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Archive for octubre, 2007

Discurso de Fidel castro 1 de Mayo, 2004, día de los trabajadores

Ficha sobre notas de prensa y reportajespublicados en su momento en medios escritos:

Parece que esta concentración ha roto todos los récords (Aplausos y exclamaciones).

Entrañables invitados;

Queridos compatriotas:

Esta es la conmemoración número 45 del Día glorioso de los Trabajadores, que celebramos desde el triunfo de la Revolución.

Cosas de gran trascendencia están ocurriendo tanto en el exterior como dentro de nuestro país.

La Revolución prosigue victoriosa con más fuerza política y éxitos que nunca. Hemos tenido recientes pruebas: las reuniones de Ginebra el 15 y el 22 de abril pasarán a la historia de la diplomacia revolucionaria. Señalan el instante en que la gran hipocresía, la mentira permanente y el cinismo con que los dueños del mundo pretenden preservar su podrido sistema de dominación política y económica impuesto a la humanidad, recibieron un golpe contundente.

Nuestro país había sido sentado una vez más en el banquillo de los acusados. La nueva administración de Estados Unidos —si es que eso es una administración (Risas)— junto a los estados de la Unión Europea cometieron el error de olvidar que en el extremo oriental de Cuba, en un espacio de 117,6 kilómetros cuadrados ocupado por la fuerza, donde está instalada la Base Naval de Guantánamo ―lo que ya de por sí constituye un grosero ultraje a los derechos soberanos de un país pequeño y a las leyes internacionales―, existνa en ese mismo instante uno de los más grotescos casos de violación de los derechos humanos que han tenido lugar en el mundo. Nunca fuimos consultados previamente. Simplemente se nos informó la decisión tomada por el gobierno de Estados Unidos de trasladar a los prisioneros a esa base.

El día 11 de enero del 2002 el gobierno de Cuba publicó una declaración en la que se exponía con toda claridad la posición de nuestro país.

La opinión pública mundial conoce que, después del horrible crimen cometido contra las Torres Gemelas de Nueva York, el hecho fue condenado de forma unánime por todas las personas conscientes del planeta.

Sin embargo, el gobierno de la nación más poderosa de la Tierra, despreciando toda norma relacionada con lo que el mundo conoce como principios elementales de los derechos humanos, creó esa horrorosa prisión donde se mantienen secuestrados cientos de ciudadanos de numerosos países del mundo, entre ellos los de los propios aliados de Estados Unidos, sin juicio, sin comunicación, sin identificación, sin defensa legal, sin garantía alguna de integridad física, sin ley procesal ni penal, y sin límite de tiempo. Pudo emplear territorio propio para tan extraño aporte a la civilización, pero lo hizo en el trozo de tierra que ocupa ilegalmente y por la fuerza en otro país, Cuba, a la que acusa todos los años en Ginebra de violar los derechos humanos.

A pesar de eso, suceden cosas admirables en la Comisión de Derechos Humanos.

En las actuales condiciones del mundo predomina el temor generalizado al feroz imperio, sus amenazas, presiones y represalias de todo tipo, especialmente contra los países más vulnerables del Tercer Mundo. Votar en Ginebra contra una resolución elaborada e impuesta por Estados Unidos, en especial si va dirigida contra Cuba, el país que durante casi medio siglo ha desafiado su arrogancia y prepotencia, se convierte en un acto casi suicida. Incluso los estados más fuertes e independientes se ven obligados a tomar en consideración las consecuencias políticas y económicas de su decisión.

A pesar de esos factores, como pudo apreciarse hace breves días en Ginebra, basados en sólidos principios unos y en un acto de singular valentía otros, 20 países además de Cuba se opusieron a la resolución y 10 se abstuvieron con dignidad y respeto a sí mismos. De 53 miembros de la Comisión, solo se habían plegado a la infamia 22 de ellos, incluido Estados Unidos.

De América Latina, siete, entre ellos cuatro que sufren gran pobreza social y económica, sumamente dependientes y con gobiernos obligados a la abyección total. Nadie los considera estados independientes. Son hasta ahora una simple ficción.

Perú, el quinto gobierno latinoamericano que votó con el de Estados Unidos contra Cuba, constituye un ejemplo del grado de abyección y dependencia a que han conducido el imperialismo y su globalización neoliberal a muchos estados de América Latina, a los cuales arruinan políticamente en un abrir y cerrar de ojos, cuando los obligan a estas cosas que son como el beso del diablo.

El Jefe de Estado peruano en solo unos meses ha visto reducir su popularidad a solo el 8%. Yo creo que los que lo apoyan caben en un pedazo de esta concentración. Es absolutamente imposible enfrentar los colosales problemas económicos y sociales que afectan a ese país con tan insignificante apoyo. En realidad, no dirige ni puede dirigir nada. De eso se encargan las transnacionales y los oligarcas hasta que la sociedad estalla, como ya empieza a ocurrir en más de un país.

Al llegar a este punto, recordando las palabras de nuestro hermano venezolano, siento deseos de exclamar: ¡Viva Venezuela! (Aplausos y exclamaciones de: "¡Viva!") ¡Viva el proceso revolucionario bolivariano! (Aplausos y exclamaciones de: "¡Viva!") ¡Viva Chávez!, brillante y valiente conductor del pueblo de Bolívar (Aplausos y exclamaciones de: ("¡Viva!").

Prosigo:

Restan los gobiernos de Chile y México.

Al primero no voy a juzgarlo. Prefiero que Salvador Allende, (Aplausos), que cayó combatiendo con un arma en la mano y ocupa ya un sitial de honor y gloria en la historia de este continente, y los miles de chilenos desaparecidos, torturados y asesinados por designios de quien elaboró y propuso la resolución para condenar a Cuba ―donde jamás ocurrió uno solo de esos hechos u otros similares―, y en nombre de ellos, los que portan en Chile las nobles ideas y la aspiración de construir una sociedad verdaderamente humana, juzguen la conducta del Presidente de Chile en Ginebra.

En México, pueblo entrañable y hermano para todos los cubanos, el Congreso Nacional solicitó en vano a su Presidente abstenerse de apoyar la resolución que le demandó el presidente Bush. Duele profundamente que tanto prestigio e influencia ganados por México en América Latina y en el mundo por su intachable política internacional, emanada de una revolución verdadera y profunda, hayan sido convertidos en cenizas. La solidaridad y el apoyo de América Latina para México, y de México para América Latina, son vitales. Más de la mitad del territorio de México le fue arrebatada por su vecino del Norte y enormes riesgos amenazan al que resta. Prácticamente la frontera de Estados Unidos con México no está ya en el río Bravo del que hablaba Martí. Estados Unidos está mucho más dentro de México. Aquella frontera es hoy la línea de muerte, donde alrededor de 500 mexicanos pierden la vida cada año tratando de cruzarla. Todo en virtud de un brutal y despiadado principio: libre tránsito para los capitales y las mercancías; persecución, exclusión y muerte para los seres humanos. Pese a ello, millones de mexicanos corrieron ese riesgo. Hoy el país recibe más ingresos por sus remesas que por las exportaciones de petróleo, a pesar del elevado precio actual de este.

¿Acaso una situación tan desigual e injusta se resolverá votando resoluciones contra Cuba en Ginebra y acusándola de violar los derechos humanos?

Lo peor y más humillante para México fue que las noticias relativas a su votación en Ginebra, tanto el día 15 como el 22, eran anunciadas desde Washington.

La Unión Europea, igual que siempre, votó en bloque, como mafia aliada y subordinada a Washington.

Estas sucias e inmorales manifestaciones de toda la vida contra la Revolución Cubana nunca alcanzaron éxito alguno hasta el derrumbe del campo socialista. Una plaga de renegados, ansiosos de créditos y mercancías de la sociedad de consumo, se sumó a la mafia de la Comunidad Europea. Entonces lograron esos mezquinos partos en la Comisión de Derechos Humanos: resoluciones extraídas con fórceps, en medio de la reñida batalla que Cuba jamás ha dejado de librar contra la comedia infame que el imperio, sus aliados, secuaces y vasallos imponen, para obtener uno o dos votos de ventaja frente a la oposición y la abstención del 60% de los miembros de la Comisión. Una vez se descuidaron y perdieron. Desde entonces los esfuerzos los triplican y las presiones y amenazas las centuplican contra países que tienen una total dependencia de créditos, de fondos, de recursos que los organismos internacionales, todos bajo el control de Estados Unidos, tienen que decidir.

Algún día habrá que construir una estatua a aquellos países que en tan durísimas condiciones lo arriesgaron todo y votaron contra los proyectos yankis (Aplausos). La historia de esa batalla constituirá una página digna de recordarse. Vean ustedes, este año, de 53 miembros de la Comisión, el 60% no los apoyó. A esas victorias pírricas las califica el imperio de éxitos y condena a Cuba, a pesar de que cada año los esfuerzos y el costo político son mayores.

Puedo decir aquí, inter nos, que un examen profundo de lo que ocurre en el mundo, de lo que ocurre en la sociedad humana, sin excluir ninguna, ni mucho menos Europa, ni las más purísimas y sacrosantísimas sociedades de algunas áreas de Europa, tiene la hoja limpia de consideración y respeto a los seres humanos que ha practicado la gloriosa Revolución Cubana (Aplausos).

El mero sistema que reduce a cero una parte de la sociedad, mientras otros viven en una opulencia extrema, ya es de por sí, desde el punto de vista ético, indigno de llamarse una sociedad humana.

Estas campañas, dirigidas por la superpotencia dominante y apoyadas por los aliados que junto al imperio explotan el mundo, constituyen verdaderas farsas y mentiras, expresiones políticas impúdicas que surgen de la necesidad de justificar enormes desigualdades que no podrán ser superadas mientras el sistema económico impuesto al mundo no haya desaparecido. Nosotros sí sabemos de derechos humanos reales.

No puedo explicarme cómo una sociedad opulenta como aquella, vecina a nuestro territorio, donde 44 millones de personas no tienen derecho a la asistencia médica, donde millones de ciudadanos viven en guetos, donde numerosos pordioseros viven debajo de los puentes, donde existen millones de analfabetos y semianalfabetos, donde los desempleados ascienden a muchos millones de hombres y mujeres sin trabajo y las cárceles están llenas de los hijos de los sectores más pobres y excluidos de la sociedad, pueda hablar de derechos humanos.

En otro terreno, nadie podría explicarse los brutales bombardeos que llevan a cabo contra cualquier país, o cómo un cabecilla del imperio que proclame el derecho a atacar sorpresiva y preventivamente a 60 ó más países, sin tomar en cuenta las personas inocentes que van a morir, pueda hablar en este planeta de derechos humanos.

El odio contra Cuba nace de la inesperada resistencia con que un pequeño país se le enfrentó a esa potencia y a las potencias aliadas que son saqueadoras del mundo. La presencia de Cuba es un dedo acusador y una prueba de que los pueblos pueden luchar, resistir y vencer. La mera presencia de Cuba es una humillación para los que han impuesto el más repugnante sistema de explotación que ha existido jamás sobre la tierra.

Hay muchas formas de explicarlo. Aquí nuestro hermano venezolano nos recordó algo de lo cual nosotros no solemos hablar, de la cooperación médica de nuestro pueblo hacia otros países. Nada de esto habría sido posible jamás sin una revolución. Nos encontramos —bien se conoce— un 30% de analfabetos y un 90% entre analfabetos y semianalfabetos, porque una persona que en este mundo no disponga por lo menos de un mínimo de sexto grado aprobado, que hoy ya habría que hablar de un mínimo de noveno grado, es semianalfabeta.

Ellos quieren ocultar que Cuba ocupa el primer lugar del mundo en materia de educación; que sus niños de primaria ocupan los primeros lugares en pruebas de conocimientos, por encima incluso de países desarrollados (Aplausos); que el mínimo de conocimientos, salvo raras excepciones, es, por lo menos, de nueve grados y no hay ningún otro país del mundo que haya alcanzado de modo generalizado esos niveles mínimos.

Ellos saben que, a pesar de su criminal bloqueo y de los obstáculos que nos han impuesto para obtener medicamentos, equipos y tecnologías médicas, en nuestro país la mortalidad infantil es menor que la de Estados Unidos (Aplausos); tal vez ignoran que esa mortalidad infantil la vamos a reducir, incluso, a menos de 6, y tal vez en un período no lejano de tiempo, a menos de 5. Albergamos la convicción —de la que nunca hablo— de que en un período no mayor de cinco a seis años, la perspectiva de vida de nuestro país alcanzará no menos de 80 años (Aplausos), y que el país se convertirá en el más avanzado centro de servicios médicos del mundo.

Si se analizan los millones de niños que mueren cada año y que podrían salvarse en los países del Tercer Mundo, entre los cuales muchos ascienden a cifras superiores a 150 por cada 1 000 nacidos vivos y los que mueren entre la población de la mayoría de esos mismos países que votaron allá en Ginebra contra Cuba, se darán cuenta de que sobre la Tierra se comete cada año un genocidio; que en la Tierra mueren cada año más millones de personas, niños o adultos, que podrían salvarse que las que murieron en la Primera Guerra Mundial, y casi tantas como las que murieron en la Segunda, que podrían salvarse y no sobreviven por falta de recursos médicos.

El arsenal de argumentos que podríamos disponer para demostrar que ese sistema es el más atrozmente cruel que haya existido nunca es enorme. No hay más que usar simples cálculos matemáticos para demostrar el genocidio que cada año Estados Unidos y sus aliados europeos cometen contra el mundo.

Ellos saben que eso es verdad, no se atreverían a discutirlo; ellos fueron los que crearon el subdesarrollo, ellos fueron los que mantuvieron el atraso, a través de la colonización, el saqueo de recursos naturales, e, incluso, la esclavización de millones y millones de seres humanos, dando lugar a este mundo de miseria, con problemas todavía muy serios por resolver —no intento mencionarlos aquí—, problemas casi insolubles que, unidos a otros, amenazan la existencia de la especie.

En aras de la brevedad que se requiere en estos actos, y tomando en cuenta el esfuerzo que el pueblo hace por venir aquí, permanecer en el lugar durante muchas horas, nos limitamos a citar solo algunos hechos aislados; pero les digo así, ¡así!, con estas palabras: El sistema capitalista que en un tiempo ejerció determinado papel progresista frente al feudalismo que después devino el sistema imperialista y las formas actuales con que hoy saquea a los pueblos, despilfarra y destroza los recursos naturales del planeta, es lo más inconcebible y lo más irreconciliable con una noción honesta, sincera, objetiva, de los derechos humanos.

Allá en Ginebra se reúnen en pandilla los dueños de la economía mundial, valdría la pena preguntarles con cuántos países del Tercer Mundo han colaborado, qué hicieron contra el apartheid en Sudáfrica, cuántos maestros han enviado al Tercer Mundo y cuántos médicos. Ya dije que no nos agradaba mencionar estas cosas, quizás lo hago hoy porque en este Primero de Mayo se habla precisamente de lo que ocurrió en Ginebra hace unos días.

Hay que preguntarles a cada uno de aquellos señores cuántos médicos tienen en un país del Tercer Mundo. Porque existen algunas organizaciones, Médicos sin Fronteras, algunas fundaciones que ofrecen alguna ayuda, pero les digo una cosa, como una referencia: Estoy seguro de que Estados Unidos y Europa, juntos, no disponen del número de médicos que Cuba tiene en Haití prestando atención, en condiciones muy duras, a más de 7 millones de habitantes (Aplausos).

A uno por uno se le puede preguntar, porque aquellas sociedades no han sido diseñadas para la justicia, para la solidaridad; educadas en el egoísmo, son incapaces de hacer sacrificio alguno por los demás seres humanos.

He mencionado un país, Haití, al que constantemente intervienen e invaden, pero nunca le envían un médico. No sé qué dirán si, por ejemplo, hoy les dijera que en este momento Cuba desarrolla numerosos programas médicos en Africa y en América Latina, y que en total el número de médicos, estomatólogos y técnicos de la salud cubana que prestan servicios a otros pueblos asciende a no menos de 17 000 (Aplausos), que salvan todos los años cientos de miles de vidas y devuelven o aseguran la salud a muchas decenas de millones de seres humanos. Y nadie piense que nos quedaremos sin médicos, porque ese esfuerzo va aparejado a una verdadera revolución en los servicios médicos de nuestro país.

Hace unos minutos hablaba con Sáez sobre la marcha de las reparaciones capitales de los policlínicos y de los nuevos servicios, y ellos se proponen, antes de fin de año, tener concluido prácticamente —y algunos recién construidos—, con servicios que jamás han tenido, los 82 policlínicos de la capital del país (Aplausos). Y menciono solo un detalle, solo un detalle, porque estamos haciendo otras muchas cosas, y no solo en La Habana, sino en todo el territorio nacional.

Nos imaginábamos cuántos millones o decenas de millones de viajes ahorraremos a los ciudadanos que en medio de las dificultades del transporte tienen que ir a visitar a los familiares a los hospitales, mientras que muchos servicios que antes se daban en los hospitales, pronto se estarán ofreciendo, muchos de ellos, en los policlínicos.

Nuestro país tendrá, sin duda, ¡sin duda!, repito, el mejor sistema de servicios médicos del mundo. Y si hace algunos años hablábamos de decenas de miles de especialistas en medicina general integral, no está lejano el día en que nuestro país pueda hablar de decenas de miles de doctores en ciencias de la salud, y para esto, y junto a esto, son los programas que estamos llevando a cabo en la educación, en la cultura, en el deporte y otras esferas, que serán sostenidos por una base económica mucho más sólida que aquella que dio lugar al desarrollo de nuestro país, dedicado a producir caña de azúcar y otros productos similares, que solo una población analfabeta y hambrienta podría realizar como única forma de supervivencia.

Los bandidos que nos acusan de violar los derechos humanos no se atreverían a decir allí que Cuba es el único país del mundo —vean si es grande la proeza de este pueblo— en que no existe un solo desaparecido, no existe un solo torturado a lo largo de 45 años de Revolución (Aplausos).

Hemos hecho una revolución tan limpia como aquella guerra librada en la Sierra Maestra, en que jamás se fusiló a un prisionero, o jamás se le golpeó para obtener una información. Es casi el único país de América Latina donde no han existido jamás escuadrones de la muerte, ni ejecuciones extrajudiciales, y han pasado 45 años. Búsquese un solo caso —las lenguas viperinas del imperio y sus secuaces— y les podríamos regalar la República de Cuba si encontraran un solo caso (Aplausos).

Yo estoy hablando de realidades, no estoy practicando exageraciones, ni mucho menos. A lo largo de 45 años sabemos lo que hemos hecho, y la línea recta inflexible con que hemos mantenido total lealtad a los principios que hicieron posible la victoria en la guerra y la realización de una revolución a la que hemos sabido defender durante 45 años. ¿Y qué es hoy, qué nivel de conciencia, de cultura, de ideas, de unidad ha alcanzado? No existe, y puedo afirmarlo, un pueblo con mayor nivel de cultura y conciencia política que el que posee nuestro país. Y solo una cosa añado, estamos empezando (Aplausos).

