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Archive for diciembre, 2007

Un escritor debe aspirar a serlo hasta cuando hace la lista de la compra

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

EUROPA SUR, 1 de noviembre de 2004

"Un escritor debe aspirar a serlo hasta cuando hace la lista de la compra"


Carlos Marzal afirma que la poesía "ayuda a apreciar mejor el mundo y la parte que hay en él más digna de ser celebrada"

AIDA R. AGRASO

cádiz. Carlos Marzal ya no es profesor de Literatura en un instituto. Tuvo que ser un buen maestro, de aquellos que leen a sus alumnos en clase, de aquellos que despiertan su interés por la vida, de aquellos que, armados de paciencia, parecen dispuestos a dibujar con presteza una sonrisa en su cara. Porque es Carlos Marzal un hombre amable, de trazas bonancibles y mirada cargada de curiosidad.

Vino a Cádiz a participar en el ciclo de Presencias Literarias organizado por la UCA y el Ayuntamiento, y aquí habló de la creación y la vida, que en algunos casos, como el suyo, parecen ser lo mismo.

Marzal está inscrito en la llamada \’Poesía de la experiencia\’. Aunque sabe que tratar de poner nombre a los periodos y las generaciones es algo general en la literatura, considera que "esta no es que sea una etiqueta que define lo que hacen los poetas de la experiencia pero no es peor que otras; lo que ocurre es que, dependiendo de quien la emplee, es una definición o un insulto. Pero en definitiva como etiqueta es pobre, qué no es poesía sin experiencia, no conozco literatura que en el fondo no sea literatura de la experiencia, sea de antes de ayer o sea de hace cinco siglos".

Y entre su experiencia vital y literaria figura haber codirigido durante diez años la revista Quites de literatura y toros. Una experiencia que define como "muy curiosa e interesante" donde no faltaron los dibujos de Ramón Gaya, Barceló y Miquel Navarro y los textos de Pablo García Baena, Francisco Brines, Felipe Benítez Reyes o Fernando Quiñones, entre otros.

La gestación de Quites, según explica Marzal, tiene una historia detrás: "Por un lado me gustaban los toros, porque mi padre era muy aficionado y de pequeñito me había llevado a los toros y me gustaban mucho, y por otro lado me gustaba la literatura. Quería fundar una revista de literatura con un grupo de amigos, pero en Valencia no había forma. En cambio tuvimos una magnífica acogida con el asunto de los toros, porque la Diputación de Valencia es arrendataria de la plaza y hubo un año en que ejerció como empresaria. Y al mismo tiempo que invertía dinero en el mundo de los toros quiso hacer una campaña de difusión, y coincidió con que nosotros le propusimos entonces una revista que en realidad era de escritores que escribían con el tema de los toros. Duramos diez años".

Y mientras, Carlos Marzal alimentaba una voz poética plasmada en libros como El último de la fiesta, Cuatro noches, La vida de frontera, Los países nocturnos, Poesía a contratiempo y Metales pesados, que le hizo merecedor del Premio Nacional de Poesía en 2002 y que tuvo como consecuencia que "me ha dado a conocer a más gente de la que normalmente forma parte del mundo de los lectores de poesía" y le hizo dejar la enseñanza.

Lo considera incluido en la "evolución normal" de su escritura, donde cada libro "va paso a paso, lo que hay en el siguiente ya estaba en el anterior y lo que haces es agudizar determinadas cosas, igual que en el último, que creo que tiene cosas que ya estaban en también en Metales pesados". El último es Fuera de mí, que "tiene un talante distinto, un tono más celebratorio amable". Si tuviera que quedarse con alguno de sus poemarios se quedaría, afirma, con éste, "pero a lo mejor porque es el último, porque mi temperamento está más al completo que en los anteriores, dentro de lo difícil que es afirmar eso".

Dice que la poesía es una forma de tratar de entender el mundo, aunque reconoce que "el mundo no hay quien lo entienda, ni la vida hay en el fondo quien termine de comprenderla ni de saber en qué consiste". Pero la poesía "sí que es un intento de interiorización, de aclarar las ideas de uno al menos en cuanto a la conciencia propia. Pero los acontecimientos que pasan por ahí ni con la poesía, ni con la narrativa, ni con la filosofía, eso pertenece a la parte incomprensible del ser humano. Pero la poesía creo que es un ejercicio de introspección interesante, que te da si no un patrón sí una lente para observar las cosas y para apreciar más el mundo y la parte que hay más digna de ser celebrada en él".

Acaba de terminar una novela de 900 páginas, Los reinos de la casualidad. "Nunca he tenido la intención de ser sólo poeta, de hecho lo primero que intenté fue hacer novela. He tenido siempre interés por la prosa, por la poesía, por la prensa; me da la impresión de que el escritor hace siempre literatura, o la aspiración debe ser esa, cuando escribe la lista de la compra o cuando escribe un poema". Y para serlo requiere "un poco o mucho de talento, y luego dedicación, suerte, gusto, vocación. Un escritor es una mezcla rara de muchas cosas, es un fenómeno colectivo, de la tradición. Uno no es escritor por generación espontánea, uno es escritor porque ha leído lo que ha leído y esto está hecho a lo largo de muchos siglos, y habla un idioma que no ha inventado el sino que ha recibido. Lo que un hace es aportar una pequeña gota a ese mar de la creación".

Homenaje de \"Renacimiento\" a Vicente Núñez ofrece poemas inéditos

Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:

AGENCIA EFE, 31 de octubre de 2004

Homenaje de "Renacimiento" a Vicente Núñez ofrece poemas inéditos

El número monográfico que la revista "Renacimiento" ha dedicado al poeta cordobés Vicente Núñez (Aguilar, Córdoba, 1926-2002) se abre con versos de su libro inédito "Rojo y sepia", unos "sofismas" –esos aforismos que tanto cultivó en sus últimos años– también inéditos, e incluso algunos dibujos antiguos.

El coordinador de este homenaje, el también poeta Juan Lamillar, dijo a Efe haber procurado "que en la revista haya un equilibrio entre la evocación y la erudición" y que "cada uno de esos dos bloques se abra con una extensa entrevista, complementarias las dos, pues si bien se incluye una de las últimas entrevistas que se le hicieron en vida, de tono periodístico y desenfadado, se incluye otra de Olvido García Valdés que ahonda más en el proceso de la creación poética." "Pero en los dos casos, como solía hacer en sus conversaciones, Vicente pasa de lo trascendente a lo cotidiano, de la seriedad al disparate con fundamento", señaló Lamillar para añadir que "lo ideal habría sido añadir un cedé, pues todo el que lo trató sabe lo espectacular que era como conversador".

Entre los colaboradores, han sido convocados en este número dos de sus amigos más cercanos desde los años cuarenta, Pablo García Baena y Ginés Liébana.

Siguen, según Lamillar, "evocaciones emocionadas, retratos certeros" que firman poetas como Aquilino Duque, Francisco Bejarano, Ana Rossetti, Juana Castro, Luis Antonio de Villena y el propio Juan Lamillar.

