, H. “Essay”. Reallexikon der deutschen Literaturgeschichte 1 (1925-1926): 329-330.
  • Binkley, Harold C. “Essays and Letter-Writing”. PMLA 41 (1926): 342-361.
  • Birkett, Norman. “Essay”. Cassell’s Encyclopaedia of Literature (London: Cassell and Company, 1953), pp. 205-211.
  • Blasi, Alberto. “Hacia una caracterización del ensayo decimonónico”. El ensayo hispánico (Columbia: University of South Carolina, 1984), pp. 1-8.
  • Bleznick, Donald W. El ensayo español del siglo XVI al XX. México: Ediciones de Andrea, 1964, pp. 140. (Historia esquemática de la ensayística española. En el capítulo primero, “Naturaleza del ensayo” (pp. 6-9). Se propone una definición, se anotan algunas reflexiones sobre el ensayo y se delínea su desarrollo histórico. En los capítulos que siguen se estudian brevemente los ensayistas más sobresalientes, sus obras y se incluye, a continuación de cada uno, una bibliografía básica).
  • Blinkenberg, Andreas. “Quel sens Montaigne a-t-il voulu donner au mot ‘essai’ dans le titre de son oeuvre?” Mélanges de Linguistique et de Littérature Romanes Offerts à Mario Roques (París, 1950), Vol. I, pp. 3-14.
  • Boase, Alan M. “The Early History of the Essai Title in France and Britain”. Studies in French Literature Presented to H. W. Lawton (New York: Manchester University Press, 1968), pp. 67-73.
  • Bonenfant, Joseph. “La pensée inachevée de l’essai”. Etudes Littéraires 5 (1972): 15-21.
  • Borinski, Ludwig. “Die Vorgeschichte des englischen Essay”. Anglia 83 (1965): 48-77.
  • Bradley, C. B. “The English Essay: Its Development, and some of its Perfected Types”. University Chronicle (Berkeley) 1 (1898): 383-407.
  • Brandes, Ursula. Der Essay als psychologische Quelle. Heidelberg, 1951.
  • Bréchon, Robert. “Los ensayos”. Armas y Letras 4, No. 1 (1961): 75-85. (Es un ensayo en torno al ensayo, en cuyo desarrollo se le compara con la filosofía para establecer su diferencia, y se le presenta como una forma de pensar. Señala igualmente ciertas diferencias con la novela. Finaliza dando énfasis a una característica que él considera esencial, al señalar que sus ensayos “son, ante todo, probablemente tentativas de comunicación”).
  • Brooks, Charles S. “Lazy Ink-Pots”. Like Summer’s Cloud (New York: Harcourt, Brace and Company, 1925), pp. 183-193.
  • Brooks, Charles S. “The Writing of Essays”. Modern Essays and Stories. Editado por Frederick H. Law (New York: The Century C., 1922), pp. 219-222.
  • Brouillette, Claude. “L’essai: une frivolité littéraire?” Etudes Littéraires 5 (1972): 37-46.
  • Bryan, William Frank and Ronald S. Crane. “A History of the English Familiar Essay”. The English Familiar Essay (New York: Ginnand Co., 1916), pp. XI-LX.
  • Bueno Martínez, Gustavo. “Sobre el concepto de ‘ensayo’”. El P. Feijoo y su siglo (Oviedo: Universidad de Oviedo, 1966), pp. 89-112. (Se propone “formular los criterios esenciales discriminatorios del ensayo y otras formas literarias, así como determinar la raíz de ciertos rasgos comunes a las obras consideradas como ensayos”. No consigue totalmente su propósito. Reflexiona sobre los diversos tipos de ensayos y critica algunas de las definiciones propuestas. Compara la novela con el ensayo, al que considera un género literario dirigido a la generalidad de los cultos, por lo que en el ensayo no tiene cabida el lenguaje técnico. En el estudio se hace repetidas referencias a Feijoo y, en ocasiones, el concepto “ensayo” queda subordinado a los ensayos de éste).
  • Bugella, José María. “Los periodistas literarios”. La Estafeta Literaria 322-323 (1965): 124-127. (A pesar de contener una sección titulada “El ensayo periodístico”, el estudio es, en realidad, una semblanza impresionista sobre escritores gallegos. No se trata el aspecto teórico).
  • Burton, Richard. “The Essay as Mood and Form”. Forces in Fiction and Other Essays (Indianapolis: The Bobbs-Merrill Company, 1902), pp. 85-99.
  • Bush, Douglas. “Essays and Characters”. English Literature in the Earlier Seventeenth Century (Oxford: Oxford University Press, 1946), pp. 181-208.
  • Canby, Henry Seidel. “Out with the Dilettante”. Definitions. First Series (New York: Kennikat Press, 1967), pp. 246-248.
  • Canby, Henry Seidel. “The Essay as Barometer”. The Saturday Review of Literature 11 (16 Feb. 1935): 488.
  • Carballo Picazo, Alfredo. “El ensayo como género literario. Notas para su estudio en España”. Revista de Literatura, 5 (1954): 93-156. (Es el estudio más completo hasta su fecha. Comienza con una crítica de lo escrito sobre teoría del ensayo, para detenerse en el significado del término ensayo y su desarrollo hasta nuestros días. El resto del estudio podemos agruparlo en las siguientes secciones: reflexiones en torno al ensayo como género literario; análisis del ensayo de Montaigne y su influencia en España; decadencia de la novela y éxito del ensayo; la preocupación por España y el ensayo; el ensayo como respuesta a la circunstancia de nuestro tiempo y estudio del ensayo a través de la obra de Ortega y Gasset).
  • Carpintero, Helio. “Los ensayistas contemporáneos”. Insula 224-225 (1965): 11, 30. (No considera el aspecto teórico del ensayo. El estudio se concentra en el tema de las generaciones, de 1901 y de 1916, con énfasis en los ensayistas españoles).
  • Cerda, Martín. La palabra quebrada. Ensayo sobre el ensayo. Valparaíso: Ediciones Universitarias, 1982, 138 pp. (Sólo la primera parte, pp. 17-35, se refiere al aspecto teórico del ensayo. Sigue en sus reflexiones a Georg Lukács y Theodor W. Adorno).
  • Cerezales, Manuel. “La creación y la crítica literaria en los periódicos”. La Estafeta Literaria 315 (1965): 4-5.
  • Clemente, José Edmundo. El ensayo. Buenos Aires: Ediciones Culturales Argentinas, 1961. (La obra se divide en dos partes: una introducción teórica y una antología de ensayos. El estudio teórico, pp. 7-32, queda estructurado en tres partes: A) “Qué es el ensayo”, pp. 7-15, donde establece diferencias entre el ensayo y la novela, la crítica, la poesía y la filosofía; B) “Breve historia del ensayo”, pp. 16-26, que es un desarrollo y evolución esquemática del ensayo con énfasis en el iberoamericano; C) “Teoría del ensayo”, pp. 27-32, donde reflexiona sobre la extensión, las digresiones, el estilo y la intuición en el ensayo).
  • Cockayne, Charles A. “Introduction”. Modern Essays of Various Types (New York: Charles E. Merrill Co., 1927), pp. 11-17.
  • Cody Sherwin. “The English Essay and English Prose Style”. A Selection from the Best English Essays (Chicago: A. C. McClury and Co., 1926), pp. XII-XLIII.
  • Colman, George and Bonnell Thornton. “Essay Writing”. Periodical Essays of the Eighteenth Century. Editado por George Carver (Garden City: Doubleday, Doran and Co., 1930), pp. 234-238.
  • Concejo, Pilar. “La actitud ensayística de Antonio de Guevara”. Los Ensayistas 3 (1977): 5-10. (Reflexiones generales sobre el ensayo en su relación con las Epístolas familiares de Guevara).
  • Concejo, Pilar. “El origen del ensayo hispánico y el género epistolar”. Cuadernos Hispanoamericanos 373 (1981): 158-164. (En torno a dos preguntas básicas, “¿Qué relación existe entre carta y ensayo? ¿Qué debe el nacimiento del ensayo al género epistolar?” Estudia el origen del ensayo español a través de los escritos epistolares de los siglos XV y XVI).
  • Conway, Adaline M. “Introduction”. The Essay in American Literature (New York: The Faculty of the Graduate School, University of N.Y., 1914), pp. 5-11.
  • Cornwallis, Sir William. “Of Essaies and Bookes”. Essayes. Editado por Don Cameron Allen (Baltimore: The Johns Hopkins Press, 1946), pp. 190-202.
  • Cortés Ahumada, Ernesto. El rostro del ensayo. Bogotá: Editorial Iqueima, 1958, 180 pp. (No considera el aspecto teórico. En realidad es una colección de ensayos sobre diversos temas).
  • Coy, José Luis. “La introducción a las Generaciones y semblanzas como ensayo historiográfico”. Los ensayistas 2 (1976): 7-12. (Señala las características del ensayo que se dan en esta obra de Pérez de Guzmán: enfrentamiento, análisis y exposición de las soluciones a un problema, reflexión, actualidad, personalismo).
  • Croce, Elena. “Hinweise auf Essayisten”. Akzente 19 (1972): 251-257.
  • Croll, Morris W. “Attic Prose in the 17th Century”. Studies in Philology 18, No. 2 (1921): 79-128.
  • Crothers, Samuel McChord. The Modern Essay. Chicago: American Library Association, 1926. 37 pp. (A forma de introducción y comentando la frase “la lectura con un objetivo”, compara diferentes estilos de ciertos ensayistas modernos. No da énfasis al aspecto teórico).
  • Cvitanovic, Dinko. “Ortega y el ensayo literario hispánico”. Cuadernos Americanos 5 (1985): 165-177. (Considera elementos ensayísticos presentes en Ortega y su vinculación con la tradición hispánica).
  • Chabanis, Christian. “L’essai est-il un genre?” Les Nouvelles Littéraires (Enero 7, 1973): 6.
  • Chadbourne, Richard M. “Renan and the Art of the Essay”. Ernest Renan as an Essayist (Ithaca: Cornell University Press, 1957), pp. 193-213.
  • Chadbourne, Richard M. “A Puzzling Literary Genre: Comparative Views of the Essay”. Comparative Literature Studies 20, No. 2 (1983): 133-153. (La sección V de este trabajo, páginas 143-145, trata de “The Spanish and Latin-American Essays”).
  • Chamberlain, Essie. “Introduction”. Essays Old and New (New York: Harcourt, Brace and Company, 1938), pp. XXI-XXXVII.
  • Chamizo Domínguez, Pedro José. “El Discurso del método de Descartes como ensayo”. Aporía 4, Nos. 15-16 (1982): 69-82.
  • Chamizo Domínguez, Pedro José. “El ensayo como género literario filosófico”. La doctrina de la verdad en Michel de Montaigne (Málaga: Universidad de Málaga, 1984), pp. 13-19.
  • Champigny, Robert. Pour une estétique de l’essai. París: Lettres Modernes, Minard, 1967. 111 pp. (Analiza cuatro ensayos de tres autores: Breton, Sartre y Robbe-Grillet. Se concentra en el análisis estilístico de los ensayos).
  • Chesterton, G. K. “On Essays”. Come to Think of it. (New York: Dobb, Mead and Company, 1931), pp. 1-6.
  • Chesterton, G. K. “The Essay”. Essays of the Year, 1931-1932 (London: the Argonaut Press, 1932), pp. XI-XVIII.
  • Christadler, Martin. Der amerikanische Essay. 1720-1820. Heidelberg: Carl Winter Universitätsverlag, 1968. 410 pp. (Dividido en cuatro partes ordenadas cronológicamente y una introducción. 1. El ensayo en la época colonial. 2. El ensayo a principios de la república, 1780-1815: a) La ensayística en los periódicos, b) Autores de diferentes generaciones. 3. Temas y formas. 4. El ensayo en los años 1820. Incluye una extensa bibliografía).
  • Daiches, David. “Reflections on the Essay”. A Century of the Essay, British and American. Editado por David Daiches (New York: Harcourt, Brace, 1951), pp. 1-8.
  • Dallal, Alberto. “Periodismo y literatura”. Diálogos 70 (1976): 28-31.
  • Davis, Robert Gorham. “Introduction”. Ten Masters of the Modern Essay. Editado por Robert Gorham Davis (New York: Harcourt, Brace, 1966), pp. 1-15.
  • Davis, William Hawley. English Essayists. Boston: Richard G. Badger, 1916. (Origen del ensayo y primeros exponentes ensayísticos del siglo dieciocho y diecinueve. Incluye tres apéndices: tipos de ensayos; ensayistas ingleses secundarios y ensayistas contemporáneos).
  • Dawson, William J. and Coningsby W. Dawson. “The Genesis of the Essay”. The Great English Essayists (New York: Harper and Brothers Publishers, 1909), pp. 3-18.
  • Dellepiane, Angela B. “Sábato y el ensayo hispanoamericano”. Asomante 22, No. 1 (1966): 47-59. (Sin detenerse en considerar el aspecto teórico del ensayo, estudia los ensayos de Sábato en su relación con la tradición iberoamericana y europea).
  • Díaz-Plaja, Guillermo. “El ensayista y su soledad”. Memoria de una generación destruida (1930-1936) (Barcelona: Editorial Delos-Ayma, 1966), pp. 115-118. (Reflexión en torno al escritor de ensayos y su situación actual).
  • Díaz-Plaja, Guillermo. “El escritor y la obra”. La ventana de papel. Ensayos sobre el fenómeno literario (Barcelona: Editorial Apolo, 1939), pp. 153-171.
  • Díaz-Plaja, Guillermo. “Los límites del ensayo”. La Estafeta Literaria 582 (15 de febrero de 1976): 236-239. (Penetrante reflexión sobre la esencia del ensayo y su diferencia con el tratado).
  • Dobree, Bonamy. English Essayists. London: Collins, 1946. 48 pp. (Introducción general al tema. Esbozo histórico-literario hasta la época presente. La forma en los diferentes tipos de ensayos utilizando ejemplos de ensayistas. Posee ilustraciones).
  • Doren, Carl Van. “A Note on the Essay”. Readings in the Modern Essay. Editado por Edward S. Noyes (New York: Books for Libraries Press, 1971), pp. 449-451.
  • Drescher, Horst W. Themen und Formen des periodischen Essays im späten 18. Jahrhundert (Untersuchungen zu den schottischen Wochenschriften ‘The Mirror’ und ‘The Lounger’). Frankfurt am Main: Athenäum Verlag, 1971.
  • Drew, Elizabeth. “The Lost Art of the Essay”. How Writers Write. Editado por Nettie S. Tillett (New York: Thomas Y. Crowell Company, 1937), pp. 35-49. (Apareció también en: The Saturday Review of Literature, Feb. 16, 1935: 485-486).
  • Drew, Elizabeth. “The Essay”. The Enjoyment of Literature (New York: W. W. Norton, 1935), pp. 38-61.
  • Earle, Peter G. “El ensayo hispanoamericano como experiencia literaria”. El ensayo y la crítica literaria en Iberoamérica. Editado por Kurt L. Levy y Keith Ellis (Toronto: Universidad de Toronto, 1970), pp. 23-32. (Divide el estudio en tres partes: considera primero “las circunstancias” en los géneros literarios y en el éxito del ensayo iberoamericano en el que se “buscó y se encontró un equilibrio de lo nacional y lo universal”. En la segunda parte, que denomina “Definición”, es donde expone sus reflexiones teóricas al considerar el ensayo como “la forma más dramática desde el punto de vista del escritor mismo”. Este dramatismo “se debe a tres factores fundamentales del género: a) su calidad de autobiografía espiritual; b) su perspectiva de diálogo directo entre autor y lector; c) el predominio de la experiencia sobre la creación, como fin del deber artístico”. La tercera parte, “Los ensayistas”, son profundas reflexiones desde una perspectiva de conjunto, en torno a los ensayistas iberoamericanos).
  • Earle, Peter G. “Hacia una teoría de los géneros: Hispanoamérica, siglo XIX”. Insula 352 (marzo de 1976): 1, 10. (Aunque no considera de forma aislada el ensayo, constituye un estudio básico para la comprensión del ensayo iberoamericano en su relación a los demás géneros literarios. Concluye señalando que “lo importante, entonces [siglo XIX] y ahora, ha sido la necesidad de ver que lo fundamental se halla siempre en las circunstancias…[que significan] más que los géneros, [los cuales] han sido desde la creación de las obras más notables del siglo XIX en Hispanoamérica lo que son las alas para el pingüino”).