Lo veía esta mañana, mientras esperaba el día, a través de nuestra televisión, y era visible. Ellos entrevistaron no se sabe a cuántas personas, y hay que ver lo que decían, y se veía un mundo nuevo, estudiantes por todas partes y de todas partes, estudiantes universitarios, estudiantes de la UCI, estudiantes de la escuela de instructores de arte (Exclamaciones), estudiantes de las escuelas de trabajadores sociales, estudiantes de las escuelas emergentes de formación de profesores, maestros, enfermeras, escuelas que compartimos con miles de jóvenes, no voy a decir extranjeros, jóvenes hermanos, procedentes de países de América Latina, y aun de otras partes (Aplausos).

Es imposible dejar de sentir una sensación de orgullo cuando se piensa que no solo enviamos médicos por miles, sino que hemos invitado a miles y miles de jóvenes latinoamericanos y de otras partes para estudiar medicina en Cuba.

Realmente hemos estado desarrollando métodos de trasmisión de conocimientos cada vez más eficientes, y quién sabe cuánto tiempo tardarán el resto de los pueblos del mundo en alcanzar esa eficiencia y esos métodos, y especialmente aplicarlos.

No albergo, sin embargo, la menor duda de que en un breve período de tiempo, Venezuela, que está aplicando y aplicará cada vez más excelentes programas de educación, llevará a ese pueblo luchador y heroico, por donde comenzó la lucha de independencia de América, a niveles similares a los que hoy posee Cuba.

Decía que el costo político del jueguito allá en Ginebra es cada vez mayor. Pero este año les salió un disparo, o, como se dice vulgarmente, un tiro por la culata, y casi los mata.

Cuando este año Cuba propuso el envío de un representante de la Comisión para ver lo que sucedía en la Base Naval de Guantánamo, cundió el pánico en la manada de hipócritas, especialmente en los de la Comunidad Europea. Se derrumbaba la moral. Algunos gobiernos europeos estaban realmente avergonzados, tenían que confesar su inconsecuencia e hipocresía, o algo imposible: desacatar al imperio. Eso era mucho para tan augustos defensores de los derechos humanos, cuyos dardos van dirigidos solo a los que fueron sus colonias durante siglos, donde eliminaron decenas de millones de indios y transportaron de Africa incontables seres humanos que fueron convertidos en esclavos, con menos libertad que los animales de trabajo. Así tratan a miles de millones de habitantes del Tercer Mundo, víctimas del saqueo, el intercambio desigual y la extracción de sus riquezas naturales y de todas las divisas convertibles de las reservas de sus bancos centrales, que son depositadas en los bancos de Estados Unidos principalmente, o de Europa, con las cuales estos financian inversiones, los déficit comerciales y presupuestales, y las aventuras militares del imperio y sus aliados.

Ante la proposición cubana en Ginebra, de nuevo Bush en persona y sus más importantes jerarcas tuvieron que moverse frenéticamente llamando personalmente a Presidentes y Jefes de Estado. Nadie sabe de dónde sacó tanto tiempo, en especial, si se tiene en cuenta —según dicen—, que le gusta dormir muchísimo (Risas), ni cómo pudo ocuparse de Iraq, de los banquetes para la recaudación de fondos y los actos de la campaña electoral. Quizás no sea justo llamarle Führer, tal vez es un genio.

¿Por qué Bush puede hablar de un déficit presupuestario de 512 000 millones de dólares y otro déficit comercial similar, un total de un millón de millones de dólares en un solo año? Porque manipula y gasta las divisas de la inmensa mayoría del mundo para defender esos y otros privilegios.

Todo el dinero de la reserva de los bancos centrales de los países del Tercer Mundo se guarda en bancos del exterior, principalmente en los de Estados Unidos, y todo el dinero del que tiene algún dinero, bien habido o mal habido, ante el temor de las constantes devaluaciones de las débiles monedas de sus propios países, lo cambia por dólares y lo deposita en bancos de Estados Unidos o de algún otro país desarrollado. Por disposición del Fondo Monetario Internacional, ningún banco central de esos países del Tercer Mundo puede prohibir que cambien el dinero por dólares u otras divisas convertibles.

Los dueños de ese dinero buscan la seguridad de lo que han ahorrado, o de lo que hayan robado; cualquier dinero lo sacan del país, no para comprar algo, ni siquiera para despilfarrarlo, se lo llevan para siempre. Ese dinero depositado en los bancos de Estados Unidos o de Europa es prestado a empresarios o a quien lo necesite, y entre los que más necesitan están los gobiernos. Ese dinero para cubrir un presupuesto deficitario en más de 500 000 millones de dólares sale de esos bancos.

De esa forma el sistema económico impuesto obliga a los pueblos del Tercer Mundo a trasladar su dinero a los países más desarrollados, lo cual es diferente del hecho, igualmente detestable, de que estos cobran cada vez más caro sus productos, pagan cada vez menos por los productos básicos y, además, la existencia de una deuda que en América Latina asciende a más de 750 000 millones que, unida al resto de los países del Tercer Mundo, se eleva a 2,5 millones de millones de dólares.

Esto conduce al mundo, lo está conduciendo ya, a una catástrofe, a un callejón sin salida, a problemas insolubles. De modo que la humanidad tendrá que luchar, algo más que por una justicia económica o en una justa distribución de las riquezas, tendrá que luchar por la supervivencia de la especie. Se lo digo este Primero de Mayo, a esta hora en que ya debía haberse terminado el acto (Risas).

Estados Unidos tiene este año un déficit presupuestario de 512 000 millones de dólares y adicionalmente un déficit comercial de más de 500 000 millones de dólares, eso lo paga el mundo con el dinero que se marchó y no vuelve jamás, con ese dinero se arman hasta los dientes con los más sofisticados equipos bélicos y llevan a cabo guerras de conquista en busca de materias primas.

El orden establecido en el mundo, especialmente configurado al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en los acuerdos de Bretton Woods —ustedes habrán oído mencionar esa palabra—, concedía a Estados Unidos enormes privilegios, porque en ese momento disponía del 80% del oro mundial. Aquel país no fue destruido por la guerra, exportó mucho, mucho, mucho —Europa destruida; el Asia destruida— y acumuló 30 000 millones de dólares en oro. Es por eso que le concedieron el derecho a emitir las divisas para el comercio mundial, aunque debía respaldarla con una cantidad de oro por cada dólar que imprimiera.

Desde 1971, cuando en la guerra de Viet Nam gastaron fabulosas sumas y sus reservas en oro disminuyeron a un tercio, el señor Nixon —bien conocido— suspendió la conversión en oro de aquellas monedas, y desde entonces los que circulan son papeles.

Llevaría tiempo explicarlo más y mejor, pero tenemos las mesas redondas, tenemos dos nuevos canales de televisión. Nuestros técnicos, nuestros profesores, podrían explicarle a la población estos temas, que son de gran interés y ayudan a comprender lo que realmente es el mundo.

La situación internacional es compleja. La política aventurera —¡aventurera!— de la actual administración ha conducido al mundo a problemas cada vez más insolubles, el orden económico impuesto es cada vez más insostenible. Por eso nadie se extrañe de que estallen movimientos sociales incontenibles o estallen revoluciones en cualquier lugar, cualquier día. Ya ha venido ocurriendo.

Dentro del ámbito europeo, en España ha tenido lugar un hecho grandioso y estimulante. Fue obra extraordinaria y casi exclusiva del pueblo español, en especial de sus jóvenes. Fíjense bien lo que dije: "obra extraordinaria y casi exclusiva del pueblo español, y en especial de sus jóvenes"; que nadie pretenda ahora apropiarse de esa gloria. Nosotros sabíamos bien cómo estaba en ese momento la situación en España. La heroica batalla política del pueblo español en apenas 48 horas, después de la tragedia y en vísperas de las elecciones, asestó un golpe demoledor a la pérfida maniobra del anterior gobierno de España para manipular a su favor y en el de los intereses belicistas de Estados Unidos la horrible acción terrorista del 11 de marzo.

Todo el mundo sabía cómo estaba la cuestión electoral. El partido conservador del señor Aznar, en virtud de factores económicos coyunturales favorables y el monopolio de los principales medios masivos, de acuerdo con encuesta y estudios, obtendría tal vez mayoría absoluta en el Parlamento; pero se produce una gran tragedia en España, el acto terrorista mencionado, que ocasionó más de mil víctimas entre muertos y heridos. Hemos sido testigos de la evolución de los acontecimientos.

El señor "Anzar" —es como le llama Bush a Aznar, él no ha aprendido a pronunciar bien ese nombre (Risas)—, de inmediato, se puso a manipular la noticia y a culpar a ETA, cuando en realidad ETA no tenía absolutamente nada que ver con el hecho.

Cualquiera puede observar la forma de actuar de distintas organizaciones, de un tipo o de otro, era muy evidente que aquel atentado no se correspondía con el estilo de aquella.

Aznar de inmediato lanza la acusación de que era obra de los etarras, y la mantenía a toda costa, porque el hecho sucede el jueves 11. Recuerdo que el viernes 12 a las 8:00 p.m. tuvo lugar la condecoración de Gladys Marín, a la que se le impuso la Orden "José Martí". Ese mismo día a las 6:00 de la tarde, en el programa de la Mesa Redonda de la Televisión Cubana, nuestros periodistas denunciaron aquella cínica y grosera maniobra. Las mesas redondas a través de Internet y de satélite se escuchan en muchos lugares, entre ellos España. Expresaba el deseo de nuestros periodistas de hacer llegar a los amigos españoles con toda urgencia importantes informaciones que se habían podido recoger en Occidente sobre los acontecimientos y los criterios de importantes analistas internacionales. En España los grandes medios no hablaban de estos. Ignoramos si la trasmisión cubana pudo ser de alguna utilidad a los cuadros jóvenes españoles que desataron la épica batalla política. En realidad solo faltaban 36 horas para el inicio de los comicios.

El sábado 13 todavía Aznar insistía y persistía en su denuncia, se le veía furioso defendiendo la tesis de que eran los etarras, mientras los de Al Qaeda declaraban que eran los autores del hecho.

A Aznar y a Estados Unidos les convenía muchísimo que fuesen los etarras, porque en Europa hubo mucha oposición a la guerra de Iraq, y el pueblo español fue el que más se opuso a la guerra de Iraq (Aplausos). Si los etarras hubiesen cometido semejante hecho en pleno corazón de Europa, el capital político del señor "Anzar" y la línea belicista se habrían beneficiado considerablemente.

Esa fue la causa del interés enorme en llevar a cabo aquella maniobra sucia 48 horas antes de las elecciones, en las que esperaban obtener muchos más votos todavía; pero el pueblo español descubrió la trampa. El mismo sábado, víspera de las elecciones, se reunió en masa, frente a las oficinas del partido gobernante, principalmente la juventud, protestando y denunciando el atroz engaño. Lo que a esa hora nadie podía imaginar —les confieso que a mí me parecía ya imposible que se produjera una reacción—, lo insólito se produjo y fue que toda aquella gente, comunicándose por distintas vías, trasmitieron la denuncia por toda España y no precisamente a través de los órganos fundamentales de prensa. Se afirma que durante toda la noche utilizaron todas las vías para comunicarse, y al otro día más ciudadanos que nunca acudieron a las urnas y la gran noticia: el pueblo español había castigado duramente a aquel farsante, a aquella Celestina española —como la llamamos nosotros— que reclutó en Santo Domingo, Honduras, El Salvador, y ¡quién lo diría, quién lo diría!, hasta una pequeña tropa del Ejército Sandinista fue enviada a Iraq junto a jóvenes soldados de los mencionados países como carne de cañón, inducidos por él, que fue quien se encargó de hacer los trámites y gestiones pertinentes. ¡Quién podía imaginar que algún día jóvenes latinoamericanos serían enviados como carne de cañón a aquella injusta y genocida guerra!

En España vieron cómo a pesar de que la inmensa mayoría de los medios masivos apoyen una mala causa, el pueblo es capaz de sobreponerse y propinarle una paliza a la Celestina, de la misma forma que en iguales circunstancias el pueblo venezolano ha propinado más de una paliza a la oligarquía traidora de su país (Aplausos).

Hay que creer en los pueblos, y mientras más aprendan, más conocimientos, más cultura general y cultura política posean, mucho más difícil será tratarlos como manadas de analfabetos e incultos.

Y si me permiten prosigo, no falta mucho; pero depende de ustedes (Aplausos).

El actual gobierno ha cumplido su promesa de retirar las tropas españolas de Iraq. Es sin dudas una acción loable. Pero el Estado español bajo el anterior gobierno asumió la responsabilidad de reclutar a un número considerable de jóvenes dominicanos, hondureños, salvadoreños y nicaragüenses para ser enviados como carne de cañón a Iraq bajo el mando de la Legión Española, caso único en la historia de este hemisferio. España, que como antigua metrópolis de los pueblos latinoamericanos aspira a recibir respeto y consideraciones, e incluso a desempeñar determinado papel en América Latina y el Caribe, tiene la responsabilidad y el deber moral de luchar por el regreso definitivo a su patria de los jóvenes latinoamericanos que fueron enviados a Iraq por gestiones del anterior gobierno.

Hay un gobierno nuevo, pero el Estado tiene que cargar con la responsabilidad de lo que hizo el anterior, y allá están, es una responsabilidad y un deber moral de España promover y apoyar la retirada de esos jóvenes que están en Iraq.

Ya ustedes saben, las metrópolis son las metrópolis, y siempre tienden a creer que sus antiguos súbditos son como tataranietos recién nacidos que necesitan la ayuda de la sabia metrópoli. A veces hablan de ayudar, o como en Europa, decían que nos daba una ayuda humanitaria, y un día se le ocurrió, ¡ah!, tomar medidas de represalia.

Aquellos no se acordaron de la monstruosa cárcel de Guantánamo; no se acordaron de la monstruosa injusticia, la forma cruel y despiadada con que tienen en Estados Unidos a cinco héroes de este país, que defendían a su patria contra el terrorismo buscando información; terrorismo que inventaron y aplicaron los gobiernos de Estados Unidos durante 45 años contra Cuba (Exclamaciones).

Para qué repetir la historia, miles de compatriotas han perdido sus vidas; para qué recordar lo de Barbados. El hecho es que los de la Comunidad Europea no se acordaban de nada y que allá en Miami se organizaban libremente los planes de atentados y los actos de terrorismo contra Cuba, apoyados por la mafia, una mafia que está asociada al gobierno de Estados Unidos, siempre con absoluta impunidad. Allí goza de libertad en Miami el señor Bosch, quien, junto a Posada Carriles, organizó la voladura en pleno vuelo del avión de Cubana. No, de eso no se acuerdan ni pueden acordarse.

El imperialismo organiza y ha organizado durante 45 años conspiraciones, desestabilización contra nuestro país, paga mercenarios, y ahora anda diciendo que hay que invertir mucho más para esos fines. No griten ni se quejen después si Cuba adopta las medidas pertinentes para sancionar a mercenarios al servicio de una potencia extranjera (Aplausos).

Si Cuba se defiende, si arresta y sanciona a mercenarios para que nadie se crea impune, vienen las grandes campañas contra nuestro país. Le quieren prohibir defenderse, y este país, sin violar las normas que ha aplicado siempre en sus luchas, se defenderá con las leyes, y se defenderá con las armas cuando sea necesario, hasta la última gota de sangre (Aplausos y exclamaciones).

De modo que no se hagan ilusiones y luego vengan como plañideras a presentarnos como violadores de los derechos humanos.

Eso mismo que hacen con Cuba lo están haciendo con Venezuela: crean provocaciones, dan lugar a incidentes, matan y culpan después al gobierno de Venezuela. Es un caso realmente interesantísimo, cómo es posible, a pesar de eso, y aun cuando aquel pueblo venezolano no tenga hoy los niveles de conocimientos que masivamente tiene nuestro pueblo; hay que ver lo que es el instinto del pueblo y cómo se mantiene firme, y cómo es muy difícil engañarlo.

En Cuba todo el mundo conoce de sobra la verdad, pero el imperio realiza estas campañas para desacreditar a Cuba en el exterior. A nosotros no nos quita el sueño. Qué importa lo que piensen hoy; importa lo que pensarán mañana. Esta Revolución dejará huellas indelebles en la historia del mundo (Aplausos), y no tiene absolutamente nada de qué abochornarse, porque su moral está tan alta como las estrellas, y su conducta ha sido intachable, independientemente de errores individuales de otro tipo que se cometan, que nada tienen que ver con los derechos humanos. Sería iluso pensar que no se cometan errores, económicos, políticos, administrativos, legales; pero en las cosas fundamentales que atañen a los principios más sagrados de la Revolución, relacionados con los seres humanos, nadie se equivoca, nadie se engaña, ni se permiten equivocaciones ni engaños de este tipo.

Lo que estamos haciendo hoy, lo digo en este Primero de Mayo, es realmente como una nueva gran revolución (Aplausos), apoyados en la experiencia de tantos años de lucha, más allá de lo que hemos hecho hasta hoy, por el bienestar de cada uno de nuestros compatriotas y sin exclusión social alguna, sigue esa línea extraordinariamente humana.

Sabemos lo que se ha hecho y ustedes lo están demostrando, pero sabemos cuántas cosas más pudieron hacerse y no las hacíamos porque no teníamos suficientes conocimientos, no teníamos suficiente experiencia. Cómo se hace una revolución y qué es una revolución no aparece en los libros; ni en los libros aparecía que este país pequeño hubiese tenido que enfrentarse durante 45 años con la más poderosa potencia que ha existido jamás en el mundo, y que no pudo derrotarnos con sus armas. Sabía el precio.

En Girón, donde subestimaron a nuestro pueblo, no estuvieron ni siquiera 70 horas, y en la Crisis de Octubre a punto estuvo el mundo de estallar, como consecuencia de los planes de agresión imperialistas y la firmeza de nuestro pueblo. Y hemos resistido todos estos años de bloqueo y de período especial. Este es un pueblo veterano y aguerrido, con una enorme fuerza joven preparada, culta y revolucionaria, que no podrá nadie jamás vencer (Aplausos y exclamaciones).

De modo que lo que estamos haciendo, lo sabemos bien, va a transformar una vez más este país, ya lo está transformando de forma impresionante.

Ya hablé de las antiguas metrópolis estas que se creen que nos pueden dar clases de carácter político y social. Si las metrópolis lo desean, nosotros podemos enseñarles algunas cosas; pero ninguna debe sentirse impaciente o capaz de enseñarnos.

Ya mandamos para el diablo la famosa ayuda humanitaria de la Comunidad Económica Europea, y les advertimos que no tenemos ningún apuro para que vuelvan a enviar sus limosnas.

Observen bien: Si les compramos 1 500 millones anualmente y les vendemos solo 500 millones, muchos de ellos en forma de materias primas, los que les damos una ayuda humanitaria somos nosotros, porque, en esos 1 500 millones que nos venden, deben ganar alrededor de 500 millones de dólares netos. Después se aparecen con muchos maletines a ofrecer una ayudita de la cual gastan más en los hoteles cinco estrellas donde se hospedan y en los aviones en que viajan, que lo que aportan. Así que a nosotros no nos va a venir con esas tonterías la Comunidad Europea.

