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Archive for octubre, 2007

la eficacia de las tertulias para hacer al público partícipe de la Literatura

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

EL NORTE DE CASTILLA, 6 de octubre de 2004

Jiménez Lozano defiende la eficacia de las tertulias para hacer al público partícipe de la Literatura

El premio Cervantes inaugura una nueva temporada de la Tertulia de los Martes.

Sostiene que escribir para ganar un premio es algo que va con los tiempos

CARLOS ÁLVARO/SEGOVIA

La presencia de todo un premio Cervantes siempre arrastra público, pero si el protagonista es José Jiménez Lozano (Langa, Ávila, 1930) el lleno está asegurado. Algo así pasó en la tarde de ayer en la sala Caja Segovia, en el arranque de temporada de la Tertulia de los Martes. El escritor abulense acudió a Segovia, «como tantas otras veces», a hablar de Literatura y a abrir un coloquio para que el público sea partícipe de la misma. Antes de comenzar la charla, Jiménez Lozano defendió la «eficacia» de las tertulias literarias para acercar el libro y la Literatura al público.

«Los ingleses llaman seminarios a las tertulias literarias; y lo hacen con un poco más de empaque, pero tienen razón; las tertulias son muy eficaces. Aquí no hay cátedra, pero sí se habla y si es posible se traslada la confianza al público para que éste diga lo que quiera, si es una bobada, pues bien, una bobada, que todos decimos bobadas y no pasa nada. Es un método estupendo», manifestó.

Jiménez Lozano confesó sentirse «como en casa» entre los integrantes de la Tertulia de los Martes y rechazó hablar de sí mismo porque «no soy capaz de hacerlo; si hay que hablar de uno, que lo hagan otros, y si es dentro de mucho tiempo, mejor».

Paseante, poeta, diarista y narrador, quien fuera director de EL NORTE DE CASTILLA quiso hablar de Literatura, tal cual, «porque es posible que el público lector en general esté confuso respecto a lo que es Literatura, sobre qué es lo que le pasa al libro».

Preguntado por si la Literatura, al igual que el teatro, atraviesa un momento de crisis, el autor de \’Los cuadernos de letra pequeña\’ restó importancia a esta posibilidad: «En crisis; bueno, desde hace unos cincuenta años todo está en crisis. En fin, hay muchos cambios, todo cambia».

Por otra parte, el autor afincado en Alcazarén (Valladolid) se refirió a la tendencia actual de los jóvenes a escribir con la vista puesta en los premios que se conceden. Jiménez Lozano reconoció que se trata de algo que va con los tiempos, algo «sociológico que nosotros, desde aquí, no podemos cambiar». «Lo que ocurre -continuó- es que todo esto puede traer muchos desengaños y a veces destrozar a gente que realmente no tenía por qué ser destrozada. Se nos ha imbuido una noción que no es real porque una gran parte del vivero de incorformistas políticos y literarios nacen del chico o la chica que han sido muy buenos en la escuela, pero que salen al mundo y comprueban que todo es distinto, porque se trata de medidas diferentes».

El poeta en bicicleta

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

EL ESPECTADOR, 5 de octubre de 2004


"El poeta en bicicleta"

Entrevista de Mario Jursich

El ganador del Premio Nacional de Poesía 2004, Juan Manuel Roca, y Mario Jursich cuentan qué pasa con poesía y poetas
El nombre del ganador, descubierto ante notario público el pasado martes, no sorprendió a los jurados, ni al medio intelectual. Juan Manuel Roca tiene la trayectoria para escribir una obra como Las hipótesis de nadie, merecedora de este reconocimiento que hace el Ministerio de Cultura. En medio del revuelo por el homenaje, Roca se reunió con Mario Jursich, subdirector de la revista El Malpensante y editor, para hablar del momento poético de Colombia.

Mario Jusich: Quisiera empezar contando una historia. Hace unos años vi en España el siguiente comercial de televisión. Una muchacha muy bien vestida se baja de un carro, llama por celular a una amiga y le dice emocionadísima: "¡No te imaginas, me aceptaron la novela!". Para mi sorpresa, no era una propaganda de libros sino de ¡carros!, una propaganda del Ford Fiesta.

Quisiera empezar contando una historia. Hace unos años vi en España el siguiente comercial de televisión. Una muchacha muy bien vestida se baja de un carro, llama por celular a una amiga y le dice emocionadísima: "¡No te imaginas, me aceptaron la novela!". Para mi sorpresa, no era una propaganda de libros sino de ¡carros!, una propaganda del Ford Fiesta.

Ese día se me hizo evidente que escribir novelas es glamouroso y da reconocimiento social. Fíjate que todo el mundo, aquí y en España, está desesperado por publicar novelas. No pasa lo mismo con la poesía. Tú, que tienes 40 años escribiendo versos, ¿crees que ese glamour también lo da la poesía?

Juan Manuel Roca: Si esa publicidad se hiciera en Colombia, el poeta llamaría emocionado y diría "la editorial me publicará mi libro de poemas" y luego se subiría en una bicicleta. No coincide la figura del poeta con el estereotipo del hombre de éxito. Al punto, en el caso colombiano particularmente, que sólo consideran escritor al novelista. Me ha pasado que desde la publicación de mi novela, el trato social ha cambiado. Pareciera que esta es la primera cosa importante que hago y lo otro fuera sólo la preparación.

Si esa publicidad se hiciera en Colombia, el poeta llamaría emocionado y diría "la editorial me publicará mi libro de poemas" y luego se subiría en una bicicleta. No coincide la figura del poeta con el estereotipo del hombre de éxito. Al punto, en el caso colombiano particularmente, que sólo consideran escritor al novelista. Me ha pasado que desde la publicación de mi novela, el trato social ha cambiado. Pareciera que esta es la primera cosa importante que hago y lo otro fuera sólo la preparación.

M.J.: Lo curioso es que hace 40 años la situación era diferente. Los poetas coronaban a las reinas y de paso hacían el discurso. Los poetas eran políticos y llegaban a la Presidencia. Alberto Lleras llegó a decir que al solio presidencial se subía por una escalera de versos pareados. Cote Lamus fue gobernador de Norte de Santander. Es decir, la figura social del poeta tenía relevancia. Me parece que la ruptura, la pérdida de estatus, comienza en el nadaísmo.

Lo curioso es que hace 40 años la situación era diferente. Los poetas coronaban a las reinas y de paso hacían el discurso. Los poetas eran políticos y llegaban a la Presidencia. Alberto Lleras llegó a decir que al solio presidencial se subía por una escalera de versos pareados. Cote Lamus fue gobernador de Norte de Santander. Es decir, la figura social del poeta tenía relevancia. Me parece que la ruptura, la pérdida de estatus, comienza en el nadaísmo.