La parte más erudita, pero siempre desde la cercanía, la integran artículos de Antonio L. Albás, Miguel Casado, Francisco Ruiz Noguera, María Rosal, Francisco Javier Torres y Noelia Barberá, quienes abordan diversos aspectos de la poesía de Vicente Núñez.

Se han rescatado además dos trabajos de amigos también desaparecidos "y que no podían faltar en esta reunión", los de Rafael Pérez Estrada y Vicente Tortajada, del que se incluye el prólogo a "Mío Amor", la antología de Vicente Núñez que preparó Tortajada y publicó Renacimiento.

Cierra el número una completa bibliografía, y lo ilustran una selección de fotografías de Núñez y la reproducción de las cubiertas de sus libros.

"Creo que la revista da una imagen bastante completa de la personalidad del poeta, que era lo primero que cautivaba cuando se le conocía, y de su obra, valiosa porque conjuga una cierta sensualidad verbal tan próxima al grupo Cántico, y, sobre todo en los libros últimos, una poesía reflexiva, con un discurso a veces muy próximo a la filosofía, de la que Vicente era un gran lector", añadió Lamillar.

El coordinador de este número aseguró que "como en los poetas de Cántico, en Vicente se dio un periodo de silencio, de retiro entre voluntario e impuesto, del que salió triunfante con su \’Ocaso en Poley\’, que obtuvo el Premio de la Crítica y que lo descubrió como poeta y personaje."

"Siguieron veinte años de apariciones públicas, de reconocimientos oficiales, de libros tan singulares como las \’Teselas para un mosaico\’ o los \’Himnos a los árboles\’, y Aguilar de la Frontera, su pueblo, se convirtió en un lugar de peregrinaciones poéticas", recordó Lamillar sobre la trayectoria de este poeta raro y genial.

Estoy seguro de que la mayoría de los que colaboran en el número, cuando se pusieron a escribir sus textos respectivos, lo primero que recordaron fue esa bienvenida que Vicente brindaba en las sombras del Tuta (bar de Aguilar de la Frontera en el que pasaba las horas y escribió buena parte de su obra) y las horas, luego, de fascinante conversación, de una magia menor e inagotable", concluyó Lamillar.

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Arte en viñetas

Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:

DIARIO SUR, 31 de octubre de 2004

Arte en viñetas

El cómic de autor reivindica la validez y singularidad del medio para narrar historias maduras alejadas de los clichés del género

Jimmy Corrigan no utiliza las cabinas de teléfonos para enfundarse un supertraje y salvar al mundo. Vive bajo la sombra de su madre, atormentado por infinidad de complejos. El señor Jean no se oculta en una cueva secreta llena de ingeniosos inventos para combatir el mal. Su hogar es un coqueto piso parisino, donde trata de buscar inspiración para su segunda novela.

Jean y Corrigan protagonizan dos series de cómics que llevan sus nombres. Representan el polo opuesto a los superhéroes convencionales. Psicología compleja de los personajes, brillante y accesible experimentación formal y búsqueda constante de nuevos recursos narrativos son algunos de sus rasgos.

Creaciones maduras elaboradas por autores que se toman su trabajo con tanta dignidad y seriedad como un novelista. Luchan por extirparle al medio sus \’tumores\’ más dañinos, como son la presunción de que los cómics van siempre dirigidos a un público inmaduro y la extremada limitación estilística y de géneros provocada por el monopolio de las historias de superhéroes.

«El cómic unifica lo mejor del medio visual y del literario. Es un medio más narrativo y directo que otros. En el cine, el director fija el ritmo de la historia. En los cómics, es el lector el que lleva las riendas». Tal es la singularidad del llamado noveno arte para Jaime Rodríguez, coordinador de \’Trazo\’, la línea editorial de Planeta orientada al cómic de autor.

Con total libertad

«Al ser un formato que apenas requiere inversión y no está lastrado por los intereses económicos de otros medios, los autores gozan de libertad para contar historias desde una óptica comprometida que difícilmente encuentras en el cine o la literatura», valora Sergio Puertas, redactor-jefe de La Cúpula, veterana editorial independiente que edita la única publicación española dedicada a este tipo de cómics: \’El Víbora\’, que acaba de anunciar que lanzará su último número en diciembre.

Interacción de imagen y texto, riesgo formal e historias transgresoras. Esa es la fórmula mágica que convierte al cómic en uno de los vehículos artísticos más estimulantes del momento. Tal es el nivel de madurez alcanzado por el medio en los últimos años, que se empieza a cambiar la denominación de cómic por novela gráfica.

Incluso va acumulando reconocimientos en otros foros. \’Maus\’, de Art Spiegelman, ganó el Premio Pulitzer en el año 1991. \’Jimmy Corrigan\’, de Chris Ware, -de recientísima publicación en nuestro país- obtuvo el primer premio literario otorgado por el diario inglés \’The Guardian\’. Y Daniel Clowes, el autor de cómic \’underground\’ de Estados Unidos, ha publicado también algunas de sus historietas en la prestigiosa revista literaria \’The New Yorker\’.

Pero, ¿por qué el público adulto permanece aún ajeno a este mundo? «En España es una cuestión histórica. Durante los años del franquismo sólo se editaban cómics infantiles. Para la mentalidad del público de más de cuarenta años, el cómic está asociado a los niños», opina Jaime Rodríguez. «En países como Francia existe un apoyo total de las instituciones. Hay críticas de cómics en las secciones de cultura de los medios y la gente los sigue leyendo cuando se hacen adultos. Nada de eso ocurre en España», compara Sergio Puertas. Ambos responsables editoriales coinciden en que en España se echa de menos la edición de «cómics que interesen a un público ajeno al círculo de \’freaks\’ con el que habitualmente se relacionan las viñetas».

Fenómeno reciente

La concepción del cómic como un genero artístico que es capaz de satisfacer a lectores adultos es un fenómeno relativamente reciente, teniendo en cuenta que es un medio con más de un siglo de historia. El estadounidense Will Eisner fue el primero que trató de acercar los cómics a un público más adulto con su popular serie \’The Spirit\’ allá por los años cuarenta. Por primera vez, el héroe delegaba su protagonismo en una serie de personajes secundarios, en su mayoría perdedores empujados al crimen por la fatalidad. En las páginas de \’The Spirit\’ las viñetas comenzaron a desarrollarse con libertad, prescindiendo de la habitual cuadrícula.

Prejuicios del público

Eisner chocó continuamente con los prejuicios del público, incapaz de valorar su obra visionaria. Otro tanto sucedió con E. C. Cómics, una pequeña editorial que publicaba series de intriga y terror en los años cincuenta, a la que un popular psicólogo (Frederic Wertham) responsabilizó directamente de promover actitudes violentas entre la juventud por lo escabroso de sus historias. Así se inició una \’caza de brujas\’ en el mundo del cómic que paralizó su evolución durante décadas.