Tampoco se crea nadie que va a venir a darnos consejitos sobre cómo debemos desarrollar nuestra democracia, porque este país tiene suficiente experiencia, ha luchado mucho y ha obtenido suficientes éxitos a costa de sacrificio y sangre, para que venga un país europeo a brindarnos leccioncitas de democracia; porque ningún país de Europa, y algunos menos que otros, disfruta, en medio de colosales desigualdades, la democracia verdadera, igualitaria y plenamente participativa que disfruta hoy Cuba, en todos los sentidos (Aplausos y exclamaciones), desde el día en que el pueblo se hizo poder y la riqueza se distribuyó con justicia. Y no solo se hizo poder el pueblo, sino que el pueblo es quien defiende ese poder, sin OTAN ni pactos militares con el diablo.

Sería cuestión de discutir cada una de las cosas que se hacen en este país con cada una de las cosas que se hacen en los países ricos del mundo, a ver si hay el nivel de igualdad, de humanidad, de atención para todos, sin excepción, algo que no ha existido nunca en ninguna otra parte.

Estamos muy conscientes de lo que somos, de lo que hemos hecho y de lo que tenemos. Pero parece que algunos tontos no se percatan todavía de eso y persisten en inmiscuirse en nuestros asuntos internos, enseñándonos cómo se establece la democracia. En todo caso nosotros podemos responder a tan generoso gesto enseñándoles cómo se construye la igualdad, cómo se erradican los privilegios y cómo se establece una democracia revolucionaria.

Cuento estas cosas así, de paso, porque no tuve mucho tiempo para escribir.

Recuerden que hablé de lo que estaba pasando con los jóvenes latinoamericanos enviados a Iraq y la necesidad de que los regresen a sus países, porque ahora el imperialismo busca carne de cañón y bien puede pasar que un día cualquiera hasta a los polacos, que andan de mercenarios allá, les dé por retirarse también. Tendrían que ser consecuentes con la historia de un país que fue muchas veces invadido, muchas veces ocupado, repartido, para que ahora sus jóvenes sean alquilados como mercenarios en una guerra de conquista.

No tengo duda de que no pasará mucho tiempo antes de que los que hoy hacen el ridículo y bochornoso papel de enviar tropas allí para apoyar esa repugnante guerra, comiencen a pensar en serio de otro modo.

Como he dicho todo esto, creo mi deber expresar cuál es nuestra posición con el pueblo de Estados Unidos.

Los pueblos del mundo, entre ellos el de Cuba, no odian al pueblo de Estados Unidos ni desean la muerte de jóvenes soldados norteamericanos, muchos de ellos negros, mestizos y latinoamericanos, a los que la pobreza y el desempleo llevó al oficio de las armas, y hoy son víctimas de una guerra innecesaria y estúpida; no apoyamos en Iraq a gobierno alguno ni a determinados sistemas políticos, que es prerrogativa exclusiva de los iraquíes; fuimos solidarios con los que murieron en los atentados en Nueva York o en Madrid, y condenamos tales métodos. La enorme y creciente simpatía mundial hacia el pueblo de Iraq fue generada por los brutales bombardeos sobre Bagdad y otras ciudades, que causaron terror y muerte entre civiles inocentes, sin tomar para nada en cuenta el trauma terrible que a millones de menores, adolescentes, mujeres gestantes, madres y ancianos, los acompañará toda la vida, sin justificación posible y a base de groseras mentiras. Esas simpatías se multiplican, porque miles de millones de personas tomaron conciencia de que se trataba de una guerra de conquista para apoderarse de los recursos y las materias primas que posee el país, porque no había justificación ni legalidad alguna, porque fueron violadas las normas internacionales, porque la autoridad y las prerrogativas de las Naciones Unidas fueron desacatadas.

El pueblo de Iraq lucha hoy por su independencia, su vida, la vida de sus hijos y sus legítimos derechos y recursos.

El gobierno de Estados Unidos enfrenta por ello una complicada situación, porque quiso seguir la línea de la violencia, la guerra y el terror. Tengo autoridad moral para sostener este punto de vista, porque mucho antes de desatarse la política guerrerista, el 11 de septiembre del 2001, día exacto del horrendo ataque a las Torres Gemelas, en un acto de inicio de curso de 4 500 jóvenes maestros primarios, dije textualmente:

"Es muy importante saber cuál va a ser la reacción del gobierno de Estados Unidos. Posiblemente vengan días peligrosos para el mundo, no estoy hablando de Cuba. Cuba es el país que más tranquilo está por diversas causas: por nuestra política, por nuestras formas de lucha, por nuestra doctrina, nuestra ética, y, además, compañeras y compañeros, por la ausencia total de temor."

[...]

"Los días próximos van a ser tensos dentro de Estados Unidos y fuera de Estados Unidos, empezarán a emitir opiniones no se sabe cuánta gente.

"Siempre que ocurre una tragedia de estas, por difíciles que puedan ser a veces de evitar, no veo otro camino, y si en alguna ocasión es permitido hacerle una sugerencia al adversario ―adversario que ha sido duro con nosotros durante muchos aρos―, si fuese correcto en alguna circunstancia sugerir algo al adversario, en aras del bienestar del pueblo norteamericano y basándome en los argumentos que expuse, les sugerirνamos a los que dirigen el poderoso imperio sean serenos, que actϊen con ecuanimidad, que no se dejen arrastrar por raptos de ira o de odio, ni se lancen a cazar gente lanzando bombas por todas partes.

"Reitero que ninguno de los problemas del mundo, ni el del terrorismo, se pueden resolver por la fuerza, y cada acción de fuerza, cada acción disparatada del uso de la fuerza, en cualquier parte, agravaría seriamente los problemas del mundo.

"El camino no es la fuerza ni la guerra. Lo digo aquí con toda la autoridad de haber hablado siempre con honradez, poseer convicciones sólidas y la experiencia de haber vivido los años de lucha que ha vivido Cuba. Solo la razón, la política inteligente de buscar la fuerza del consenso y la opinión pública internacional puede arrancar de raíz el problema. Creo que este hecho tan insólito debiera servir para crear la lucha internacional contra el terrorismo; pero la lucha internacional contra el terrorismo no se resuelve eliminando a un terrorista por aquí y otro por allá; matando aquí y allá, usando métodos similares y sacrificando vidas inocentes. Se resuelve poniendo fin, entre otras cosas, al terrorismo de Estado y otras formas repulsivas de matar, poniendo fin a los genocidios, siguiendo lealmente una política de paz y de respeto a normas morales y legales que son ineludibles. El mundo no tiene salvación si no sigue una línea de paz y de cooperación internacional."

A muchos la guerra de Iraq les hace rememorar la de Viet Nam. A mí me trae el recuerdo de la guerra de liberación argelina, cuando la potencia militar francesa se estrelló contra la resistencia de un pueblo de cultura, idioma y religión muy diferentes que, en lugares tan desérticos como muchas regiones de Iraq, se las arregló para derrotar a las tropas francesas y a toda su tecnología, bastante avanzada en aquel entonces. Antes habían sufrido la derrota de Dien Bien Phu, donde a punto estuvieron los antecesores de Bush de usar el arma nuclear. En ese tipo de guerra todo el arsenal de una superpotencia hegemónica sobra. Esta puede, con su inmenso poder, conquistar un país, pero no es posible administrarlo y gobernarlo si su población lucha resueltamente contra los ocupantes.

Nunca imaginé que un día el señor Bush escribiría con humildad una atenta carta al Presidente de Siria y pediría a las autoridades del gobierno de Irán, países hasta ahora considerados estados terroristas, que lo ayudaran a resolver el conflicto de Iraq. Mucho más sorprendente resulta que hace dos días, según noticias cablegráficas, la infantería de marina norteamericana fuese retirada de Fallujab, y en su lugar se destacaran allí militares iraquíes con un ex general del ejército de Saddam Hussein al frente. No critico ningún esfuerzo de paz o iniciativa que decida tomar la actual administración de Estados Unidos, pero dudo mucho que pueda haber otra solución que la retirada de las tropas norteamericanas de ese país, adonde nunca debió enviarlas, y devolverle al pueblo de Iraq su plena independencia (Aplausos). Eso tendría el apoyo de la comunidad internacional, que sin duda encontrará la forma para resolver la compleja situación allí creada.

Mientras tanto, los cubanos seguiremos observando los acontecimientos y continuaremos librando nuestra lucha más decidida frente a los que se dan hasta el lujo de preconizar tránsitos políticos basados en la desaparición física de algunos de nosotros. Lo peor es que los que hablan de acelerar tales tránsitos políticos son personajes cuyas ideas asesinas de siempre conocemos bien.

Ahora de nuevo se desgañitan amenazando con próximas medidas para afectar la economía y desestabilizar el país. Bien valdría que nos devolvieran a nuestros cinco Héroes Prisioneros del Imperio (Aplausos), que soportan con insuperable dignidad el más bochornoso y cruel caso de violación de los derechos humanos. Su suerte en las prisiones del gobierno federal, donde están totalmente aislados, no tiene mucho que envidiarle a la de los secuestrados en la Base Naval de Guantánamo. Aun a pesar de todo eso, no vacilamos en sugerirles a los gobernantes de Estados Unidos —ya intenté sugerirles algo la otra vez— que sean más serenos, más sensatos, más cuerdos y más inteligentes.

A los que persistan en destruir la Revolución, en nombre de la inmensa multitud que se reúne aquí este Primero de Mayo, les digo sencillamente como en Girón y otros momentos decisivos de nuestras luchas:

¡Viva el socialismo!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

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Literatura erótica. Y a veces un poco más que eso.

LA ORACIÓN INAUGURAL DEL CURSO DE ORATORIA DEL LICEO DE CHILE

Ficha sobre notas de prensa y reportajespublicados en su momento en medios escritos:

(Artículos y Notas de la polémica)

I

Página 2ª y otras. Se halla la palabra genio. Ábrase el Diccionario

de la Academia, y se verá que esta palabra no ha significado jamás

la facultad de crear. Para expresar esta idea, los autores clásicos

emplean constantemente la palabra ingenio. Capmany, cuya autoridad

en esta materia es conocida, ha dicho formalmente que el uso de

genio en el sentido de que se trata, es un galicismo.(8)

Página 3ª, Concepción no es la palabra propia para exprimir la idea

concebida por el entendimiento. Debió decirse concepto.

Id. y otras. Los buenos filólogos enseñan que lo como acusativo

masculino de la tercera persona no es correcto, aunque el uso de los

andaluces es diferente.

Página 6ª. Retrazar sólo significa volver a trazar, y no ofrecer o

presentar a la vista.

Página 7ª. Dédalo por laberinto es un purísimo galicismo.

Página 8ª. El señor Mora cita el verbo embellecer como uno de los

neologismos modernos. Consúltese el Diccionario de la Academia, y se

verá que es tan puro como hermosear.

Página 18. ¿Se servirá el señor Mora decirnos en qué consistía la

moderación de Ciro?

Página 19. El prurito de los adelantos. Prurito en español es una

palabra de censura, y no de alabanza. Adelantos no es castellano;

debió decirse adelantamientos.

Página 4ª ¿Qué quiere decirnos el señor Mora en aquello de que el

hombre ha adivinado las esencias materiales? ¿Ignora el director del

Liceo que el hombre sólo conoce los efectos de las cosas, y que los

principios son inaccesibles a su razón, y permanecen ocultos entre

los misterios de la creación?

Id. ¿Qué significa las cantidades metafísicas? ¿La cantidad no es

por sí misma un ente abstracto, y por consiguiente, metafísico? ¿Hay

cantidades que sean más metafísicas que otras?

Página 9ª La topografía de la peregrinación mental es una frase que

junta la impropiedad a la afectación. No se dice topografía, sino

itinerario, cuando se habla de viajes o peregrinaciones; y por otra

parte, no es hacer un gran beneficio a nuestra bella lengua querer

naturalizar en ella el estilo ridículo que la crítica juiciosa de

Moliére desterró largo tiempo ha de la suya.

Pero he aquí la prueba más decisiva de la ignorancia de un hombre

que se precia de literato, y profesa públicamente la elocuencia. En

la página 17, se dice: así disponían de Atenas y de la Grecia toda

Isócrates y Demóstenes; del mundo romano, Calidio y Cicerón. No

decimos nada de la comparación que se hace entre Isócrates y

Demóstenes, aunque los principiantes de retórica saben que Isócrates

no pudo jamás disponer de la Grecia, porque la debilidad de sus

órganos no le permitía subir a la tribuna; que se contentó con abrir

una escuela de elocuencia, y no fue más que un maestro de retórica,

celebrado a la verdad por la pureza de su estilo, y la suavidad y

abundancia de su elocución, pero destituido de aquella cualidad

característica de los oradores populares, de aquella fuerza de

pensamiento y expresiones tan poderosa y tan terrible en la boca de

Demóstenes. ¿Pero qué diremos del que, en un discurso público, en un

discurso inaugural de la clase de oratoria, pone en primer lugar, y

al lado de Cicerón como orador y personaje célebre, a un hombre tan

desconocido como Calidio? ¿Dónde están las arengas de ese orador que

tuvo bastante poder para disponer del mundo romano? ¿Qué cargos

importantes obtuvo en la república? ¿De qué precipicio la salvó?

¿Qué medidas le dictó? ¿Qué leyes conservan su nombre? ¿Qué

historiadores hablan de él? El único testimonio que se halla de él

en toda la antigüedad se encuentra en Cicerón. ¿Y qué idea nos da de

él Cicerón? Que era un abogado que se distinguía bastante por cierta

elegancia, y armonía de dicción; pero que carecía absolutamente de

elevación y vehemencia. He aquí, pues, el hombre que nuestro

profesor de elocuencia nos representa como uno de los dos grandes

motores y reguladores del imperio más poderoso del mundo,

igualándole nada menos que al padre de Roma y de la elocuencia

romana.

II

Sobre la palabra genio. Se ha citado no sólo la autoridad del

Diccionario de la Academia, que el señor Mora tiene demasiados

motivos de recusar, sino la de un escritor que en materia de

lenguaje vale por muchos. Se nos opone el ejemplo de Meléndez,

Quintana y otros. En un escritor que tanto declama contra la

afectación galicana, y que ha tomado sobre sus hombros el arduo

empeño de restaurar la pureza clásica de la lengua, es un triste

efugio acogerse al uso moderno.

El Popular no es palabra propia para exprimir una autoridad en

materia de gusto. Cítese un escritor clásico que diga concepción en

vez de concepto.

El acusativo masculino lo. Si los escritores clásicos han usado

indiferentemente a le y lo como acusativo masculino, y si el uso no

se ha fijado todavía, ¿qué razón ha tenido el señor Mora para

proscribir el le, y para llenar de vituperios a la Academia, porque

este cuerpo ha sido de diferente opinión? ¿Tiene el señor Mora

privilegio exclusivo para decidir, cuando el autor del Quijote

dudaba?

Retrazar. La partícula re antepuesta a un verbo castellano,

significa de ordinario, repetición, v. g. reanimar, reasumir,

rebautizar, reconstruir, reconquistar, reedificar, reponer. Retrazar

es de este número, y no significa lo que los franceses llaman

retracer sino entre los traductores de que habla el director del

Liceo. Cítenos un literato de buena nota que haya usado a retrazar

en este sentido, y le creeremos.

Dédalo por laberinto. El si volet usus al aire es el recurso

ordinario de los que no tienen otro recurso. Compruébese el tal uso,

si existe.

Embellecer. El señor Mora nos pide nada menos que un escritor del

siglo XVI en que se halle este verbo. Pero Meléndez y Quintana con

quienes el restaurador del castellano apadrinaba poco ha la

significación gálica de genio ¿de qué siglo son? ¿y no bastará a

Moratín? ¿Será Moratín otro autor de los muchos cuya autoridad en

materia de lenguaje se admite o se rechaza según el gusto de cada

cual? No lo extrañaríamos. Pero valga lo que valiere, copiaremos

aquí dos pasajes sacados del prólogo que precede a sus comedias en

la última edición de París. El poeta observador de la naturaleza

escoge en ella lo que únicamente conviene a su propósito, lo

distribuye, lo embellece (p. XXI); no es fácil embellecer sin

exageración el diálogo familiar (p. XXIII).

La moderación de Ciro. Los contemporáneos de Jenofonte recibieron la

Ciropedia de este autor como una novela política. Platón cree que

Jenofonte no acertó a bosquejar un príncipe perfecto en la persona

de Ciro [leg. 1. 3], lo que prueba que miraba la Ciropedia como una

obra de pura invención en cuanto al carácter del héroe; pues la

historia no pinta a los hombres como debieron ser sino como fueron.

Heródoto, Ctesias, Diodoro de Sicilia, Justino y Valerio Máximo

contradicen en muchas particularidades importantes la narración de

Jenofonte. El primero de estos historiadores, que es el más antiguo

de todos los profanos, dice que Ciro pereció en una guerra contra

los Escitas, cuya reina Tomiris le mandó cortar la cabeza, y ponerla

en un odre lleno de sangre diciendo: Sáciate de la sangre humana de

que siempre has estado sediento(9). Bien sabido es aquello de

Cicerón: Cirus ille a Xenofonte, non ad historae fidem scriptus sed

ad effigiem justi imperii. ¿Qué más? El mismo Jenofonte, cuando

escribe la historia, pinta las cosas de muy otra manera que en su

novela política. Ciro [en la Anabasis] hace la guerra a su abuelo

Astiajes y se apodera de la Media.

Todos los escritores modernos de alguna nota han confirmado el fallo

de Cicerón; y es preciso ser algo novicio en la literatura francesa

para ignorar lo que dijeron sobre este particular Freret, Millot,

Condillac(10) y La Harpe(11), o para citar a Rollin [escritor por

otra parte apreciable] como voto competente en cuestiones de crítica

histórica.

Esencias materiales. Hablando de los progresos de la filosofía no se

debió decir, ni aun por vía de hipérbole, que los modernos las han

adivinado. Cabalmente una de las cosas que caracterizan a la

filosofía moderna y la distinguen de la jerigonza escolástica, es el

haber trazado con precisión los límites de la razón humana, no

tomando jamás en boca las esencias materiales sino para decirnos que

el autor de la naturaleza las ha cubierto con un velo impenetrable.

Cantidades metafísicas. No es cierto que las del cálculo

infinitesimal sean más metafísicas que las de la geometría ni las

algebraicas más que las aritméticas. Los signos pueden ser más o

menos abstractos, la cantidad no.

La influencia política de Isócrates. Lo que el mismo Isócrates dice

en sus cartas es decisivo en la materia: yo he sido siempre incapaz

de defender los intereses del Estado en las juntas populares, y he

sentido el doble tormento de la ambición y de la imposibilidad de

ser útil. Y en otra parte: ¿De qué me han servido mis talentos? ¿He

obtenido acaso las magistraturas, las distinciones que veo conferir

todos los días a oradores viles que hacen traición a su Patria?(12)

Calidio. ¿Dónde halló V. señor Mora, que Cicerón atribuyese a

Calidio la elevación de conceptos de que V. habla en la traducción

con que se ha servido favorecernos? La expresión de Cicerón es:

reconditas exquisitasque sententias. Cicerón alaba en él la

blandura, trasparencia y soltura del estilo, el acertado uso de las

figuras y otras dotes secundarias de la elocución oratoria; pero

dice también que le faltaba aquel mérito que consiste en conmover e

incitar los ánimos; que no había en él ninguna fuerza, ninguna

vehemencia.(13)

La posteridad rebajó mucho aun este concepto. Ni Quintiliano en la

gran reseña que hace de la literatura griega y romana [lib. X, cap.