J.M.R.: Es cierto. Los intelectuales tenían una fuerte relación con el poder. Escribían textos maravillosos tomando partido en lo político abiertamente. La revista Mito ideaba cosas que tenían un fuerte tinte político, en una época difícil como fue la dictadura de Rojas Pinilla. Creo que hasta ahí llegó esa mezcla entre el poeta y el político. A partir de ese momento, no sé por qué, se fue creando una idea marginal del poeta y este perdió la capacidad de crear opinión pública.

Es cierto. Los intelectuales tenían una fuerte relación con el poder. Escribían textos maravillosos tomando partido en lo político abiertamente. La revista Mito ideaba cosas que tenían un fuerte tinte político, en una época difícil como fue la dictadura de Rojas Pinilla. Creo que hasta ahí llegó esa mezcla entre el poeta y el político. A partir de ese momento, no sé por qué, se fue creando una idea marginal del poeta y este perdió la capacidad de crear opinión pública.

M.J.: Yo tengo una hipótesis y es que la imagen popular del poeta se confundió con la del bohemio. Gente como Raúl Gómez Jattin y, anteriormente, León de Greiff. Personajes desastrados, que bebían aguardiente en los cafés o fumaban marihuana en la plaza de San Diego. Gente que supuestamente "no servía para nada". Sin embargo, T.S. Eliot fue un eficiente empleado bancario, Wallace Stevens un abogado importante y muy rico, Álvaro Mutis trabajó media vida en la Columbia Pictures. La idea del poeta como un ser marginal e improductivo es falsa.

Yo tengo una hipótesis y es que la imagen popular del poeta se confundió con la del bohemio. Gente como Raúl Gómez Jattin y, anteriormente, León de Greiff. Personajes desastrados, que bebían aguardiente en los cafés o fumaban marihuana en la plaza de San Diego. Gente que supuestamente "no servía para nada". Sin embargo, T.S. Eliot fue un eficiente empleado bancario, Wallace Stevens un abogado importante y muy rico, Álvaro Mutis trabajó media vida en la Columbia Pictures. La idea del poeta como un ser marginal e improductivo es falsa.

J.M.R.: Esa idea del ‘malditismo a ultranza’ es absolutamente anacrónico. Cuando se sacraliza la imagen de Gómez Jattin como bohemio no se hace a partir de sus virtudes poéticas sino de su perturbación. Esto hace un gran daño porque crea una forma de poeta maldito que es absurda. El mismo Eliot, que mencionabas, trabajaba ocho horas, usaba corbatica, era juicioso, pero era un maldito bien vestido. En sus poemas había un infierno y un dolor. Porque existe el maldito formal, como él, y el maldito externo, que es pintoresco, a la manera de Gómez Jattin.

Esa idea del ‘malditismo a ultranza’ es absolutamente anacrónico. Cuando se sacraliza la imagen de Gómez Jattin como bohemio no se hace a partir de sus virtudes poéticas sino de su perturbación. Esto hace un gran daño porque crea una forma de poeta maldito que es absurda. El mismo Eliot, que mencionabas, trabajaba ocho horas, usaba corbatica, era juicioso, pero era un maldito bien vestido. En sus poemas había un infierno y un dolor. Porque existe el maldito formal, como él, y el maldito externo, que es pintoresco, a la manera de Gómez Jattin.

M.J.: Yo entiendo que nos atraigan esos autores porque su vida es folclórica y está llena de anécdotas maravillosas. León de Greiff, por ejemplo, guardaba los libros en la nevera. Ahora bien, eso es una cosa y otra la poesía. No deberíamos confundir los versos con las anécdotas.

Yo entiendo que nos atraigan esos autores porque su vida es folclórica y está llena de anécdotas maravillosas. León de Greiff, por ejemplo, guardaba los libros en la nevera. Ahora bien, eso es una cosa y otra la poesía. No deberíamos confundir los versos con las anécdotas.

J.M.R.: Bueno, pero volviendo al punto de arranque, creo que la actitud de las editoriales ha tenido también un efecto en ese marginamiento de la poesía. Para muchos poetas resulta angustiante, se alejan de la escritura porque no hay resonancia. Se han ido cerrando todos los canales de publicación. Por ejemplo, colecciones importantes como la de Norma que publicaba poetas de diversas culturas y países, la interrumpen con argumentos tan pobres como que no se vende. Los únicos espacios para publicar poesía son revistas especializadas o editoriales universitarias que tienen un marco de circulación estrecha. Ahora bien, están los libros de poemas que publica la Universidad Externado con el Malpensante que apenas empieza.

Bueno, pero volviendo al punto de arranque, creo que la actitud de las editoriales ha tenido también un efecto en ese marginamiento de la poesía. Para muchos poetas resulta angustiante, se alejan de la escritura porque no hay resonancia. Se han ido cerrando todos los canales de publicación. Por ejemplo, colecciones importantes como la de Norma que publicaba poetas de diversas culturas y países, la interrumpen con argumentos tan pobres como que no se vende. Los únicos espacios para publicar poesía son revistas especializadas o editoriales universitarias que tienen un marco de circulación estrecha. Ahora bien, están los libros de poemas que publica la Universidad Externado con el Malpensante que apenas empieza.

El mundo editorial es bastante cerrado hacia la poesía y esto, en buena parte, nace de una ignorancia extraordinaria. Los editores no son lectores de poesía. Un editor debería al menos saber de poesía porque es posible crear una teoría general de las artes a partir de lo poético. Es más, llegando al sectarismo se podría decir que sin poesía no hay arte.

M.J.: Con insistencia me ronda una pregunta: ¿de dónde salió la idea de que a la gente no le gusta leer poesía? En los medios y en algunas editoriales tienen ideas fantásticas y equivocadas sobre lo que quiere el público. ¿No será más bien un prejuicio? Algunos diarios han hecho el experimento de publicar poemas y los resultados han sido asombrosos. Es que hasta en las cartas de los lectores la gente hace sus comentarios en forma de poemas.

Con insistencia me ronda una pregunta: ¿de dónde salió la idea de que a la gente no le gusta leer poesía? En los medios y en algunas editoriales tienen ideas fantásticas y equivocadas sobre lo que quiere el público. ¿No será más bien un prejuicio? Algunos diarios han hecho el experimento de publicar poemas y los resultados han sido asombrosos. Es que hasta en las cartas de los lectores la gente hace sus comentarios en forma de poemas.