Hubo que esperar a la explosión de la contracultura en los sesenta y setenta para que un puñado de autores inyectasen nuevos bríos a las viñetas, casi siempre desde una perspectiva cómica. Gibert Shelton y Robert Crumb retrataron en viñetas psicodélicas la Norteamérica hippie y las contradicciones de la naciente sociedad de consumo.

Pero fue en los 80 cuando el género vivió su era dorada. En estos años aparecieron las primeras editoriales orientadas al cómic de autor tanto en Estados Unidos (Fantagraphics) como en Europa (L\’Association). Por otra parte, las grandes editoriales comenzaron a enriquecer sus productos de evasión (generalmente historias de superhéroes) con la participación de guionistas y dibujantes procedentes de pequeñas editoriales y cargados de buenas ideas.

Paralelamente, surgió un enorme interés por parte de la modernidad. De repente, y tras la eclosión de movimientos musicales como el punk, leer cómics de autor se puso de moda. Pero ese interés fue decreciendo hasta hoy en día. El fervor incondicional de una minoría, como sucede en otros géneros como la poesía, mantiene viva esta forma diferente de entender los cómics.

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La onda expansiva del \'boom\'

Ficha de análisis o teoría académica:

EL PERIÓDICO, 29 de octubre de 2004

Un estudio repasa el impacto de la revolucionaria llegada de la narrativa latinoamericana al páramo estilístico de la España de los años 60

La onda expansiva del \’boom\’

DOMINGO RÓDENAS DE MOYA

Aquello del boom fue un masaje extensivo por el cuerpo grumoso de la novela española de los años 60 y quien quiera conocerlo en sus detalles debe recurrir, a partir de ahora, a la antología crítica La llegada de los bárbaros, editada por Joaquín Marco y Jordi Gracia. Un libro que es el testamento de la eclosión internacional de las letras de la América hispana y del consecuente terremoto en el páramo del realismo español.
Todo empezó en diciembre de 1962, cuando La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa, ganó el prestigioso Premio Biblioteca Breve, convocado por Seix Barral, y la crítica se rindió ante el joven peruano. Comenzaba el desembarco. El mismo año, el mexicano Carlos Fuentes publicó La muerte de Artemio Cruz y el veterano Alejo Carpentier, El siglo de las luces. Un año antes había aparecido Sobre héroes y tumbas, del no menos curtido Ernesto Sábato.
Pero las obras tardarían en llegar a los lectores españoles, lo mismo que Rayuela (1963) de Julio Cortázar o los relatos metafísicos de Jorge Luis Borges, lanzado en Francia por la revista L\’Herge en 1964. Seix Barral fue premiando con el Biblioteca Breve Los albañiles, del mexicano Vicente Leñero; Tres tristes tigres, del cubano Guillermo Cabrera Infante, y Cambio de piel, de Carlos Fuentes.
Desde 1963 hasta 1967 la penetración en España del boom fue escasa pero contó con una crítica que, en la prensa, expresaba su alborozo ante la renovación de formas y lenguaje y se lamentaba de la atonía que reinaba entre los novelistas españoles.
Ese desconcierto se resolvió a partir de 1969 con una reacción doble: por un lado los españoles imitaron el experimentalismo y la imaginación de los bárbaros, y por otro desarrollaron una hostilidad mal disimulada frente a los que venían a desplazarlos de su posición hegemónica en el escuálido mercado literario. Lo que había ocurrido era una segunda oleada de novelas maestras: entre 1966 y 1967, Paradiso de José Lezama Lima, Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante (rezagada por causa de la censura), y Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
Además, ese 1967 el Nobel fue para Miguel Ángel Asturias, que con Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Sábato, Adolfo Bioy Casares, Carpentier, Juan Carlos Onetti y Arturo Uslar Pietri, procedía de una generación anterior a la del boom que se benefició de su tirón publicitario. En una entrevista de 1970, Juan Benet mostraba las heridas que había infligido en el cuerpo de literatos nacionales esa invasión: a Cortázar "no le interesa la literatura"; Fuentes es un escritor "pasajero"; Lezama, "una fábrica de defectos"; y Borges, en fin, no le decía "nada", como se recoge en el libro Los españoles y el boom.
Cuando Vargas Llosa publicó Conversación en la catedral (1970), la novela española, fecundada por la del boom, ya había iniciado su cambio. Nuevos bárbaros llegaban a las librerías (Augusto Monterroso, Severo Sarduy, Manuel Puig, Alfredo Bryce Echenique…) y nuevos libros asombrosos: El obsceno pájaro de la noche, El otoño del patriarca, Abaddón el exterminador… Pero las consecuencias del impacto inicial estaban asimiladas y a los españoles sólo les quedaba liberarse de cortapisas y escribir mejor.
La lectura de Los bárbaros… permite recoger algunos de los comentarios que se hicieron de las más significativas de esas obras del boom que cambiaron el panorama literario.
LA CIUDAD Y LOS PERROS (1963). La obra de Vargas Llosa concitó el entusiasmo general, desde Benet a Miguel Delibes. Juan Ramón Masoliver la saludó el primero como "obra de verdadero artista" y a Julio Manegat le pareció "una de las más importantes novelas". Para José María Valverde, era la mejor desde Don Segundo Sombra (1926) de Ricardo Güiraldes, pero a un reseñista de La Estafeta Literaria se le antojó que sus páginas "exhalan un hedor mugriento y urinario, abyecto y puerco".
EL SIGLO DE LAS LUCES (1962).
Leída en 1965, Julio Manegat, desde El Noticiero Universal, consideró la novela de Carpentier una "rotunda y significativa obra de arte" que introducía a los lectores en la "grande, lenta, verdadera y ancha literatura". Para Gimferrer fue "un joyel de una prosa amorosamente trabajada" y Luis Goytisolo confesaba debilidad por ella, "la más atractiva del boom".
RAYUELA (1963).
En España se leyó en 1967, pero Pere Gimferrer ya nombró la obra de Cortázar en 1965 al juzgarle como uno de los mejores cuentistas "de cualquier país y época", y Rafael Conte la elevaba a "acontecimiento en el idioma castellano". Para Andrés Amorós (futuro editor del libro) era la obra culminante del boom.
PARADISO (1966).
Fueron tan pocos y entusiastas los lectores de Lezama Lima que Juan García Hortelano propuso crear un club de lectores de Paradiso. Se maravillaron ante esta novela de un barroquismo exacerbado Jorge Campos y María Zambrano, y Caballero Bonald lo consideró uno de los libros más fascinantes del boom por su magia verbal. Carlos Barral, sin restarle méritos, veía que pecaba en su desafuero barroco.
CIEN AÑOS DE SOLEDAD (1967).
Las primeras reseñas, el 14 de octubre de 1967, de la novela de García Márquez fueron las de Gimferrer y Conte. Aquél celebraba el retorno a la sugestión, pero, en su opinión, a media novela la trama se hacía confusa. Conte, sin alharacas, destacaba la prosa espléndida, la estirpe faulkneriana de la historia y el carácter sinfónico de la obra. Críticos más conservadores como Dámaso Santos o Guillermo Díaz Plaja también subrayaron la inventiva y la fantasía barroca. Para Josep Maria Castellet era llanamente "la cumbre brillante del boom" y para Camilo José Cela, un libro extraordinario "sin reservas de ninguna clase".