1] en que menciona bastante número de oradores eminentes,

contemporáneos de Cicerón [Asinio Polión, César, Mesala, Celio,

Calvo, Servio Sulpicio] ni el autor del Diálogo de los oradores

atribuido a Tácito, que añade a este catálogo el nombre de Bruto,

creyeron que Calidio era digno de figurar con ellos pues le han

pasado en silencio.

En cuanto a las palabras crasa majadería, ignorancia, orgullo,

envidia, pequeñez, mala fe y otras, sólo observaremos que el señor

Mora se engaña mucho si cree que en el público chileno han de pasar

las injurias por razones.

Hemos visto pocos días ha dos artículos en El Mercurio de Valparaíso

en que se ataca al Colegio de Santiago, y aunque el órgano por medio

del cual han visto la luz pública basta para privarlos de todo

crédito, desearíamos que los profesores de este establecimiento

respondiesen a ellos, no pudiendo hacerlo nosotros por no estar

suficientemente instruidos de los hechos.

III

«Ingenio significa una facultad menos elevada y poderosa». Meléndez

mismo, que ha dicho ingenio siempre que se lo ha permitido la medida

del verso, nos servirá para probar lo contrario:

«¡Oh pinceles! ¡Oh alteza peregrina

del grande Rafael! ¡Oh bienhadada

edad, en que hasta el cielo

en alas del Ingenio la divina

invención se vio alzada.»

Odas filos. IV

«¡Oh de ingenio divino

sumo poder! La mente creadora,

émula del gran Ser que le dio vida,

hasta las obras enmendar desea

de su alta, excelsa idea».

Odas filos. XVI.

En este último pasaje Meléndez pudo muy bien decir genio sin faltar

a las leyes del metro; sin embargo prefiere ingenio, aun cuando se

trata de ponderar el poder del entendimiento humano, la altura de

sus conceptos, la fecundidad de sus creaciones.

Pero no podemos decir el ingenio de Newton, el ingenio de Bonaparte.

Concedámoslo. ¿Se sigue de aquí que debemos decir el genio de

Bonaparte en otro sentido que en el de la índole de Bonaparte, que

es el que tiene sancionado tantos siglos ha el uso de la lengua? ¿No

es esto introducir en ella la confusión y la anfibología, a pretexto

de hacerla más filosófica? ¿Cuál innovación es más atrevida, cuál

hace más violencia a la lengua, la que para significar la mente

creadora en la estrategia, en la política, en las investigaciones

científicas, se vale de la palabra que significa la misma facultad

creadora en las artes, o la que se vale de una palabra que siempre,

y hoy mismo nos ha denotado una cosa totalmente diversa? ¿Qué se

gana con dar de mano a la voz ingenio porque suele tomarse a veces

en otro sentido, si se le sustituye una voz que ofrece el mismo o

más grave inconveniente?

Capmany, queriendo hacer una especie de transacción entre los

clásicos y los galicistas, se allana al uso de la palabra genio en

el sentido francés con tal que se le junte algún epíteto

especificativo como creador, inventivo, divino, etc., pero reprueba

el uso absoluto de genio en esta acepción, como impropio y obscuro.

Admítase esta transacción, si se quiere; pero obsérvese que en nada

favorece al pasaje que nos ha parecido censurable en el Discurso

inaugural.

El señor Mora contrapone como autoridad en materia de lengua, el

autor de la Palomita de Filis, al autor de La Mojigata. El primero,

dice, fue el fundador de la escuela a que pertenece el segundo. Si

hubiera dicho que criticó severamente el segundo, acusándole de

«alterar la sintaxis y propiedad de su lengua, de quitar a las

palabras su acepción legítima, o darles la que suelen tener en otros

idiomas, e inventar a su placer, sin necesidad ni acierto, voces

extravagantes, formando un lenguaje obscuro y bárbaro, compuesto de

arcaísmos, galicismos y neologismos ridículos», se hubiera acercado

más a la verdad. Véase el prólogo antes citado. No suscribimos a

todo el rigor de esta censura, por lo que toca a Meléndez; pero que

éste es uno de los autores, a que Moratín alude, aunque no le

nombran allí, puede probarse con evidencia. Entre sus poesías hay

una parodia en que se remeda el lenguaje y estilo de Meléndez y sus

imitadores:

Sí; tus abriles bonancibles años;

Que meció cuna en menear dormido

De bostezante sueñecito umbrátil,

Huyen, y huyendo, caro Andrés, no tornan, &.

(Tomo 3 de la edición de París, pág. 409).

Y en esta parodia encontramos gran número de vocablos y frases

favoritas, y lo que es más, versos enteros de Meléndez, v. gr.:

«Salud, lúgubres días, horrorosos

Aquilones, salud»,

que pueden leerse verbatim en la primera de las odas filosóficas.

Esencias Materiales. Autores de metáforas violentas y de hipérboles

extravagantes, amontonad a vuestro sabor los absurdos. El Sr. Mora

os abre ancho camino para justificarlos: Si os dicen que la

hipérbole es una verdad abultada, y no una falsificación de los

hechos, no importa. Apostrofad a Buffon y Virey, colocaros

modestamente a su lado, y decid que vuestros bárbaros críticos han

tenido la osadía de violar en vosotros los fueros del arte oratoria.

Dédalo. En sentido de laberinto es voz propia de la lengua francesa.

Si se ha usado así en otras, lo ignoramos, y quisiéramos verlo

probado. La retórica no tiene nada que hacer aquí. No creemos que el

Sr. Mora haya pensado esta vez en metáforas, y los que lo suponen,

rebajan su talento oratorio mucho más que nosotros. Ensánchense

cuanto se quiera las libertades del estilo figurado, ¿podrá decirse,

hablando de un palacio, este Vitrubio; hablando de una estatua, este

Fidias? ¿Se ha dicho jamás de una tragedia patética, éste es un

Eurípides, que una bella sinfonía es un Haydn, que un elocuente

sermón es un Bossuet? ¿Qué retórico recomendó jamás tan ridícula

figura? ¿Qué orador la empleó jamás? Los cuadros de Murillo, se

llaman, por abreviación, Murillos, y las obras o esculturas de

Canova, Canova; como se llama un Virgilio el libro que contiene sus

poesías; para salir de estos límites es necesario el pasaporte del

uso. Dédalo en la lengua francesa es un hecho solitario; y por eso

el trasladar esta práctica a la nuestra, es cometer un galicismo. Si

se generaliza, tanto mejor; es una voz que no tiene los

inconvenientes de genio y enriquecerá la lengua, sin confundir las

acepciones recibidas; pero entre tanto es galicismo.

Véase el artículo Crítica de El Mercurio de Valparaíso, Nº [78].

Esta es una de aquellas defensas que con las mejores intenciones del

mundo echan a perder la causa que defienden.

¿Según el uso presente de los castellanos, se dice le o lo en el

acusativo masculino? Este es un punto para cuya resolución basta

tener ojos y oídos; y una vez que el Sr. Mora, auscultando los

suyos, nos ha dicho expresamente, en la Nota B de su Gramática, que

su opinión tiene en contra el uso general, nos parece que no hay

nada que añadir en la materia. Se citan las academias y los autores,

como testigos e intérpretes, no como legisladores del uso, que está

en posesión de dar las leyes siempre al lenguaje, y no las recibe de

nadie. El uso es un déspota caprichoso, que no se paga de

argumentos. Con esto bastaba; es una cuestión de hecho. La razón

promulga las reglas, y el uso introduce las excepciones; y las

excepciones se observan a pesar de las reglas.

Pero no queremos contender con el Sr. Mora cum suo jure;

descenderemos gustosos a la arena a que nos convida: examinaremos

sus razones. Para que se vea mejor la fuerza de esta razón,

pondremos aquí un pasaje de Cervantes: «La menesterosa Doncella

pugnó por besarle las manos, mas Don Quijote que en todo era

comedido y cortés caballero, jamás lo consintió; antes la hizo

levantar, y mandó a Sancho que le armase luego al punto». El Sr.

Mora aprueba el primer le porque es dativo o régimen indirecto, pero

no está bien con el segundo, y cree que sería mejor decir lo armase,

para que el acusativo tenga diferente terminación que el dativo.

Fúndase para ello; lo primero, en la claridad que resulta a la

lengua de la distinción de dos relaciones diversas; y lo segundo, en

la analogía; pues diferenciándose en el género le y la, les y los,

les y las, y apropiando el uso la primera forma al régimen indirecto

y la segunda al directo, parezca conforme a la razón que se haga la

misma diferencia en le y lo.

En realidad, hemos ya demostrado la debilidad de estos argumentos.

Hemos dicho que en la mayor parte de los pronombres castellanos el

régimen directo y el indirecto tienen una misma terminación; que me,

te, se, nos, y os son a un mismo tiempo acusativos y dativos. La

analogía, pues, o la razón que se funda en la paridad de

circunstancias, lejos de oponerse a que demos al le el doble empleo

de acusativo y de dativo, está a favor de esta práctica. ¿Pero no es

más conveniente, no es más claro, que señalemos cada diferente

empleo con una terminación diferente? Respondemos que sí, siempre

que por huir de una ambigüedad, no tropecemos en otra. Lo es

acusativo neutro, y en nuestra lengua la diferencia del género es de

más importancia que la del régimen. El género es esencial para que

se distinga entre muchas cuál es la idea reproducida por el

pronombre; el régimen por lo regular no lo es. Así en el ejemplo

citado el lo neutro presenta desde luego al espíritu el concepto de

una acción anteriormente indicada, al paso que el le reproduce el

concepto de un objeto de género masculino. Dígase lo en ambos casos,

y la claridad y distinción con que se verifica esta reproducción de

ideas, desaparecerá.

El ejemplo de que se sirve el Sr. Mora es el más a propósito de que

puede echarse mano, para que se perciba cuánto menos importante es

para la perspicuidad del lenguaje la diferencia de régimen que la de

género. «Cuando hablando de Pedro se dice le maté no se sabe si

Pedro es el muerto, o algún ser viviente que le pertenecía, puesto

que si el muerto es un caballo se debe decir le maté un caballo».

¿Pero no ve el Sr. Mora que en este segundo caso no se puede decir

absolutamente le maté, y que en añadiendo un caballo, cesa ya todo

motivo de duda?

Es tan fácil de confundir en la escritura el le, con el lo, y

comparativamente tan raro el uso del lo, como acusativo masculino en

los autores clásicos castellanos, que nos parece francamente

probable la conjetura de la Academia de que en la mayor parte de los

casos este lo es un yerro de impresor. Además; ¿quién duda que

nuestros clásicos, y Cervantes entre ellos, pecaron a veces

gravemente contra la corrección gramatical? ¿No se encuentra les en

el Quijote como acusativo masculino? ¿Y no ha sido éste un solecismo

en todas las épocas de la lengua?

Obsérvese que los que proscriben el lo, suponen que la lengua

castellana se ha fijado tiempo ha en el le; y que el Sr. Mora

proscribe esta última terminación, sin embargo debe reconocer que el

uso general está por ella.

Concepciones. Hemos pedido un autor clásico que diga concepciones en

vez de concepto, y el Sr. Mora nos cita a Feijoo. A esta cita

oponemos otra. El Abate Andrés, después de enumerar las buenas

cualidades del estilo del P. Feijoo, dice así: «Pero la continua

lectura de libros franceses, lo nuevo de las materias, y su poco o

ningún estudio de la lengua nativa y de sus autores clásicos, dan a

su elocución una forma algo nueva, y un cierto aire de peregrina».

Origen y progresos de la liter., tomo V, pág. 229, de la trad. de D.

Carlos Andrés.

No es necesario hablar el castellano con la pureza de un Moratín o

de un Capmany, para ser un escritor agradable y aun elocuente. En

los escritos de Quintana hallamos elevación, amenidad, ideas nuevas,

expresiones a veces vigorosas; y sin embargo ¿quién negará que su

verso y su prosa están salpicados de galicismos? En este caso se

hallan otros; y aunque Feijoo no es de los más licenciosos, dudamos

que se le haya citado hasta ahora como modelo de un lenguaje

castizo.

Hemos sostenido y sostenemos que la metafísica aplicada a la

cantidad no puede significar sino abstracto: que toda cantidad,

objeto de ciencia matemática, es necesariamente abstracta; que la

idea que 2 ofrece al espíritu es la de una cantidad abstracta; que X

hace lo mismo; y que la diferencia entre estos dos signos consiste

en que el primero es menos general que el segundo, el cual, según

los diferentes casos, puede significar 2, 3, 4, 5 y cualquier otro

número imaginable.

«La cantidad 2 (dice el Sr. Mora) es positiva y la cantidad X no lo

es». Según eso X es una cantidad negativa. Si el Sr. Mora no respeta

más la propiedad del idioma castellano, que la del lenguaje

matemático, medrados están sus alumnos de oratoria. «Lo opuesto a lo

positivo es en este caso lo metafísico». Lo opuesto a lo positivo es

lo negativo, y lo opuesto a lo metafísico es lo físico; y así como

no puede decirse que A sea más físico que B, tampoco puede decirse

que B sea más metafísico que A. «Pero esa voz tiene también la

significación de oscuridad, y por cierto que una fórmula algébrica

no es la idea más clara posible». Las fórmulas no son ideas; son

signos de ideas; frases de una lengua de convención, y cabalmente de

la más clara, exacta y precisa de todas las lenguas, y de la sola

lengua en que no se conocen sofismas ni embrollos.

IV

CIRO

Lo que se cuenta de la moderación de Ciro no tiene otro origen que

la Ciropedia de Jenofonte, como es fácil verlo en Rollin, y en todos

los historiadores que tratan de Ciro y de la Persia. La cuestión

rueda, pues, sobre si merece o no crédito la Ciropedia. Hemos

sostenido que no, con razones y autoridades, que el crítico de

Valparaíso califica, no sabemos por qué, de citaciones vagas,

haciéndoles mucho favor. Ya que gusta de citaciones a la letra,

procuraremos contentarle, copiando una que vale por muchas, sacada

del artículo Xenophon, de la Biografía Universal, tomo 51, página

389.

«La Ciropedia, según muchos autores antiguos, es una novela

política. Cicerón lo dice formalmente… Aún es más terminante

Ausonio… Dionisio de Halicarnaso fue del mismo dictamen. Diodoro

de Sicilia y Trogo Pompeyo formaron sin duda igual concepto, pues no

han seguido a Jenofonte en la relación que hace de la muerte de

Ciro. Entre los modernos, Erasmo, Vosio, Luis Vives, Escalígero,

Calvisio, Simson, Fraguier, Desvignoles, Freret, Larcher,

Sainte-Croix, Weiske, etc., están conformes en mirar la Ciropedia

como un tratado de política, cuyo autor no tuvo otro objeto que

exponer los medios de formar ciudadanos justos y valerosos, y

presentar en acción un capitán no menos cuerdo y moderado, que hábil

en el arte de la guerra. Hállanse mezcladas con la doctrina del

autor algunas verdades históricas, pero más o menos desfiguradas: la

mayor parte de los personajes, y todos quizá, excepto Ciro y sus

padres, son de pura invención; los hechos que se les atribuyen,

ficticios, o presentados según las miras del autor; las costumbres

que da a los Persas son las de los griegos, y sobre todo las de los

espartanos. En fin, como obra histórica la Ciropedia es de una

autoridad debilísima por la dificultad de discernir qué es lo que

hay de verdadero en los hechos».

Pero si es así, dirán algunos, ¿cómo es posible que un hombre tan

instruido y tan sensato como Rollin crea a pie-juntillas en la

moderación de Ciro, sin más fiador que una autoridad tan sospechosa?

No es difícil explicarlo. Rollin fue un moralista juicioso, y muy

estricto juez de las producciones literarias; sus obras respiran por

todas partes el amor a la virtud, y el gusto de la literatura

clásica; no raya tan alto en la crítica de la historia, y lo que ha

escrito en este género presenta algunas muestras de credulidad

verdaderamente senil. Una alma como la de Rollin, enamorada de la

virtud, podía resistir difícilmente a la tentación de presentar a

los jóvenes, para quienes escribe; un modelo tan atractivo y tan

acabado, como el héroe de Jenofonte. En fin, la aparente conformidad

de algunos de los hechos referidos por éste con lo poco que la

Escritura dice de Ciro, dio a la Ciropedia un crédito histórico, que

jamás tuvo en la antigüedad, y fue otro motivo de irresistible

fuerza para un escritor como Rollin. Freret demostró que esta

conformidad era una suposición fundada, y que la escritura favorece

más bien a Heródoto. Pero sucedió lo que ha sucedido otras veces. La

afición a lo extraordinario y maravilloso pudo más en algunos

compiladores modernos de historia antigua, que el voto de la

antigüedad, que el juicio de Erasmo, Vosio, Escalígero y Luis Vives,

y las demostraciones de Larcher y Freret.

Hemos tenido alguna razón para insistir en el voto de este último

escritor. Freret, como crítico y anticuario, es una autoridad de

mucho más peso que la de Rollin, Segur y Ramsay. Sobre todo en la

cuestión presente, que trató de propósito en una disertación

presentada a la Academia de las Inscripciones, confrontando todos

los testimonios de la antigüedad; lo que regularmente no suelen

hacer los escritores de historias generales, a quienes lo vasto del

asunto no permite prestar tanta atención a una parte.

Pero dejándonos de autoridades, consultemos a la sana razón. La vida

de Ciro fue una serie continua de guerras y de victorias; sujetó

multitud de naciones; fundó uno de los mayores imperios que ha visto

el mundo. ¿Presenta la historia otro ejemplo de un conquistador, que

haya invadido y sojuzgado tantos pueblos y haya sido al mismo tiempo

un hombre moderado y justo? ¿No ha sido la ambición el móvil de

todos los conquistadores? ¿Y es compatible con ella la moderación

ejemplar que se atribuye a Ciro?

Para nosotros esta sola razón vale más que todas las autoridades. Si

el crítico de El Mercurio es bastante imparcial para pronunciar un

juicio desapasionado, confesará que el héroe de Jenofonte, que,

según parece, por pura filantropía, no tiene tanto aire de verdad ni

una fisonomía tan parecida a la del hombre real, como aquel Ciro

despiadado, soberbio y sanguinario que nos pinta Heródoto.

Otra razón de gran peso para nosotros es la forma semi-dramática de

la Ciropedia, que ciertamente no es la de la historia griega, ni se

asemeja mucho a la que adoptó el mismo Jenofonte en otras obras,

indudablemente históricas. Algo más pudiéramos añadir; pero tenemos

que fatigar la paciencia del público. Por una parte la decisión del

crítico de Valparaíso nos basta. De ella resulta que la moderación

de Ciro no es una de aquellas cosas indisputables y proverbiales que

puedan ponerse al lado de la continencia de Escipión, la justicia de

Arístides, etc.