J.M.R.: Eso responde en parte a que en los medios se ha trivializado totalmente la cultura. Hay una ‘shakirización’ de la cultura colombiana en la cual se reemplaza la cultura por el espectáculo. Si te fijas, la palabra que más se usa, a propósito de cualquier cosa, es "espectacular". El cuerpo de una mujer, un partido de fútbol, una película… todo es espectacular. Incluso un locutor definió el terremoto del Eje Cafetero como espectacular. Es inconsciente, la gente lo pide porque es lo único que le dan.

Eso responde en parte a que en los medios se ha trivializado totalmente la cultura. Hay una ‘shakirización’ de la cultura colombiana en la cual se reemplaza la cultura por el espectáculo. Si te fijas, la palabra que más se usa, a propósito de cualquier cosa, es "espectacular". El cuerpo de una mujer, un partido de fútbol, una película… todo es espectacular. Incluso un locutor definió el terremoto del Eje Cafetero como espectacular. Es inconsciente, la gente lo pide porque es lo único que le dan.

La muestra está en que, ante un género aparentemente consentido como la novela, el público no se congrega de la misma manera que cuando ocurre un evento poético. Esa gente asiste porque le gusta la poesía. Y no compra poesía porque no la publican. Mi queja es que los periódicos no los dirigen los directores sino los de mercadeo. Ellos dicen qué se publica y qué no. Están convencidos de que sólo interesa la farándula. Se ha trivializado a tal punto que uno siente que se equivocan cuando publican algo bueno.

M.J.: Completamente de acuerdo. Lo intrigante es que hay muchas formas del espectáculo cuya fuente es la poesía y nadie parece advertirlo. El caso más notorio es, por supuesto, la música popular. Ésta, en muchísimos casos, bebe directamente de la lírica. Todos cantamos "Guantanamera" y se nos olvida que la letra es un poema de José Martí.

Completamente de acuerdo. Lo intrigante es que hay muchas formas del espectáculo cuya fuente es la poesía y nadie parece advertirlo. El caso más notorio es, por supuesto, la música popular. Ésta, en muchísimos casos, bebe directamente de la lírica. Todos cantamos "Guantanamera" y se nos olvida que la letra es un poema de José Martí.

J.M.R.: Otro ejemplo de esto es Agustín Lara, que no hubiera existido sin Amado Nervo, ese es un modernista que cantaba y componía boleros. Más adelante uno no pensaría en Patty Smith ni en Jim Morrison sin Rimbaud. Yo creo que la buena música popular, como la brasilera, se ha alimentado necesariamente de la poesía. Ahí está Vinicius de Moraes y tantos otros que están rescatando la poesía de la música popular. Lo bueno del tango y del bolero, que son dos matrices fuertes del continente, están ligadas a lo poético.

Otro ejemplo de esto es Agustín Lara, que no hubiera existido sin Amado Nervo, ese es un modernista que cantaba y componía boleros. Más adelante uno no pensaría en Patty Smith ni en Jim Morrison sin Rimbaud. Yo creo que la buena música popular, como la brasilera, se ha alimentado necesariamente de la poesía. Ahí está Vinicius de Moraes y tantos otros que están rescatando la poesía de la música popular. Lo bueno del tango y del bolero, que son dos matrices fuertes del continente, están ligadas a lo poético.

M.J.: Igualmente el rock y el rap. Buena parte de lo que se hizo en la poesía norteamericana de los beatniks prefigura el rap. La manera de cantar de este género está presente en el modo que Amiri Baraka leía sus poemas. Y ni hablar de Bob Dylan. No me sorprendería que le dieran el premio Nobel de Literatura.

Igualmente el rock y el rap. Buena parte de lo que se hizo en la poesía norteamericana de los beatniks prefigura el rap. La manera de cantar de este género está presente en el modo que Amiri Baraka leía sus poemas. Y ni hablar de Bob Dylan. No me sorprendería que le dieran el premio Nobel de Literatura.

J.M.R.: La música es una cuando es buena, pero la poesía está presente de muchas formas y tiene muchas razones de ser en ella. A mí me gustaría concluir diciendo algo muy sencillo. A propósito del premio, me han preguntado de la supuesta utilidad o inutilidad de la poesía. De cómo se confronta con un momento de crisis histórica como la que vivimos en el país. Me preguntan si no es inútil escribir poesía. Siempre citando una frase de Hölderlin descontextualizada "para qué la poesía en tiempos de crisis". Mi respuesta es que si fuera por eso, jamás hubiera existido, porque todos los tiempo han sido sombríos.

La música es una cuando es buena, pero la poesía está presente de muchas formas y tiene muchas razones de ser en ella. A mí me gustaría concluir diciendo algo muy sencillo. A propósito del premio, me han preguntado de la supuesta utilidad o inutilidad de la poesía. De cómo se confronta con un momento de crisis histórica como la que vivimos en el país. Me preguntan si no es inútil escribir poesía. Siempre citando una frase de Hölderlin descontextualizada "para qué la poesía en tiempos de crisis". Mi respuesta es que si fuera por eso, jamás hubiera existido, porque todos los tiempo han sido sombríos.

Me gusta recordar una frase de Flaubert con la que quisiera terminar que dice: "El arte como el dios de los judíos se alimenta de holocaustos". Es en estos momentos de crisis cuando, supuestamente, no debería existir la poesía, pero es cuando más aflora.

M.J.: A mí me parece que la poesía tiene un efecto higiénico para el pensamiento. En una mente que ha leído poesía, es bastante difícil que afloren la cháchara o las verdades a medias. Una mente alimentada con poesía se inclina por la precisión y la claridad. No me parece poca cosa.

http://www.cumbresborrascosas.net

A mí me parece que la poesía tiene un efecto higiénico para el pensamiento. En una mente que ha leído poesía, es bastante difícil que afloren la cháchara o las verdades a medias. Una mente alimentada con poesía se inclina por la precisión y la claridad. No me parece poca cosa.

Tras las raíces de Greene

Ficha de análisis o teoría académica:

EL PERIÓDICO, 3 de octubre de 2004

Tras las raíces de Greene

Familares y convecinos recuerdan al escritor en su centenario

BEGOÑA ARCE
LONDRES

Libros, fotos, conferencias, una obra de teatro y una comida en el pub The King Arms, fueron algunos de los actos con que los habitantes de Berkhamsted celebraron ayer el centenario del nacimiento de Graham Greene. Tres generaciones de la familia del escritor se habían dado cita en su pueblo natal, a las afuera de Londres.
Caroline Bourget, una de las hijas de Greene había llegado desde Suiza expresamente para la ocasión. Nacida en Oxford y criada en Canadá, fue ella la que cuidó de Greene durante los últimos años, hasta su muerte en 1991. Sus restos reposan muy cerca de su domicilio, en el cementerio suizo en Corseaux.
Caroline había traído de casa la colección de medallas honoríficas con que su padre fue galardonado en vida. Las condecoraciones, entre las que figuraban la de la villa de Madrid, formaban parte de la de la exposición montada por el centro cívico de Berkhamsted, como homenaje al novelista. "Estoy descubriendo cosas sobre mi propio padre que desconocía", comentaba ayer Caroline, ojeando caricaturas, manuscritos y otros recuerdos personales de su progenitor.