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La literatura entró en la vida con \'El Quijote\'

Ficha sobre notas de prensa y reportajespublicados en su momento en medios escritos:

EL MUNDO LIBRO, 27 de octubre de 2004

COLOQUIO EN LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO

José María Merino: La literatura entró en la vida con \’El Quijote\’

EFE

OVIEDO.- El escritor leonés José María Merino considera que a partir de la publicación de \’El Quijote\’ la literatura "entra definitivamente en la vida" y que Miguel de Cervantes pretendió que su obra "contaminase la realidad" con un protagonista, Alonso Quijano, "que se atreve a ser su sueño".

Merino pronunció la conferencia inaugural del coloquio internacional \’Cervantes y el Quijote\’ organizado por la Universidad de Oviedo, que se convierte así en pionera de los actos conmemorativos del cuarto centenario de la primera edición de la obra, que vio la luz en 1605 y que se celebrarán el próximo año.

En su charla, titulada \’Modernidad narrativa de \’El Quijote\’, el autor de \’Las visiones de Lucrecia\’, por la que obtuvo en 1996 el Premio Miguel Delibes, defendió la modernidad del estilo narrativo de Cervantes, y destacó la notable influencia que ha ejercido sobre el conjunto de la literatura universal desde su publicación.

"El Quijote\’ sigue vivo en la literatura y en los lectores refinados, ahí cada día brilla más", pero ha perdido la relevancia social que tuvo cuando el escritor era un niño y buena parte de las casas contaban con reproducciones de la figura de Alonso Quijano, "que empapelaba la vida cotidiana".

Así, recordó que en su niñez \’El Quijote\’ le parecía "un ser ridículo que perdía todas las batallas", a la vez que lamentó las sucesivas adaptaciones infantiles de la obra cervantina al considerar que no tiene "ningún sentido" reducir la complejidad de la novela a las "meras aventuras" del hidalgo manchego.

Para Merino, del Quijote hicieron bandera los exiliados de la Guerra Civil y el propio Francisco Franco, "cuyo régimen, aislado y defendiendo la patria de conspiraciones judeomasónicas, tenía algo de quijotesco", y sus rasgos ya aparecían en la literatura juvenil que leyó antes de enfrentarse a la obra de Cervantes.

De Guillermo Brown a Batman

Su espíritu "osado, sufridor, valiente, comedido y liberal" aparece en el Jim Hawkings de \’La isla del tesoro\’, en Guillermo Brown, Tom Sawyer, el Kim de Ruyard Kipling, en la obra de Charles Dickens o en Galdós, el "principal heredero" de Cervantes, e incluso en clásicos del cine como \’Centauros del desierto\’ y en superhéroes del cómic norteamericano como Batman y Robin, afirmó.

A su juicio, el estilo narrativo de la obra crea "la retórica de la naturalidad", utiliza la ironía y actúa "de forma escurridiza porque el lector desconoce lo que sabe y lo que quiere" un narrador, "metido en el texto, pero que no es Cervantes", que "transmite cosas, pero nunca cuenta toda la verdad", lo que supone el inicio de un modo de escribir "absolutamente moderno".

Cervantes fue además el primero, según Merino, en crear "personajes redondos" como Don Quijote o Sancho Panza "que adquieren gran relieve y de los que se sabe mucho" al concluir la lectura, pero también "ambiguos, llenos de claroscuros" de forma que, cuatro siglos después, aún se discute si Alonso Quijano "estaba loco o no".

Primeras ediciones

De forma paralela al desarrollo de las jornadas, en las que participan expertos internacionales en la obra de Cervantes, la Universidad de Oviedo ha programado una exposición bibliográfica con algunos de los volúmenes de su biblioteca, considerada la más rica de España en ediciones antiguas del Quijote.

La biblioteca de la universidad asturiana alberga una muestra que incluye dos ediciones de 1605, no de la primera, impresas en Lisboa y Madrid, otra de 1608 muy apreciada por los bibliófilos al recoger algunas modificaciones que mejoran el texto, y la realizada en Bruselas en 1611.

De la capital belga procede también una edición de 1616 de la segunda parte de \’El Quijote\’, que se publicó al año siguiente en Barcelona por primera vez de forma conjunta y en un solo volumen, aunque el libro que expone la Universidad de Oviedo está dividido en dos tomos, lo que lo convierte en un ejemplar de gran rareza.

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cuentos terapéuticos

Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:

EL MUNDO LIBRO, 26 de octubre de 2004

AYUDAN A SUPERAR PROBLEMAS INFANTILES
Dos expertos escriben un libro de cuentos terapéuticosMADRID.-.- El Doctor Eduard Estivill y la psicopedagoga Montse Domènech han transformado la magia del cuento en una útil herramienta para los padres: resolver los problemas, conductas inadecuadas y sentimientos negativos que afectan a sus hijos. El resultado es ‘Cuentos para antes de ir a dormir’ (Planeta).

Los magos del cuento

Ahora los padres también pueden convertirse en unos "magos del cuento" y comprobar, al mismo tiempo, las cualidades pedagógicas que hay detrás de los buenos relatos. Para ello, los autores de ‘Cuentos para antes de ir a dormir’ han convertido aquellos malos hábitos, dudas o angustias que suelen padecer los más pequeños, en historias infantiles, adecuadas a cada problema. Ya que los cuentos y la lectura son un elemento esencial en la educación de los niños, es preciso saber cómo seleccionar los mejores: los que expresen relajación, afecto y seguridad.

Por ello, el libro contiene cuentos pedagógicos, -que enseñan buenos hábitos-, terapéuticos – que curan sentimientos negativos-, consoladores –útiles para superar los miedos-, desmitificadores –para reírse de los "cocos"-, de ánimo –adecuados para niños superdotados o solitarios- y los de superación – para los complejos-. Pues hay una gran distancia entre explicar a un niño las parábolas de la vida y hacerle vivir, con la lectura, esas situaciones. Así, un cuento como ‘El gran aventurero’ ayudará al pequeño a ver los peligros que acarrea comportarse de forma temeraria, ignorando los consejos de los padres. O comprenderá que ser desobediente acaba por pagarse caro, como le sucede a la protagonista de ‘El castillo del duque Barbazul’.

Fantasía adaptada

Además, los autores añaden en la edición unos "breves principios teóricos para aprender buenos hábitos", donde se aconseja a los padres cómo leer los cuentos. También acompañan a cada relato de unas "pautas pedagógicas" que explican por qué surge cada uno de los problemas que se trata, por qué deben resolverse y cuál ha de ser la actitud de loa mayores frente a ellos.