Dédalo se dice en francés le dédale des lois, le dédale des

procédures, porque dédale en esta lengua no sólo es nombre de

persona, sino un sustantivo común que significa laberinto, como se

puede ver en el Diccionario de la Academia francesa, y en el de

Boiste. En el Diccionario de sinónimos de Girard.

La lógica de los comentarios es de lo más curioso que hemos visto

aun en las obras del Sr. Mora, en que la razón nos ha parecido

siempre la parte flaca.

¿Un autor clásico emplea la voz genio? Luego la emplea en el mismo

sentido que el Sr. Mora. ¿Hay hipérboles en Buffon? Basta con esto

para que el Director del Liceo se coloque modestamente a su lado, y

trate a los que critican las suyas, de bárbaros, que cometen un

desafuero contra los privilegios del arte oratoria. ¿Cicerón alaba

en Calidio la suavidad y armonía de la dicción, los conceptos

sutiles y finos? Aunque el mismo Cicerón nos diga a renglón seguido

que careció de nervio, que no supo mover, que le faltó lo principal,

hemos de tener a Calidio por un orador de primer orden que dispuso

del mundo romano. ¿Fue pretor? Luego hombre grande. De manera que

por esa sola cuenta hubo en Roma como 1200 grandes lumbreras poco

más o menos, en sólo el siglo de Cicerón. Pero vamos por partes.

Genio. En el pasaje citado por el señor Mora no se trata de facultad

mental, ni cosa que se le parezca, sino del estilo de Séneca. Si el

Sr. Mora lo duda, consulte, recuerde quién fue el que dio al estilo

de Séneca el apodo de arena sin cal, y por qué. Lo que Bartolomé de

Argensola llama genio es, ello por ello (casi hasta con las mismas

letras), lo que Suetonio llama genus scribendi, y sobre lo que este

historiador dice expresamente que recayó el apodo. Con que es claro

que el rector de Villahermosa habla aquí del carácter de la dicción

de Séneca, de aquel amaneramiento de cláusulas cortas y brillantes,

pero inconexas, que se ha censurado tantas veces en este autor.

Genio, pues, tiene aquí su antigua y nativa acepción de carácter o

índole, aplicada metafóricamente al estilo, que es de lo que viene

hablando el poeta.

Los progresos del entendimiento humano siguieron voces nuevas para

expresar ideas nuevas. Una de dos: ¿O los castellanos no habían

pensado en la facultad inventiva hasta ahora, o no se les había

ocurrido ponerle nombre? En probándose una de estas dos

proposiciones, podrán venir al caso los progresos del entendimiento

humano, ajada divisa de todos los innovadores, con razón o sin ella.

Escuela de Moratín. Hasta aquí habíamos entendido por escuela, en la

literatura, como en las artes, la adopción de unos mismos

principios, y la semejanza de formas en la composición. Según el

señor Mora pertenecer a una escuela no es más que encontrarla en el

mundo. Sucede que un escritor abomina del gusto reinante y echa por

un rumbo nuevo. Abomina enhorabuena, dirá el Sr. Mora con su

acostumbrado desembarazo: que fulano censura la tal escuela, no

tiene duda: que salió de ella y en ella se crió, tampoco la tiene.

De aquí sacamos varias consecuencias curiosas. Si Moratín perteneció

a la escuela de Meléndez, Meléndez perteneció a la de los Iriartes,

los Iriartes a la de Góngora, Góngora a la de Boscán y Garcilaso; y

de eslabón en eslabón, venimos a parar en el descubrimiento

originalísimo de que no ha habido de Adán acá, ni puede haber, más

que una sola escuela de poesía en el mundo.

A las preguntas del Sr. Mora respondemos, que no vemos ningún

absurdo en que Moratín haga escuela aparte, y que, no obstante la

superioridad de talento, quizá tiene Moratín más analogía con el

autor de las Fábulas literarias que con el de la Palomita de Filis.

Le y lo. Otra vez las razones, como si no estuviesen ya refutadas; y

las autoridades del siglo XVI, contra las cuales ha prescrito el uso

general, reconocido por el mismo Sr. Mora. Si el Director del Liceo

quiere reformar la lengua a su modo, a despecho de la razón y del

uso, es otra cosa. No le disputaremos que puede hacerlo.

Nos hemos desentendido de la ortografía del Sr. Bello, por varios

motivos. El principal es porque no viene al caso. La ortografía se

ha reformado mil veces: los franceses simplificaron la suya: los

italianos lo mismo: todos los pueblos que hablan castellano han

admitido sin repugnancia las alteraciones recomendadas por la Real

Academia Española. Pero en la lengua hablada no es así. La razón en

ella es el uso: ir contra el uso es ir contra la razón. Madama de

Sévigné quiso que se dijese: s\’il est heureux, elle ne la sera pas;

y todo el mundo siguió diciendo elle le sera, a pesar de las razones

buenas o malas de Madama de Sévigné. Todo lo que puede la gramática

es fijar y uniformar el lenguaje, sujetando al uso con las cadenas

que él mismo ha querido ponerse.

Esencias materiales: No es cosa fácil señalar el punto preciso en

que cesa el buen uso de las figuras, y principia el abuso. ¿Cómo

podrá determinarse si la parte de verdad que contiene una hipérbole

es más o menos de lo que debe ser para que no peque por

extravagante? De esto no puede juzgarse, sino por medio de

percepciones delicadas, que se evaporan, cuando se trata de

analizarlas.

Por fortuna, para probar que la hipérbole del Sr. Director es

absurda, no se necesita de ningún instrumento de nueva invención. La

hipérbole es una verdad abultada. Alguna parte de verdad es

necesario que haya en ella. Si no hay un átomo solo, no es una

verdad abultada, sino una falsificación completa.

Del grande ingenio que fue capaz de determinar las leyes impuestas

por el creador al movimiento de los orbes celestes, pudo decirse con

alguna verdad, que adivinó el secreto de la creación; pues aunque

estas leyes no son todo el secreto, son una parte de él. Figurémonos

que Newton, en vez de explorar los misterios de la naturaleza, los

hubiese tenido por inescrutables, y se hubiese impuesto la ley de no

pensar jamás en ellos. ¿Podría decirse, ni aun por vía de hipérbole,

que este filósofo había adivinado el secreto de la creación?

Este es nuestro caso. La filosofía moderna demostró que las esencias

materiales no están al alcance de la razón humana, y las desterró de

la escuela. Y el señor Mora, le atribuye que las ha adivinado.

Positivas y metafísicas, según el Sr. Mora, significa lo mismo que

claras y oscuras. No disputaremos la propiedad de los términos. Pero

apelamos a los lectores imparciales que han leído la oración

inaugural. ¿Hay alguno a quien se le haya ocurrido que el Sr. Mora,

cuando dijo (empleando una de sus hipérboles) que se habían conocido

y demostrado hasta en sus más sublimes combinaciones todas las

cantidades positivas y metafísicas, quiso decir claras y oscuras?

Concepciones. No queremos abundar en nuestro sentido: admitimos la

autoridad del P. Feijoo.

Calidio. Aunque se ha dicho tan claro que la pretura era una

magistratura que se daba a muchos, el Director del Liceo lo entiende

a su modo, y cree o que estos muchos eran sucesivamente, o que si se

elegían varios a un tiempo, no eran todos para la ciudad de Roma. El

Pretor no era menos en Roma que el canciller en Inglaterra. ¿El

Pretor? ¿Conque no había más que uno en la capital del mundo? ¿Está

el Sr. Mora por desayunarse a la hora de éstas de que, para la sola

ciudad de Roma, se elegían en tiempo de Cicerón diez o doce de estos

cancilleres cada año?

Esta es una de las peregrinas especies de la lección histórica que

ha tenido la bondad de darnos, y en que no sabemos qué admirar más,

si la dialéctica, los conocimientos históricos, o la buena fe. El

Pretor juzgaba, y el canciller juzga. Luego éste y aquél son una

misma cosa. El uno es presidente nato del senado británico, y el

otro presidía por alguna rara contingencia al senado romano. Luego

éste no es menos que aquél. Si el canciller es miembro de un

ejecutivo de seis o siete personas que tiene en sus manos la balanza

del universo, el Pretor era una fracción infinitesimal del ejecutivo

romano. La paridad es exacta. Si el uno tiene una vasta influencia

en lo eclesiástico, nombra todos los jueces de paz del reino, es

tutor de todos los menores, y superintendente de todas las

fundaciones pías, el otro daba la señal para las carreras del circo.

Conque allá se van.

Nihil quod magis ipsius arbitrio fingeretur ut nullius aeque

oratoris in potestate fuerit. Confesamos nuestra flaqueza. No

entendemos este texto. El que tradujo reconditas por elevadas podrá

darnos alguna luz.

Pero volvamos a Calidio. Este orador aparece en la historia dos

veces, dos veces solas, en dos importantes debates del senado

romano. En el primero fue uno de 417 senadores que se declararon por

Cicerón contra Clodio; mérito tan relevante, que Cicerón, en el

discurso de acción de gracias que pronunció en el Senado a su vuelta

del destierro, y en que se explaya tanto sobre los buenos oficios de

sus parciales, destina renglón y medio a Calidio: Marcus Calidius,

statim designatus, sententia sua, quam esset cara sibi mea salus

declaravit. En el segundo, opinó por la paz, y aun defendiendo tan

buena causa, no pudo arrastrar un voto. Estos son los hechos; si hay

otros desearíamos saberlos. Explíquese el silencio de los

historiadores; explíquese el fatal quendam de uno tan instruido y

tan diligente como Dión, que refiere por menor los sucesos de

aquella época. El Sr. Mora, haciendo que responde a este quendam,

alega por la centésima vez su pasaje de Cicerón. ¿Pero se

contradicen estos dos escritores? El uno niega a Calidio la sola

cualidad que pudo dar a un orador influjo político: el otro,

escribiendo las revoluciones de Roma, columbra apenas la existencia

de Calidio en la historia. ¿Qué oposición hay en esto? En el uno

vemos la causa, y en el otro el efecto.

¿Pero y la lucha victoriosa de Calidio contra la facción de Clodio?

Es el renglón y medio susodicho, empollado por el Director del

Liceo. Los que no sepan qué cosa es genio creador, abran cualquier

historia romana, y lean la narrativa de la contienda del senado con

la facción de Clodio; aquel drama célebre, cuyos pormenores son tan

sabidos, y de que el señor Mora hace protagonista a Calidio. Busquen

a Calidio en él. No pedimos acciones, debates, arengas. Con el

nombre solo nos contentamos. Y luego, pronuncien.

Isócrates. Los atenienses debieron a su influjo algunos años de paz.

¿Pero a qué especie de influjo? ¿Fue por ventura al de la

elocuencia, que obra sobre una nación entera, como dócil instrumento

de la acción que quiere imprimirle el orador? El señor Mora nos ha

presentado a Isócrates disponiendo de Atenas y de la Grecia toda

desde la tribuna. Nosotros hemos dicho que Isócrates no subió a

ella. Oponernos que los atenienses (rebaja considerable; se trataba

de toda la Grecia; pero pase) le debieron algunos años de paz, sin

decirnos cómo, no es tocar el punto que se cuestiona. Esto es, sin

embargo, lo que el Director del Liceo llama su principal argumento;

y no deja de tener razón.

Hemos procurado responder a todo, y ser claros; falta sólo contestar

a las chufletas y a las injurias; pero ésta es una especie de

certamen en que le cedemos la palma sin dificultad, así como se la

cedemos en otras cosas, que redundan más que éstas en honor suyo. El

señor Mora es un buen abogado, según nos han dicho: un buen poeta,

un escritor agradable, y aun elocuente, cuando no se mete en

honduras; un excelente juez de las producciones literarias, un

hombre de instrucción y talento. ¿Qué más quiere? ¿No basta esto

para contentar su ambición literaria? ¿A qué erigirse en modelo de

pureza, y meter la luz en la literatura clásica, adquisiciones

secundarias que no hacen ninguna falta a su reputación? Hombre que

en materia de antigüedades históricas se aferra en el sensato Rollin

y en el Diccionario de Bouillet, no es gran cosa.

V

En El Mercurio de Valparaíso n. 103 hay una crítica severa y a

nuestro parecer injusta del lenguaje del literato español Marchena.

No hemos leído un solo renglón de este autor, pero sabemos que tiene

el concepto, no sólo de escrupuloso en materia de galicismos, sino

de purista extremado, que, como Capmany, por imitar el lenguaje y

estilo de los autores clásicos, cae algunas veces en afectación y

mal gusto.

Sea de esto lo que fuere, los galicismos de Marchena alegados en El

Mercurio no prueban gran cosa.

A decir la verdad no vemos en ellos construcción ni palabra, que no

sea perfectamente castiza.

Eso más es animada la acción histórica (dice Marchena), que más

parecidas son las facciones y la fisonomía de los personajes

retratados a lo que ellos realmente fueron. El crítico de El

Mercurio pretende que éste es un galicismo por excelencia, una

versión servil de: plus elle est animée, plus les traits et la

physionomie de ceux donc on en fuit le portrait, ressemblent aux

personnages qui existerent reellement; sin reparar, lo primero, que

de este modo se invierte el sentido, porque Marchena no dice que

cuanto más animada es la acción, tanto es mayor la semejanza de los

personajes históricos a los reales, sino al contrario, que, cuanto

mayor es esta semejanza, más animada es la acción, y tanto más nos

entretiene y embelesa la narración histórica, o vertiendo el pasaje

en francés: la quelle est d\’autant plus animée, que les traits et la

physionomie, &.; y lo segundo, que las dos construcciones francesa y

castellana no son análogas, pues en francés faltan los elementos

equivalentes a eso y a que, palabras esenciales que ligan el un

inciso o miembro con el otro, como han acostumbrado hacerlo en

castellano, cuando se significa proporción o igualdad.

Lo que hay de peculiar con plus elle revive sa personne, plus elle

nous interesse, es la falta de conectivos. Si tradujéramos: más no

se cuida del adorno, más nos interesa, cometeríamos un galicismo

imperdonable. Para evitarlo empleamos los conectivos, cuanto menos

se cuida del adorno, más nos interesa, &c. o de otro modo, que es de

Marchena, eso más nos interesa, que menos se cuida del adorno.

La alocución de Marchena en este sentido (que es indispensablemente

el del autor) nos parece correcta y clásica. «Eso más es animada la

pintura, que más se asemejan los objetos representados a sus

originales». No percibimos en este modo de hablar nada que huela a

galicismo: la expresión plus la peinture est animée, plus &c. fuera

de invertir el sentido, presenta una construcción diversa. ¿Dónde

están en francés los elementos equivalentes de eso y de que? ¿Son

acaso redundantes estas dos palabras? ¿No son ellas precisamente las

que ligan el un miembro con el otro?

¿Y no es este modo de ligar los miembros o incisos, cuando se

significa proporción o medida, perfectamente castellano?

VI

Hemos visto en El Mercurio de Valparaíso nos. 98, 99 y 104 dos

interesantes artículos sobre la controversia entre el señor Mora y

nosotros. Nuestras ocupaciones y el justo temor de cansar la

paciencia del publico nos obligan a ceñirnos a breves observaciones

sobre los puntos que nos han parecido de más importancia.

Los artículos de El Popular relativos a estas discusiones literarias

no han sido redactados por don Andrés Bello, como se supone

gratuitamente en El Mercurio. Sin embargo, como las opiniones de

este individuo y las nuestras han sido unas mismas en todos los

puntos de la controversia literaria, la equivocación es de poco

momento. Supondremos, pues, que el crítico de Valparaíso habla con

nosotros.

Ciro. He aquí un resumen de nuestros argumentos. El único fiador de

la moderación de Ciro es Jenofonte en una obra que el mismo

Jenofonte parece haber querido que se mirase como una utopía o

novela política, pues la contradice abiertamente cuando escribe como

historiador; en una obra que está escrita en forma de novela y no de

historia; en una obra, de que los mismos que la siguen, descartan

los pormenores como apócrifos; en una obra finalmente, que Platón,

Cicerón y Justino miraron como una novela, y que muchos críticos

modernos de primer orden han caracterizado como tal. El voto de

Freret nos ha parecido de gran peso, porque trató este asunto de

propósito, en una disertación presentada a la Academia de las

Inscripciones, compulsando todos los testimonios de la antigüedad;

lo que regularmente no hacen los compiladores, de historias

generales, a quienes lo vasto del asunto no permite prestar tanta

atención a una parte. Freret manifiesta que la principal razón de

los que han preferido la Ciropedia es su aparente conformidad con la

Escritura; demuestra que esta suposición es falsa; y prueba, al

contrario, que lo poco que la Escritura dice de Ciro es más bien

favorable a Heródoto. Sea de esto lo que fuere, nos contentamos con

la decisión de El Mercurio. De ella resulta que la moderación de

Ciro no es una de aquellas cosas indisputables y proverbiales que se

pueden poner al lado de la continencia de Escipión, la justicia de

Arístides, &.

Dédalo. Procuraremos expresar nuestra opinión con toda la claridad

posible. Creemos que esta palabra no se ha usado jamás en castellano

en sentido de laberinto, y en esto nos fundamos para pensar que no

pudo emplearse metafóricamente, en el sentido de laberinto ideal

pues el uso figurado de una palabra supone el propio.

Se dice le Dédale des lois, le dédale des procédures, porque dédale

en francés no sólo es nombre propio de persona, sino un sustantivo

común que significa laberinto, como es fácil verlo en el Diccionario

de la Academia Francesa y en el de Boiste.

En el Diccionario de sinónimos de Girard, aumentado por Beauzée y

otros literatos, sólo se distingue a Dédale de Labyrinthe en que el

primero es más propio del estilo noble y poético, y se toma casi

siempre metafóricamente para significar una cosa intrincada y

confusa. El Diccionario de Núñez Taboada está enteramente acorde con

éstos: Dédale, s. m Es lo mismo que laberinto en el sentido propio y

en el metafórico.

No es así en castellano. Ni en el Diccionario de la Academia, ni en

el mismo Núñez Taboada, que no ha sido muy escrupuloso en admitir

voces nuevas, se encuentra esta palabra. Dédalo en nuestra lengua ha

sido solamente un nombre propio de persona, y en esto nos hemos

fundado para pensar que no pudo un neologismo emplearse

metafóricamente en el sentido de cosa intrincada y confusa, pues el

uso figurado de una palabra supone el propio.

La cuestión se ha presentado recientemente bajo otro aspecto.

Dédalo, se dice, es un nombre propio de persona, pero que

figuradamente puede significar un laberinto, porque Dédalo construyó

un laberinto. Preséntese, pues, una figura análoga en un buen

orador. Nosotros no tenemos reparo en confesar que no hemos visto

ninguna.