  • Earle, Peter G. “On the Contemporary Displacement of the Hispanic American Essay”. Hispanic Review 46 (1978): 329-341. (Es un profundo estudio de la situación actual del ensayo y sobre todo del ensayo iberoamericano. Analiza por qué el ensayo se encuentra en el presente en un estado de letargo, para termiar afirmando que el género ensayístico posee en sí mismo todos los elementos de regeneración que le garantizan una nueva primavera).
  • Earle, Peter G. “El ensayo argentino”. Los Ensayistas 6-7 (1979): 7-17. (Considera que el ensayo argentino -iberoamericano- ya en el siglo XIX “se americanizó”, al participar “de la amplia concepción americana de que el escritor es artista en segundo término; lo primero es ser hombre de acción”. Parte de que el ensayo, en cuanto género literario, es “el máximo equilibrio posible de los tres elementos” siguientes: 1. “Expresar una sensibilidad autobiográfica [...] Arte del testimonio parecido al de la narración”; 2. “Superar mediante la voluntad personal a la conciencia colectiva [...] Eficacia persuasiva basada en convicción”; 3. “Lograr en todo momento la comprensión recíproca entre autor y lector [...] Invitación abierta al lector a participar”.
  • Earle, Peter G. “El ensayo hispanoamericano, del Modernismo a la Modernidad”. Revista Iberoamericana 118-119 (1982): 47-57. (Estudia el desarrollo del ensayo iberoamericano en su segunda etapa, la simbolista -según Peter Earle la primera es la romántica y la tercera la de vanguardia-. En esta segunda etapa “se quiere objetivar la belleza, revelarla en pausadas epifanías. . . Pero en este período (1880-1920), el ensayo encuentra su base en la historia y en el pensamiento sobre el significado múltiple del Nuevo Mundo”. Encuentra en el ensayo iberoamericano modernista tres motivos esenciales: 1. La autocontemplación o el ideal romántico; 2. La independencia del arte o el ideal clásico; 3. La misión cultural o el ideal histórico).
  • Earle, Peter G. “Meditación sobre una lectura: los ensayos de Ariel Dorfman”. Insula 545 (1992): 26-27. (Sobre el ensayo como el género menos vulnerable a la tiranía de las teorías literarias que se ven a sí mismas como fin con indiferencia de la realidad del texto).
  • Earle, Peter G. y Robert G. Mead. Historia del ensayo hispanoamericano. México: Ediciones de Andrea, 1973. 173 pp. Edición revisada y aumentada del libro de Robert G. Mead. Breve historia del ensayo hispanoamericano. (Véase bajo esta entrada).
  • Egner, Fritz. Der dichterische Essay, die Prosaform der Englischen Romantik. Marburg: Verlagsdruckerei Hans Blasnick, 1931. 65 pp. (Dividido en dos secciones: a) los dos primeros capítulos versan sobre las características del ensayo en general; b) los capítulos tres y cuatro estudian el ensayo inglés).
  • Eleanore, Sister M. “Introduction”. The Literary Essay in English. (Boston: Ginn and Co., 1923), pp. 1-21.
  • Eliécer Ruiz, Jorge. “Prólogo”. Ensayistas colombianos del siglo XX (Bogotá: Biblioteca Básica Colombiana. Instituto Colombiano de Cultura, 1976), pp. 7-12. (Divide el estudio en dos partes. En la primera reflexiona en torno al ensayo como género y considera su desarrollo desde Montaigne hasta nuestros días, ya que “los más grandes escritores de todos los tiempos han vinculado su nombre al ensayo”. En la segunda parte considera el ensayo colombiano).
  • Etiemble, René. “Sens et structure dans un essai de Montaigne”. Cahiers de l’Association Internationale des Etudes Françaises 14 (1962): 263-274.
  • Exner, Richard. “Roman und Essay bei Thomas Mann. Probleme und Beispiele”. Schweizer Monatshefte 44 (1964-65): 243-258.
  • Exner, Richard. “Zum Problem einer Definition und einer Methodik des Essays als dichterischer Kunstform”. Neophilologus 46 (1962): 169-182.
  • Exner, Richard. “Zur essayistik Thomas Manns”. Germanisch-Romanische Monatsschrift 12 (1962): 51-78.
  • Fadiman, Clifton. “A gentle Dirge for the Familiar Essay”. Party of One (New York: The World Publishing Company, 1955), pp. 349-353.
  • Fernández de la Mora, Gonzalo. “El artículo como fragmento”. Antología literaria de ABC: El artículo 1905-1955 (Madrid: Editorial Prensa Española, 1955), pp. VII-XXV. (Es propiamente un estudio sobre el artículo de periódico. Posee una sección, “Artículos y ensayos”, donde establece las semejanzas y diferencias entre el artículo y el ensayo).
  • Ferrero, Luis. Ensayistas costarricenses. San José: Antonio Lehmann, 1971, 97 pp. (El primer capítulo, pp. 9-20, está dedicado a un estudio teórico del ensayo a través de la “simultaneidad” de las siguientes características: carácter didáctico, carácter trascendental, el ensayo como fragmento, la subjetividad y la variedad temática en el ensayo. Finaliza esta sección con unas reflexiones en torno a las diferentes modalidades de ensayos. En los demás capítulos presenta un panorama histórico del ensayo costarricense y unas reflexiones de conjunto).
  • Finalayson, Clarence. “El ensayo en Hispanoamérica”. Repertorio Americano 10 de marzo de 1945, pp. 268-270. (Es un balance de los ensayistas iberoamericanos de la primera mitad del siglo XX; no considera el aspecto teórico del ensayo).
  • Fischer, Andreas. Studien zum historischen Essay und zur historischen Porträtkunst an ausgewählten Beispielen. Berlin: Walter de Gryter, 1968. 226 pp. (Estudia el ensayo a través de la obra de A. Cowley, H. von Treitschke, H. Oncken, T. Macauly, T. Mann, H. Mann y W. Andreas. Posee una amplia introducción, “Überblick über das Gesamtgebiet”, y bibliografía. En el último capítulo resume las ideas expuestas en el libro).
  • Fischer, Herbert. Die Literarische Form des Essays und seine besondere geistesgeschichtliche Bedeutung. Munich, 1950. (Tesis doctoral). (Divide el estudio en dos partes: a) origen e historia del ensayo y b) la temática, análisis teórico y ensayistas del siglo XX. Conclusiones y bibliografía).
  • Fitzpatrick, Juan J. “Montaigne: Meditación del ensayo”. Cuadernos Americanos 115 (1961): 129-140. (Sobre el ensayo como “indagación de las fuentes originarias de la experiencia vital”).
  • Foster, Richard. “Literature and the Literary Essay”. The New Romantics. A Reappraisal of the New Criticism. (Bloomington: Indiana University Press, 1962), pp. 193-210.
  • Fraser, Theodore P. The French Essay. Boston: Twayne Publishers, 1986. 189 pp.
  • Freeman, John. “The English Essayist”. English Portraits and Essays (London: Hodder and Stoughton, 1924), pp. 223-244.
  • Friedrich, Hugo. Montaigne. París: Gallimard, 1968. 434 pp. (De especial interés para el estudio teórico del ensayo es el último capítulo que versa sobre la conciencia literaria de Montaigne y la forma de sus ensayos).
  • Frise, Adolf. “Roman und Essay”. Definitionen: Essays zur Literatur. Editado por Adolf Frisé (Frankfurt am Main: Vittorio Klostermann, 1963), pp. 137-156.
  • le Gallienne, Richard. “Sad demise of Pleasurable Reading”. Facts and Ideas. Editado por John O. Beaty y otros (New York: F. S. Crofts and Co., 1931), pp. 225-232.
  • García Gual, Carlos. “Ensayando el ‘ensayo’: Plutarco como precursor”. Revista de Occidente 116 (1991): 25-42. (Reflexiones generales sobre precursores del ensayo y algunas de sus características).
  • Gerke, Ernst-Otto. Der Essay als Kunstform bei Hugo von Hofmannsthal. Hamburg: Matthiesen Verlag, 1970.
  • Gerould, Katharine F. “An Essay on Essays”. Ringside Seats (Freeport: Books for Libraries Press, 1971), pp. 49-59.
  • Ghiano, Juan Carlos. “De ensayistas”. Ficción 27, (1961): 88-90. (Estudio panorámico sobre ensayistas del siglo XX argentino. Comienza con unas reflexiones en torno al ensayo como género literario, donde desarrolla su posición de que “el ensayo se sostiene casi exclusivamente por la personalidad del autor”).
  • Gide, André. “Presenting Montaigne”. The Living Thoughts of Montaigne (New York: Longmans, Green and Co., 1939), pp. 1-27.
  • Giménez Caballero, Ernesto. “Cuatro posturas ante el ensayo”. La Estafeta Literaria 15 (1944): 21. (Breve comentario contra el ensayo que según él “no debe fomentarse”. Cree que en España se ha “reaccionado salvadoramente contra ese género tan liberal, tan encantador y tan maléfico que ha sido el ensayo”. Es parte de una encuesta que hizo La Estafeta Literaria).
  • Giordano, Jaime. “El ensayo como escritura inteligente: ejemplos contemporáneos”. El ensayo hispánico. Editado por Isaac J. Lévy y Juan Loveluck. (Columbia: University of South Carolina, 1984), pp. 9-15.
  • Giordano, Jaime. “Sobre novela y ensayo en Hispanoamérica”. La edad de la náusea (Santiago de Chile: Monografías del Maitén, 1985), pp. 205-213. (Sobre el carácter reflexivo de la narrativa iberoamericana en la novela-ensayo).
  • Giordano, Jaime. “El ensayo hispanoamericano de las últimas generaciones”. Mundo (México) 1. No. 1 (1987): 73-79. (A pesar de su brevedad, presenta uno de los panoramas mejor logrados del ensayo contemporáneo iberoamericano. Sus conclusiones en forma de cuatro proposiciones caracterizán y proyectan la ensayística actual).
  • Gold, Herbert. “How Else Can a Novelist Say It”. First Person Singular (New York: The Dial Press, 1963), pp. 9-14. (Estudia brevemente la relación novela-ensayo).
  • Gómez Aparicio, Pedro. “Raíces literarias del articulismo”. La Estafeta Literaria 315 (1965): 6-7. (Sin mencionar el término “ensayo”, presenta una defensa y un comentario de su uso en el periódico a través de lo que él denomina el “articulismo como género literario”).
  • Gómez de Baquero, Eduardo. “El ensayo y los ensayistas españoles contemporáneos”. El renacimiento de la novela en el siglo XIX (Madrid: Editorial Mundo Latino, 1924), pp. 119-195. (Cree ver una relación íntima entre “la sucesión del triunfo de los géneros” y las circunstancias de cada época. La sección IV de su estudio, “el ensayo y su índole mixta” (pp. 139-145), está dedicada al aspecto teórico del ensayo. Considera que “el ensayo es la didáctica hecha literatura”, por lo que “está en la frontera de dos reinos: el de la didáctica y el de la poesía”. El resto del estudio lo dedica a los ensayistas españoles de principios del siglo XX).
  • Gómez de Baquero, Eduardo. “La prosa periodística y el ensayo”. Nacionalismo e hispanismo y otros ensayos (Madrid: Historia Nueva, 1928), pp. 191-218. (Es un estudio de la prosa periodística y a través de ésta, como culminación, del ensayo. Al ensayo y su aspecto teórico dedica especialmente la sección tercera de su estudio, “La crítica. De la crónica al ensayo” (pp. 208-218), que es una serie de reflexiones en torno a ciertas características del ensayo: subjetivismo, voluntad de estilo, carácter didáctico, literatura de ideas).
  • Gómez Haedo, Juan Carlos. “La crítica y el ensayo en la literatura uruguaya”. Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay 7 (1930): 195-227. (Panorama histórico del desarrollo de la crítica y del ensayo en Uruguay en el siglo XIX y primer tercio del XX. No incluye consideraciones teóricas sobre el ensayo).
  • Gómez-Martínez, José Luis. “El ensayo como género literario: Una bibliografía selecta de su estudio en el mundo hispánico” Los Ensayistas 1 (1976): 19-24. (Posee 80 entradas y es la primera bibliografía comprensiva del aspecto teórico del ensayo en las letras hispánicas).
  • Gómez-Martínez, José Luis. “El ensayo y su función social”. Diálogos 69 (1976): 14-15. (Junto a consideraciones teóricas generales sobre el ensayo, se estudia su carácter dialogal, su relación con el periódico y su función en la sociedad actual. Se reproduce en Teoría de la crítica y el ensayo en Hispanoamérica, La Habana: Editorial Academia, 1990, pp. 112-115).
  • Gómez-Martínez, José Luis. “El ‘Premio Montaigne’ y la ensayística española”. Revista Mexicana de Cultura (18 de julio de 1976), p. 4.
  • Gómez-Martínez, José Luis. “El ensayo como género literario: estudio de sus características”. Abside 40 (1976): 3-38. (Estudio sistemático de algunas características del ensayo. Consta de las siguientes secciones: “Hacia una definición del ensayo”, “Origenes y desarrollo del ensayo”, “La palabra ‘ensayo’ y su uso en España”, “Actualidad del tema tratado”, “El ensayo no pretende ser exhaustivo”, “El ensayo y el especialista”, “Imprecisión en las citas”. Se trata de una primera versión de algunas secciones de Teoría del ensayo).
  • Gómez-Martínez, José Luis “El ensayo como género literario: estudio de sus características”. (Parte II) Abside 42 (1978): 200-233. (La primera parte apareció en 1976; en ésta se incluyen las siguientes secciones: “Lo subjetivo en el ensayo: el ensayo como confesión”, “El carácter dialogal del ensayo”, “El ensayo como forma de pensar”, “Continuación de los ensayos en orden cronológico”).
  • Gómez-Martínez, José Luis. “Teoría del ensayo, un estudio bibliográfico”. Cuadernos Salmantinos de Filosofía 4 (1978): 313-328. (Contiene 312 entradas. Incluye estudios publicados en alemán, español, francés e inglés. Las entradas de libros llevan una breve anotación).
  • Gómez-Martínez, José Luis. Teoría del ensayo. Salamanca: Universidad de Salamanca, 1980. 165 pp. (Primera edición de este libro).
  • Gómez-Martínez, José Luis. “El ensayo en la literatura costumbrista”. El ensayo hispánico. Editado por Isaac J. Lévy y Juan Loveluck. (Columbia: University of South Carolina, 1984), pp. 83-91.
  • Gómez-Martínez, José Luis. “Teoría del ensayo: una bibliografía anotada de su estudio en el mundo hispánico”. El ensayo hispánico. Editado por Isaac J. Lévy y Juan Loveluck. (Columbia: University of South Carolina, 1984), pp. 171-197.
  • Gómez-Martínez, José Luis. “Krausismo, modernismo y ensayo”. Nuevos asedios al modernismo. Editor Ivan A. Schulman (Madrid: Taurus, 1987), pp. 210-226.
  • Gómez y Contreras, Gilberto. “Ensayo y crítica”. México en el mundo de hoy (México: Editorial Guaranía, 1952), pp. 521-541. (Sólo incluye una rápida caracterización teórica del ensayo, para comentar brevemente a los ensayistas mexicanos de mediados de siglo).
  • Good, Graham. The Observing Self: Rediscovering the Essay. London: Routledge, 1988.
  • Graham, Walter. “Introduction”. English Literary Periodicals (New York: Thomas Nelson and Sons, 1930), pp. 13-18.
  • Gray, Rockwell. “The Essay Tradition”. Book Forum 4.3 (1978-79): 541-545.
  • Grimm, Herman. “Einführung”. Aus den letzten fünf Jahren (Gütersloh: C. Bertelsmann, 1890), pp. V-XXII.
  • Grolman, Adolf von. “Vom tapferen Versuch. Wesen und Sinn des Essays”. Eckart 13 (1937): 328-333.
  • Gullón, Ricardo. “España, 1962. El ensayo como género literario”. Asomante 18, No. 2 (1962): 58-67. (Bajo el supuesto de que “el ensayo es el género literario más adecuado para apresar la fecundidad imaginativa y la aversión al sistema características del genio español”, reflexiona en torno al ensayo y su posible definición. En la segunda parte estudia ensayos de Pedro Salinas y Aranguren).