Asimismo, en el índice aparece cada título con una nota que explica cuál es la dificultad que resuelve. ‘Los dos príncipes’, ayuda a superar los celos y la rivalidad entre hermanos; ‘¡Vaya semanita!’ es positivo para los niños que duermen mal; ‘El país de todo al revés’ trata de enseñar a no mentir, etc. En definitiva, una infinidad de problemas, que pueden estresar a padres e hijos, son tratados con intención pedagógica en el libro. Por ejemplo, si un niño tartamudea, puede escuchar el cuento ‘Viaje al planeta Tartax’, donde se explica la historia de una princesa tartamuda que no lo hace por defecto, sino porque procede de otro planeta donde se habla de esta forma. Asimismo, las historias se adaptan a la vida moderna y, sin embargo, tienen las dosis de fantasía y maravilla propias de cualquier cuento. Algo que influye en ese efecto secundario que tiene sobre los más pequeños leerles historias: la probabilidad de que, un día, se conviertan en buenos lectores

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Escribir como en el siglo XX es quedarse atrás

LA TERCERA, 23 de octubre de 2004

El escritor chileno publica el volumen de relatos Cortos y prepara un libro de no ficción sobre un tío perdido en Estados Unidos

Alberto Fuguet: "Escribir como en el siglo XX es quedarse atrás"

"

Sin lanzamiento, el autor de Mala Onda edita un conjunto de cuentos que más parecen trozos de películas y que cierran o abren una etapa en su trayectoria.

Un año después de lanzar la novela Las Películas de mi Vida, Alberto Fuguet edita Cortos, un volumen de ocho relatos. Libros mellizos o siameses, entre ambos hay diferencias evidentes, además del género. El primero llevaba portada a color y fue presentado como una superproducción con gira norteamericana incluida. El de ahora trae una sencilla tapa blanca y no tendrá presentación. Como si fuera una cinta independiente.
"El lanzamiento es un invento ochentero, tipo Totó Romero, y ese mundo ya terminó", dice Fuguet, que partió en 1989 con un libro de cuentos, Sobredosis, lanzado en una disco. Desde entonces, sus presentaciones son cada vez menos vistosas. "Este libro, en todo caso, es como el hermano chico de Las Películas… Ese fue grande, a color, con prensa y gira y charla con harta gente. Entre otras cosas, porque fue como \’volver\’. Ahora, digamos, me fui de nuevo. Cortos es chico, en blanco y negro y tendrá la publicidad que tiene un corto".

Las diferencias, de cualquier modo, son aparentes. Uno y otro llevan el mismo ADN. El cine -la pasión de Fuguet- está en las entrañas de ambos. En este caso, los relatos asemejan trozos de celuloide o guiones por los que atraviesan, entran o salen tipos perdidos, desenfocados, losers. "La marca Iowa, o de taller, incluso la marca cuento revista Paula, me empezó a cansar como lector y sobre todo como autor. Estos cuentos son más bien cortos porque no son ni cortos, de reducidos, ni redondos, con finales sorpresa. Quise jugármela más por los narradores que por las anécdotas. No sé si me resultó pero lo pasé bien transitando caminos nuevos". Cortos, dice, cierra una etapa. Ahora quiere ir por cosas nuevas. La no ficción lo atrae y, sobre todo, el cine (ver recuadro). Mira atrás y prefiere olvidar cuando parecía nadar a contracorriente. "Igual aprovecho de saludar al canalla del cura (Valente) que me quiso asesinar. No es venganza, pero trato de acordarme de él siempre que saco un libro, porque nunca quise herirlo y hasta creo que quise ser acogido por los demás".
Hoy se siente acompañado. ¿Triunfó McOndo?  "Yo no inventé McOndo. Sólo señalé algo que existía. Diamela Eltit escribe Mano de Obra, sobre un supermercado. ¿Qué es eso? No es que ella, a su modo, se haya apropiado de mi mundo sino que captó que ese es el nuevo mundo. Que alguien tan inteligente como ella haya ingresado al mundo de las fluorescentes me dice que sí, McOndo ganó. Aunque ahora creo que hemos superado McOndo y estamos en un nuevo tipo de realismo mágico. ¿Los Prisioneros lanzan su video en Rojo? Eh…las cosas han cambiado. Todo está tan híper, tan bizarro, tan mediático, que escribir como en el siglo XX es quedarse atrás. Es no captar el pulso actual. Algunos dicen que no es necesario. Yo digo que sí. Si deseo leer a Henry James o Graham Greene, prefiero ir al original".
En sus dos próximos libros el gesto será precisamente ir al original. Uno es Ciudad Kul, sobre el arquitecto Luciano Kulczewski, que firma con Sergio Paz. El otro es una no ficción sobre el hermano freak de su padre, un tipo algo comunista cuyo rastro se pierde en EE.UU. "Al editar Cortos capté que hay muchos perdidos y fugados. Chile es un país de desaparecidos y de gente que desaparece. Cosa de leer a Mouat. Así que, no sé, me di cuenta que la ficción ya no me  saciaba el interés por el tema. Tenía que ir a la fuente real".

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El problema es cuando la novela histórica trae una tesis ideológica

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

DIARIO DE JEREZ, 22 de octubre de 2004

vi congreso de la fundación caballero bonald

"El problema es cuando la novela histórica trae una tesis ideológica"

El escritor Luis Landero utilizó su primera obra, \’Juegos de la edad tardía\’, para explicar el trasfondo histórico "que siempre subyace en toda novela aunque el autor no lo busque"

PILAR NIETO

jerez. El escritor Luis Landero fue ayer uno de los \’platos fuertes\’ de la segunda jornada del congreso sobre literatura e historia organizado por la Fundación José Manuel Caballero Bonald. Para su charla, titulada \’Novela y memoria histórica\’, landero se basó fundamentalmente en su primera obra, \’Juegos de la edad tardía\’ "como ejemplo de cómo la ficción y la memoria, lo que uno ha vivido objetivamente, para explicar un poco el trasfondo histórico que hay detrás de la novela y que tampoco lo he buscado, sino que se trasluce sin que uno lo busque".

Landero reconoció que "algo fundamental en mi generación es el haber vivido dos vidas, el haber vivido en un pueblo, en un ambiente rural y campesino, y haber pasado luego a una mentalidad urbana e industrial. Los que vivimos esa época, los años sesenta, en la época del boom económico, de los emigrantes y demás, tuvimos un poco la suerte de vivir como un siglo en miniatura, pasamos del siglo XIX al siglo XX, de una mentalidad rural urbana e industrial, y eso es una cosa que le pasa a José María Merino, a Luis Mateo, incluso a Muñoz Molina y tantos otros, que hemos vivido como en dos mundos, y de algún modo damos testimonio de esa experiencia tan singular".

En su opinión, al autor de una novela histórica "no se le debe exigir objetividad. Sólo que no traicione la verdad histórica, porque además sería incurrir en la inverosimilitud, pero evidentemente, un novelista que aborda un asunto histórico, lo que tiene que hacer es utilizar la Historia como cimiento objetivo, como telón de fondo, y sobre eso crear personajes, tramas y conflictos. Las mejores novelas históricas son aquellas donde lo objetivo y lo ficticio se mezclan de un modo armónico. Más que la objetividad, a lo que debe aspirar una novela es a una recreación artística y ficticia de la época, con un fondo real pero nada más. No puede ser otra cosa que ficción".