Permítasenos hacer sensible el punto de la dificultad por medio de

algunos ejemplos. Praxíteles hizo, como todos saben, bellísimas

estatuas. Supongamos que uno, al ver una estatua de Canova o de otro

escultor exclamase: ¡Oh qué bello Praxíteles! ¿Sería tolerable la

figura? Se dice de una casa desordenada en que todos mandan y nadie

obedece: esta casa es una babilonia. ¿Pudiera decirse, esta casa es

un Nemrod, porque Nemrod, según se cree, fue el fundador de

Babilonia? Sería fácil multiplicar los ejemplos.

Si se cita el ejemplo de Dédalo en otras lenguas, decimos que no

sabemos cómo empezó la segunda acepción de esta palabra en ellas.

Pudo empezar por una mala figura retórica, y pudo empezar de otro

modo. ¿Quién puede poner coto a las irregularidades y caprichos del

uso?

Los que creen que el autor de la Oración inaugural quiso emplear una

figura de esta clase, le hacen quizá menos justicia que nosotros,

que sólo le hemos atribuido un neologismo, y no una metáfora

extravagante. Si este neologismo es de los que pueden permitirse de

cuando en cuando, otros lo decidirán. No hemos visto jamás con

horror la introducción de voces nuevas, que no confunden las

acepciones recibidas. Dédalo no tiene este inconveniente. Si se

naturaliza en castellano, habremos adquirido una voz nueva;

adquisición de puro lujo, supuesto que tenemos ya a laberinto, que

no es ni menos propia, ni menos expresiva, ni menos harmoniosa; pero

el lujo de las palabras es el más inocente de todos.

Por lo que toca a genio, pensamos (y pensaremos, mientras no se

pruebe lo contrario) que nada se gana, en dar una nueva acepción a

esta voz, confundiendo en ella lo que los franceses distinguen con

las dos palabras naturel, y génie. Il a un bon naturel; il a un

grand génie. ¿Aprobará la buena filosofía que expresemos dos ideas

tan diferentes por medio de un mismo sustantivo?

Hemos tomado de los latinos la voz ingenio en el sentido de facultad

inventiva para toda clase de producciones literarias y de las artes.

Ingenium Grajis causa dubit, dijo Horacio en este sentido. El mismo

escritor explica esta palabra por las expresiones vena dives y mens

divinior.

Él y Ovidio las contraponen [al] estudio y al arte. Ego me studium

sini divite vena // Nec rude quid prosit video ingenium. // Ennius

ingenio maximus; arte rudis. Cicerón asimismo en varios pasajes de

sus obras la contrapone al arte, al esmero, al trabajo. Con que si

algo vale la etimología, no vemos en esta parte nos hagan ninguna

ventaja nuestros contrarios. La partícula compositiva in, que ha

parecido a algunos superflua, no lo es. In no tiene la misma fuerza

en ingenio, que en ingenuo, ingénito, innato, y otras voces

análogas, en todas las cuales significa una cosa inherente al alma

que nace con el hombre, y no se adquiere con el arte, ni el trabajo.

Lejos, pues, de ser vacía la partícula, da un valor y energía

particular a estas palabras.

No hemos admitido la transacción de Capmany. No hemos hecho más que

referirla, y añadir, que ni aun ella favorece al uso de la voz genio

en la Oración inaugural. La admisión que se nos atribuye, es una

pura voluntariedad de nuestro crítico. La verdad es que la tal

transacción nos había parecido siempre algo opuesta a los principios

del mismo Capmany. No lo expresamos así, porque no había para qué, y

porque creímos que para acusar de error en materia de lenguaje a un

hombre como Capmany, era necesaria una larga vida empleada en el

estudio de los autores clásicos. Con igual voluntariedad supone

nuestro crítico que el pasaje censurado era el de la pág. 15 de la

Oración inaugural, el cual copia y comenta a la larga para probar

que equivocamos su inteligencia. Trabajo perdido. El pasaje no es

ése, sino el de la pág. 2: ¿Os hablaré yo de los prodigios que en

todos tiempos ha obrado el lenguaje, inspirado por el genio, y

pulido por el trabajo?

Tampoco ha percibido el crítico el motivo que hemos tenido para dar

importancia a las citas de Meléndez. Al que autoriza con este poeta

la voz genio, y cree que esta palabra, según su uso moderno, expresa

algo más que ingenio, no se le podía citar en comprobación de lo

contrario autoridad más fuerte que la de Meléndez. Para probar que


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lectura sobre las condiciones de posibilidad de la mentira en la sociedad actual

Ficha de análisis o teoría académica:

Son numerosas las ocasiones en que, a lo largo de la historia, encontramos a literatos, filósofos y políticos argumentando la necesidad de levantar el edificio social sobre los cimientos de la mentira. Tal condición alcanza su estadio más avanzado en forma de ideología y genera un movimiento opositor de crítica que, remontándose a sofistas y cínicos, encuentra su madurez en el trío Nietzsche-Marx-Freud, cuyas teorías y escritos parecen conminarnos, aún hoy, a hitchcockiano imperativo: sospecha. La crítica de la ideología y los estudios sobre ella acaparan un amplio sector de la producción teórica del siglo XX, pero son escasos los intentos de defender la postura contraria, esto es, que la ideología, independientemente de su naturaleza, es condición de posibilidad de la sociedad. Para decirlo sin rodeos: la mentira es un elemento necesario para la cohesión social. No pretendemos aquí realizar un análisis exhaustivo de este argumento, ni siquiera defenderlo, sino presentar algunos ejemplos literarios donde éste es desarrollado desde diversas posturas históricas y políticas como sugerencia al lector interesado en el tema. Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de la necesidad de la mentira?

En la obra de Pío Baroja podemos encontrar una ajustada aproximación al tema. En uno de los jugosos diálogos incluidos en La ciudad de la niebla, el escocés Roche propone «la sociedad es una ficción sostenida por una serie de ficciones». Aquel que se aleja de esa ficción se destierra a sí mismo de la felicidad y fragua su condena: el Andrés Hurtado de El árbol de la ciencia, en genesíaco proceder, abandona la agradable sombra del árbol de la vida para saborear el fruto de la verdad. En su ascenso por el árbol del conocimiento se consume poco a poco sin cesar en su afán, constantemente solicitado por la promesa de sabiduría total ofrecida por las paulatinas perspectivas sobre la realidad que va adquiriendo. Los frutos del árbol, sin embargo, se acaban pronto, truncando el aprendizaje de Hurtado y proporcionándole una última verdad: la ciencia no da respuesta a todos nuestros interrogantes y, además, se apoya en fantasmagorías que sólo generan conocimientos arbitrarios. El sabio Iturrioz de El árbol de la ciencia, disfrutando de su terraza ajardinada en Argüelles, hace ironía de tal tragedia: para él los huecos del saber científico deben ser rellenados con creencias y supersticiones para «completar las mentalidades»; la mentira es elevada a la categoría de componente esencial de nuestra cosmovisión, a la misma altura que las `verdades\’ científicas. De forma análoga el Iturrioz de La ciudad de la niebla hace apología de la ficción y plantea un precario equilibrio entre ser y apariencia, moralidad e inmoralidad, libertad y acatamiento de las normas como único modo de estar en el mundo. El cinismo es necesario para salvar el conflicto entre individuo y sociedad del mismo modo que la mentira disipa la angustia del científico que ha intuido el vacío al otro lado de los límites de su conocimiento.

Son similares las consideraciones previas que encontramos en Los siete locos, de Roberto Arlt, sólo un par de décadas después. La novela, junto a Los lanzallamas, su continuación, marca para muchos el inicio de la literatura moderna en Argentina: la prosa de Arlt, compleja en su estructura y rica en imágenes que retratan el ánimo de los personajes a través de una percepción deformada de su entorno, multiplica los puntos de vista y los recursos narrativos para componer una obra heterogénea, con abundantes cambios de ritmo e intensidad. Tanto por la actitud respecto de la técnica literaria como por el planteamiento argumental, la existencia malograda del protagonista en el seno de la gran ciudad y su caída en formas de vida degradadas y criminales, podemos considerar Los siete locos como hermana espiritual (aunque no formal) del expresionismo centroeuropeo, especialmente de su coetánea (ambas publicadas en 1929) Berlin Alexanderplatz. Las tribulaciones del bonaerense Erdosain, protagonista de Los siete locos, sin embargo, son de orden distinto a las del berlinés Biberkopf, y el alcance teórico (que no literario) de la obra de Arlt, a mi modo de entender, mucho mayor que el de su colega Döblin.

Remo Erdosain, por necesidades económicas, entra en contacto con un pequeño grupo de individuos castigados de un modo u otro por la vida y reunidos en torno a la figura del Astrólogo, una suerte de visionario que trama una revolución popular impulsada por doctrinas místico-políticas que trasladará el poder a una élite de iniciados, sometiendo a la población a una dictadura apoyada en la mentira: sólo así los hombres podrán volver a ser felices.

«La humanidad [...] ha perdido la religión. No me refiero a la católica. Me refiero a todo credo teológico. Entonces los hombres dirán: “¿Para qué queremos la vida?\’\’. Nadie tendrá interés en conservar una existencia de carácter mecánico, porque la ciencia ha cercenado toda fe. [...] La felicidad de la humanidad sólo puede apoyarse en la mentira metafísica»

Hasta aquí, nada nuevo: la existencia del hombre enfrentado al vacío en ausencia de lo sagrado conlleva una angustia que no todos pueden soportar. El Astrólogo propone aprovechar la ocasión para, devolviendo la felicidad al hombre al eliminar la fuente de la angustia por medio de la mentira, apropiarse del poder:

«Vi que el callejón sin salida de la realidad social tenía una única salida… y era volver para atrás. [...] La sociedad del futuro se compondrá de dos castas, entre las que habrá [...] una diferencia intelectual de treinta siglos. La mayoría vivirá mantenida escrupulosamente en la más absoluta ignorancia, circundada de milagros apócrifos [...] y la minoría será depositaria absoluta de la ciencia y del poder. De esta forma queda garantizada la felicidad de la mayoría, pues el hombre de esta casta tendrá relación con el mundo divino, en el cual hoy no cree. [...] El escepticismo será el lujo de una minoría.»

La constitución de la nueva ideología que habrá de arrastrar a las masas no tiene desperdicio: «No sé si nuestra sociedad será bolchevique o fascista. A veces me inclino a creer que lo mejor que se puede hacer es preparar una ensalada rusa que ni Dios la entienda». Y más adelante: «Seremos bolcheviques, católicos, fascistas, ateos, militaristas, en diversos grados de iniciación». La voluntad de poder de los siete locos (la vanguardia revolucionaria) prima sobre la adecuada construcción de un aparato ideológico persuasivo y por ello su doctrina es chapucera. Arlt retrata a la perfección los fascismos emergentes: es el carisma lo que crea adeptos, no la razón.

La novela posee un nivel ulterior de lectura, más allá del sencillo argumento de la involución cultural como fuente de felicidad, el «feliz e indocumentado» de García Márquez. El enfrentamiento entre los personajes de Erdosain y Barsut puede interpretarse como la lucha interna del individuo torturado por el eclipse de sus ideales: Erdosain ve en Barsut el hombre fuerte y decidido que hubiera querido ser para desarrollar sus proyectos, por lo que éste le enfrenta constantemente a su propio fracaso. La solución que adopta es significativa: decide que Barsut debe morir… pero como es incapaz de hacerle frente sugiere a la organización que acabe con él. Los siete locos se transforman en un agente delegado del individuo adepto para eliminar sus ideales, su conciencia atormentada por el fracaso y el dolor. No creo que se fuerce mucho el planteamiento de Arlt si trasladamos esta función a las instituciones humanas, sean oficiales, formales o consuetudinarias, las cuales acogen en su seno al hombre proporcionándole un entorno seguro en el que sustentar su existencia y dirigir sus actos a cambio de la cesión del ejercicio de ciertos derechos y libertades. Aquel que se arriesgue a plantear la autoridad de la institución se expone a descubrir la arbitrariedad de las convenciones humanas, su mentira, sin encontrar alternativa verdadera a la que aferrarse.

La novela de Arlt, que se ha situado como propia de su época al relacionarla con el surgimiento de los movimientos totalitarios de la primera mitad del siglo veinte, encuentra numerosas fuentes históricas en lo relativo a la instrumentalización social de la mentira. La más lejana que recuerdo es la que aparece en la República de Platón. En el apartado XXI del libro tercero el filósofo elabora la gestación de la “noble mentira\’\’ que se habrá de transmitir a los ciudadanos para que la organización social jerarquizada en clases, diseño ideado por el personaje de Sócrates en apartados anteriores, sea aceptada como natural por aquéllos. La mentira en Platón toma la forma de mito (otro más de los momentos en los que se ataca el valor de éste en su obra) genesíaco:

«Voy, pues, a hablar, aunque no sé cómo ni con qué palabras osaré hacerlo, ni cómo he de intentar persuadir, ante todo a los mismos gobernantes y a los estrategos, y luego a la ciudad entera, de modo que crean que toda esa educación e instrucción que les dábamos no era sino algo que experimentaban y recibían en sueños, que en realidad permanecieron durante todo el tiempo bajo tierra, moldeándose y creciendo allá dentro de sus cuerpos mientras se fabricaban sus armas y demás enseres; y que, una vez que todo estuvo perfectamente acabado, la tierra, su madre, los sacó a la luz, por lo cual deben ahora preocuparse de la ciudad en que moran como de quien es su madre y nodriza, y defenderla si alguien marcha contra ella, y tener a los restantes ciudadanos por hermanos suyos, hijos de la misma tierra.»

Tras describir la explicación que se deberá dar a los ciudadanos de la división en clases, a saber, consecuencia de la diferente constitución de sus almas, en las cuales los dioses han depositado oro (guardianes supremos, gobernantes), plata (guardianes auxiliares, soldados) o hierro y bronce (labradores, artesanos), Platón concluye: «he aquí la fábula. ¿Puedes sugerirme algún procedimiento para que se la crean?».

La mentira se ha presentado hasta aquí como instrumento de poder empleado por distintos proyectos de dominio. Pero encontramos otras propuestas en las que su papel resulta menos negativo para el hombre. Los argumentos barojianos puestos en boca del recurrernte Iturrioz, como vimos, participaban de una visión menos cruenta del rol social de la mentira, introduciéndola en la vida en concomitancia con otros factores humanos como el conocimiento o el planteamiento de los valores morales. La mentira, como la verdad y todos los grados de su coexistencia, es posibilidad de existencia. Encontramos una idea similar en la pieza teatral de Ibsen El pato salvaje (1884). En ella un pato silvestre, herido por cazadores e impedido irremediablemente para la vida natural, vive su cautiverio salvador en el desván de la familia Ekdal, en el entorno de un surrealista bosque de caza indoor. El animal es un símbolo que funciona a numerosos niveles: es la metáfora del Hjalmar Ekdal que vive en un entorno simulado, ficticio; es la joya del bosque artificial, sustituto de los parques de caza que el abuelo frecuentaba antes de ser deshonrado públicamente; es el objeto de los sueños y fantasías de Hedvige, que muere al intentar matar al pato (como todo niño muere cuando desaparecen sus sueños). A las relaciones literales entre personajes Ibsen superpone una red de nexos simbólicos que comunican el mensaje real de la obra. Y, más allá, como dos artífices (en cierto modo ex machina) enfrentados que van impulsando el desarrollo de la obra, están los personajes de Gregorio y Relling, con su debate en torno a la necesidad de la mentira en la vida de los hombres. Gregorio es un idealista que empuja a su amigo Ekdal a descubrir la verdad oculta tras su feliz matrimonio, mientras que Relling introduce pequeñas mentiras entre sus amigos que les hacen más llevaderas sus existencias: «La `mentira vital\’ es algo así como un principio estimulante. [...] Si quita usted la mentira, la mentira vital, a un hombre vulgar, le quita usted al mismo tiempo la felicidad». Y más adelante: «La vida podría ser bastante agradable si nos dejasen en paz esos malditos acreedores que llaman a la puerta reclamando el cumplimiento de las exigencias del ideal a los pobres hombres como nosotros». Para él es bueno que Ekdal ignore el pasado de su mujer porque así no peligran sus sentimientos hacia ella y, por ende, la felicidad del matrimonio; del mismo modo cree bueno que el abuelo se entretenga en su bosque artificial, porque de lo contrario se debería enfrentar a su propio fracaso, lo cual le llevaría a la muerte. Ninguno de tales argumentos es válido para Gregorio, que empujará a la familia a la desgracia.

En un punto clave de la pieza, la polémica entre ambos personajes se acerca a la cuestión fundamental de la obra, a saber, si el ideal defendido por Gregorio es realmente objetivo y deseable, si es bueno y verdadero. Éste, en referencia al abuelo, dice: «¡Pobre viejo! Ése sí que ha tenido que cortarle los vuelos al ideal de su juventud». Relling, lúcido, contesta: «Oiga usted, señor Werle, no emplee esa palabra extranjera: ideal. En buen noruego tenemos otra más apropiada: mentira», con lo cual pone a la misma altura (como más tarde hará Baroja) la supuesta `verdad\’ y la mentira. Ibsen relativiza el valor de la verdad a la existencia humana: no es ya la verdad la que da la felicidad (una idea fuerte desde la Antigüedad), sino la felicidad del hombre la que condiciona la verdad. La cuestión es si alguien tiene algo que alegar a la supervivencia del pato herido en el bosque artificial, cuando no podemos determinar si el bosque `real\’ es realmente real.

En tal estado de incertidumbre la microingeniería de la ficción que propone Ibsen, herencia del relativismo sofista y humanista (recuerdo el Protágoras de las Antilogias o el que Platón retrata en el Teeteto, por un lado, y el Alberti del Momus o El Cortesano de Castiglione, por el otro), puede cerrar las fisuras de la conciencia de cada individuo con pequeñas mentiras que no impliquen una esclavitud total a la heterodirección de las instituciones humanas. Esta recuperación del engaño a pequeña escala ha sido también sugerida por Peter Sloterdijk (2000), aceptando su aplicabilidad al sujeto bajo la forma de autohipnosis consciente. Haciendo referencia al concepto de William James “will to believe\’\', Sloterdijk replantea el papel de las utopías en la actualidad, reduciendo su ámbito de lo general a lo individual y analizando el papel del intelectual en ese proceso. La “voluntad de creer\’\’ «no es la buena y vieja fe religiosa, ni el cinismo estratégico de los ideólogos o de los diseñadores de publicidad, sino una nueva sabiduría consistente en gestionar la propia vida dándonos cuenta de que la reserva de energía e ilusión sobre la que reposamos no es infinita». Según él, las nuevas formas de utopía individual participan generalmente del valor neoliberal del "éxito" y generan una dinámica de egoísmo e insolidarización que produce un movimiento a la contra, gestado en los sectores perjudicados por el juego social, en forma de utopía del resentimiento que puede dar lugar a nuevos micro y macrofascismos. La labor del filósofo, ante ese panorama, puede seguir dos caminos. En primer lugar se puede perseverar en la estrategia del desvelamiento, responsable del actual conflicto entre el ideal y la realidad, con lo cual se llega, por un lado, a la inactividad propia del intelectual enfrentado a la realidad y empujado a la ironía como único medio de supervivencia en su contexto y, por el otro, a una sociedad peligrosamente escindida entre vencedores insolidarios y perdedores resentidos. En segundo lugar, el intelectual puede sustituir su actividad de desvelamiento por otra más terapéutica, elaborada desde el punto de vista del receptor de la teoría, por la cual «en vez de encerrarnos en un rechazo heróico, en la armadura eterna de nuestros principios, de nuestras reglas morales, aceptamos, desde ahora, constituirnos por la realidad». Mediante esta segunda opción, según Sloterdijk, seremos capaces de elaborar una nueva lógica formal que nos permita enfrentarnos a la realidad por una tercera vía (nada que ver con Giddens) no ya equidistante de la perfecta aquiescencia o repulsión de la realidad, sino en otra dimensión.