  • Haacke, Wilmont. “Essay”. Handbuch des Feuilletons (Emsdetten: Verlag Lechte, 1951-1953), Vol. 2, pp. 172-174.
  • Haas, Gerhard. Essay. Stuttgart: Metzlersche Verlag, 1969. 88 pp. (Divide el libro en ocho secciones: I. El concepto y el término ensayo. II. Historia del ensayo. III. Delimitaciones (problemas metodológicos). IV. Aspectos y formas del ensayo. V. Características principales. VI. Limitaciones. VII. Ensayo y novela. VIII. Ensayo y sociedad).
  • Haas, Gerhard. Studien zur Form des Essays und zu seinen Vorformen im Roman. Tübingen: Max Niemeyer Verlag, 1966. 148 pp. (De especial interés es la sección que dedica a comparar el ensayo con la novela, y el origen y función de lo ensayístico en la novela).
  • Haas, Helmut De. “Die Kunst des literarischen Essays”. Hochland 47 (1954-55): 569-76.
  • Hall, James Norman. “A Word for the Essayist”. Under a Thatched Roof (Freeport: Books for Libraries Press, 1970), pp. 1-10.
  • Hamburger, Michael. “Essay über den Essay”. Akzente 12 (1965): 290-292.
  • Hamilton, Carlos Depassier. El ensayo hispano-americano. (Madrid: Ediciones Iberoamericanas, 1972), 206 pp. (En la introducción, pp. 7-13, dedica una pequeña sección, pp. 7-10, a comentar en rasgos generales el concepto de ensayo y su desarrollo. El resto del libro son selecciones de ensayistas iberoamericanos).
  • Hany, Arthur. “Der Essay”. Schweizer Monatshefte 47 (1967): 395-401.
  • Harrison, Thomas. Essayism. Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1992. 276 pp. (Sobre la obra literario-filosófica de Robert Musil, Joseph Conrad y Luigi Pirandello).
  • Hazlitt, William. “On the Periodical Essayists”. Hazlitt on English Literature. Editado por Jacob Zeitlin (New York: Ams Press, 1970), pp. 133-154.
  • Hennecke, Hans. “Die vierte literarische Gattung. Reflexionen über den Essay”. Kritik. Gesammelte Essays zur modernen Literatur (Gütersloh: C. Bertelsmann Verlag, 1958), pp. 7-10.
  • Hennecke, Hans. “Essay-Zum Wort und zur Sache”. Neue Literarische Welt 3, No. 4 (1952): 2.
  • Hewlett, Maurice H. “The Maypole and the Column”. Extemporary Essays (New York: Kennikat Press, 1968), pp. 7-12.
  • Hewlett, Maurice H. “Montaigne”. Extemporary Essays (New York: Kennikat Press, 1968), pp. 139-145.
  • Hilsbecher, Walter. “Essay über den Essay”. Frankfurter Hefte 27 (1962): 49-54.
  • Holliday, Robert Cortes. “An Article Without an Idea”. Broome Street Straws (New York: George H. Doran Co., 1919), pp. 80-87.
  • Horl, Sabine. “Der lateinamerikanische Essay im 20. Jahrhundert”. Romanistisches Jahrbuch 30 (1979): 309-336. (El lugar del ensayo en la búsqueda de la identidad iberoamericana y análisis sistemático de la crítica sobre el ensayo iberoamericano).
  • Horl, Sabine. Der Essay als literarische Gattung in Lateinamerika: Eine Bibliographie. Frankfurt a M.: Verlag Peter D. Lang, 1980, 100 pp. (Bibliografía de 722 entradas en las que se incluyen libros, artículos y tesis doctorales. Posee una breve introducción, pp. V-XIII, en la que se destaca la importancia del ensayo en Iberoamérica. Horl parece identificar ensayo con prosa no-ficticia, por lo que gran parte de las entradas no se refieren directamente al ensayo, sino al campo más amplio de las ideas en Iberoamérica).
  • Horst, Karl August. Kritischer Führer durch die deutsche Literatur der Gegenwart. Munich: Nymphenburger Verlagshandlung, 1962. 520 pp. (Divide el libro en dos secciones. En la primera estudia la novela y la poesía; en la segunda, “Figuren des Essays”, pp. 279-501, considera el ensayo a través de los ensayistas alemanes. De especial interés es la relación que establece entre el ensayo y el escrito científico).
  • Horst, Karl August. “Wandlungen des Essays”. Jahresring (1955-1956), pp. 350-354.
  • Iglesias, Antonio. “An Open Letter to Montaigne”. The Saturday Review of Literature 34 (Dic. 22, 1951): 20-21.
  • Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. El ensayo y la crítica literaria en Iberoamérica. Editado por Kurt L. Levy y Keith Ellis. Toronto: Universidad de Toronto, 1970. (Aquellos estudios que se relacionan directamente con el ensayo y su aspecto teórico se anotan bajo el nombre de su autor).
  • Iser, Wolfgang, “Essay”. Walter Pater. Die Autonomie des Asthetischen (Tübingen: Max Niemeyer Verlag, 1960), pp. 23-26.
  • Jack, Jane H. “The Periodical Essayists”. The Pelican Guide to English Literature: From Dryden to Johnson (Middlesex, 1973), pp. 217-229.
  • Jancke, Oskar. “Einige Grundsätze über den Essay”. Neue Literarische Welt 3, No. 3 (1952): 3.
  • Jarauta, Francisco. “Para una filosofía del ensayo”. Revista de Occidente 116 (1991): 43-49. (Sobre la dimensión “errante” de ensayo).
  • Johnson, Helen K. “Essays and Essayists”. Great Essays (New York: D. Appleton and Co., 1900), pp. III-XIII.
  • Just, Klaus Gunther. “Essay”. Deutsche Philologie im Aufriss. Band II. Editado por Wolfgang Stammler (Berlin: Erich Schmidt Verlag, 1960), pp. 1897-1948.
  • Just, Klaus Gunther. “Versuch und Versuchung: Zur Geschichte des europäischen Essays”. Ubergänge. Probleme und Gestalten der Literatur (Bern: Francke Verlag, 1966), pp. 7-24.
  • Kayser, Rudolf. “Wegen des Essays”. Die Neue Rundschau Vol. 2, No. 36 (1925): 1313-1318.
  • Klie, Barbara. Des deutsche Essay als Gattung. Berlin, 1944 (tesis doctoral). (Divide el estudio en tres secciones: a) desarrollo y carácter del ensayo; b) medios estilísticos y relaciones literarias; c) comparación entre ensayismo y periodismo).
  • Koremblit, Bernardo Ezequiel. El ensayo en la Argentina. Buenos Aires: Dirección General de Relaciones Culturales, 1964, 29 pp. (Relación de ensayistas: no considera el aspecto teórico del género).
  • Kostelanetz, Richard. “Essaying the Essay”. Book Forum 1 (1974-75): 417-423.
  • Kruger, Horst. “Der Radio Essay: Versuch einer Bestimmung”. Neue Deutsche Hefte 101 (1964): 97-110.
  • Krutch, Joseph Wood. “No Essays, Please!” The Saturday Review of Literature 34 (March 10, 1951): 18-19, 35.
  • Krywalski, Diether. “Essay”. Handlexikon zur Literaturwissenschaft (München: Franz Ehrenwirth Verlag, 1974), pp. 121-127.
  • Kurnberger, Ferdinand. “Die Feuilletonisten”. Gesammelte Werke: Literarische Herzensachen (München-Leipzig: G. Müller, 1911), Vol. 2, pp. 430-439.
  • Lagmanovich, David. “Un ensayo de Ernesto Sábato: ‘Sobre los dos Borges’”. Homenaje a Ernesto Sábato. Editado por Helmy F. Giacoman (New York: Anaya-Las Américas, 1973), pp. 275-293. (En la primera parte del estudio desarrolla lo que entiende por ensayo a partir de la definición de Anderson Imbert y de las siguientes “características básicas del género: 1) brevedad; 2) amplio registro temático; 3) aceptación de la digresión; 4) recursos artísticos en la exposición de las ideas; y 5) punto de vista personal”. En la segunda parte analiza el ensayo de Sábato).
  • Lagmanovich, David. “Paul Groussac, ensayista del 80″. Revista Inter-Americana de Bibliografía 32.1 (1982): 28-46. (De las cinco partes en que estructura el estudio, la primera, “Groussac en el ensayismo argentino”, y la tercera, “caracteres de lo ensayístico”, contienen reflexiones teóricas sobre el ensayo).
  • Lagmanovich, David. “Hacia una teoría del ensayo hispanoamericano”. El ensayo hispánico. Editado por Isaac J. Lévy y Juan Loveluck. (Columbia: University of South Carolina, 1984), pp. 17-28. (Se aproxima en su estudio a través de cinco “funciones o variantes”: la actitud testimonial, la conativa, la dialogal, la búsqueda de la expresión, los desplazamientos temáticos).
  • Lancelotti, Mario A. “Apuntes sobre el ensayo”. Opiniones Latinoamericanas 3 (1978): 59-60. (Publicado anteriormente en La Prensa de Buenos Aires, julio de 1978, es una breve pero enjundiosa reflexión sobre el ensayo. Se trata de presentar una visión totalizadora del ensayo a través de sus características más sobresalientes).
  • Latcham, Ricardo A. “El ensayo en Chile en el siglo XX”. Cuadernos Hispanoamericanos 46 (1935): 56-77. (Estudio de los ensayistas chilenos más importanes de la primera mitad del siglo XX. No considera el aspecto teórico).
  • Latcham, Ricardo A. “Un ensayo sobre el ensayo”. Carnet crítico (Montevideo: Ediciones Alfa, 1962), pp. 108-116. (Publicado anteriormente en El Nacional, Caracas, 16 de enero de 1958, pp. 1, 6. A pesar del título es un comentario-reseña del libro de Alberto Zum Felde. Indice crítico de la literatura hispanoamericana. Los ensayistas. No considera el aspecto teórico del ensayo).
  • Law, Frederick Houk. “The Writing of Essays”. Modern Essays and Stories (New York: The Century Co., 1922), pp. IX-XVII.
  • Law, Marie Hamilton. The English Familiar Essay in the Early Nineteenth Century. Philadelphia, 1934. 238 pp. (Contiene dos partes: la primera habla del ensayo periodístico en el siglo dieciocho y las influencias de los siglos diecisiete y dieciocho en los ensayos de Hund, Lamb y Hazlitt. La segunda parte destaca los elementos románticos en el ensayo familar).
  • Leenhardt, Jacques. “Función de la estructura ensayística en la novela hispanoamericana”. Revista de Estudios Hispánicos 7 (1980): 9-17. (“La ironía como forma de combate es el modo de presencia que tiene la estética ensayística en la novela; esa ironía, con ayuda de lo fantástico para iluminar las escenas, asume la ‘función activa’ con respecto al lector que caracteriza al ensayo”).
  • Létourneau, Francine Belle-Isle. “L’essai littéraire: un inconnu à plusieurs visages…”. Etudes Littéraires 5 (1972): 47-57.
  • Lima, Silvio. Ensaio sôbre a essência do ensaio. Coimbra: Arménio Amado, 1944. 207 pp. (Divide su estudio en las siguientes secciones: a) antecedentes histórico-ideológicos de los ensayos de Montaigne; b) principios y características del ensayo en general; c) personalización del ensayo de Montaigne; d) el aparente escepticismo de Montaigne; e) Montaigne, Descartes, Galileo, Bacon; f) el ensayismo en Portugal; g) los géneros literarios y el ensayismo como una justificación racional y estética).
  • Link, Franz H. “Tale, Sketch, Essay und Short Story”. Die Neueren Sprachen 6 (1957): 345-352.
  • Lizaso, Félix. Ensayistas contemporáneos: 1900-1920. La Habana: Editorial Trópico, 1938. (Estudios críticos, con bibliografía, sobre veinticuatro ensayistas cubanos; posee una breve introducción teórica de carácter muy general).
  • Lobban, J. H. “Introduction”. English Essays (London: Blackie and Son, Ltd., 1896), pp. IX-LXI.
  • Lockitt, C. H. “Introduction”. the Art of the Essayist (London: Longmans, 1949), pp. 9-15.
  • López Campillo, Evelyne. “Apuntes sobre una evolución en la temática del ensayo español (1895-1930)”. Cuadernos Hispanoamericanos 211 (1971): 455-460. (Partiendo del supuesto de que el ensayo es “un hacer en rebeldía contra la ciencia oficial”, lo estudia como una de las formas de la prosa de ideas, a través de los ensayistas españoles del primer tercio del siglo XX).
  • Loveluck, Juan. “El ensayo hispanoamericano y su naturaleza”. Los Ensayistas 1 (1976): 7-13. (A pesar de su brevedad es uno de los estudios básicos sobre el aspecto teórico del ensayo y en particular del ensayo iberoamericano. Incluye tres secciones centrales: “Intentos difinidores”, “Rasgos del ensayo hipanoamericano” y “Ensayo y novela en Hispanoamérica”. Establece asímismo una distinción entre “ensayismo” y “ensayístico”).
  • Loveluck, Juan. “Esquividad y concreción del ensayo”. Literatura Chilena 22 (1982): 2-7. (Reflexión panorámica y precisa a la vez, estructurada en tres partes: 1. características y definición a través de su “esquividad”; 2. reflexión en torno a la palabra “ensayo” y 3. su conexión con Iberoamérica. Se reproduce este estudio en El ensayo hispánico, Columbia: University of South Carolina, 1984, pp. 29-43).
  • Loveman, Amy. “A Disappearing Art”. The Saturday Review of Literature 9 (23 Julio, 1932): 1.
  • Loveman, Amy. “Arm Chair Philosophy”. The Saturday Review of Literature 7 (23 Agosto, 1930): 65.
  • Lukács, Georg von. “Über Wesen und Form des Essays”. Die Seele und die Formen: Essays (Berlin: Egon Fleischel und Co., 1911), pp. 3-39.
  • Lynd, Robert. “The Essay”. Essays of the Year, 1930-1931 (London: The Argonaut Press, 1931), pp. XI-XIX.
  • Lloréns, Noel. “Breve ensayo sobre el ensayo”. Boletín de la Academia de Artes y Ciencias (Puerto Rico), 3, No. (1967): 341-353. (Divagación superficial en torno al carácter del ensayo).
  • MacDonald, W. L. “Beginnings of the English Essay”. University of Toronto Studies (Philological Series) 3 (1914): 1-122. (Compuesto de cinco secciones: tres capítulos, conclusión y bibliografía. El primer capítulo trata de definir el tipo y uso del término ensayo. El segundo, habla de diferentes períodos histórico-literarios. El tercero, acerca de otras formas relacionadas con el ensayo).
  • MacDonald, W. L. “Charles Lamb, the Greatest of the Essayists”. PMLA 32 (1917): 547-572.
  • MacDonald, W. L. “The Earliest English Essayists”. Englische Studien 64 (1929-30): 20-52.
  • Maldonado de Guevara, Francisco. Cinco salvaciones. Madrid: Revista de Occidente, 1953. (El término “salvación” se usa con un valor semejante al de ensayo. En el prólogo a la obra, pp. 9-28, desarrolla el concepto de “salvación” y lo compara y diferencia del ensayo, basándose principalmente en la obra de Ortega y Gasset).
  • Maldonado de Guevara, Francisco. “Cuatro posturas ante el ensayo”. La Estafeta Literaria 15 (1 de noviembre de 1944): 21. Señala que “debe rechazarse la impregnación por el ensayo de los demás géneros tradicionales de la literatura”. Forma parte de una encuesta que hizo La Estafeta Literaria).
  • Marañón, Gregorio. “Cuatro posturas ante el ensayo”. Estafeta Literaria 15 (1 de Nov. 1944): 21.
  • Maree, Cathy M. y A. Wurfl. “Probemática del ensayo como género literario”. El análisis socio-cultural de la literatura hispanoamericana (Pretoria: University of South Africa, 1990), pp. 81-104.
  • Marías, Julián. “Cuantro posturas ante el ensayo”. La Estafeta Literaria 15 (1 de noviembre de 1944): 21. (Reflexión en torno a la definición y valor del ensayo. Forma parte de una encuesta que hizo La Estafeta Literaria).
  • Marías, Julián. “Ensayo y novela”. Insula 98 (1954): 1-2. (Compara el ensayo con la novela y estudia el ensayismo en la novela contemporánea basándose ante todo en la obra de Unamuno. Piensa que “lo normal es que la novela descarrile en el ensayo”. Reproduce este ensayo en Obras, Vol. III, pp. 244-249).