OBRA VIGENTE
"Hoy lo que más me emociona es comprobar la inmensa popularidad de que sigue gozando la obra de mi padre en todo el mundo. Es una obra por la que no pasa el tiempo. Tanto su humor, como los conflictos morales sobre los que escribió siguen plenamente vigentes".
Louise Dennys, sobrina de Greene, está segura de que el creador de Nuestro hombre en la Habana hubiera tenido mucho que decir sobre la actual situación del mundo y el conflicto en Irak. "El siempre estuvo muy preocupado por lo que definió como la peligrosa inocencia con que Estados Unidos actuaba en el extranjero. Miraba con gran reticencia la política exterior americana a la que veía un lado muy destructivo", afirma Louise, que es editora y trabajó durante algún tiempo con su tío.
"El viajaba mucho –prosigue–, sabía lo que pasaba y comprobó como actuaron los americanos en Vietnam y en Cuba. Ahora pensaría que nada ha cambiado si viera lo que sucede en Irak".

SEGUIDOR CATALÁN
Desde hace siete años una asociación local, The Graham Greene Birthplace Trust, organiza por estas fechas un festival dedicado al autor y su obra. Esa es una cita que nunca se pierde el cirujano catalán Ramon Rami, quien descubrió al autor inglés en sus años de facultad cuando leyó El factor humano.
"Venir aquí –dice– es un peregrinaje y una vía de escape. Llego, estoy con gente con la que comparto la misma afición, me siento, escucho las charlas y disfruto", comenta este especialista en cáncer de pulmón del hospital de Terrassa.
Berkhamsted no traía buenos recuerdos a Greene y sólo volvió al lugar ocasionalmente. Aquí pasó una infancia poco feliz, origen según algunos estudiosos de muchos de sus posteriores conflictos anímicos. Su padre, Charles Henry Greene, fue el director de la escuela local, un precioso edificio de ladrillo rojo de 1895, transformado ayer en improvisada librería y salón de conferencias.
En una de las fotos de la exposición, el futuro novelista aparece en la escuela, con el resto de los alumnos, sentado a los pies de su padre. "Al ser el hijo del director tenía que vivir en la casa que el colegio proporcionaba a su familia y debía comportarse impecablemente, por eso era tan infeliz", señala John Partridge, el responsable de la muestra. "En este retrato se ve ya cómo tenía un problema de conflicto de lealtades, uno de los temas siempre latentes en sus novelas", añade.
Educado en la religión anglicana, Greene se convertiría al catolicismo cuando cumplió los 20 años. Entre las cartas personales sacadas ahora a la luz, hay una que dirigió a su esposa Vivienne, en julio de 1965, contándole un encuentro con Pablo VI. "He tenido una audiencia con el Papa muy cordial. Se ha pasado todo el tiempo explicándole las razones por las que le gustan mis libros", decía en la misiva.
A Berkhamsted se acercó también el hombre que seguramente más sabe de Greene, Norman Sherry, quien acaba de publicar el tercer y último tomó de la biografía del autor, en la que ha estado trabajando casi 30 años. Sherry descubre en esta entrega final de más de mil páginas, algunos comportamientos muy poco católicos de Greene, como las relaciones con sus amantes y su reconocida pasión por las prostitutas de cualquier continente.
"Hubo momentos en que yo me enfadaba con él y otros en los que él se enfadaba conmigo, pero yo le adoraba", ha contado Sherry. "En el fondo, a Greene sólo le preocupaba que contara realmente la verdad".
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Hostales, pensiones, casas rurales baratas. Con precio. Eche un ojo.

Leer a diario

Ficha de análisis o teoría académica:

EL ESPECTADOR, 29 de septiembre DE 2004

Leer a diario

Juan David Correa Ulloa / Ojo a las hojas

Imaginar una biblioteca en la que se encuentren libros auténticos leídos por personajes ficticios es una de las tantas hipótesis que se permite Alberto Manguel en las 236 páginas de su último libro, Diario de lecturas. Una de las claves que Sherlock Holmes daría a su eterno compañero Watson sería leer a los románticos alemanes, para demostrar la pequeñez del hombre ante la vastedad del universo. Watson replicaría: "He leído a Jean Paul gracias a las sugerencias encontradas en las páginas de Carlyle". "Eso es como remontar el río hasta su naciente", respondería Holmes. Puro teatro del absurdo. ¿Quién es Jean Paul?

Una anécdota más del libro: A un emperador se le ocurrió pensar que el lenguaje no era producto de transmisión sino un asunto natural. Encerró a un número de nodrizas con un número igual de recién nacidos e impidió emitir cualquier canción de cuna o lenguaje para demostrar el momento exacto en el que la lengua afloraba de manera espontánea. Ninguno de los bebés sobrevivió; sobre sus nodrizas no sabemos nada.

En consecuencia, leer es un acto de supervivencia. Sin la posibilidad de imaginar y nombrar otros mundos, el hombre sucumbe ante el silencio. Un ejemplo lingüístico de nuestra sensación de desarraigo por el pasado: "La palabra nostalgia la inventó, el 22 de junio de 1688, Johannes Hofer, un estudiante de medicina alsaciano, al combinar la palabra nostos (‘retorno’) con la palabra algos (‘dolor’) en su tesis, Dissertatio médica de nostalgia, para describir la enfermedad de los soldados suizos obligados a vivir lejos de sus montañas". (144)

Somos una suma de lo que leemos. Es y no es verdad. Somos una suma de lo que vivimos. Lo expresado en los libros es un mayor o menor acierto de aquello que nos deparará la vida. La existencia es circular: la literatura inventó el círculo perfecto. Cada uno de sus géneros pertenece a una suerte de mandala, que no sabemos por qué recordamos.