Landero reconoció que "evidentemente, hay quien hace novelas históricas donde hay una tesis ideológica, tener una ideología que puede contagiar e impregnar al lector, pero bueno, se supone que el lector es lo suficientemente lúcido".

El autor advirtió no obstante que este sustrato ideológico en una novela "sí se puede evitar. La ideología no tiene por qué aparecer, al menos en la voz del autor, pero sí en la de los personajes, y en una novela puede haber personajes de distinto signo político, con lo cual ese conflicto de ideologías está muy bien. El problema es cuando la novela histórica es una tesis ideológica, y de hecho hay novelas históricas de la guerra civil española de derechas y otras de izquierdas. Te lo cuentan pero desde una óptica ideológica. \’Madrid de Corte a Checa\’ por ejemplo, de Agustín de Foxá, es una novela de derechas".

EL IDIOMA MATERNO DE EUROPA

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:
 

–¿Para qué quieres la gramática letona de Bielenstein? En los Balcanes no tendrás que hablar en letón con nadie.

Mi hermano concluyó tranquilamente de hacer el trato con el propietario del puesto ambulante de libros y después me dijo sonriendo:

–No es más que un recuerdo del Japón. Llevaba allí cuatro semanas cuando un colega japonés me presentó en la Universidad una nota con un par de palabras garrapateadas en letón y me pidió que las tradujese. Los dos nos quedamos no poco sorprendidos. Yo estaba contratado como profesor de alemán y dominaba acaso el francés y el inglés, en la forma que se aprende en nuestras escuelas. Ahora me exigían letón. El colega japonés, por su parte, no podía comprender que yo encontrase dificultades en un idioma europeo, pues todos ellos le parecían muy semejantes en léxico y construcción. Cuando menos él aprendió inglés con sorprendente rapidez tan pronto como consiguió dominar el alemán. ¿Y no es el letón también un idioma indoeuropeo? En resumen, tuve que sentarme y estudiar la nota. Cuando caí en la cuenta de que el «meitu gegheris» equivalía al holandés «meisjesjager» o al «Mädchenjäger», que en español quiere decir «tenorio», había ganado la mitad de la batalla. Todavía pude traducir «¡Ojalá me hubiera ahogado mi madre de pequeño!» Mi amigo japonés supo todo lo que deseaba. Pero yo aprendía en Kochi, en el Japón, lo que hubiera podido aprender mucho más fácilmente en Europa, es decir, a no sentir temor ante ningún idioma europeo, pues todos los indoeuropeos, están emparentados entre sí.

Indoeuropeo-indogermano

El japonés llamaba indoeuropea a esa familia de idiomas. La ciencia alemana, primera que descubrió esta conexión, ha conservado el antiguo nombre de «indogermánico». Ambas denominaciones significan lo mismo; es decir, que desde Calcuta y Madrás en la India; desde Teherán, en Persia, y Eriván, en Armenia, pasando por Roma, Atenas y Bucarest, Sofia y Belgrado, Moscú y Riga, hasta Berlín, Londres, París, Madrid y Lisboa, y, más al Norte, hasta Islandia, a través de Copenhague, Estocolmo y Oslo, todos los idiomas tienen la misma fuente y se asemejan en riqueza de palabras como en la construcción y, según veremos, en la concepción del medio ambiente.

Naturalmente que no se piense al decir esto en el enjambre de palabras que siguen a la civilización por todo el mundo como pajes de cola, como hotel, estación, capital, social y moderno. Cada año surgen nuevas palabras semejantes a éstas. En lo esencial proceden del latín, que se ha afirmado en nuestro tiempo como idioma internacional religioso, oficial y erudito. El griego y las lenguas vivas contienden con él en este aspecto. Ni Cicerón ni Horacio han conocido un «restaurant» pero ambos podrían reconocer rápidamente el significado de tal inscripción sobre la puerta de un establecimiento si volviesen a la tierra; es un neologismo erudito francés tomado del latín. También puede ser que aquí una y allá otra de estas palabras reciban la misma acepción: en los países alemanes, escandinavos y eslavos, el enfermo puede enviar a la «Apotheke»; en Roma y París se llama «farmacia» y «pharmacie». Ambas palabras son de origen griego: «Apotheke» es el almacén o depósito de mercancías; «pharmacie» es la colección de medios terapéuticos.

Se empieza con el yo y el tú

Pero no hablamos aquí de estas palabras de la civilización. No, los términos que cada idioma considera propios desde un principio, pueden se comprendidos sin necesidad de aclaración por todos los habituados a este idioma, porque presienten sus «raíces», portadoras del verdadero sentido; estas palabras aparentemente las más peculiares de cada uno son comunes a la mayor parte de los idiomas europeos.

Se comienza con el yo y el tú. Ambas palabras no son en general las primeras que pronuncia un niño. Ya es un progreso importante en el conocimiento que un pequeño ser diga por primera vez «yo» y se separe así del resto del mundo. Importa mucho más que el niño entre en seguida en buena relación con el «tú», es decir, con el resto del mundo, con lo que el yo y el tú quedan bien definidos para toda la vida. El filósofo griego Platón decía «ego», lo mismo el emperador Augusto, un pequeño romano de hoy dice «io», el portugués «eu», el holandés «ik», el danés y el noruego «jeg», el francés «je» o «moi», el iglés «I». Los griegos decían «ü» a la segunda persona; los latinos «tu», como lo hacen hoy los portugueses y los españoles, como también los letones y lituanos; «ti» los serbocroatas, «Thou», el inglés cuando se refiere a Dios. El holandés cortés no tutea a la gente, sino que le dice de «gij» (usted). ¿Y en indio? Seguramente han oído ustedes hablar ya de la gran enseñanza del budismo: «Tat tvam asi», «también tú eres esto». «Tvam» contiene la raíz idiomática de nuestro «tú».

Al principio pertenecemos a nuestra familia. Los nombres de parentesco –padre, madre, hermano, hermana– constituyen un ejemplo especialmente hermoso de nuestro caudal y recorren, modificados poco en su fonética desde Calcuta hasta Islandia. Quizá diga un francés «Pero mis père», «mère» y «frère» suenan de manera completamente diferente que los «Vater», «Mutter» y «Bruder» alemanes o que los ingleses «father», «mother» y «brother». Sólo necesitamos recordar que Napoleón I prohibió la «recherche de la paternité» o que la revolución francesa transformó en consigna la «ègalité, liberté, fraternité» y tenemos ya dos términos –«paternité» y «fraternité»– en su forma completa. Por lo demás, también el sueco acostumbra a contraer sus «fader» y «moder» en «far» y «mor».