  • Marías, Julián. “Los géneros literarios en filosofía”. Obras de Juilán Marías (Madrid: Revista de Occidente, 1959), Vol. IV, pp. 317-340. (Es una reflexión, un ensayo, en torno al quehacer filosófico y su manifestación escrita. Considera el ensayo como uno de los géneros literarios en filosofía. Aunque sus reflexiones, en la mayor parte, no hacen referencia directa al ensayo, son de gran valor en el momento de diferenciar el ensayo del tratado filosófico).
  • Marías, Julián. Ortega: I. Circunstancia y vocación. Madrid: Revista de Occidente, 1960, 569 pp. (Para el aspecto teórico del ensayo es de interés la “Sección segunda: el escritor”, pp. 259-353; y dentro de ésta tiene especial interés la parte III, “Los géneros literarios”, pp. 311-328, sobre todo para la relación entre artículo de periódico y ensayo. En realidad, varias de las características que atribuye a los escritos de Ortega, no son tanto de él como del género en que se expresó).
  • Marichal, Juan. “Notas sobre la literatura de ensayos”. Origenes 8, No. 28 (1951): 40-42. (Estructura el estudio en cuatro partes, tomando como base una cita de Mosén Diego de Valera en torno al examen de una obra literaria: “La primera es el motivo del que fase la obra, segund quién es quel con quien fabla, tercera qué es la materia de que trata, cuarta cuál es el fin a que la obra es fecha”).
  • Marichal, Juan. La voluntad de estilo. Teoría e historia del ensayismo hispánico. Madrid: Revista de Occidente, 1971, 271 pp. (Primera edición, Barcelona: Seix Barral, 1957. Las reflexiones en torno a una teoría del ensayo se encuentran en la introducción, pp. 15-23; en ella se desarrolla el concepto de “voluntad de estilo” y se medita sobre las características del ensayo. Uno de sus puntos primordiales es la consideración de que, “hablando estrictamente, no hay ensayos sino ensayistas”).
  • Marr, George S. The Periodical Essayists of the Eighteenth Century. New York: Appleton and Co., 1924.
  • Martínez, José Luis. El ensayo mexicano moderno. 2 vols. México: Fondo de Cultura Económica, 1958. 498 y 411 pp. (Se incluyen selecciones de 59 ensayistas mexicanos. La base teórica se expone en la introducción, pp. 7-31, especialmente en las siguientes dos secciones: “Orígenes y definición del ensayo” y “Formas afines y modalidades del ensayo”, donde se estudian, entre otras, la del “ensayo teórico”, del “ensayo de crítica”, del “ensayo interpretativo”, etc.).
  • Martini, Fritz. “Essay”. Reallexikon der deutschen Literaturgeschichte. Vol. I (Berlín: Walter de Gruyter, 1958), pp. 408-410.
  • Matthews, Brander. “A Note on the Essay”. The Book Buyer 16 (1898): 201-204.
  • McCallum, James Dow. “What is the Essay?” The College Book of Essays (New York: Harcourt, Brace and Co., 1939), pp. 3-11.
  • McCarthy, John A. Crossing Boundaries: A Theory and History of Essay Writing in German, 1680-1815. Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 1989. 346 pp. (El capítulo tres, “Essay or Essayism?”, pp. 27-65, trata los distintos conceptos del ensayo).
  • Mead, Robert G. Breve historia del ensayo hispanoamericano. México: Ediciones de Andrea, 1956. (En 1973 apareció una segunda edición muy aumentada en colaboración con Peter G. Earle. El capítulo primero, “El ensayo como género literario” (pp. 7-13), a pesar de su brevedad, presena una visión totalizadora del ensayo; se le diferencia al mismo tiempo del artículo, del estudio crítico y de la monografía).
  • Mejía Sánchez, Ernesto. “Ensayo sobre el ensayo hispanoamericano”. el ensayo y la crítica literaria en Iberoamérica. Editado por Kurt L. Levy y Keith Ellis (Toronto: Universidad de Toronto, 1970), pp. 17-22. (Se limita al comentario de obras en torno al ensayo iberoamericano, sin que se considere el aspecto teórico).
  • Mejía Sánchez, Ernesto. El ensayo actual latinoamericano. México: Ediciones de Andrea, 1971, 288 pp. (Es una antología con selecciones de autores de los diversos países iberoamericanos. En el prólogo incluye el estudio publicado anteriormente (1970) en El ensayo y la crítica…).
  • Merk, Heinrich. “Deutsche Essayisten”. Neue Jahrbücher für Wissenschaft und Jugenbildung 13 (1937): 542-557.
  • Mestschies, Michael. Zitat und Zitierkunst in Montaignes Essais. Köln: Romanische Seminar der Universität Köln, 1966.
  • Mignolo, Walter D. “Discurso ensayístico y tipología textual”. El ensayo hispánico. Editado por Isaac J. Lévy y Juan Loveluck. (Columbia: University of South Carolina, 1984), pp. 45-61.
  • Millán, María del Carmen. “La generación del Ateneo y el ensayo mexicano”. Nueva Revista de Filología Hispánica 15 (1961): 625-636. (En la primera parte del estudio, pp. 625-627, expone ciertas consideraciones teóricas, siguiendo en ellas la definición de Montaigne y las reflexiones de Vitier. Estudia luego a algunos miembros de la Generación del Ateneo).
  • Misenheimer, James B., Jr. “Dr. Johnson on the Essay”. New Rambler (Johnson Society) Ser. B, Vol. 18 (1966): 13-17.
  • Montaigne, Michel E. Oeuvres complètes. Editado por Albert Thibaudet y Maurice Rat. Bruges: Bibliothèque de la Pléiade, 1967. (En el ensayo número 50 del libro primero, “De Democritus et Heraclitus”, habla Montaigne explícitamente de las características de sus ensayos).
  • Morón-Arroyo, Ciriaco. El sistema de Ortega y Gasset. Madrid: Ediciones Alcalá, 1968, 469 pp. (Considera el aspecto teórico del ensayo en “Ortega, literato”,. “Ensayo y placer”, “Ensayo y prueba implícita”, pp. 40-53. De acuerdo con Ortega y D’Ors, define el ensayo en los siguientes términos: “toda filosofía es, en primer lugar, un trabajo de la mente: pues bien, si aislo el producto, y lo expongo separado de la mente que lo piensa, haré categoría; si lo expreso con la vivacidad de lo que está naciendo como un producto viviente, será ensayo”).
  • Morón-Arroyo, Ciriaco. “Sobre el diálogo y sus funciones literarias”. Hispanic Review 41 (1973): 275-284.
  • Muñoz G., Luis. “El ensayo como discurso. Algunos rasgos formales”. Acta Literaria 3-4 (Concepción, 1978-79): 85-92. (A través de un metodo y terminología estructuralista, examina el discurso ensayístico en dos planos: a) “El enunciado” -”La secuencia argumentativa”, “Exposición”, “Dimensión temporal”, “Lo implícito”, “La plurivalencia”, “La figurabilidad”, “La dimensión simbólica”-, y b) “La enunciación” -”Indicios de persona”, “Relación del sujeto con el discurso o con su referencia”, “La interpretación”, “El monólogo”).
  • Murdoch, Walter. “The Essay”. Collected Essays (Sydney: Angus and Robertson, 1938), pp. 284-287.
  • Muth, Karl. “Über die kunst des Essays”. Hochland 24 (1926-27): 345-347.
  • N.G. de Amarilla, Lidia. El ensayo literario contemporáneo. Buenos Aires: Universidad Nacional de La Plata, 1951, 91 pp. (El libro queda dividido en dos partes, “Origenes y evolución del ensayo” y “el ensayo literario contemporáneo”; en ambas partes se estudia el desarrollo del ensayo en español, francés, inglés e italiano. El aspecto teórico se considera, de forma muy esquemática, en las siguientes secciones: “Características del ensayo”, pp. 43-45; “Algunos temas del ensayo contemporáneo”, pp. 81-85; y “Conclusiones”, pp. 85-91).
  • Negwer, Georg. Essay und Gedanke, Beitrag zur Erforschung der Problematik des essays am Beispiel der französischem. (Tesis doctoral) Berlín, 1953.
  • Newbolt, Henry. “Introduction”. Essays and Essayists (London: Thomas Nelson and Sons, 1927), pp. VII-XVI.
  • Nicol, Eduardo. “Ensayo sobre el ensayo”. El problema de la filosofía hispánica (Madrid: Editorial Tecnos, 1961), pp. 206-279. (Profundo ensayo sobre el ensayo. Considera principalmente las semejanzas y diferencias entre el ensayo y la filosofía).
  • Nuez, Antonio de la. “Antiguos y nuevos métodos de penetración del ensayo”. Anuario de Filología (Caracas 1965): 7-94. (El estudio está estructurado en las siguientes secciones: “Orígenes históricos”, pp. 9-32, rastreo de las manifestaciones ensayísticas desde los escritos egipcios hasta nuestros días. “Génesis intelectual”, pp. 32-46, donde se trata de “analizar cómo fue pensado el ensayo”; es la parte más rica en reflexiones sobre el aspecto teórico, y en ella, p. 39, se anotan hasta 25 características del ensayo. “Los géneros literarios y el ensayo”, pp. 46-71, donde se relaciona con la poesía, novela, cuento y teatro, para concluir que una obra será tanto más alta “cuanto más profunda sea la cala en la realidad humana y más se acerque al pensamiento del ensayo”. “El ensayo en su área geográfica: América”, pp. 71-91, se concentra aquí en la temática del ensayo iberoamericano).
  • Núñez, Estuardo. “Proceso y teoría del ensayo”. Revista Hispánica Moderna 31 (1965): 357-364. (Presenta una visión de conjunto, en la que establece los orígenes y desarrollo, reflexiona en torno a una definición del ensayo y comenta, en un “intento de ordenación”, las clasificaciones de Angel del Rio y José Luis Martínez).
  • O’Leary, Ralph Dorman. Der Essay. New York: Thomas Y. Crowell Company, 1928. 230 pp. (Incluye las siguientes secciones: a) ¿qué es el ensayo? b) la mentalidad del ensayista; c) aspectos del ensayo; d) su sustancia; e) su estructura; f) su tono y estilo).
  • Omil de Piérola, Alba. “Jorge Luis Borges: del ensayo a la ficción narrativa”. El ensayo y la crítica literaria en Iberoamérica. Editado por Kurt L. Levy y Keith Ellis (Toronto: Universidad de Toronto, 1970), pp. 155-160. (Se pretende “señalar la íntima conexión que hay entre los ensayos y las ficciones narrativas”, pero sin que se llegue a considerar el aspecto teórico”).
  • Onís, Federico de. “El ensayo contemporáneo”. España en América (Puerto Rico: Editorial Universitaria, 1968), pp. 378-382. (Se publicó originalmente como introducción a Antología de ensayos españoles, Boston: Heath, 1936. Considera sólo en términos generales el aspecto teórico).
  • Orage, A. R. “On Essay Writing”. Selected Essays and Critical Writings (London: Stanley Nott, 1934), pp. 46-50.
  • D’Ors, Eugenio. “Pensar por ensayos”. Clavileño 19 (1953): 1-6. (Partiendo de que la calidad propia del género ensayístico proviene de su “orientación centrípeta o centrífuga respecto de conjuntos que le sirven de base”, estudia el ensayo a través de los ensayistas españoles desde Séneca a nuestros días).
  • Osses, José Emilio. “El fenómeno de creación ensayística y su sentido en Ortega”. Revista Chilena de Literatura 24 (1984): 5-18.
  • Osses, José Emilio. “El ensayo: función interpretativa de un género de creación”. Revista Chilena de Literatura 25 (1985): 43-56.
  • Ouellette, Fernand. “Divagations sur l’essai”. Etudes Littéraires 5 (1972): 9-13.
  • Ovares, Flora. y Hazel Vargas. Trincheras de ideas: el ensayo en Costa Rica. San Jose: Editorial Costa Rica, 1986. 135 pp.
  • Oviedo, José Miguel. “Naturaleza y origen de un género”. Breve historia del ensayo hispanoamericano (Madrid: Alianza Editorial, 1991), pp. 11-20.
  • Palacios, María Fernanda. “Miserias y fulgores del ensayo en la Venezuela de hoy” y “Notas sobre el ensayo en Venezuela”. Sabor y saber de la lengua (Caracas: Monte Avila Editores, 1987), pp. 109-126.
  • Paquette, Jean-Marcel “Forme et fonction de l’essai dans la littérature espagnole”. Etudes Littéraires 5 (1972): 75-88.
  • Pareja Diezcanseco, Alfredo. “El ensayo en la literatura ecuatoriana actual”. Cuadernos Americanos 94 (1957): 232-245. (El ensayo como punto de unión y expresión de nuestra cultura actual. Características).
  • Peffer, Nathaniel. “Editors and Essays”. Essay Annual, 1936. (New York: Scott, Foresman, and Company, 1936), pp. 212-223.
  • Pérez de Ayala, Ramón. “El buen Plutarco, patriarca de los ensayistas”. ABC 22 de agosto de 1952. (Considera a Plutarco “el primero y el mayor, o sea el maestro” del ensayo: señala las características ensayísticas de sus obras y la influencia que ejerció en los ensayistas de los siglos XVI, XVII y XVIII).
  • Pérez de Ayala, Ramón. “El periodismo literario”. Obras completas (Madrid: Aguilar, 1969). Vol. IV, pp. 992-1004. (Con el término de “periodismo literario” se refiere a los ensayos en el periódico. Reflexiona aquí sobre el carácter dialogal y autobiográfico del género y en especial de su obra escrita).
  • Pérez-Embid, Florentino. “El ensayo en la España actual”. La Estafeta Literaria 133 (1958): 8-11. Estudia veinte años de la ensayística española, 1939-1958, en una exposición rápida de los temas y ensayistas más destacados. No considera el aspecto teórico del ensayo).
  • Pérez U., Jorge. “En busca de una noción histórica de ensayo”. Cuadernos Americanos 219 (1978): 96-112. El estudio queda estructurado en dos partes: en la primera trata de la palabra ensayo y su uso en España -de acuerdo con lo ya expuesto por Alfredo Carballo Picazo y otros-; en la segunda parte pretende llegar a una definición del concepto ensayo (en cuento género literario), pero lo hace comparando únicamente aquellas obras que en su título llevan el término ensayo usado en sus multiples acepciones, sin establecer diferencias entre las mismas).
  • Picón, Gaetan. “Problèmes contemporains: Les Essayistes”. Panorama de la nouvelle littérature française (París: Gallimard, 1949), pp. 205-242.
  • Picón-Salas, Mariano. “En torno al ensayo”. Cuadernos 8 (París, 1954): 31-33. (Reflexiones en torno al concepto de ensayo -que “se desarrolla de preferencia en época de crisis”- y a la función del ensayista, que “tiende un extraño puente entre el mundo de las imágenes y el de los conceptos”. Se publicó después, bajo el título “Y va de ensayo”, en Crisis, cambio, tradición (Madrid: Ediciones Edime, 1955), pp. 140-145. Con el título de “Formula del ensayo” se reprodujo en La Nueva Democracia 42 (enero 1962): 18-20).
  • Piñera Llera, Humberto. “El ensayo en Hispanoamérica”. Revista Interamericana de Bibliografía 17 (1967): 316-321. (Es un amplio comentario a propósito del libro de Carlos Ripoll, Conciencia intelectual de América. No profundiza en el aspecto teórico del ensayo).
  • Pire, G. “De l’influence de Sénèque sur les Essais de Montaigne”. Les Études Classiques 22 (1954): 270-286.
  • Portuondo, José Antonio. “El ensayo y la crítica”. Universidad de la Habana 186-188 (1967): 99-105. (Relación de escritos ensayísticos y de crítica cubanos publicados principalmente durante los dos primeros tercios de la década de los sesenta. No se detiene a considerar el aspecto teórico del ensayo).
  • Pottinger, David T. “Introduction”. English Essays. An Anthology of Essays from Bacon to Lucas (New York: The MacMillan Co., 1917), pp. IX-XXI.
  • Pouilloux, Jean-Ives. Lire les “Essais” de Montaigne. París: François Maspero, 1969. 112 pp. (Analiza las características del ensayo de Montaigne).
  • Praz, Mario. “Saggio”. Enciclopedia Italiana (Roma: Instituto della Enciclopedia Italiana, 1949), XXX, pp. 434-435.
  • Priestley, J. B. “Introduction”. Essayists Past and Present (New York: Books for Libraries Press, 1967), pp. 7-32.
  • Priestley, J. B. “On Beginning”. I for One (Freeport: Books for Libraries Press, 1967), pp. 3-11.