Alberto Manguel es un argentino que ama tanto los libros que sólo escribe sobre la lectura. Diario de lecturas es una novela, un diario, un resumen. Toda literatura lo es. La forma sí importa. Leer a Manguel es un acto íntimo, de extrema libertad. Habla de sus días y habla de sus lecturas. Su pretensión escapa al academicismo. Se adentra en los momentos de su lectura como quien se incorpora en la espesa selva sin pensar en los animales que lo acechan. Todo lector es presa y cazador. Una vez entramos en la trama, aceptamos la locura de Don Quijote, el drama de Carlota en Las afinidades electivas; La invención de Morel; la doble moral de un inspector adicto, llamado Sherlock Holmes. Soñamos con París, pero París no se parece a las fotografías de Atget, ni a la última imagen de un noticiero que nos muestra la indignación de un pueblo por el secuestro de dos periodistas en Iraq. París es inmaterial y diferente para Hemingway, Artaud o Simenon. Es decir, cada ciudad es distinta e infinita, pues presa y cazador la inventan cada vez que la nombran. Leer es seguir creyendo en que hemos producido, como civilización, uno de los mejores y más bellos placeres.

Este pequeño libro debería ser leído sin sonrojarse al encontrar que desconocemos la mitad de las referencias que allí se mencionan. Invitar a su lectura es incitar a encontrar nuevas lecturas, mejores mundos, miradas atentas en medio de la dureza de los días. La literatura es escape y fuga, encuentro y desencuentro. Leer es comprender que se emprende un viaje interminable. Abandonarse y flotar en islas como parajes ciertos de la aventura. Creer o no, esa es la cuestión, querido Watson.

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Hostales, pensiones, casas rurales baratas. Con precio. Eche un ojo.

Relación entre poesía y sociedad es inexistente

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

AGENCIA EFE, 28 de septiembre de 2004

Guillermo Carnero: Relación entre poesía y sociedad es inexistente

El poeta valenciano, uno de los miembros más emblemáticos de la llamada "Generación del 68" o de los "Novísimos", hizo estas declaraciones en la tercera sesión de este tipo celebrada en la Fundación March, que comenzó el primer semestre de este año con Antonio Colinas y Antonio Carvajal.

Guillermo Carnero (Valencia, 1947), que mañana finalizará su intervención en esta sesión con un recital comentado de poemas, consideró que la "cultura es algo cada vez más ausente de la sociedad y que se reduce cada vez más a círculos minoritarios".

Además, según el poeta, la sociedad, que definió como "enferma", emite continuos mensajes de "desaliento y disuasión que sólo contrarresta el reconocimiento de instituciones públicas o privadas, y de algunos críticos y lectores".

Este especialista en Literatura comparada de los siglos XVIII y XIX y en movimientos vanguardistas del siglo XX, definió la poesía como "la filosofía de lo concreto y en lo concreto" que, en el fondo, es "autoconocimiento y terapia".

"Se escribe para sí mismo, porque el poeta necesita saber más de sí mismo y del mundo que le rodea", apuntó el valenciano, la diferencia entre los poetas y el resto, es que los primeros sienten "un mayor impacto emocional y tienen la capacidad de convertirlo en discurso escrito".
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El nuevo diccionario Redes emplea combinaciones de palabras para mostrar su significado

Ficha sobre recursos técnicos:

TELÉPOLIS, 28 de septiembre de 2004

El nuevo diccionario Redes emplea combinaciones de palabras para mostrar su significado

Ediciones SM ha presentado hoy el innovador diccionario Redes. Diccionario combinatorio del español contemporáneo, un proyecto único en el mundo que se caracteriza y distingue del resto porque no define las palabras sino que muestra las combinaciones de unas palabras con otras en función de su significado.

El diccionario es fruto del trabajo de cuatro años de un equipo de 28 personas dirigido por Ignacio Bosque, miembro de la Real Academia Española y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.

El director editorial del grupo SM, Andrés Conde, indicó que Redes es un diccionario enmarcado en la "mejor tradición lexicográfica iniciada por María Moliner sobre el correcto uso de nuestra lengua". Según Conde, el objetivo fundamental ha sido "hacerlo accesible al común de los hablantes".

El diccionario se ha elaborado a partir de un gran corpus de 250 millones de palabras, constituido por textos periodísticos de 68 publicaciones de prensa española y americana de los últimos 20 años.

En este sentido, Bosque señaló que se había empleado el lenguaje de la prensa por ser una "fuente representativa" de la lengua común empleada a ambos lados del Atlántico. No se echó mano de la literatura porque el propósito de Redes era "huir de la voluntad de estilo" para abarcar "el idioma vivo, el que se está usando", del cual los periódicos son claros exponentes.

Bosque afirmó que el proyecto ha sido el resultado de una idea que el se venía planteando hace años: "De las definiciones de las palabras no se deduce el uso que de ellas hacen los hablantes. Redes es un retrato del idioma y de los que lo hablan".

El diccionario se basa mayoritariamente en las palabras abstractas en vez de en las concretas ya que "nos interesaba recopilar no los usos físicos, que son interminables, sino los figurados, las palabras en movimiento", indicó Bosque.

Omnipresencia de las metáforas
Bosque y su equipo de filólogos han realizado agrupaciones conceptuales en forma de "grupos semánticos, reunidos y explicados como combinaciones representativas, no exhaustivas", recalcó el miembro de la RAE.

Bosque y su equipo de filólogos han realizado agrupaciones conceptuales en forma de "grupos semánticos, reunidos y explicados como combinaciones representativas, no exhaustivas", recalcó el miembro de la RAE.

En cuanto a las diferencias entre el español de la península y el de América, "salvo ciertas peculiaridades léxicas, la combinatoria es parecida", aclaró el catedrático.

Bosque indico que se había prestado gran atención en reflejar los usos metafóricos, como por ejemplo, "Derrumbarse: además de las casas o los rascacielos, se derrumban los sueños, las esperanzas, las ilusiones, los planes…"

La coordinadora de lexicografía del Grupo SM, Concepción Maldonado, señaló que Redes va a ser útil para estudiosos, extranjeros, periodistas, traductores o hablantes comunes interesados en "enriquecer la forma de expresarse y la precisión de su lenguaje". "Redes va a marcar un antes y un después en el estudio del español", sentenció. EP |  28/9/2004 |

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El escritor deja las piezas de una novela para que el lector las encaje después

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

LA RAZÓN, 27 de septiembre de 2004

«El escritor deja las piezas de una novela para que el lector las encaje después»

Martín Casariego, Escritor

Guionista de cine, escritor para niños, hermano de dos poetas y habilidoso constructor de metáforas. Martín Casariego regresa con un libro en el que pide al lector que juegue con él: «Nieve al sol», donde relata la historia de Ramón, un chófer en los años ochenta que actualmente vive en Roma, obsesionado quijotescamente con un amor que sólo conocer por las lecturas apiladas alrededor de la cama. La aparición de la mujer que quiso veinte años atrás obligará a Ramón a echar la mirada atrás.