Protágoras sigue estando vigente.

Hemos reunido aquí, de forma fragmentaria y desordenada, algunas aportaciones con el propósito de sugerir una ulterior reflexión al lector: ¿hasta qué punto es sostenible la consideración de lo real en los términos cerrados en que ha venido a cristalizar la racionalidad maniquea del bien y del mal, de la verdad y la mentira, origen tanto de los neovalores postulados por los apologetas del pensamiento único como de los principios de resistencia de numerosos sectores de la izquierda tradicional y el nuevo movimiento antiglobalización? ¿En qué medida la consideración de la mentira como motor vital, en los términos y escala antedichos (no como arma arrojadiza sino como automedicación), puede resultar o no un revulsivo a las prácticas políticas, sociales e individuales en el contexto actual? Respuestas, sugerencias, opiniones y polémicas, por favor, remítanse al que suscribe.

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Todas mis novelas tienen un tono de locura

Ficha de análisis o teoría académica:

LA RAZÓN, 20 de abril de 2006

Pitol: «Todas mis novelas tienen un tono de locura»

Juan Carlos Rodríguez – Madrid.-

Pitol cumplirá mañana su sueño: recibir el Premio Cervantes. O lo que es lo mismo: que su nombre vaya unido al del autor de «El Quijote» para siempre. Es un raro que alcanza la cumbre. Será mañana a las doce en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá. «Todos estos días he estado muy nervioso. Ahora mismo voy al doctor. Espero que sea un día espléndido, pero también temo que vaya a quedar mal por mi voz», explicó ayer. Él es, en sí mismo, un excéntrico que define sucomo una «autobiografía secreta» y, por supuesto, «rara».

   Un discurso-homenaje. «Me costó muchísimo escribir el discurso. Hice varias variantes y me quedaba bloqueado. Así que opté por hacer primero el cuerpo del discurso y dejar el comienzo para el final. Y eso era porque tenía claro que la parte fundamental del texto sería un homenaje a mis maestros, y que algunos de ellos fueron, por supuesto, republicanos que llegaron a México después del desastre.

«Me costó muchísimo escribir el discurso. Hice varias variantes y me quedaba bloqueado. Así que opté por hacer primero el cuerpo del discurso y dejar el comienzo para el final. Y eso era porque tenía claro que la parte fundamental del texto sería un homenaje a mis maestros, y que algunos de ellos fueron, por supuesto, republicanos que llegaron a México después del desastre.

   Aunque escribiendo este discurso, comencé a ver claro que tenía que acabar con el tema de la libertad y citando a Cervantes. Luego, regresé al principio, que será un recuerdo de mi niñez y de mi encuentro con la lectura».

   Niñez enfermiza y lectora. «A los cuatro años me quedé huérfano y viví con una de mis abuelas en el Estado de Veracruz. En una casa cerca de la selva, pero en una casa llena de libros, porque mi abuela era lectora de sol a sol. A un año de vivir con ella tuve una malaria terrible que me tuvo en cama seis años y mi abuela me hizo leer, leer y leer. Comencé por Julio Verne, Stevenson, Foe… La lectura de Verne fue una salvación. Hasta el punto que yo creía que la realidad no era lo que me ocurría a mí, sino lo que Verne me contaba. Me alegró mi infancia dolorosa. Hasta los doce años no pude ir a la escuela. Pero lo único que yo quería era viajar. Y a eso me dediqué. Con 23 años llegué a Europa, pensando que viajaría unos meses. Pero me quedé 28 años».

   Un raro de la literatura. «La mayor parte de mis lecturas son de excéntricos de la literatura, sobre todo británicos e hispanoamericanos. Yo me siento muy bien en esa literatura. Los leo y escribo sobre ellos. Swift, Gombrowitz, Bernhard. Por eso, ya me acostumbré a que me llamen raro. En mi mundo, lo raro es la norma. Casi todas mis novelas, es cierto, tienen un tono de locura».

   Alumno del exilio republicano. «Mi vida no habría sido la misma sin el exilio republicano. Muchos de estos exiliados republicanos fueron los maestros de mi generación. Ellos nos abrieron las ventanas al mundo. Carlos Fuentes ha escrito espléndidamente sobre este tiempo. En los primeros años del exilio la cultura se enriqueció de gran manera, en las universidades, en las editoriales, en la prensa literaria. Fue quizá el mayor abrazo de la cultura española con la nuestra. Para mí, el mayor de todos estos maestros fue uno que no escribió. Su genialidad era socrática, moral. Era Manuel Martínez de Pedroso, que fue rector de la Universidad de Sevilla y el último embajador de España en Moscú. Procedía de una familia aristocrática, pero fue un diplomático muy activo de la República. Otros fueron María Zambrano, José Bergamín, Luis Cernuda, José Moreno Villa y Manuel Altolaguirre».

   Reivindicación de Pérez Galdós. «La literatura del siglo XIX en el México de mi tiempo estaba muy denostada. Pero cuando llegaron los refugiados españoles nos mostraron cómo, para ellos, después de Cervantes el dios era Galdós. Eso era así para Cernuda, para Bergamín, para María Zambrano. Los tres publicaron en México extraordinarios ensayos sobre Galdós. Comenzamos, entonces, a leerlo y descubrimos que era una figura verdaderamente genial. En el discurso que leyó Octavio Paz cuando recibió el Premio Cervantes casi todo el texto se lo dedicó a las bondades de Galdós. Hace treinta años, cuando yo vine a España, hablar de Galdós sonaba a broma. Aún no se le ha recuperado».

   La traducción como enseñanza. «Los libros ayudan a hacer una sociedad más culta, más laica, más abierta. Provoca un enorme contacto con el mundo, con las artes, la cultura y la historia. Yo se lo debo todo a las traducciones. He traducido a grandes narradores, como Henry James, de quien ahora se publica en España "Las bostonianas", a Conrad, a Austen. De esos gigantes he aprendido la construcción y la estructura de un cuento, de una novela. No he tomado sus tramas ni sus personajes, pero sí esa construcción de la estructura».

   Un premio soñado. Durante un mes estuve en las listas de favoritos. Pero en la última semana, mi editor y un poeta amigo mío me dijeron que no me hiciera ilusiones, porque era muy complicado. Pienso, sin embargo, que la publicación de "El mago de Viena" y "Mis cuentos completos" en las semanas previas al fallo infuyeron mucho, mucho. Una vez estuve en el jurado de este premio y sé lo complicado que es salir elegido. De todos modos, me fui haciendo a la idea de que no me iba a morir porque no me dieran el Cervantes. Así que cuando la ministra me llamó me lo tomé como si fuera una broma. Comencé a creerlo a la media hora, cuando mi casa de Xalapa se llenó de gente para felicitarme».

   Sin tiempo para escribir. «El Cervantes me ha dado mucha alegría, pero también mucho cansancio. Apenas he podido escribir. El Cervantes es el premio más extraordinario de toda la lengua y tiene un gran peso en todo el mundo. Y lo he comprobado porque no ha parado de llegarme e-mail y llamadas telefónicas. El interés periodístico, según he visto estos días, también es elevado. No he parado de contestar preguntas. Estaba tomando notas para escribir una novela sobre el siglo XIX con Gogol de protagonista, porque a él lo siento muy cerca y me favorece como personaje la carga de locura que le rodea. No sé si será exactamente una novela. Desde mi primera obra, y no sé muy bien por qué, comencé a mezclar géneros. No fue algo premeditado. Siempre digo que "El Quijote" es el mejor ejemplo de una novela que abarca todos los géneros: discurso sobre la historia, sobre la política, sobre la libertad, sobre el teatro».

   España en el corazón. «España es muy importante para mí. Viví dos años en Barcelona y mi principal editor está aquí. Siento también que mis libros son muy bien acogidos. No tengo más remedio que sentirme cercano y mirar, cuando estoy fuera, a España con nostalgia. Sobre todo, tengo muchos amigos. Veo que durante estos últimos meses España ha vivido un gran enfrentamiento entre las dos corrientes políticas.Y la que ha ganado es, en todo caso, con la que más simpatizo».

   México, en buen camino. Es posible que el centro-izquierda llegue a México. Pero la situación en el país es muy tensa y muy violenta. Yo voy a votar, y creo que como todos mis amigos, por el PRD. Los otros dos partidos, el PRI y el PAN, están implantandos en una situación de grosería y mentira muy violenta. Creo que en el PRD están algunas de las personas más importantes y rectas que he conocido. Y eso me da mucha confianza. Ha habido pasos hacia la democracia en estos años, pero no son suficientes».

Hostales, pensiones, casas rurales baratas. Con precio. Eche un ojo.

Decir a un lector cómo interpretar un relato es casi pornográfico

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

EL PAÍS, 20 de abril de 2006

ENTREVISTA

"Decir a un lector cómo interpretar un relato es casi pornográfico"

Fernando Trías de Bes, empresario y co autor del \’best seller\’ La buena suerte, traducido a 34 idiomas y distribuido en más de 70 países, publica una recopilación de micro relatos absurdos que le aleja de los libros de auto ayuda empresarial que le han granjeado el éxito de ventas

MARÍA G. SILVA  -  Madrid

"Érase una vez un hombre que parecía lo que era, por eso nadie se lo creía". "Érase una vez el gafe, que se encontró con un trébol de cuatro hojas. Y cuando nadie miraba, le arrancó una". Éstos son un par de los 68 cuentos breves que Fernando Trías de Bes ha seleccionado, entre los más de 300 que ha escrito en poco más de un año, y que salen a la venta este mes, recopilados bajo el título de Relatos Absurdos. Una propuesta algo sorprendente para uno de los coautores de La buena suerte, el best seller de gestión empresarial más exitoso de los escritos en español. Traducido a 34 idiomas y distribuido en más de 70 países, el volumen que le proporcionó el éxito ya ha vendido más de un millón de ejemplares. Además, Ados Teatroa estrena en mayo una adaptación de su anterior publicación, El vendedor de Tiempo.

Trías atiende desde la cama, enfermo, después de que la fiebre le agarrara trabajando el día anterior, para su consultora de investigación e innovación Salvetti & Llombart.

Pregunta: Este libro sorprenderá a sus lectores ¿Con qué propósito lo escribió?

: Este libro sorprenderá a sus lectores ¿Con qué propósito lo escribió?

Respuesta: No hay un propósito concreto. Hay una técnica, la inversión: el anteponer un ‘no’ a cualquier enunciado. Decidí utilizarla tras una época en la que cayeron en mi mano todos los libros de Augusto Monterroso, máximo exponente hispano de la economía del lenguaje. Comenzó como un reto, un divertimento. Tengo casi 300, que escribía a ritmo de uno o dos al día, como un experimento. Seleccioné 70 u 80 para el libro.

: No hay un propósito concreto. Hay una técnica, la inversión: el anteponer un ‘no’ a cualquier enunciado. Decidí utilizarla tras una época en la que cayeron en mi mano todos los libros de Augusto Monterroso, máximo exponente hispano de la economía del lenguaje. Comenzó como un reto, un divertimento. Tengo casi 300, que escribía a ritmo de uno o dos al día, como un experimento. Seleccioné 70 u 80 para el libro.

P: ¿Fue fácil convencer a sus editores para que aceptaran publicar algo tan diferente a lo que los tenía acostumbrados?

: ¿Fue fácil convencer a sus editores para que aceptaran publicar algo tan diferente a lo que los tenía acostumbrados?

R: No es un libro comercial y no tenía claro que me lo editaran. Pero en Urano le gustó mucho el concepto, y apostaron por él. Comparado con La buena suerte y El vendedor de tiempo, dentro del concepto de auto ayuda empresarial, no podrá tener tanto tirón, pero el relato breve es fácil de leer y mi libro tiene puntos en común con los anteriores: reflexión y lectura rápida.

: No es un libro comercial y no tenía claro que me lo editaran. Pero en Urano le gustó mucho el concepto, y apostaron por él. Comparado con y , dentro del concepto de auto ayuda empresarial, no podrá tener tanto tirón, pero el relato breve es fácil de leer y mi libro tiene puntos en común con los anteriores: reflexión y lectura rápida.

P: ¿Es un intento de superar La buena suerte?

: ¿Es un intento de superar ?

R: Sí. He cambiado de rumbo y objetivos. Me apetece seguir mis impulsos literarios y evitar las fórmulas comercialmente exitosas. Lo he pensado mucho y me decanto por esto. A partir de ahora voy a seguir mi propio interés. Con La buena suerte, tomamos el recurso de la narrativa empresarial, relatos cortos con mensaje, una técnica que ya se venía utilizando y funcionó. La técnica no garantiza el éxito, pero funcionó.

: Sí. He cambiado de rumbo y objetivos. Me apetece seguir mis impulsos literarios y evitar las fórmulas comercialmente exitosas. Lo he pensado mucho y me decanto por esto. A partir de ahora voy a seguir mi propio interés. Con , tomamos el recurso de la narrativa empresarial, relatos cortos con mensaje, una técnica que ya se venía utilizando y funcionó. La técnica no garantiza el éxito, pero funcionó.

Ahora estoy escribiendo incluso novela. Escritura pura y dura. Trata de una familia y saldrá en octubre, pero no puedo decir más.

P: Volvamos al libro que nos ocupa ¿Por dónde parte de ese no "algo" para escribir los relatos?

: Volvamos al libro que nos ocupa ¿Por dónde parte de ese no "algo" para escribir los relatos?

R: Tu eres periodista. Así empezaría un relato. Y le pondría un ‘no’ delante. Una periodista que no publica. O que hace las entrevistas en silencio. Después, miraría a ver si ese estímulo me lleva a alguna situación y trabajaría sobre ella. Es sólo la materia prima que hay que moldear.

: Tu eres periodista. Así empezaría un relato. Y le pondría un ‘no’ delante. Una periodista que no publica. O que hace las entrevistas en silencio. Después, miraría a ver si ese estímulo me lleva a alguna situación y trabajaría sobre ella. Es sólo la materia prima que hay que moldear.

P: Escribe en la introducción que el lector debe interpretar libremente cada relato, pero usted ¿qué ha intentado trasmitir?

: Escribe en la introducción que el lector debe interpretar libremente cada relato, pero usted ¿qué ha intentado trasmitir?

R: Cuando tuve que hace la corrección, después de meses de no haberlo leído, interpreté cosas distintas a la intención con la que lo escribí. El libro deja un espacio al lector. Y decirle cómo debe interpretarlo me parece casi pornográfico.

: Cuando tuve que hace la corrección, después de meses de no haberlo leído, interpreté cosas distintas a la intención con la que lo escribí. El libro deja un espacio al lector. Y decirle cómo debe interpretarlo me parece casi pornográfico.

Aún así, le diré que he tratado temas que tienen que ver con la propia forma de ser, con el gran absurdo de la paradoja, los reversos del sí y el no, la verdad y la mentira. Cómo la oposición de extremos puede llegar a revestir sentido. También hay espacio para el humor, el guiño.

P: ¿Cuál es su relato favorito?

: ¿Cuál es su relato favorito?

R: Me quedo con dos. La Superstición, porque apela al guión de vida, a la personalidad latente que por mucho que intentas evitar, emerge por su propia naturaleza. Y El médico, que también es de mis preferidos. Cuenta que la gente busca esperanza por encima de salud u otras cosas. También se puede ver en él la dualidad del ser humano: no sólo somos ciencia, sino sentimiento.

: Me quedo con dos. , porque apela al guión de vida, a la personalidad latente que por mucho que intentas evitar, emerge por su propia naturaleza. Y , que también es de mis preferidos. Cuenta que la gente busca esperanza por encima de salud u otras cosas. También se puede ver en él la dualidad del ser humano: no sólo somos ciencia, sino sentimiento.

P: Todos empiezan a la manera clásica de "Érase una vez"

: Todos empiezan a la manera clásica de "Érase una vez"

R: Esa construcción tiene un poder mágico. Consigue que la mente se abra de una manera especial. Provoca que te traslades en tiempo y espacio y te dejes llevar. Como inicio de todo relato tiene un poder clarísimo.

: Esa construcción tiene un poder mágico. Consigue que la mente se abra de una manera especial. Provoca que te traslades en tiempo y espacio y te dejes llevar. Como inicio de todo relato tiene un poder clarísimo.

P: Me parece que está empezando a ser más escritor que empresario…

: Me parece que está empezando a ser más escritor que empresario…

R: Lo de qué quieres ser de mayor va cambiando con el tiempo. Yo siempre he tenido una vocación por lo artístico. Música, el piano y literatura. El mundo de la empresa también me gusta y me atrae en lo profesional pero nunca me llenará tanto. La creatividad va más allá de la creatividad empresarial.

: Lo de qué quieres ser de mayor va cambiando con el tiempo. Yo siempre he tenido una vocación por lo artístico. Música, el piano y literatura. El mundo de la empresa también me gusta y me atrae en lo profesional pero nunca me llenará tanto. La creatividad va más allá de la creatividad empresarial.

Cercas juega con ficción y no ficción en \'La verdad de Agamenón\'

Ficha de análisis o teoría académica:

TERRA, 19 de abril de 2006

Cercas juega con ficción y no ficción en \’La verdad de Agamenón\’

El escritor Javier Cercas juega con la ficción y la no ficción en su último libro de relatos y artículos \’La verdad de Agamenón\’, con el que quiere \’revalorizar\’ la denostada literatura que se publica en los periódicos.

En la presentación del libro, Cercas ha confesado que \’a menudo, los periodistas tienen la autoestima baja, pero su creación es tan efímera como la de los escritores, cuyas novelas duran un mes o un mes y medio\’.

Cercas ha recordado que buena parte de lo mejor escrito en español, catalán, francés o inglés se ha escrito en los periódicos, y no sólo por periodistas.

\’Larra, que era un genio, escribía tan rápido en el siglo XIX como hoy Ramon Besa hace su crónica del Barcelona en Milán; el 90% de Josep Pla y la mitad de Azorín están en los diarios, y \’La rebelión de las masas\’ de Unamuno, también\’.

El propio Cercas reconoce que \’hay un trasvase permanente\’ entre lo que escribe en los periódicos y lo que sale en sus novelas.

Al contrario que su anterior libro, \’Relatos reales\’, en el que había \’una unidad narrativa más clara\’, \’La verdad de Agamenón\’ (Tusquets) es un libro fragmentario más variado, que combina los relatos con polémicas literarias o políticas.