 

  • Primo Sánchez, Francisco. “Montaigne, encrucijada”. Cruz y Raya 15 (1934): 33-78. (Crítica impresionista de los ensayos de Montaigne. Comenta su pensamiento, sin detenerse a considerar el aspecto teórico del ensayo).

 

  • Randak, Ernst. “Über den Essayisten”. Wort in der Zeit 7, Nº 2 (1961): 38-40.
  • Read, Herbert. “On Something in Particular”. The Tenth Muse (New York: Horizon Press, 1958), pp. 1-4.
  • Real de Azúa, Carlos. “¿Un género ilimitado?” y “Un género limitable”. Antología del ensayo uruguayo contemporáneo (Montevideo: Universidad de la República, Departamento de Publicaciones, 1964), pp. 11-30. (Los títulos corresponden a dos secciones que forman parte de la introducción a la antología. En la primera traza el desarrollo del ensayo desde Montaigne para destacar la riqueza y amplitud -y también confusión- que encierra el concepto ensayo. En la segunda sección, mucho más amplia, pp. 15-30, reflexiona en torno a los “rasgos” del ensayo, que resume señalando que el ensayo es “más comentario que información [...], más interpretación que dato, más reflexión que materia bruta de ella, más creación que erudición, más postulación que demostración, más opinión que afirmación dogmática”).
  • Rehder, Helmut. “Die Anfängue des deutschen Essays”. Deutsche Vierteljahrsschrift für Literaturwissenschaft 40 (1966): 24-42.
  • Remos y Rubio, Juan J. “La crítica y el ensayo”. Micrófono (La Habana: Molina y Cía, 1937), pp. 90-99. (Comenta sobre el ensayo a través de dos aproximaciones concretas: desde la crítica literaria que “forma parte específica del ensayo”, y desde la filosofía; “la crítica y la filosofía, fundiéndose en el crisol del arte”).
  • Rey, Juan. “El ensayo y su importancia actual”. Preceptiva literaria (Santander: Editorial Sal Terrae, 1958), pp. 235-238. (Concebido como libro de texto -de carácter elemental-, la sección sobre el ensayo es en extremo superficial).
  • Rey de Guido, Clara. Contribución al estudio del ensayo en Hispanoamérica. Caracas: biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1985. 143 pp. (La primera parte, pp. 13-50, es un estudio sobre el origen, caracterización y clasificación del ensayo. En la segunda parte, pp. 53-143, se incluye una bibliografía con extensas anotaciones).
  • Reyes, Alfonso. “Las nuevas artes”. Obras completas (México: Fondo de Cultura Económica, 1959) Vol. IX, 400-403.
  • Richter, Helen. “Der Literarische Essay”. Geschichte der englische Romantik (Halle A. S.: Verlag von Max Niemeyer, 1916), II. Band, 1. teil, pp. 1-346.
  • Rico, Francisco. “Del ensayo a la novela: estructuras y reflejos de estructuras en el Guzmán de Alfarache“. En Ensayo (Málaga: Diputación Provincial de Málaga, 1980), pp. 125-140. Estudio del Guzmán sin reflexiones en torno al aspecto teórico del ensayo).
  • Río, Angel del y José Bernadete. El concepto contemporáneo de España. New York: Las Américas, 1962, 741 pp. (En la introducción, pp. 13-39, incluye una sección, “El desarrollo del ensayo y sus formas”, pp. 30-33, que ha tenido gran influencia en estudios posteriores, a pesar de su forzoso carácter esquemático. Reconoce tres grupos de ensayos: a) “el ensayo puro”, “el ensayo poético-descriptivo” y “el ensayo crítico-erudito”).
  • Ripoll, Carlos. Conciencia intelectual de América. Antología del ensayo hispanoamericano. New York: Las Américas, 1966; tercera edición corregida y aumentada. New York: Eliseo Torres, 1974, 459 pp. (El libro “pretende ser una colección de ensayos”, y lo es en el sentido de que “el ensayo es el resultado de una reflexión y de la voluntad de transmitir artísticamente las conclusiones o impresiones que de ella se derivan”. Se reflexiona sobre el concepto de ensayo en las páginas 28 y 29 de la introdución).
  • Robb, James Willis. El estilo de Alfonso Reyes. Imagen y estructura. México: Fondo de Cultura Económica, segunda edición revisada y aumentada, 1978, 303 pp. (Aunque de modo directo sólo hace una somera mención al aspecto teórico del ensayo en la sección “Definiciones y límites”, pp. 21-23, de la introducción, todo el libro, y en especial el capítulo cinco, supone un intento de comprensión de lo que es ensayo. Es de especial interés su clasificación de los ensayos, pp. 180 y ss., donde sigue y amplía la de José Luis Martínez).
  • Robb, James Willis. “Variedades del ensayismo en Alfonso Reyes y Germán Arciniegas”. Thesaurus, Boletín del Instituto Caro y Cuervo 36 (1981): 1-14. (Analiza varias manifestaciones ensayísticas de la obra de Reyes y Arciniegas. Encabeza su estudio con unas reflexiones en torno al concepto de ensayo y de acuerdo con Reyes señala que “la flexible forma del ensayo permite la exploración libre (sin compromisos formales ni pretensiones de agotar la materia) de cualquier tema, en prosas de variable extensión y desde cualquier punto de vista”).
  • Robb, James Willis. “El ensayo: Alfonso Reyes y el centauro”. Los Ensayistas 1, No. 2 (1976): 5-6.
  • Robles de Cardona, Mariana. “El ensayo puertorriqueño en los últimos veinte años”. Asomante 20 (1964): 24-51. (Ambos estudios presentan una relación de ensayistas puertorriqueños y sus obras, sin que se conceda atención al aspecto teórico del ensayo).
  • Robles de Cardona, Mariana y Margot Arce de Vázquez. “Veinticinco años del ensayo puertorriqueño (1930-1955)”. Asomante 11 (1955): 7-19.
  • Rodríguez Monegal, Emir. “El ensayo y la crítica en la América Hispánica”. El ensayo y la crítica literaria en Iberoamérica. Editado por Kurt L. Levy y Keith Ellis (Toronto: Universidad de Toronto, 1970), pp. 221-227. (Este estudio, en el que se equipara al término de crítico con el de ensayista, es una defensa del valor de la crítica como obra creativa. Aunque algunas de las reflexiones sobre la crítica tienen valor con relación al ensayo, en realidad no se considera el aspecto teórico de éste).
  • Rohner, Ludwig. Der deutsche Essay. Materialien zur Geschichte und Asthetik einer literarischen Gattung. Berlín: Luchterhand, 1966. 927 pp. (“Sección introductoria”: a) comparaciones entre Bacon y Montaigne; b) una apreciación histórica. “Sección fenomenológica”, ejemplos divergentes de ciertos ensayistas. “Sección teórica”: a) estudio detallado del ensayo; b) estudio comparativo. “Sección de documentación”: textos -temas, métodos, documentos-. Tanto el estudio como la bibliografía se concentra únicamente en los ensayistas alemanes).
  • Rohner, Ludwig. “Anfänge des Essays”. Akzente 12 (1965): 303-321.
  • Rohner, Ludwig. “Versuch über den Essay”. Deutsche Essays, (Prosa aus zwei Jahrhunderten) (Berlín: Luchterland, 1968), Vol. I, pp. 7-24.
  • Rojas Garcidueñas, José. “El ensayo y la novela”. Mexico, realización y esperanza (México: Editorial Superación, 1952), pp. 135-141.
  • Routh, H. V. “The origins of the Essay Compared in French and English Literatures”. Modern Language Review 15 (1920): 28-40; y 143-151.
  • Roy, Fernand. “Un tombeau littéraire pour l’essai?” Etudes Littéraires 5 (1972): 23-36.
  • Roy, Joaquín. “Del ensayo y la crítica”. El Urogallo 6, No. 35-36 (1975): 129-134. (Se reflexiona sobre la función de la crítica en relación a la producción ensayística, cuyos escritos se analizan casi siempre “con la perspectiva de la historia de las ideas, de la filosofía, del contenido histórico o político”: esto causa “que el ensayo literario no logre ingresar por méritos propios en las categorías de los géneros literarios”).
  • Roy, Joaquín. “Cristóbal Colón, periodista”. Texto Crítico 6, Nos. 16-17 (1980): 114-134. (Estudio profundo en torno a las relaciones entre ensayo y periodismo. Consta de las siguientes secciones: 1. “El ensayo: un género con complejo de inferioridad”, 2. “Cohabitación con el periodismo”, 3. “La lengua del periodismo”, 4. “Cartas, historia, biografía, crónica”, 5. “Colón, periodista”, 6. “El ensayo y el periodismo en América Latina: diacronía”, 7. “Tema y transfiguración del ensayo hispanoamericano”).
  • Roy, Joaquín. “Periodismo y ensayo”. El ensayo hispánico. Editado por Isaac J. Lévy y Juan Loveluck. (Columbia: University of South Carolina, 1984), pp. 63-80.
  • Rudat, Eva M. Kahiluoto. “El ensayo como género literario en el siglo dieciocho”. Los ensayistas de la Ilustración en España (Boulder: SISU Press, Ltd., 1976), pp. 39-45. (Aproximación al concepto y desarrollo del ensayo durante el siglo XVIII: reconoce a Feijoo “como el padre del ensayo español moderno”. En su exposición sigue la definición de ensayo de Julián Marías en el diccionario de literatura española).
  • Ruel, Édouard. Du sentiment artistique dans la morale de Montaigne. Genève: Slatkine Reprints, 1970. 430 pp.
  • Sacoto, Antonio. “El ensayo como género”. El indio en el ensayo de la América española (New York: Las Américas, 1971), pp. 11-19. (Aproximación al concepto de ensayo a través de las definiciones de Gómez de Baquero, Díaz-Plaja, Vitier y Estuardo Núñez. Resalta la importancia del ensayo en Iberoamérica).
  • Sacoto, Antonio. “El ensayo hispanoamericano contemporáneo”. Cuadernos Americanos 9 (1988): 107-120.
  • Sacoto, Antonio. “El ensayo como género”. Del ensayo hispanoamericano del siglo XIX (Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1988), pp. 11-17. (Breve clasificación del ensayo según consideraciones temáticas).
  • Salaverría, José María. “El arte del artículo”. Antología literaria de ABC: El artículo, 1905-1955 (Madrid: Editorial Prensa Española, 1955), pp. 408-410. (El término “articulo” tiene aquí el sentido de ensayo escrito para el periódico; el estudio es de carácter muy general).
  • Sánchez, Luis Alberto. “The Essay in Spanish America”. Américas 9, No. 6 (1957): 27-31. (Reflexión en una perspectiva de conjunto sobre el sentido y algunas características del ensayo iberoamericano, que compara con el español y el inglés).
  • Sánchez Reulet, Anibal. “Los ensayistas del Caribe”. Revista Interamericana de Bibliografía 7 (1957): 143-153. Partiendo de que “el ensayismo es una de las manifestaciones más ricas” y “quizás la forma literaria en que los hispanoamericanos han alcanzado el más alto grado de madurez”, pasa a mencionar a los más destacados. No comenta el aspecto téorico).
  • Sanjuán, Pilar A. El ensayo hispánico: Estudio y antología. Madrid: Editorial Gredos, 1954. (A pesar de la considerable extensión del estudio introductorio, escrito en inglés, pp. 9-105, sólo se dedica una página a reflexiones en torno a una teoría del ensayo; en el resto, se estudian los comienzos y desarrollo del ensayo y pensamiento español e iberoamericano).
  • Sayce, Richard A. “L’ordre des Essais de Montaigne”. Bibliothèque d’Humanisme et Renaissance 18 (1956): 7-22.
  • Sayce, Richard A. “The Form of the Essays”. The Essays of Montaigne. A Critical Exploration (London: Weidenfild and Nicolson, 1972), pp. 260-279.
  • Schelling, Felix E. “The Familiar Essay”. Appraisements and Asperities (Philadelphia: J. B. Lippincott Company, 1922), pp. 9-14.
  • Schirmer-Imhoff, Ruth. “Montaigne und die Frühzeit des englischen Essays”. Germanisch-Romanische Monatschrift 34 (1953): 121-135.
  • Scholes, Robert. Elements of the Essay. New York: Oxford University Press, 1969. 83 pp. (Comprende cuatro partes: primera, un estudio crítico-comparativo con otras formas literarias; segunda, cuatro ejemplos de ensayos y comentarios al respecto; tercera, el ensayo dramático y un ejemplo; cuarta, un resumen de las diferentes sugerencias de cómo abordar la forma ensayística).
  • Schon, Peter. Vorformen des Essays in Antike und Humanismus: Eine Beitrag zur Entstehungsgeschichte der “Essais” von Montaigne. Wiesbaden: Steiner, 1954.
  • Schultz Cazeneuve de Mantovani, Fryda. Ensayo sobre el ensayo. Bahía Blanca: Universidad Nacional del Sur, 1967, 22 pp. (Divagaciones acerca de ciertas características muy generales del ensayo, a través de Montaigne, Sor Juana Inés de la Cruz y José Martí).