Jesús Rocamora
Madrid

- Contada en dos tiempos, los años ochenta y la actualidad, y dos lugares diferentes, Madrid y Roma, «Nieve al sol» (Espasa) vuelve a poner sobre la mesa alguno de los temas que le quitan el sueño a Casariego (amor y desamor, culpa y redención, reencuentros, traición…) y algunos de los géneros que suele manejar este prolífico autor. Una nutritiva novela a la que se le puede exprimir hasta el título.

- Parece que se ha dado cuenta de que algunos de sus títulos («Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero» o «El chico que imitaba a Roberto Carlos») no hacen justicia a sus novelas…

- Lo de los títulos es muy complicado… tienes que encontrar uno que te guste, se adapte a la novela y te cuente algo de ella… Les damos muchas vueltas. Pero es cierto que algunos me han salido más humorísticos, otros más poéticos. «Algunas chicas son como todas» o «Qué te voy a contar», que además son los primeros, invitan a otras cosas que «Campos enteros llenos de flores» o «La primavera corta, el largo invierno». En el caso de «Nieve al sol», es una novela donde el paso del tiempo es muy importante, lo poco que duran las cosas, como la nieve al sol. Exigente.

- Es un libro complejo pero que parece escrito de un tirón.

- Yo quería una historia de amor que se leyera bien (y creo que ésta lo consigue gracias al ritmo), pero que también fuera exigente con el lector. El lector tiene que estar atento porque no es una historia de amor loco sino la historia de amor de un loco, y es este loco el que cuenta la historia y, de alguna forma, la desenfoca. Contado en primera persona, esto permite al lector, con las piezas que hay aquí y allá, darse cuenta de lo que pasa: el escritor deja las piezas y el lector las encaja. Si no te das cuenta de ello y no las sigues, será una lectura diferente.

- Pero, a veces, uno tiene la sensación de que Ramón sigue una especie de destino…

- No creo que los personajes sean lineales. El narrador tiene una idea muy lineal de lo que es el amor y muy tópica, sacada de los libros que él lee, pero es más complejo, es alguien muy torturado y con muchas vueltas. Es tierno e ingenuo, pero muy peligroso a la vez porque cree que tiene que hacer encajar el amor en una idea ajena a la realidad, donde no cabe. A mi me recuerda al «americano impasible». Es como si quisiera meter un juguete en una caja demasiado pequeña, y tiene que meterlo aunque sea a martillazos.

- Culpas, arrepentimientos, pasiones equivocadas… ¿qué sentimientos le interesan de sus personajes?

- Sobre todo la posibilidad de que en lo malo esté la propia semilla de lo bueno y que eso hace que el mundo continúe. Esto me recuerda a la imagen de un bosque quemado, cuyas propias cenizas pueden servir para que germinen las semillas.

- ¿Le sirven para algo los géneros?

- La novela está divida en dos partes, por lo que es difícil de catalogar. Una parte transcurre en Madrid, que participa mucho de la novela negra por su estructura y personajes, mientras que la que transcurre en Roma es mucho más intimista. Los géneros están muy bien, pero yo me considero un escritor «literario» aunque no minoritario. Lo que me parece interesante de los géneros es buscarle algo, darle una vuelta de tuerca.

- Me sorprende que haya publicado usted obras en casi todos los sellos: Anagrama, Espasa, Anaya, Muchnik… Esto, para un escritor de hoy, ¿es una cuestión de actitud o de necesidad?

- Ha habido todo tipo de motivos. En alguna ocasión, se trató de que una editorial que me había publicado una novela no les gustó y se publicó en otra, otras veces yo he querido cambiar por motivos distintos, económicos o, y no me importa decirlo, porque me han rechazado una novela. Pero es una pregunta que me hago muchas veces: ¿Qué te conviene?

- ¿Le afectó de alguna manera el síndrome del «escritor joven con talento que dará mucho que hablar», según decía de usted algún crítico?

- En principio, mi idea de la literatura es qué te tienes que exigir a tí mismo. No necesito que la presión venga de fuera. Lo que tengo claro es que cuando escribo un libro tiene que tener algo nuevo para mí y para el lector. En cierta forma, las dos partes de esta novela casi se podrían publicar por separado, aunque creo que la fuerza está en haberlas publicado juntas. El primero que se tiene que plantear este tipo de cosas, antes del crítico, es el propio escritor. Prevención.

- ¿Le interesa a usted la política? ¿Cree que el escritor debe tomar posición en este sentido?

- Con la política debes tener un cierto toque de prevención: como en la vida, no hay verdades absolutas. No hay un partido que responda a mi forma de ver las cosas, lo que pienso del mundo, creo que eso sólo le pasa a la gente militante. La imagen del escritor que presiona políticamente, como la de los actores que opinan públicamente, me interesa lo mismo que lo que piense un abogado o un médico. No creo que los escritores seamos mejores que los abogados ni que los actores sean mejores que los médicos. Cuando escribo una novela no la escribo para hacer campaña. Sobre todo porque al escribir una novela siempre estás contando cosas generales, y en todas puedes encontrar una postura ante la vida moral o social, como ejemplo o contrajemplo.

- Usted ha escrito algunas novelas infantiles, ¿qué opina del fenómeno Harry Potter?

- Si despierta las ganas de leer, me parece fenomenal. Yo no creo que Harry Potter nos quite lectores No he leído ningún volumen, pero he recibido opiniones respetables de ambos lados, cosa que no me ha pasado con el «Código Da Vinci».
http://www.premiosliterarios.com

«Cualquier adjetivo que se añada a la palabra poesía la empobrece»

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

«Cualquier adjetivo que se añada a la palabra poesía la empobrece»
«La literatura es lenguaje, pero no es el referente último, es una herramienta»

Oviedo, M. S. M.

Carlos Marzal.