También puede ocurrir que un idioma utilice un término propio para expresar una de tales palabras. El «Bruder» alemán es en español «hermano» y en portugués «irmâo». Pero el portugués llama al hermano religioso «freire», y en Sevilla la cofradía –«Bruderschaft» en alemán– recorre las calles en procesión. También el griego pide la palabra: hermano es para él «adelphos», palabra que nos es conocida de Filadelfia, la ciudad del amor fraternal. Podemos objetar a los griegos que, además de «adelphos», sus antepasados conocían la palabra «phrator».

¿Hace falta continuar con los apelativos de parentesco? Los antiguos prusianos, los actuales lituanos y letones, los rusos, servios y búlgaros llaman «mati» a la madre. Las palabras padre, madre, hermano y hermana se repiten hasta la India. También en la denominación de los restantes parentescos existen amplias coincidencias en la familia idiomática indoeuropea. Los filólogos comprueban que en el parentesco es mayor la atención hacia la familia del hombre que hacia la de la mujer. ¡Decide el derecho paterno, no el materno!

Buenas noches a través de toda Europa

¡Pero dejemos a los parientes! Les deseamos buenas noches a todos y continuamos. Aquí tenemos ya otra palabra común. «Gute Nacht» dice el alemán, «god nat» el danés, «god natt» dice el noruego, «good night» quien habla inglés, «buona notte» el italiano, «bonne nuit» el francés, «boa noîte» el portugués y «buenas noches» el español cortés. Es siempre la misma palabra en latín «nox noctis», en griego «nüx, nüktos». También el serbocroata desea «laku noc». Y así sucesivamente, hasta Teherán y Madrás. Al contrario de la noche, el día, «Tag» en alemán, se le llama «dag» en Amsterdam, «Dag» en Copenhague, «dag» en Estocolmo y Oslo, «day» en Londres y en Lisboa «dia», mientras Roma yParís parecen hacer excepciones con «giorno» y «jour»; pero ambas palabras proceden del adjetivo «diurnus», diario, más cómodo en boca de los latinos que «dies», el verdadero sustantivo. La tarde, «Abend» en alemán es «avond» en holandés, «aften» en danés, «afton» en sueco, «evening» en inglés. El sueco tiene aún otra palabra, «kväll». Los filólogos enseñan que el mozo hace un «Kiltgang» en los Alpes alemanes cuando visita de noche a su novia y que este «kilt» y el «kväll» sueco son una y la misma raíz, que ha perdurado en las montañas escandinavas y en los Alpes alemanes.

Todas las cosas buenas son tres

Hemos reunido ya tres grupos de palabras: los calificativos de las personas, del parentesco y de las horas del día. En ruso podemos hablar de una «troika», o triga. «Todas las cosas buenas son tres (drei)», dice el alemán. Quizá opinen ustedes que la propia Trinidad se ha preocupado de que recorra todo el mundo la designación del tres sagrado. Pero, para hablar de otro idioma, en Budapest se dice «három». El húngaro, el estonio, el turco y el finlandés no pertenecen ya al grupo lingüístico indoeuropeo. Naturalmente, no es sólo el tres común a los indoeuropeos, sino también las demás cifras: «octo» en latín, «otto» en italiano, «ocho» en español, «huit» en francés, «eight» en inglés, «okto» en griego, «acht» en alemán, «otte» en danés, «åtte» en noruego, «åtte» en sueco.

Tres árboles y tres animales

En alemán hay tres nombre de árboles: «Birke» (el abedul), «Buche» (el haya) y «Eiche» (el roble) y tres de animales: «Bär» (el oso), «Wolf» (el lobo), y «Schaf» (la oveja). «Birke» es en holandés «berken»; para el danés «birk»; «breza» para el serbocroata; «bereza» para el pequeño ruso. «Buche» es «bukva» para los eslavos, mientras el sueco tiene en sus bosques «bok», «björk» y «ek». Al pronto, el latino «fagus» o el italiano «faggio», como el portugués «faia», parecen extraños a «Buche» y «buk», pero los sonidos «f» y «g», se modifican en la boca, el uno más suave y el otro más ásperamente. Sin embargo el «fagus» latino nos permite explicar el significado del nombre «Buche»: encontramos la raíz «fag» en la palabra «anthropophage» (comedor de carne humana). El «fagus» o el «Buche» era el árbol de los frutos comestibles.

«Bär» (el oso) ha recibido su nombre del color. Es maese «Braun» (marrón). Lo propio ocurre con gran parte de las lenguas indogermanas. También la raíz «Wolf» (el lobo) experimenta las más peculiares variaciones de sonido cuando pasa de un idoma a otro: «lükos» en griego, «lupus» en latín, «lôbo» en portugués, «visk» en antiguo eslavo, «Wolf» en alemán y «ulo» en danés.

El antiguo nombre alemán «Egenolf» significa lobo agudo. «Ege», «Ecke», «eckig» es la modificación fonética del «acus» latino (aguja), en italiano «ago», en rumano «ac» y «acies» (agudeza, frente de batalla). Ya conocen ustedes la palabra «akut» (agudo)

Dejemos a un lado el refrán alemán: «Zum Wolf gehört das Schaf» (la oveja acompaña al lobo), a pesar de que podría encontrarse también en otros idiomas y tomemos la palabra «Aue», del dialecto de la Baja Sajonia. En holandés existen dos semejantes, «schap» y «ooi». Desde «Aue» o «ooi» la distancia es relativamente reducida hasta el inglés «ewe», el griego «ois», el rumano «oaie», el latino «ovis», el eslavo «obtsa» o el antiguo indio «avi». Ustedes saben que la oveja era el animal sagrado. El Indra védico, es decir, casi la más antigua divinidad india, se representa como un carnero. El Zeus griego tenía ante su rostro una máscara de carnero, para no perjudicar a Hércules con su mirada. El dios germánico Donar fue arrastrado al cielo por dos carneros y diseminó belemnitas por los campos. Antiquísimas pinturas rupestres del Sahara representan carneros sagrados; son las pinturas más antiguas de la humanidad.

Los idiomas escandinavos parecen dejarnos en mal lugar con la palabra «Schaf», para la que tienen «Faar», o «får». Son conocidas las islas danesas Feroe o de las ovejas. Los filólogos nos enseñan que «faraz» es una deformación fonética de la raíz del «pecus» latino, en alemán «Vieh» (ganado). También los italianos llaman con frecuencia a las ovejas «pecore», el ganado. En el «pecus» latino se basa también una expresión rumana para pastor, «pacurar». Otra vez nos encontramos ante un término indoeuropeo que, por lo demás, todos conocen. En la Edad Antigua, como todavía hoy en muchas partes de África, se pagaba todo con ganado, que era la moneda y por tanto el capital. Así, los latinos llaman al dinero «pecunia», el hato o tropel. Quien se hallaba en dificultades «pecuniarias», carecía de dinero con que poder pagar.