  • Schultz, Braucks, Ludwig. Zur Geschichte des englischen Essays von Montaigne bis Cowley. Marburg, 1919 (tesis). (Consta de tres secciones: estudio de Montaigne y su ensayo; aparición y desarrollo del ensayo hasta Cowley, ensayistas ingleses y la represión del ensayo, y el renacimiento y desarrollo del ensayo).
  • Schumacher, Hans. “Der deutsche Essay im 20. Jahrhundert”. Deutsche Literatur im 20. Jahrhundert. Editado por otto Mann (Bern: Francke Verlag, 1967), I. 267-296.
  • Shelly, Percy van Dyke. “The Familiar Essay”. University Lectures Delivered by Members of the Faculty. 1916-1917 (Philadelphia: University of Pennsylvania, 1917), pp. 227-253.
  • Sheran, William H. “The Essay”. A Handbook of Literary Criticism (New York: Hinds, Noble and Eldredge, 1905), pp. 150-192.
  • Sherman, Stuart P. “An Apology for Essayists of the Press”. Points of View (New York: Charles Scribner and Sons, 1924), pp. 173-185.
  • Silva Castro, Raúl. “El ensayo en Chile”. Journal of Interamerican Studies 4 (1962): 441-461. (Sin detenerse “a precisar qué debe entenderse por ensayo”, estudia el ensayo chileno, desde el punto de vista de prosa de ideas, del siglo XIX y primera mitad del XX).
  • Skirius, John. “Este centauro de los géneros”. El ensayo hispanoamericano del siglo XX. Editado por John Skirius (México: Fondo de Cultura Económica, 1981, 407 pp.), pp. 9-32. (Estructura su estudio introductorio en tres partes. En la primera, pp. 9-17, presenta una rápida y, en su brevedad, muy completa caracterización del ensayo como género literario, basándose en las definiciones propuestas por Montaigne, Bacon, Vitier, Ortega y Gasset, Anderson Imbert, entre otros. La segunda parte, “Radiografía del siglo XX”, pp. 17-29, introduce bajo una perspectiva histórico-literaria la selección de ensayos. La tercera parte es una breve pero selecta, bibliografía sobre el ensayo, pp. 29-32).
  • Smith, Alexander. “On the Writing of Essays”. Dreamthorp (New York: Doubleday, Doran and Co, 1934), pp. 21-25.
  • Speare, M. Edmund. The Essay. New York: Oxford University Press, 1927.
  • Squire, Sir John C. “An Essay on Essays”. Essays of the Year (1929-1930) (London: Argonaut Press, 1930), pp. IX-XVIII.
  • Squire, Sir John C. “The Essay”. Flowers of Speech. 2 ed. (New York: Books for Libraries Press, Inc. 1967), pp. 108-115.
  • Stabb, Martin S. “Not text but texture: Cortázar and the New Essay”. Hispanic Review 52.1 (1984): 19-40. (Estudio del ensayo como género a través de la obra ensayística de Cortázar para establecer un marco que permita investigar las nuevas e innovadoras expresiones formales del ensayo iberoamericano).
  • Starobinski, Jean. “Les enjeux de l’essai”. La Revue de Belles-Lettres 106, Nos. 2-3 (1983): 93-105.
  • Stephen, Leslie. “The Essayists”. Men, Books, and Mountains (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1956), pp. 45-73.
  • Stoessl, Otto. “Der Essay”. Geist und Gestalt (Wien: Saturn-Verlag, 1935), pp. 107-108.
  • Suskind, Wilhelm Emanuel. “Der Essay-sonst und heute”. Deutsche Rundschau 80 (1954): 785-790.
  • Sutherland, W. O. S. “Essay Forms in the Prompter“. Studies in the Early English Periodical. Ed. R. P. Bond (Chapel Hill: The University of North Carolina Press, 1957), pp. 136-149.
  • Taffe, Valentine. “Bacon et Montaigne essayistes”. Revue Anglo-Américaine 1 (1924): 505-516.
  • Tanner, William Maddux. Essays and Essay-writing (Boston: The Atlantic Monthly Co., 1918), 301 pp. (Estudio de cinco clases de ensayos, con una introducción sobre los orígenes del ensayo y el ensayo familar: 1. Experiencias personales, confesiones y autoanálisis. II. Reflexiones y comentarios existenciales. III. Observaciones de tipo familiar. IV. Ensayos de naturaleza. V. Comentarios y opiniones del autor).
  • Telle, E. V. “A Propos du mot ‘essai’ chez Montaigne”. Bibliotèque d’Humanisme et Renaissance 30 (1968): 225-247.
  • Thompson, Francis. “The Essay: Ancient and Modern”. The Real Robert Louis Stevenson and Other Critical Essays (New York: University Publishers Incorporated, 1959), pp. 286-291.
  • Toro, Fernando de. “El laberinto de la soledad y la forma del ensayo”. Cuadernos Hispanoamericanos 343-345 (1979): 401-416.
  • Torre, Guillermo de. “El ensayo y algunos ensayistas americanos”. Cuadernos 53 (París, 1961): 166-170. (Considera el ensayo como “lo más logrado y característico” de lo iberoamericano, si bien cree que no debe excluirse del ensayo ninguna producción por su contenido, al mismo tiempo que se debe “exigir” “calidad literaria” para que un escrito sea tenido por ensayo).
  • Torre, Guillermo de. “José Ortega y Gasset: el ensayista literario”. Las metamorfosis de Proteo (Buenos Aires: Editorial Losada, 1956), pp. 43-50. (Incluye una sección, “¿Qué es el ensayo?” donde, junto a reflexiones varias, éste es considerado como obra de arte. Se basa en los escritos de Ortega y Gasset, pues en él “la parte de creación no es inferior a la parte de reflexión”).
  • Torres-Rioseco, Arturo. “El ensayo en la América colonial”. Cuadernos 71 (París, 1963): 36-42. (En la exposición teórica sigue a Jacob Zeitling, Seventeenth Century Essays, y en la clasificación de los ensayos a Angel del Río, El concepto contemporáneo de España. Considera como “elementos esenciales del ensayo” su carácter de “género literario, brevedad de desarrollo, uso de la prosa, facilidad y cierta ‘liviandad’ de tratamiento, carácter expositivo y provocación del sentimiento del autor”).
  • Torri, Julio. “El ensayo corto”. Tres libros (México: Fondo de Cultura Económica, 1981), pp. 33-34. (Ensayo sobre la brevedad del ensayo).
  • Uhde-Bernays, Hermann. “Gedanken über den Essay”. Neue Literarische Welt 3, No. 5 (1952): 2.
  • Upham, Alfred H. “The Personal Essay”. The Typical Forms of English Literature (New York: Oxford University Press, 1917), pp. 117-147.
  • Uribe Echevarría, Juan. El ensayo: estudios. Santiago: Editorial Universitaria, 1958, 255 pp. (Antología de estudios sobre el aspecto teórico del ensayo y su desarrollo en el mundo hispánico. Incluye selecciones de: Julián Marías, Lidia N.G. de Amarilla, Eduardo Gómez de Baquero, Medardo Vitier, Francisco Maldonado de Guevara, André Gide, Alfredo Carballo Picazo, Angel del Río, Pilar A. Sanjuán, Martín Alonso).
  • Valdivieso, Jorge H. “El ensayo de Octavio Paz y la Generación del 98″. Los Ensayistas 2, No. 3 (1977): 21-25.
  • Varela, José Luis. “La ‘literatura mixta’ como antecedente del ensayo feijoniano”. El P. Feijoo y su siglo (Oviedo: Universidad de Oviedo, 1966). pp. 79-88. (Tomando como base el estudio de Alfredo Carballo Picazo, “El ensayo como género literario”, estudia el ensayo de Feijoo, y señala que tanto la voz “discurso” como la expresión de “literatura mixta”, poseen un significado próximo al que se da actualmente al término ensayo).
  • Varela, José Luis. “Raíz y función del ensayo español de hoy”. Ensayo (Málaga: Diputación Provincial de Málaga, 1980), pp. 45-63. (Parte del supuesto de que “cabe mantener, respecto a otros géneros, el carácter orientador y precursor del ensayo en el orden formal y en el ideológico, con lo que su función intelectual y literaria no sólo se justifica, sino que se nos presenta como necesaria”).
  • Vázquez, Alberto. El ensayo en Hispanoamérica. New Orleans: El Colibrí, 1972, 259 pp. (Antología de ensayistas iberoamericanos. No posee estudio teórico).
  • Victoria, Marcos. Teoría del ensayo. Buenos Aires: Emecé, 1975, 151 pp. (A pesar del título, el aspecto teórico queda relegado a un mínimo. El libro es más bien una colección de ensayos sobre ensayistas -Luciano de Samosata, Erasmo, Montaigne, Saint-Evremond y Vauvenargues, Rousseau, Taine, etc.-, donde se reflexiona ocasionalmente sobre el carácter del ensayo).
  • Vigneault, Robert. “L’essai québécois: la naissance d’une pensée”. Etudes Littéraires 5 (1972): 59-73.
  • Villey-Desmeserets, Pierre Louis. Les sources et l’évolution des Essais de Montaigne 2 vols. París: Librairie Hachette, 1908. (Posee una extensa introducción donde describe el papel de Montaigne en el movimiento de las ideas morales en el siglo XVI. El vol. I está dividido en dos secciones, en las que analiza las lecturas de Montaigne y su cronología, 1580-1588. Posee un apéndice con tablas cronológicas de composiciones y lecturas de Montaigne. El vol. II se refiere a la evolución del ensayo y la conquista de su personalidad).
  • Virasoro, Rafael. “El ensayo”. Universidad (Santa Fe), 78 (1969): 67-84. (Reflexiona sobre el origen del ensayo para llegar a establecer una serie de características definitorias, a través de su comparación con la poesía y su diferenciación de los demás géneros literarios).
  • Vitier, Medardo. “El ensayo como género”. Del ensayo americano (México: Fondo de Cultura Económica, 1945), pp. 45-61. Presenta una visión de conjunto: orígenes, desarrollo, temas, función, equilibrio entre la forma y el contenido, y su diferencia del artículo, estudio crítico y monografía).
  • Wais, Kurt. “Antwort auf eine Umfrage über den Essay”. An den Grenzen der Nationalliteraturen (Berlín: Walter de Gruyter, 1958), pp. 338-340.
  • Wais, Kurt. “Essay-Zum Wort und zur Sache”. Neue Literarische Welt 3, No. 4 (1952): 2.
  • Walker, Hugh. The English Essay and Essayists. New York: AMS Press, 1975. 343 pp. (Estudio acerca de las diferentes formas del ensayo y los diversos ensayistas de los siglos diecisiete al diecinueve).
  • Wann, Louis. “The Development of the Essay in English”. Century Readings in the English Essay (New York: Appleton-Century Crofts, Inc., 1954), pp. 3-34.
  • Watson, Melvin R. Magazine Serials and the Essay Tradition 1746-1820. Louisiana State University Press, 1956.
  • Weber, Horst. Studien zur Form des Essays bei Charles Lamb. Heidelberg: Carl Winter Universitätverlag, 1964.
  • Whitmore, Charles E. “The Field of the Essay”. PMLA 36 (1921): 551-564.
  • Williams, Orlo. The Essay. London: Martin Secker, 1924, 63 pp. (Es un estudio panorámico del ensayo inglés con ocasionales reflexiones sobre el carácter del ensayo).
  • Williams, Orlo. “The Essay”. Essays for Our Day. Editado por L. B. Shackelford y F. P. Gass (New York: W. W. Norton, 1931), pp. 352-360.
  • Williams, William E. “The Essay”. The Craft of Literature (New York: Books for Libraries Press, 1967), pp. 140-147.
  • Williamson, George. “The Equation of the Essay”. The Sewanee Review 35 (1927): 73-77.
  • Witham, Rose A. “Introduction”. Essays of Today (Cambridge: The Riverside Press, 1931), pp. 15-33.
  • Withington, Robert. “Of the Romantic Essay”. The South Atlantic Quarterly 23 (1924): 269-276.
  • Wolffheim, Hans. “Der Essay als Kunstform. Thesen zur einer neuen Forschungsaufgabe”. Festgruss für Hans Pyritz (Heidelberg: Universitätsverlag, 1955), pp. 27-30.
  • Woolf, Virginia. “The Modern Essay”. Collected Essays. Vol. II (London: The Hogarth Press, 1966), pp. 41-50.
  • Wylie, Laura Johnson. “The English Essay: A Study in Literary Development”. Social Studies in English Literature (New York: Benjamin Blum Inc., 1971), pp. 3-74.
  • Zavaleta, Carlos E. “El ensayo en el Perú, 1950-1975″. En Ensayo (Málaga: Diputación Provincial de Málaga, 1980), pp. 66-74. (Reseña del desarrollo intelectual en el perú, a través de sus pensadores. No incluye reflexiones en torno al aspecto teórico del ensayo).
  • Zeitlin, Jacob. “Introduction”.. Seventeenth Century Essays (New York: Scribner’s Sons, 1926), pp. V-XXXIX.
  • Zum Felde, Alberto. “Introducción”. Índice crítico de la literatura hispanoamericana: Los ensayistas (México: Guaranía, 1954), pp. 7-22. Zum Felde usa el término “ensayo” en el sentido de prosa de ideas; por lo que en su exposición hace referencia únicamente al contenido. No considera el aspecto teórico del ensayo).