Carlos Marzal, último premio «Loewe» de poesía con el poemario «Fuera de mí», participó ayer en los Encuentros de Verines, donde una veintena de poetas de distintas edades, nacionalidades y sensibilidades, ha expresado sus opiniones acerca de la poesía de actualidad. Con el título de «Bajo el signo de la pluralidad: la poesía actual», el debate ha analizado las distintas formas de expresión elegidas por los poetas para manifestar su visión del mundo y de la vida. Marzal (Valencia, 1961) obtuvo en 2002 el Premio Nacional de Poesía con «Metales pesados», lo que lo ha convertido en una de las voces más prestigiosas y sonoras del panorama literario español.
-¿Qué espera de una reunión de voces tan divergentes?
-Saldrá algo provechoso, y no lo digo sólo en el plano literario, sino también en el humano. Me parece bien la idea de centrar las jornadas en la poesía actual y el debate en cómo se desarrollan esas relaciones. La idea de reunir a distintas generaciones en activo es un acierto y estoy convencido de que resultará del máximo interés. Es importante la convivencia sobre todo si, como aquí, se da en un clima de tolerancia.
-¿Ha habido defensa apasionada de alguna de las corrientes dominantes?
- No ha habido enfrentamientos, pero se habla desde estéticas distintas. La famosa polémica de las dos corrientes dominantes (poesía figurativa y metafísica), por fortuna, ha pasado a la historia. Hoy lo que ocurre es que cada uno trata de hacer lo que puede y de hacerlo lo mejor posible.
-¿Cómo es la poesía que le interesa, la que lee o la que quiere escribir?
-Me interesa la poesía como instrumento vital, la que trata sobre la aventura del hombre y lo hace utilizando todos los recursos de la tradición. Me interesa una poesía que esté ligada a la vida.
-¿Le parece adecuado el término poesía de la experiencia?
-Cualquier adjetivo que se añada a continuación de la palabra poesía la empobrece. Decir poesía entraña hablar de la vida y todo cabe debajo del término poesía.
-Gamoneda defiende que lo que le confiere valor a la poesía es el lenguaje.
-La literatura es lenguaje, un lenguaje que alude a la vida. Pero el referente último no debe ser el propio lenguaje, debe ser una herramienta para otra cosa. Con ideas no se hacen poemas. Con una concepción determinada de la poesía y con la contraria se pueden hacer poemas magníficos.
-¿Echa de menos alguna presencia en Verines?
-No pueden venir todos los poetas que hay, pero todos los que están son de gran valía. La selección es buena, agrupa distintas generaciones, distintas lenguas y distintas sensibilidades.
-Después de «Fuera de mí», ¿con qué sorprenderá a sus lectores?
-Acabo de terminar una novela que se va a llamar «Los reinos de la casualidad»; será mi primera incursión en el mundo de la narrativa. No voy a abandonar la poesía y espero que ella tampoco me abandone a mí, pero espero alternar ambos géneros siempre que cuente con el lector.

Las escritoras reclaman su lugar en la literatura

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

LA NUEVA ESPAÑA, 25 de septiembre de 2004

Las escritoras reclaman su lugar en la literatura

Los Encuentros de Verines, centrados en la pluralidad poética, analizaron la situación marginal de las mujeres

 

Los poetas reunidos en la casona de Verines (Pendueles).


Oviedo, Mercedes MARQUÉS

Todo discurría según lo previsto. El cuadrilátero de poetas sobre mantel verde escuchaba un año más en la Casona de Verines las intervenciones de cada invitado por riguroso orden alfabético. Tras el descanso para el café de las once intervino Carlos Marzal, al que siguieron Elena Medel y Luis García Montero -éste fuera de orden por estar ausente el jueves-. Todo sucedía con la normalidad habitual y hasta con monotonía: defensa de la poesía de los novísimos y elogios también a la otra, más encarada con la realidad diaria. Alternancia para que nadie quedara en inferioridad de condiciones, no en vano éste era el año de la pluralidad.

Todos estaban dispuestos a entenderse con los otros y hasta García Montero, que a punto estuvo de insultar a los culturalistas, evitó hacerlo por respeto a Elena Medel. Nada fuera de lo previsto hasta que, de pronto, a la poeta y narradora gallega Luisa Castro se le ocurrió introducirse en un terreno que sigue levantando ampollas: el escaso reconocimiento de las mujeres en el mundo de la literatura. La alusión a las mafias lo pusieron en bandeja. Castro defendió no la existencia de mafias en plural, sino la presencia de una mafia en cada sector de la economía y en el caso de la literatura la que copa los puestos de poder, la misma que ha hecho «que todo se nos ponga en contra desde nuestro desembarco en la literatura».

Luisa Castro fue directa y argumentó que las mujeres que participan en la construcción de este país reclaman una presencia institucional, pero no por criterios de porcentajes: «Queremos estar donde se dirime lo que se enseña en los colegios, donde se toman decisiones que nos conciernen, pero no por cuotas, por valía».

Como ejemplo del olvido al que están sometidas las mujeres en literatura citó a Julia Uceda, la única mujer, según dijo, que en 25 años ha obtenido el Premio Nacional de Poesía. Realidades como ésa le impiden compartir el optimismo manifestado por algunos compañeros. «No soy catastrofista, pero creo que la situación obliga a estar vigilante con la propia obra y con la de los demás». Se refirió a varios libros de mujeres que en los últimos años han pasado desapercibidos.

Carlos Marzal (ver entrevista más abajo) no compartió su punto de vista, no cree que haya una conspiración que decida qué poetas se deben leer o premiar. Atribuye los hechos criticados a un comportamiento tradicional, pero no cree que de éste se derive una regla orientada a tapar todo lo que hacen las mujeres.

«Es triste que se esté discutiendo algo que debería estar resuelto», apostilló Julia Uceda. El hecho de que se produzca el debate es que algo no está funcionando. Las mujeres han escrito desde siempre y su escasa presencia se debe a un problema de concepto, de mente, señaló.

El debate fue calentando motores. La tertulia subió de tono y las posturas se defendieron con pasión. La pausada trayectoria de la jornada hasta ese momento dio paso a una encendida defensa de la causa de las mujeres, sobre todo por las propias mujeres. Almudena Guzmán apoyó sin dudas las tesis de Luisa Castro, quien momentos antes había manifestado su alegría por encontrarla en la reunión después de muchos años de no verse. «Otra voz silenciada».

Guzmán apuntó que el temor a dar luz a las voces femeninas podía ser un cierto miedo a que «lo que escribimos tome unas vías un tanto inquietantes para los hombres». También la poeta asturiana Esther Prieto coincidió con el discurso femenino dejando constancia de que cada vez que sale el asunto los hombres se ponen de uñas. «Es como el alcohólico que no reconoce que lo es». Recordó el caso de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Cuando en el siglo XIX solicitó entrar en la Academia Española lo que consiguió es que ésta se reuniera y decidiera poner una norma prohibiendo la entrada a las mujeres en la institución.

Para las presentes, el que sean los hombres los que obtienen los premios no es una conspiración, pero sí una tradición con la que se debe acabar. Andrés Neuman reconoció que la mujer sigue estando marginada. «Es un problema de hábitos, de herencia cultural machista, pero creo que algo está cambiando, aunque sea de manera indiferente y casual».