En ese conglomerado heterogéneo se incluyen sus \’Cartas de batalla\’, artículos de polémica literaria o política que, a decir del autor, \’participan de ese tono de polémica o aclaran una cuestión abordada en el libro, como la idea de la originalidad y la vanguardia, que son dos fetiches de la literatura\’.

Cercas entiende la originalidad \’no como la consecuencia de apartarse de los demás, sino, como decía Picasso, como la capacidad de absorber todo lo demás, algo que se encuentra en Picasso, en Cervantes, en Joyce o en Proust\’.

Sobre la vanguardia, Cercas reclama una cierta contextualización para ese término: \’Aunque la vanguardia en el siglo XV es Juan de Mena, y Jorge Manrique escribe una poesía rezagada, de 50 años atrás, al final escribe la gran obra, las Coplas a la muerte de su padre\’.

Por tanto, hablar de la vanguardia como sinónimo de nuevo es \’una idea bastante dudosa, pues Manrique demostró que a partir de materiales antiguos se puede construir una nueva idea de la vida\’.

En su elogio a la literatura, Cercas aclara que \’la palabra ha servido a lo largo de la historia para lo mejor y para lo peor\’, como se puede constatar en Serbia o en Ruanda, pues \’detrás de los grandes genocidios y matanzas humanas siempre ha habido una retórica, unas ideas que han contribuido a incendiar\’.

\’¿Quién es Radovan Karadzic?\’, se pregunta Cercas y él mismo recuerda solemne: \’el gran poeta nacional\’, casi una demostración empírica de la \’tiranofilia de los intelectuales, esa atracción casi diabólica hacia los tiranos\’.

En \’La verdad de Agamenón\’ el autor de \’Soldados de Salamina\’ se ocupa de la eterna polémica entre realidad histórica y ficción literaria, una polémica que Cercas zanja rápidamente: \’La novela es ficción y, por tanto, miente, mientras que el periodismo o la historia no son ficción y no deben mentir. Por ello, la ficción puede ocupar aquellos territorios que la historia o el periodismo no pueden cultivar\’.

Después de que hace un año publicara su última novela, \’La velocidad de la luz\’, Cercas trabaja desde hace más de seis meses en la que será su sexta novela, en la que volverá a haber mezcla de ficción y no ficción y que, de manera misteriosa revela, \’estará centrada en un hecho de la historia reciente española de la que hay un exceso de información\’.

De momento, se encuentra en la fase de lectura e investigación previa, y cuando \’piense saberlo todo sobre ese hecho, entonces comenzaré a escribir para saber lo que sólo se puede saber por la ficción’. EFE

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Literatura erótica. Y a veces un poco más que eso.

Ya no se enseña a leer y escribir lo suficiente, deplora Bradbury

Ficha referente a opiniones de grandes autores:

LA JORNADA, 18 de abril de 2006

Darán a conocer aquí el poema inédito que dedica a Cervantes y Shakespeare

Ya no se enseña a leer y escribir lo suficiente, deplora Bradbury

El problema de los migrantes no es de Estados Unidos, sino de Vicente Fox, dice el escritor

La poesía, tan popular en el siglo XIX, fue desplazada por el cine, la radio y la televisión

MERRY MACMASTERS

Si no tenemos cuidado dentro de unos cuantos años

acabaremos con una sociedad como la de

Fahrenheit 451, alerta Ray Bradbury

Foto Tom Victor

Desde Los Angeles, California, el escritor Ray Bradbury (Illinois, 1920) deja en claro que las recientes manifestaciones de mexicano-estadunidenses en esa ciudad y en diferentes partes de Estados Unidos responden a una problemática exclusiva del presidente Vicente Fox y del gobierno mexicano, que \’\'nunca le ha prestado suficiente atención a su pueblo".

La voz del autor de Fahrenheit 451 y Crónicas marcianas irrumpe en el panorama local en vista de que el próximo domingo 23, a las 16 horas, su poema inédito En ocasión de la muerte de Cervantes y de Shakespeare será leído en el Festival de la Palabra, que se desarrollará del 22 al 30 de abril en el Centro Banamex (avenida del Conscripto, cerca del Hospital Central Militar). Y en las próximas semanas también realizará un programa para la televisión con los organizadores del festival.

\’\'Estuve en México hace 50 años y desde entonces vi que al gobierno no le importaba en realidad el pueblo, que estaba descuidado. El problema (de las manifestaciones) no es de Estados Unidos, sino de Vicente Fox y del gobierno, que no ha buscado soluciones.

\’\'Así que podemos decirle al gobierno mexicano, por Dios, busque maneras de dar trabajo a su gente, no debe enviarla al norte para que nosotros la empleemos. Es tarea de ustedes encontrar modos de mejorar su sociedad y darles trabajo a esos millones de personas que necesitan empleo. Es un problema de México. Da mucha vergüenza."

Por rehacer el sistema educativo

-Las multitudinarias manifestaciones, sin embargo, se efectúan en Estados Unidos.

-Es un problema de Vicente Fox, no de Bush. El pueblo de México tiene que voltear hacia Fox y decir, conviértase en un auténtico presidente, tiene que ayudarnos. Pero no lo hace.

En su novela Fahrenheit 451 (1953) -su título todavía no se lo ha devuelto el cineasta Michael Moore, como se lo pidió-, Bradbury vaticina un futuro que en algunas formas ha alcanzado y rebasado a la humanidad.

Para el autor, sin embargo, el problema principal con Estados Unidos, y \’\'probablemente para México y muchos otros países de Latinoamérica y Europa: es la educación.

\’\'Ya no enseñan a leer y escribir lo suficiente. Así que tenemos que rehacer nuestro sistema educativo y asegurar que cada alumno sepa leer y escribir para cuando tenga seis años. Si no tenemos cuidado dentro de unos cuantos años acabaremos con una sociedad como la de Fahrenheit 451. Todavía no llegamos allí, pero estamos peligrosamente cerca."

-¿Cómo se imagina el Big Brother de Orwell en 2050, por ejemplo?

-El Big Brother no existirá en 2050 porque si nos ocupamos de nuestra educación no habrá manera de que nazca. No existe Big Brother ahora, y no habrá uno en el futuro si nos ocupemos de la educación.

Confinado en una silla de ruedas, Bradbury sigue activo como siempre. En cada una de sus cinco máquinas de escribir hay algo nuevo.

De sus tres novelas más recientes, una, Farewell summer (Adiós verano), saldrá en octubre, mientras las otras dos están programadas para aparecer, respectivamente, en la primavera y verano de 2007. Trabaja en una obra de teatro para televisión. Y el sábado 22 estrenará tres obras de teatro de un solo acto en la ciudad de Pasadena, California.

Es poco conocida su actividad de poeta. Hace 15 años, por medio de una nota periodística, se enteró de que Cervantes y Shakespeare habían muerto el mismo día. Pensó, \’\'qué increíble, así que me senté y escribí el poema esa misma tarde. Lo escribí en media hora". Si no lo ha publicado es porque \’\'nadie quiere poesía. He escrito 500 poemas, que publiqué en un gran libro que salió el año pasado, pero nunca en revistas o periódicos". De hecho, ofrece el poema para su publicación en Latinoamérica.

Bradbury admira el binomio Cervantes-Shakespeare porque ambos escriben con base en metáforas: \’\'Sus metáforas son tan vívidas que una vez que uno las escucha, no las puede olvidar. Todos en el mundo conocen la metáfora de Don Quijote y el molino de viento".

Para él, Hamlet es tal vez la más grande obra de teatro jamás escrita, pues \’\'encierra todo lo de la vida y la muerte. Comienza en la tumba y termina en la tumba. Shakespeare ha dominado mucho de mi vida y mucha de mi obra ha sido influenciada por las metáforas que de él aprendí".

Respecto de la forma en que está escrito el poema, asegura que \’\'esas cosas se escogen a nivel del subconsciente. No interfiere con mi escritura. A veces escribo un poema, otras una obra de teatro, otras una novela, pero eso lo decide mi subconsciente. Todos mis poemas están escritos en formas diferentes, verso libre o rimados".

La poesía, apunta Bradbury, era una forma popular de entretenimiento en el siglo XIX, pero fue desplazada por la invención del cine, la radio y la televisión.

Amante de todas las formas literarias, algo que le falta por escribir es una ópera. Su tema sería Moby Dick en el espacio exterior. La gran ballena lanzada al espacio como un gran cometa blanco.

Recuerda que hace medio siglo escribió el guión cinematográfico para Moby Dick: \’\'Melville influyó mi vida, así que escribí un drama para radio y una novela titulada Leviatán 99, que es Moby Dick transferido al espacio exterior. Me gustaría escribir una ópera sobre Leviatán 99".

Y si sale la mitad de buena como la ópera Tosca, una de sus favoritas, se dará por satisfecho.

Cultura moviliza a editores, autores y libreros para divulgar la literatura y ganar lectores

Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:

EL MUNDO – LA CRÓNICA DE LEÓN, 18 de abril de 2006

PLAN \’LIBRO ABIERTO\’ / Presentación

Cultura moviliza a editores, autores y libreros para divulgar la literatura y ganar lectores

F. MARTIN

VALLADOLID.— Dar a conocer el trabajo de los escritores de Castilla y León, tanto los ya reconocidos como de los autores noveles que tienen dificultades para publicar, así como la labor, desconocida para el gran público en la mayoría de los casos, de las editoriales de la Comunidad autónoma son dos de los objetivos del Plan Libro Abierto elaborado por la Consejería de Cultura para los próximos cinco años.

La idea, según explicó ayer la consejera de Cultura, Silvia Clemente, durante la presentación del plan, es movilizar a todos los colectivos que colaboran para que el libro llegue el lector, desde el que lo escribe al que lo lleva al papel, editor, o lo distribuye para, en palabras de la titular de la Consejería, «abrir el libro hacia todos los ciudadanos y fomentar los autores castellano y leoneses». En palabras de uno de los asesores que han participado en el plan, el director de la editorial Ambito, Ernesto Escapa, el objetivo es fomentar la «bibliodiversidad».

Todo con el fin último, y este es otra de las claves de un plan que empezará a aplicarse ya esta misma semana, de ganar lectores, en especial en el tramo de edad comprendido entre los 14 y 25 años y en el colectivo de mayores de 65 años: los dos grupos en los que menos se lee, pese a que según afirmó Clemente, Castilla y León «tiene muy buenas ratios (de lectura), por encima de la media española».

Escenario de buena parte de las actuaciones previstas en el Plan Libro Abierto serán las bibliotecas públicas de la región, las «plataformas para la presentación de los libros hacia el exterior, una tribuna donde los autores de Castilla y León van a sentirse respaldados», dijo Clemente.

Diversas bibliotecas públicas albergarán las conferencias que bajo el título de «La biblioteca del náufrago» impartirán, entre los meses de mayo y diciembre, los escritores Enriqueta Antolín, Jesús Carazo, Antonio Colinas, Gustavo Martín Garzo y Juan Carlos Maestre, todos ellos de la región, para hablar de sus diez libros favoritos; los que les han dejado una huella más profunda.

En total serán 25 conferencias en otras tantas bibliotecas y otras 30 presentaciones de libros de autores y editoriales de la Comunidad autónoma -ésta es otra de las medidas previstas- para que los lanzamientos editoriales lleguen a un público más numeroso.

Especial hincapié hizo la consejera en la creación de una bolsa de ayudas -el presupuesto total del plan este año es de 120.000 euros- para que las editoriales puedan publicar una serie de títulos que el editor Escapa calificó «de riesgo», obras de autores que empiezan y que pese a su calidad potencial no salen a la luz.

Además de dar a conocer a los autores de la región en la Comunidad autónoma y ganar lectores, el plan contempla también una medida para dar a conocer a los escritores de Castilla y León en el exterior. Para ello se elaborará un catálogo con una selección de 50 autores de la Comunidad autónoma, de distintas generaciones, que contendrá una biografía del escritor, una bibliografía y un texto representativo de cada uno de ellos. El catálogo se enviará a los departamentos de español de las principales universidades extranjeras, a las diferentes sedes del Instituto Cervantes repartidas por el mundo y a algunos de los centros de aprendizaje de español que hay en España.

En el último trimestre del año se celebrará un encuentro con todos los autores que aparecen en el catálogo.

Bayón, escritor y periodista

Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:

SUR, 17 de abril de 2006

Bayón, escritor y periodista

IGNACIO CAMACHO/PERIODISTA

Un infarto fulminante en una sala de cine de Marbella acabó el Sábado Santo con la vida del escritor y periodista Félix Bayón (Cádiz, 1952), una de las voces más independientes, lúcidas y honestas del panorama intelectual andaluz. Bayón residía en Marbella desde hace una década y media, tras abandonar el periodismo activo por su problemas de salud vascular.

Retirado de la primera línea profesional, donde cubrió como corresponsal de \’El País\’ guerras y revoluciones y asistió a la \’perestroika\’ soviética, Bayón buscó en las buganvillas y jardines de la Costa del Sol la serenidad que su corazón enfermo necesitaba, pero se encontró con la eclosión del gilismo y sus rapiñas especulativas, y no tardó en movilizar toda su energía civil al servicio de una tenaz resistencia. Con la abogada Inmaculada Gálvez fundó una plataforma cívica anti-Gil, y se embarcó en un activismo tenaz por la recuperación de la Marbella paradisíaca que había conocido. La corrupción marbellí era precisamente el tema central de su última novela, \’De un mal golpe\’, en cuya promoción andaba azacaneando en las últimas semanas, con la inesperada contribución de la muy ruidosa operación policial que ha acabado con medio Ayuntamiento de Marbella en la cárcel. Un irónico guiño del destino, que Bayón saludaba con su elegante y distanciada ironía.

Como novelista, fue finalista en el premio Nadal en el 85, con \’Adosados\’, luego llevada al cine por Mario Camus, y ganó el Ateneo de Sevilla en el 98, con \’Un hombre de provecho\’. \’De un mal golpe\’ era el proyecto inicial de una trilogía sobre Marbella, en clave, naturalmente, de novela negra, la única forma posible de aproximarse literariamente al peculiar universo de esa turbulenta ciudad. Su estancia en Rusia como corresponsal le sirvió de base para \’La vieja Rusia de Gorbachov\’ (1985).

Periodista de raza, Bayón sufrió problemas derivados de su insobornable y temperamental honestidad. Procedente del ámbito de la izquierda, acumuló un fuerte desengaño ante la corrupción andaluza y las derivas del zapaterismo, y no se privó nunca de expresarlo en voz alta. Las protestas de los jerifaltes de la Junta de Andalucía, poderoso factor de presión mediática y política en el ámbito autonómico, acabaron retirándolo de sus colaboraciones en la cadena Ser y en el periódico en que había desarrollado la mayor parte de su tarea profesional. Encontró refugio en el Grupo Joly, donde escribía una columna de opinión hasta su muerte.

El Sábado Santo, Bayón y quien esto escribe habían quedado en verse en Marbella. Surgió algún problema de horas y se desacopló la cita en varios mensajes de contestador. La muerte acudió sin haber sido convocada al multicines La Cañada, que sale en la última novela del escritor, y se lo llevó por las bravas dejando, como en la copla de Manrique, el elevado, pero ingrato, consuelo de su memoria.

www.premiosliterarios.com

Sergio Pitol reconoce la influencia en su obra de los españoles exiliados en México

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

LA PROVINCIA (DIARIO DE LAS PALMAS), 17 de abril de 2006

Premio Cervantes de Literatura 2005

Sergio Pitol reconoce la influencia en su obra de los españoles exiliados en México

El escritor mexicano Sergio Pitol, premio Cervantes de Literatura 2005, reconoció que los intelectuales españoles exiliados tras la Guerra Civil en México marcaron su modo de escribir y representaron una influencia fundamental en su obra.

AGENCIAS

"Creo que, si no hubiera yo tenido los autores que conocí hace cincuenta años en la universidad, mi escritura hubiera sido otra cosa, algo distinto", dijo Pitol en una entrevista con EFE.

Esa aportación se forjó de la mano de figuras como María Zambrano, José Bergamín, Manuel Pedroso, Luis Cernuda, José Moreno Villa y Manuel Altolaguirre, que se exiliaron en México tras acabar la guerra española (1936-1939).

Autor de cuentos, ensayos y novelas, este veracruzano de corazón nacido hace 73 años en Puebla cree que la influencia de esa intelectualidad venida de España fue determinante para el desarrollo de la literatura, la música y las artes plásticas mexicanas.

"En los primeros años del exilio la cultura se enriqueció de gran manera, en las universidades, en las editoriales, en la prensa literaria. Fue quizás el mayor abrazo de la cultura española con la nuestra", recuerda.

Aquella irrupción de los exiliados españoles que simpatizaban con la República quedará reflejada en forma de agradecimiento el próximo 21 de abril en el discurso que leerá Pitol al recibir en Alcalá de Henares (Madrid) el Premio Cervantes.

Novelista exiliado por voluntad propia durante casi tres décadas, Pitol considera "imprescindibles" sus viajes, que le acercaron a tradiciones literarias poco conocidas en su tiempo, sobre todo en Europa del Este.

Del panorama de las letras españolas, este escritor cosmopolita destaca a Miguel de Cervantes y al Quijote, un autor y una obra que dejaron una impronta crucial en sus escritos y a los que aludirá en el discurso de recepción del galardón.

"Casi todas mis novelas tienen un tono de locura", admite Pitol, entendida ésta como la creada por Cervantes para eludir la censura del Siglo de Oro y reivindicar una libertad plena. "Hay discursos en el Quijote que son solamente sobre la libertad.

Cervantes los ha hecho de una manera muy hábil. Empieza a hablar en sus caminos de una libertad humanística, casi anárquica, la libertad absoluta, y de repente hace unos finales como de loco", añade Pitol.

Del clásico cervantino destaca "esas construcciones donde hay una trama y de repente, otras cosas que se desparraman en ella", un recurso que el propio autor mexicano utilizó en sus primeros relatos.

Otra influencia a la que aludirá Pitol en su texto es la de Benito Pérez Galdós, un autor referente para los intelectuales mexicanos de varias generaciones.

Pitol afirma que figuras literarias como Octavio Paz o Alfonso Reyes "tenían a Galdós en un altar", sólo por detrás de la figura de Cervantes, algo que también ocurría con Zambrano, Cernuda y otros reconocidos exiliados.

Este incansable traductor, investigador de la lengua, ex diplomático que vivió en ciudades como Belgrado, Varsovia, Roma, Pekín, París, Budapest, Moscú y Barcelona (1969-1972), se convertirá en el tercer mexicano en recibir el Cervantes, tras Octavio Paz (1981) y Carlos Fuentes (1987).

Su obra la forman numerosos cuentos, ensayos y novelas fundamentales para las letras mexicanas, como "El arte de la fuga" (1996) y "Pasión por la trama" (1998).

Con la última de sus novelas, "El mago de Viena" (2005), acaba de cerrar un ciclo formado por "El arte de la fuga" y "El viaje" que la crítica ha bautizado como "Trilogía de la memoria".

En él delinea sus recuerdos desde los cuatro años hasta la actualidad, libros que para el propio autor están "llenos de México" aunque contienen también el universo de España, Rusia, Polonia y reminiscencias del resto de los países que conoció.

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