El héroe y el artista siempre van juntos

 

 

Cuando una idea es defendida con la vida, la idea toma la forma del gesto que la defiende y el heroísmo y el arte se confunden en una misma cosa. Extraños seres, los héroes y los artistas. Nacieron prácticamente al mismo tiempo. El arte nació con la épica y ambos recorrieron juntos por muchos años la bárbara geografía de la historia.

El héroe y el artista tienen un factor común que los diferencia de los demás. No les es primordial el ser queridos, les es primordial el ser “gustados”. Les es más importante gustar que ser amados. Están de novios con la vida, no se casan con la vida. Son frívolos, seductores, maquillados por la misma grandeza que ellos generan. Cuesta admitir esto porque, en cierta forma, es admitir que estos coquetos seres que apuestan a la “gustabilidad” sobre la “queribilidad”, estos superficiales personajes, son los que generan las más sublimes realizaciones del ser humano.

Gente rara, los héroes y los artistas. Tienen algo de alquimistas que transforman la parte más mediocre de ellos mismos en la parte más valiosa de la especie. Quiero hablar de San Martín, ese héroe que ni el Billiken ni las directoras de escuelas consiguieron destruir. Quiero mirarlo a través del cristal del arte y no el de la historia. Del desván de mi memoria extraigo una carta que Vicuña Makenna adquirió del cura Cecilio Tagle en Lima. La carta es de una mujer que firma Pepa, “una manola de alegre vida”, aventura Vicuña Makenna, dirigida a un español en el Perú. Está fechada en 1821 y ella aconseja a su destinatario que si cae prisionero recurra a San Martín. La carta abunda en detalles íntimos que su autora y ese atractivo teniente San Martín mantuvieron en la ciudad de Cádiz.

El cuerpo desnudo del Libertador (que ya ostentaba sobre su hombro la cicatriz que un sable francés le dibujó en la batalla de Albuera) con el cuerpo, que presumo también desnudo de Pepa compartiendo sábanas y caricias en una misma cama, están descriptos en forma admirable. Sólo una mujer puede recordar detalles de un coito a más de diez años; pero el hombre capaz de instalarse tan firmemente en una memoria, evidentemente desplegó una creatividad amorosa difícil de superar para la mayoría e imposible para el autor de estas líneas.

Fue la lectura de esta carta la que me hizo observar por primera vez a San Martín bajo la óptica de la creatividad. Poco tiempo después, leyendo las memorias del General Paz, tomé conciencia de que nuestra independencia había nacido de una obra de arte, de una puesta en escena teatral concebida por ese artista llamado San Martín.

A los siete años abandonó el país con su familia y desde los trece no dejó de guerrear contra moros, ingleses y franceses. Volvió a los treinta y tres y en poco tiempo comprendió que la influencia Napoleónica que practicaban los mejores ejércitos del mundo, también había llegado al Río de la Plata. Napoleón había dicho: “La infantería es la reina de las batallas” y todos los grandes estrategas lo habían aceptado. En realidad, lo era y lo sigue siendo. Es la infantería la que tiene que avanzar y ocupar un objetivo. La caballería, la artillería, los ingenieros o lo que fuera, le abren el camino, le ablandan las defensas, pero hasta que los infantes no ocupen el terreno, no se puede hablar de victoria.

En la Argentina de 1812, estos conceptos se habían arraigado y la caballería era prácticamente un cuerpo auxiliar necesario para transportar la infantería, útil para la exploración, o para cubrir los flancos de los verdaderos combatientes. Además, existía un problema fundamental: no había en el mundo peores “equitadores” que los argentinos.

La equitación es el arte de ayudar al caballo, no al jinete. Y ese concepto en un país en donde el gaucho que viajaba con tropilla no tenía más que mudar su recado de un caballo agotado a uno fresco para continuar su marcha, no podía interesar demasiado. Por otra parte, contrariamente a lo que se cree, el argentino no siente ningún amor por el caballo. Como suele suceder, la abundancia es incompatible con el amor. Sólo en las provincias muy pobres, la escasez de caballos los hace más queridos.

San Martín comprendió que tenía que convertir a la caballería en un arma fundamental. Cuando quiso lograrlo apelando a su autoridad, fracasó completamente. Cuenta el General Paz en sus memorias, haber visto “a valerosos soldados llorar de vergüenza y a un veterano oficial decir avergonzado: ‘Han convertido mi batallón en un escuadrón de lanceros’.”

San Martín tomó conciencia de que tenía que convencer a todo un pueblo de algo casi imposible. Otro general, muchos años más tarde, solía decir: “Mandar es persuadir”; pero San Martín no era Perón. Carecía de facilidad de palabra y de los medios de comunicación de este siglo. Se vio obligado entonces a recurrir al lenguaje del arte. Tenía que incorporar un sentimiento en sus compatriotas. Tenía que transmitir un estado de ánimo, no en la inteligencia del cerebro, sino en la inteligencia del corazón.

Nada más deshonesto que un artista. En el arte como en los juegos, los deportes y las guerras, el engaño es fundamental para lograr un objetivo. La mentira en estos casos es aceptada, forma parte de nuestra verdad, es admitida por nuestra cultura, pero el arte exige además una mentira suplementaria; exige que no se note la mentira. Cuando un escritor quiere decir algo para él fundamental, se guarda muy bien de decirlo, pues necesita que sea el lector el que lo piense, que recree su pensamiento. Para engañarlo, apela a cualquier elemento de distracción, como la belleza, la originalidad, el talento, el asombro o lo que sea.

San Martín empezó por la belleza. Se dice que él mismo diseñó el uniforme de los granaderos. Las tijeras de los sastres fueron los primeros aceros que se cruzaron por la independencia. Combinó los colores, eligió los botones, las charreteras, el correaje, las botas, hasta el inusual tamaño de las espuelas. Después seleccionó los caballos. La alzada del caballo criollo era en esa época casi quince centímetros más baja que la del caballo criollo actual. Consiguió los caballos más altos, pues todavía Buenos Aires recordaba con admiración el caballo que el General Beresford montaba cuando desfiló al frente de las tropas inglesas por las calles de la ciudad conquistada.

Recién después se ocupó de los hombres. Los escogió uno a uno y los eligió por su belleza física. Eran altos, de mirada firme, elegantes y majestuosos. Tal vez pensó que si el coraje embellece a los hombres, por qué la belleza no puede generar coraje. No se equivocó; como suele suceder, las máscaras se iban a convertir en caras. El hombre es más lo que quiere ser que lo que es. Cada uno de esos granaderos se compenetró en el personaje que su jefe había forjado en sus memorias de futuro, esas memorias que parecían recordar sucesos que todavía no habían sucedido.

Un día sucedió. A la media tarde del 28 de enero, del misterioso cuartel del Retiro, con los nervios de un estreno, ciento veinte granaderos con San Martín al frente, montados en sus caballos de guerra, partieron hacia el norte. Al amanecer de ese mismo día ya habían partido los caballerizos con los caballos de marcha, los pucheros, los cocineros, las cargas de alimentos, el grupo de sanidad, los oscuros hombres de los cuerpos auxiliares que, como los utileros de los teatros, permanecieron invisibles para el gran público y para más de un historiador. Los granaderos cruzaron la ciudad. Detrás de su jefe iban los lanceros con pistola al arzón, los demás con sable y carabina. Al llegar a Olivos cambiaron los caballos y montaron los de marcha. Recién cinco días más tarde los volvieron a ensillar, tras los muros del convento de San Lorenzo. En el teatro de las operaciones, la Argentina levantaba el telón de su historia.

Cuando San Martín ordenó cargar, los ciento veinte actores repitieron lo que tantas veces habían ensayado. Las moharras de las lanzas abandonaron la verticalidad, los sables salieron de las vainas y el trompa de órdenes vació el aire de sus pulmones en el clarín. Sobre el campo, las huellas de los cascos dejaron los primeros trazos que el artista había programado.