Las reivindicaciones no son una causa feminista -como la llamó Xuan Bello-, sino de justicia poética, dijo Almudena Guzmán. Bello expresó su temor a la intervención del poder para que cambien las cosas y propuso como solución una medida drástica: acabar con los premios. García Montero ve como única salida invertir en educación. «Mientras la vida no cambie la literatura no cambia».

adiós tristeza

Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:

ADIÓS TRISTEZA

ANNA CABALLÉ/

Hubo un tiempo en que la juventud española, tan aislada del mundo exterior en los años cincuenta y sesenta, concentraba su atención en aquellos signos que pudieran hacer retroceder en algo la angustia que sentía por todo lo intuido y, al mismo tiempo, ignorado. Uno de esos signos fue sin duda la lectura de «Buenos días, tristeza», una novela corta escrita por una joven y desconocida Françoise Sagan.

Se trataba de un librito de fácil lectura que venía a expresar, en clave existencialista, el estado confuso y expectante de una muchacha aparentemente curtida. Pero lo que yo recuerdo es que la novela empujaba al lector a soñar con otros mundos más deseables. Sagan se convirtió de inmediato en la voz femenina del existencialismo, aunque al borde de la piscina, para entendernos. Fue el icono de una juventud que exhibía públicamente su insatisfacción.

Con los años, me he olvidado por completo de aquellos sueños, pero entonces no lo sabía.

Fallece Françoise Sagan, la novelista que irrumpió en la literatura a los 19 años con «Bonjour tristesse»

JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL / PARÍS

Ayer murió muy prematuramente, en Honfleur (Normandía), víctima de una embolia pulmonar, a los 69 años, Françoise Sagan, de cuya primera novela, «Bonjour tristesse», publicada a los 19 años, se publicaron un millón de ejemplares, en pocos meses, por el tono melancólico y sulfuroso de su prosa, que pronto la convirtió en una leyenda comparable, en su época, a figuras como Brigitte Bardot o James Dean.

Françoise Quoirez nació el 21 de junio de 1935 en Carjarc (Lot) en una familia acomodada, pero se educó en París, donde comenzó estudios literarios en la universidad de la Sorbona. Tras sus primeras lecturas apasionadas de Gide, Camus, Sartre, Rimbaud y, sobre todo, Marcel Proust, antes de acabar su carrera de filóloga en ciernes, escribió en pocos meses una novela jubilosa, feroz, escandalosa. Su primer editor, Robert Laffont, decidió hacer una primera edición de 2.000 o 3.000 ejemplares. Pero el contrato debían firmarlo sus padres, porque la autora era menor de edad. Cuando su padre leyó el manuscrito de «Bonjour tristesse» se quedó horrorizado. Y pidió a su hija que se buscara un pseudónimo, para evitar problemas con sus amistades.

Gran lectora de Proust, Françoise Quoirez encontró en la «Recherche» el pseudónimo de Sagan, un linaje aristocrático. La novela habla de un trío amoroso desencantado: Cecile, adolescente, aboca al suicidio a la amante de su padre, en una Costa Azul de leyenda. El tono de voz, la eficacia de la prosa, la misteriosa relación entre una novela corta y la juventud de su época, transformaron ese libro en un fenómeno de sociedad. Se vendieron un millón de ejemplares en pocos meses.Y la traducción a una veintena larga de lenguas dió a Françoise Sagan una estatura internacional inmediata. Durante bastante tiempo, la leyenda de su libro convirtió a la autora en un personaje mítico, la encarnación de una manera de vivir entre el lujo, el desencanto, la aventura y las pasiones, muy semejantes a las de muchos personajes de las primeras películas de la «Nouvelle Vague».
Millonaria antes de los veinte años, la Sagan abandonó los estudios, se compró un primer Jaguar de segunda mano, y se consagró a la escritura con la inteligencia serena de quien no se consideraba una buena escritora, pero estaba dispuesta a aprender.

Con motivo de la traducción al inglés (norteamericano) de «Bonjour tristesse», en el 55, la Sagan se instaló una temporada en la costa Este norteamericana, donde trató a grandes figuras emergentes de la época, como Truman Capote, Tennesse Williams o Carson McCullers. De ese diálogo florecieron nuevas relaciones literarias, mal exploradas todavía. Convencida que la gran literatura era Marcel Proust y no Françoise Sagan, la autora de «Bonjour tristesse» siguió trabajando con ahinco. Siguieron «Un certain sourire» (1955), «Dans un mois, dans un an» (1957), que no tuvieron el éxito de crítica esperado. Quizá fuese «Aimez-vous Brahms?» (1959) la segunda novela recibida con creciente respeto. Por aquellos años, Francia comenzaba a vivir una suerte de «guerra civil» literaria que enfrentaba a los vanguardistas autores del «nouveau roman» (Robbe-Grillet, Claude Simon, Butor) y la vieja guardia de la novela tradicional, entre la que destacaban varios «húsares» muy combativos (Nimier, Deon, Saint-Laurent). La Sagan escapaba a tales enfrentamientos, reconocida y admirada por grandes maestros consagrados, como François Mauriac, uno de los grandísimos «popes» de la época.
Célebre, millonaria, la Sagan comenzó muy pronto a encarnar su propio personaje literario, entregada a una vida de lujo, placeres, viajes, droga y apasionadas polémicas. Sus aventuras en la Costa Azul o en Normandía, donde ha terminado muriendo, en su residencia de Honfleur, terminaron convirtiéndose en una crónica siempre al borde del escándalo.

Respetada, admirada, desdeñada por cierta crítica, en ocasiones, la Sagan siguió amando, fumando, bebiendo, conduciendo a excesiva velocidad, y purificando su estilo. «La Chamade» (1965), «Un peu de soleil dans l´eau froide» (1969), «La Femme fardée» (1981), «De guerre lasse» (1985), «Chagrin de passage» (1994), la instalaron ya para siempre en el olimpo de la fama mundana. Quizá con menos éxito, también escribió bastantes piezas de teatro, como «Un château en Suède» (1960), «Les violons parfois» (1961), «Le Cheval évanoui» (1966), «Il fait beau jour et nuit» (1978), «Un piano dans l´herbe» (1994). Y no son nada desdeñables sus aportaciones personales a media docena de películas.

Esa obra densa, compleja, muy rica en matices, quizá esté eclipsada, parcialmente, por la leyenda de «Bonjour tristesse», un libro «menor» y magistral a un tiempo, retrato involuntario de una cierta juventud dorada y desengañada en la inmediata posguerra. Con los años y la fama, la Sagan se hizo mucho más vulnerable, víctima de sus debilidades por el alcohol, la cocaína y un cierto desamparo que terminó por embarcarla en varios escándalos de crónica negra. Con su muerte desaparece una figura mítica. Descanse en paz.

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