Aunque somos pobres, nos resta la participación en los elementos de vida generales. Tomemos de ellos el agua, «Wasser» en alemán. El antiguo romano decía «aqua» mientras el de hoy dice «acqua». En francés, la raíz se transformó en «eau» y en plural «eaux», al que corresponde el término más antiguo de «aix», como en Aix-les-Bains, el magnífico balneario saboyano al que el Emperador Graciano dotó de grandes termas. También del agua ha tomado su nombre la ciudad imperial alemana de Aachen (Aquisgrán), cuyos baños fueron un regocijo para Carlomagno. Los bávaros llaman «Ache» a un torrente, el Achensee y el Salzach, cerca de Salzburg han dado a conocer la palabra. Más al Norte, sólo queda la «a» de «aqua». Fulda y Werra se llaman los dos ríos alemanes que forman al unirse el Weser.

Otra denominación del elemento líquido de la tierra es «Wasser» en alemán; «water» en holandés e inglés; «vatten», en sueco; «woda», en serbocroata y ruso. Cuando usted bebe wodka, toma una «agüita». «Woda» está emparentado con el latín «umides», húmedo, o «unda», la ola, y el griego «hydor», o con el antiguo indio «ud», lo que hoy significa todavía «húmedo» en rumano. También podríamos mencionar, el persia o el armenio.

A propósito de la taza

Usted prefiere mejor que agua una taza de café. «Taza» es un extranjerismo de origen árabe y no nos concierne en nada. Pero los ingleses toman «a cup», los holandeses un «kopje» y también el alemán habla de un «Tassenkopf». La palabra significa vasija y cabeza. Entre latinos e italianos se ha conservado el término «cupa», «cuppa», «coppa», vasija y vaso. La cabeza es la vasija, el revestimiento del encéfalo. En el litoral alemán se bebe una «cáscara de café». La filología relaciona etimológicamente esta crátera con la palabra «Schädel». Por lo demás, el romano tenía todavía una palabra para vasija, «testa». Significaba primitivamente cacharro o tarro y con el bajo latín adoptó el significado de cabeza. El monte Testaccio, en Roma, fue durante mucho tiempo el barrio pobre de la ciudad. «Testa» engendró «tète» en francés que extremece quizá a propios y extraños por su cercano parentesco con «Gefäss» y «Kopf». Nos acude a la memoria que con el cráneo del enemigo vencido se fabricaba antiguamente la crátera del vencedor. El rey lombardo Alboin obligó a su esposa Rosamunda a beber en el cráneo de su padre, a quien había vencido y matado en la lucha. Tuvo que expiarlo con la muerte. Pero así nos conducen súbitamente a tiempos remotos dos palabras que usamos inocentemente en gran parte de Europa y también de Asia.

La pregunta es natural: ¿Cómo llegan a tener los pueblos el mismo acervo de palabras? ¿Se emplean quizá confundidas? Los filólogos nos previenen contra la deducción de consanguinidades a partir de los idiomas. Un pueblo imperante puede haber impuesto su lengua a otro sometido, para lo que la coacción no necesitaba ser cruel. Pero, ¡cuántos pueblos han sido romanizados por los romanos y hablan hoy un idioma romano, una lengua hija del latín y no necesitan para ello ser todos latinos! No obstante tal cautela, los filólogos están convencidos de que una vez existió un pueblo aborigen –el «indoeuropeo» o «indogermánico»– del que procede no sólo el idioma sino también la sangre de los pueblos indoeuropeos. ¿Cuándo y dónde ha vivido este pueblo?

¿Dónde estuvo la residencia primitiva de los indoeuropeos?

Es el sino de la ciencia tener que convencerse a veces –constantemente dicen los sabios– de que su ciencia era errónea. Así, se ha supuesto que la residencia primitiva de los países indoeuropeos radicaba en los países más diversos, hasta que llegó a probarse que se encontraba en un país nórdico. «Birke», «Buche», «Eiche», «Wolf» y «Bär» no pueden sustituirse por palmera y caña de azucar, león y tigre. La ciencia busca todavía hoy, en general, palabras indoeuropeas para todo lo que caracteriza a la zona tórrida, a pesar de que gran parte de los indoeuropeos viven en la misma. En cambio, «Schnee» (nieve) se llama en latín «nix, nivis», «neve» en italiano y portugués, «neige» en francés, «sneuw» en holandés, «snö» en sueco, «sniegas» en lituano, «sniegs» en servocroata y «nipha» en griego. La raíz llega hasta la India, en tanto que Hungría, por ejemplo, le llama «hò». Los idiomas eslavos parecen tener su propia raíz –«led»– para «eis» (hielo).

Falta un término común para el mar, de manera que la residencia primitiva no se encontró junto a él, pues de otra manera no hubiera sido olvidado. Los indogermanos no tenían buques, sino carruajes (Wagen). Esta palabra, que indica el vehículo de cuatro ruedas, no prevalece, pero el «Karren» tiene sus equivalentes en el «currus» romano, el sueco «kärra», el noruego «kjerre» y los españoles «carro» y «carreta». La carreta tenía dos ruedas. Por consiguiente, el carruaje automóvil lleva impropiamente su nombre: le corresponde como máximo al remolque de dos ruedas. También el carro del triunfador romano era de dos ruedas, como el griego de carreras de Delfos o el de guerra de Aquiles.

Sabemos ya que los indogermanos primitivos sabían hilar y tejer y que cultivaban avena cuando labraban el campo, pero que eran principalmente pastores nómadas. En el cuadro del linaje común indoeuropeo trabajan hoy la filología comparada –el estímulo más poderoso en este aspecto se produjo en 1808 con la obra del romántico alemán Friedrich Schlegel «Uber Sprache und Weisheit der alten Inder» (Sobre idioma y ciencia de los antiguos hindús); le habían precedido el danés Raske y el inglés Jones– y la investigación prehistórica. En la vida diaria nos recuerdan las numerosas palabras y grupos de palabras que aprendimos. Las palabras son formas acuñadas del espíritu. La belleza adquiere también una forma que no puede desaparecer una vez que surgió en el mundo. Cuando menos comprendemos claramente que la ciencia puede determinar con certeza la forma indogermana de una palabra, a pesar de no haberse conservado ninguna tradición escrita de este pueblo, sólo filológicamente investigado. Pero cuando tenemos ante nosotros la historia de tales palabras y actúa sobre nosotros, ya no parece imposible considerar como un conjunto a los idiomas europeos. La demanda del japonés tenía cierta justificación. Sólo que el uso diario ha desgastado de tal manera las palabras, y en cada pueblo de distinto modo, que en general ya no las comprendemos. Johann Peter Hebel cuenta la historia de un centinela francés de la época revolucionaria que gritó a la guardia alemana, a través del Rin: «¡Filou!» (granuja). El suabio entendió: «Wieviel Uhr?» (¿qué hora es?») y contestó inocentemente: «¡Las cuatro y media!». No todos los malentendidos se desarrollan así. Haríamos bien en recordar en Europa cuán emparentados estamos.

REVISTA SIGNAL, MINISTERIO ALEMÁN DE INFORMACIÓN Y PROPAGANDA, AGOSTO 1941

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