Las espuelas de los hombres apuraban esa cita con ellos mismos, cada uno quería ser el primero en encontrarse. En ser aquello que tenían que “ser porque sino no serían nada”.

Militarmente, la victoria que obtuvieron no tuvo importancia. Individualmente, sí. La masturbación continuó. Tras su Jefe cruzaron los Andes y siguieron interpretando el mismo papel hasta la última batalla en el Alto Perú.

En 1826, de esos ciento veinte granaderos sólo siete quedaban vivos. Volvieron a Buenos Aires. La función tenía que continuar.

 

 

 

LEOPOLDO DE LUIS

FALLECE EL POETA Y CRÍTICO LITERARIO LEOPOLDO DE LUIS, PREMIO NACIONAL DE LAS LETRAS 2003

(20/11/05)


El poeta, escritor y crítico literario Leopoldo de Luis, Premio Nacional de las Letras 2003 de España y uno de los últimos autores de la primera generación de la posguerra, falleció hoy en Madrid a los 87 años, informaron a la agencia Efe fuentes del Instituto Cervantes.
Leopoldo Urrutia de Luis nació en Córdoba en 1918 y residía en Madrid desde su juventud, tras pasar parte de su infancia en la ciudad de Valladolid.
Publicó sus primeros poemas en las páginas de las revistas “Garcilaso” y “Espadaña” y en 1937 fue colaborador en las publicaciones “Nuestra Bandera” de la ciudad mediterránea de Alicante y “La hoja del lunes”, de Madrid.
Para entonces, ya destacaba su papel como crítico literario en revistas como “Insula”, “Papeles de Son Armadans” o “Poesía Española”.
En plena Guerra Civil española (1936-1939) publicó “Romance”, aunque puede considerarse como su primer libro “Alba del hijo”, editado en 1946.
Su año más fructífero fue 1979, cuando escribió “Igual que guantes libres”, obra por la que fue galardonado con varios premios, entre ellos el Nacional de Literatura en la modalidad de poesía.
Ese año también escribió “Entre cañones me miró”, gracias al cual recibió el Premio Quevedo del Ayuntamiento de Madrid.
Leopoldo de Luis publicó poemarios, biografías -como las dedicadas a los escritores españoles Antonio Machado, Vicente Aleixandre y Miguel Hernández u otros autores de las generaciones literarias del 1898, 1927 y 1936- y antologías de poesía social y religiosa.
Con la edición de sus obras completas reunidas en ‘Obra poética’, se despidió en 2003 de sus lectores porque decía tener “miedo de ser el poeta de la senectud”.
Escribió más de treinta libros de poesía, entre ellos ‘Huésped de un tiempo sombrío’, ‘Los imposibles pájaros’, ‘El extraño’, ‘De aquí no se va nadie’ -Premio de Poesía Ausías March-, ‘Entre cañones me miró’ o ‘Una muchacha mueve la cortina’, Premio Villa de Rota.
También escribió ‘Los caminos cortados’, ‘Generación del 98′ -Premio de Poesía Pablo Menassa de Lucía- y ‘Cuaderno de San Bernardo’.
Anteayer, Leopoldo de Luis recibía su última distinción en vida: la Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba que, a causa de la enfermedad del poeta, acudió a recibir su hijo Jorge Urrutia, quien leyó un hermoso texto redactado por su padre en el que evocaba a Córdoba como “ciudad de piedra y nube, de esencias andaluzas y poesía”. “Desde la noble Córdoba me asomo a la realidad generosa y doy las gracias ante tan emocionante honor”, concluía.

La escritora Judith Kelly reconoce que plagió su obra

La escritora Judith Kelly reconoce que plagió su obra

Su libro “Rock me gently”, basado en su biografía y en el que describía una infancia traumática en un convento de monjas, se convirtió en todo un best-seller en Inglaterra, donde vendió más de 30.000 ejemplares

El libro se remonta a la década de los 50. Cuenta la historia de Judith Kelly y sus amigas en un colegio de monjas, así como su paso traumático por este centro. Ahora, Kelly ha confesado que plagió a dos autores, Graham Green y Charlotte Bronte.

Kelly asegura que no recuerda qué partes de su libro pertenecen a notas tomadas por ella misma de otras obras que leyó para mejorar su estilo y poder así escribir su historia.

Toda buena novela contiene reflexión y narración

Millás: “Toda buena novela contiene reflexión y narración”

El escritor y periodista explica su obra ‘El desorden de tu nombre’

P. LARA

El escritor y periodista Juan José Millás participó ayer en el ciclo del Ayuntamiento Una década, un libro , del Año de la Lectura, al explicar en la Biblioteca municipal su novela El desorden de tu nombre (1987). Según el autor fue precisamente con esa novela con la que logró llegar al gran público, puesto que con sus anteriores obras era un escritor de “pocos lectores, pero fieles”.

Millás especuló sobre el éxito de El desorden de tu nombre y explicó que pudo ser por “el juego que hay entre ficción y realidad, en el que se demuestra que somos hijos de nuestras ficciones, puesto que lo que fantaseamos se hace real”.

En su opinión, “toda buena novela contiene reflexión y narración” y, en concreto, en El desorden de tu nombre “la reflexión es una maquinaria que hace que funcione la historia, pero sin que moleste al lector”.

Millás se confiesa un gran enamorado del reportaje y sus últimas publicaciones se enmarcan dentro de este género periodístico más que en la ficción.

Para Bernardo Ríos, coordinador del ciclo, El desorden de tu nombre es la mejor novela que hasta ahora ha escrito Juan José Millás y representa a la década de los ochenta.

 

 

Américo Ferrari

El poeta Américo Ferrari afirma que “poesía puede ser todo aquello que toque la sensibilidad del ser humano”

Ferrari dicta la conferencia inaugural del II Encuentro ‘Casa de los Poetas’, que se desarrollará hasta el próximo día 19

SEVILLA, 14 (EUROPA PRESS)

El poeta, ensayista, traductor y doctor en Filosofía por la Universidad de San Marcos de Lima Américo Ferrari (Lima, Perú, 1929) inauguró hoy el II Encuentro ‘Casa de los Poetas: la poesía y los sentidos’, que se celebrará hasta el próximo día 19 en el Salón de Actos Caja San Fernando, con la conferencia ‘Bécquer: la poesía y tú’, y afirmó que “poesía puede ser todo aquello que toque la sensibilidad del ser humano”.

Durante el acto de inauguración, que tuvo lugar en el Salón Colón del Ayuntamiento, Ferrari analizó la definición de poesía que el artista sevillano incluyó en su libro ‘Rimas y Leyendas’ y añadió que la definición de poesía que Bécquer hace en la Rima XVI “es aparentemente simple pero en el fondo muy compleja”.

En esta línea, el autor de obras como ‘El silencio de las palabras’, ‘Tierra desterrada’ y ‘La fiesta de los locos, entre otras, aseveró que la poesía “es tan poco definible que necesita de muchas acepciones”.

Por otro lado, destacó la influencia que la poesía de Bécquer tuvo en autores como el peruano Manuel González Prada o el nicaragüense Rubén Darío y agregó que la posteridad de la poesía del escritor sevillano “es siempre el presente”.

“Todas estas influencias –prosiguió– son un ejemplo de las marcas indelebles que la poesía de Bécquer dejó más allá de España, al otro lado del océano” y aseveró que sus rimas y leyendas, “tan sobrias y desprovistas de ornamento, están siempre presentes en lectores y autores”.

Asimismo, la directora general del Libro y del Patrimonio Bibliográfico y Documental, Rafaela Valenzuela, señaló que la Casa de los Poetas “es una casa de puertas abiertas al mundo y un espacio para el debate, la reflexión y el disfrute” y agregó que “es un encuentro muy bien planteado, donde un racimo de las mejores voces de uno y otro lado del océano se reúnen para hablar de poesía”.

Por su parte, el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, afirmó que la Casa de los Poetas “es un proyecto tan estratégico como el metrocentro o el nuevo Palacio de Congresos” y añadió que “es un reto que está dando ya sus frutos”.

El II Encuentro ‘Casa de los Poetas: la poesía y los sentidos’ combinará talleres con conferencias y lecturas impartidas por Julia Uceda, Jesús Aguado, Rafael de Cózar, Manuel Díaz Martínez o Félix Grande, entre otros.

Otro reconocimiento internacional para Laura Massolo

 

La escritora lomense ganó el premio Miguel de Unamuno en su decimosexta edición por su cuento ‘El florero roto y los dragones’, lo que la convierte en la primera iberoamericana que gana este reconocimiento a nivel internacional.

“Es un cuento que tiene un cierto corte humorístico, la muerte en una situación bastante graciosa”, así definió su último trabajo por el que será premiada la artista local.

Con el premio Unamuno en su poder, la escritora posee seis reconocimientos internacionales en cuento y poesía. Laura Massolo, oriunda de Lomas de Zamora, viajará a Salamanca para recibir la condecoración que tuvo como jurado en la selección al presidente de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha.

Según un diario de la ciudad de Salamanca “la entrega de premios va a tener curso ante de las navidades” por lo que la lomense deberá hacer las valijas previo al armado del clásico arbolito.

En su decimosexta edición, el premio “Miguel de Unamuno” irá a parar a las manos de Laura Massolo en reconocimiento de su cuento “El florero roto y los dragones”, transformándose en su, nada más ni nada menos, sexto premio internacional.

“Es un cuento que tiene un cierto corte humorístico, la muerte en una situación bastante graciosa.” Así definió el libro, que se publicará antes de fin de año, la escritora en diálogo con este medio.

Entre los premios internacionales que ganó se encuentran el premio Juan Rulfo Radio Francia internacional y Centro Cultural de México, definido por ella como el “más importante” ya que en esa oportunidad compitió con casi 7 mil cuentos. Otros reconocimientos que obtuvo son el Demetrio Cañizares de la unión federal de policías de Madrid, el primer premio en poesía en el Juana Santa Cruz de México, el Marc Granell de Valencia y el premio del área de la mujer de Motril (Granada), a los que se suma el reciente “Miguel de Unamuno” de Salamanca.

En el orden nacional, Massolo fue ganadora en 1999 de la faja de honor en cuento de la SADE, mención en el premio regional por novela y acaba de ganar el tercer premio municipal Ricardo Rojas en cuento, que le será entregado a mediados del año que viene.

Además, la escritora dicta gratuitamente diferentes talleres literarios en la casa municipal de la Cultura de Almirante Brown que incluyen trabajos de prosa y poesía.

“Hace 7 años que doy los talleres de la biblioteca municipal de Esteban Adrogué y ahora estoy proyectando hacer un taller de interpretación de textos”, adelantó a Info Región.

También es la responsable de un taller privado de poesía y de la “Escuela Julio Cortázar” en formación de escritores y coordinadores de taller, un colegio de narrativa que funciona en la misma localidad en la que “se inscriben muchísimos y con asistencia perfecta”, destacó Massolo.

Según la escritora, la dinámica se basa en la “corrección y crítica de trabajos individuales, lectura y análisis de autores e implementación de técnicas y prácticas de coordinación de taller como son reescrituras de cuentos clásicos y otros trabajos de intertextualidad”.

Massolo presentó este año el libro “Armar un cuento” junto con la escritora Liliana Díaz Mindurry el pasado 9 de junio. “Es un libro práctico cuya primera edición se agotó inmediatamente”, manifestó Laura, quien agregó que también lo presentará en España. Mientras tanto su nuevo proyecto es “La otra piedad”, un libro de cuentos que saldrá a principios de diciembre.

 

El cine se apoya en historias avaladas por éxitos literarios

El cine se apoya en historias avaladas por éxitos literarios
El 20% de las producciones españolas proceden de adaptaciones de novelas

 

CRISTINA SAVALL
BARCELONA
La semilla de muchas películas crece en las tramas de las novelas. El Centre de Desenvolupament Audiovisual (CDA) quiere tender puentes entre el sector literario y el audiovisual propiciando el acercamiento entre autores, agentes, editores, directores y productores para encontrar historias capaces de convertirse en potentes guiones cinematográficos.

 

Esta entidad, que depende del Institut Català de les Indústries Culturals (ICIC), ha convocado en el Salón del Libro de Barcelona la primera edición de la Mostra Iberoamericana de Drets Audiovisuals (MIDA). En ella, se ha presentado un detallado estudio de mercado en el que se analiza la presencia de adaptaciones literarias en el cine español de reciente producción y también informa de la recaudación de las películas inspiradas en novelas.

El informe se refiere sólo a los largometrajes estrenados en salas comerciales en los últimos años. Pere Roca, director del CDA, destaca que del 1 de enero del 2002 hasta junio del 2005 en España se han estrenado en salas comerciales 296 filmes que adaptan obras literarias, de los cuales 78 son producciones con participación española y 218, extranjeros. “Un 20,35% de los 1.454 películas estrenadas en ese periodo provienen de adaptaciones”, señala Roca.

Los países suramericanos son los que trasladan más novelas al cine, y los asiáticos, los que menos. “Hay grandes terrenos vírgenes”, agrega el director del CDA en referencia a que Portugal y Brasil tienen obras literarias de gran calidad y poquísimas adaptaciones.

Los datos estadísticos de este informe elaborado por la empresa Media Research indican que Catalunya es la comunidad con mayor número de versiones. Ya lleva 37 desde el 2002. Este recuento se basa en la procedencia del escritor por lo que Javier Cercas aporta un punto a Extremadura por Soldados de Salamina, que propició la película homónima de David Trueba.

Pedro Almodóvar, ganador del Oscar al mejor guión original por Hable con ella, paradójicamente es el director que mayor recaudación ha logrado en España por trasladar un relato literario a un filme. Fue con Carne trémula, un libre trasvase de la novela de la británica Ruth Rendell. El director manchego no es el único guionista de prestigio que se entusiasma por una novela. Alicia Garciadiego, célebre por los relatos de las películas de Arturo Ripstein, llevó La verdadera historia de la muerte, de Max Aub, al cine. Se tituló La virgen de la lujuria. Vicente Aranda recurrió a Joaquín Jordà para pasar al celuloide Carmen, la novela de Prosper Mérimée.

Isabel Coixet también quedó seducida por un relato breve escrito por Nancy Kincaid. De allí surgió Mi vida sin mí.

 

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