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Archive for octubre, 2007

El español y el inglés libran una guerra a muerte

Ficha referente a opiniones de grandes autores:

EL COMERCIO, 14 de octubre de 2004

ARTURO PÉREZ REVERTE. ACADÉMICO

«El español y el inglés libran una guerra a muerte»

Avala el \’Diccionario de las Dudas\’ como un arma de defensa de la lengua

EVA FUENTEVILLA / SAN MILLÁN

Es uno de los académicos más jóvenes y de más reciente incorporación. El padre literario del Capitán Alatriste, que acaba de publicar \’Cabo de Trafalgar\’, es un firme defensor del idioma español. El \’propietario\’ del sillón \’T\’ de la RAE no duda en usar palabras como guerra, muerte o tanque para combatir a favor de la cohesión del idioma y no vacila al afirmar que el \’Diccionario Panhispánico de Dudas\’ será un arma fundamental en esta batalla.

-¿Es saludable dudar a la hora de escribir?

-La cuestión es que es una lengua amplia, compleja, rica y unida. Faltaba un instrumento de choque. Las palabras van y vienen y era necesario este diccionario.

-¿Más aún en estos tiempos?

-Ahora está Internet y los anglicismos aparecen por todas partes. El diccionario es un arma defensiva del español, que permite que evolucione a medida que van surgiendo nuevas situaciones. Ahora, el español libra una guerra a muerte con el inglés y vamos ganando. En esa guerra el diccionario es el ariete, la lanza, el tanque, la artillería más eficaz.

-Usted ha comentado que un campesino colombiano habla mejor que un universitario español. ¿A qué se debe que al otro lado del charco conserven un lenguaje más rico?

-En América hay una realidad muy importante, y es que hay un respeto mayor por la lengua. Al haber gente muy humilde, que no ha tenido la suerte de disfrutar de situaciones económicas privilegiadas como la nuestra, piensa que la lengua es señal de educación.

-Entonces, ¿la cuidan más porque es un símbolo de prestigio?

-Siguen creyendo que la lengua es educación y que permite progresar en la vida, por eso la respetan. La ven como una forma de progreso personal, social, económico… Creen que quien habla bien podrá ser algo el día de mañana. De ahí ese respeto, ese amor por la lengua y esa transmisión oral.

-¿Hemos perdido ese respeto en España?

-Por desgracia sí. En España no hay ese respeto por la lengua.

-¿Tenemos cierto complejo de superioridad al tratar el español como algo sólo nuestro?

-Cuando voy a América y oigo hablar a un campesino colombiano tengo complejo de inferioridad. Me doy cuenta de que ellos cuidan más el patrimonio que nosotros. La gente piensa que son como una filial nuestra, cuando es al revés.

-¿Por qué al revés?

-Algún sitio tiene que hacerse cargo de la centralización del trabajo, pero la riqueza del español y su futuro nos vienen de allá. Nos están enriqueciendo a nosotros y eso es importantísimo decirlo.

-Al ser elegido académico dijo que pensaba ir a todas las reuniones, pero de momento sólo a oír y callar. ¿Ha abierto ya la boca?

-Ahora asumo mis responsabilidades. Sigo defendiendo que hay dos tipos de académicos.

-¿Cuáles son?

-Los lingüistas, filólogos y lexicógrafos, que son los coroneles, y luego estamos los que trabajamos todos los días en la calle con la lengua; en suma, los que traemos de la calle el botín, lo echamos encima de la mesa y con eso es con lo que trabajamos.

Donde la lengua vive, cruje y se hace futuro

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

LA NACIÓN, 11 de octubre de 2004


En la Real Academia Española

Donde la lengua vive, cruje y se hace futuro  

Los desafíos de una joven institución de 300 años

MADRID.– Los académicos saben bien lo que de ellos siempre se ha dicho. Que no ocupan asientos, que ocupan nichos y todas esas cosas por el estilo, de las cuales las gentes y, sobre todo los colegas, se han servido para arremeter contra las debilidades de la vejez y del hábito de aferrarse a normas y estilos que algún día terminarán de caer por el vendaval de los nuevos tiempos, hasta que éstos dejen de ser nuevos y vengan otros vientos y después otros más y así sin cesar en la sucesión de cambios, que son la vida misma.

Pero hay académicos que han resuelto ponerse al día. Un ejemplo elocuente de ello es la transformación operada en una de las instituciones en verdad antiguas y de mayores tradiciones, la Real Academia Española, que en 2013 cumplirá 300 años de existencia. Ha tomado un impulso renovador, primero con la presidencia de Fernando Lázaro Carreter y ahora con la de Víctor García de la Concha, que irá con miembros de la realeza española a Rosario para participar del III Congreso de la Lengua, por realizarse entre el 17 y el 20 de noviembre.

Ha quedado en el pasado, apenas como memoria, la Academia que se atenía, a puertas cerradas, a "limpiar, fijar y dar esplendor" a la lengua española con escasa preocupación por lo que pensaran los maestros de América. Hoy confraterniza con las otras 21 instituciones homólogas que procuran, igual que ella, la unidad y lozanía del idioma común.

En los últimos años han entrado en la Academia hombres jóvenes.

Tan pronto se ingresa aquí se le asigna a uno el último lugar disponible en el último de cuatro grandes percheros para dejar allí el sombrero, el paraguas, lo que fuere. El primer lugar, el de la precedencia -como la que corresponde a un nuncio, en un cuerpo diplomático- es reservado al director de la Academia. Los siguientes sitios son por orden cronológico de incorporación.

Francisco Ayala, muy lúcido con sus casi 98 años a cuestas, ocupa uno de los lugares de preferencia, como es natural. Algunos, por razones de salud, como el caso de Miguel Delibes, han dejado de concurrir a las sesiones, que se realizan todos los jueves.

Los anuarios de la Academia dedican un capítulo al escalafón de asistencias: al cierre de 2003, Alonso Zamora Vicente, uno de los más veteranos, vencía por amplia diferencia al segundo, Julián Marías, con 2283 comparecencias contra 1953 de este último.

Me ha recibido en la Academia, para explicarme cómo funciona y mostrarme las bibliotecas de ejemplares innúmeros y rarísimos -la de Dámaso Alonso, la de Rodríguez Moñino, bibliófilo excepcional-, José Antonio Pascual.

Pascual lleva dos años como académico. En este bienio ha avanzado varias posiciones en cuanto al sitio asignado a él respecto de los percheros de la entrada y ese dato, aparentemente menor, lo ha llevado a reflexionar sobre lo rápido que va la vida.

A mí no me ha sorprendido menos y, sin duda, más gratamente escucharle decir que él es el filólogo que desde la edición de 1980 se ha sumado al nombre de Corominas en la famosa obra que desde ese año se conoce como de "Corominas-Pascual".

En la Real Academia Española no se respira un aire asfixiante por lo conservador. Menos aún un aire asfixiante por lo franquista. José María Pemán, del riñón del régimen triunfante en la guerra de 1936-1939, era, sí, un hombre de Franco. Pero contra lo que solía suponerse entre figuras de la cultura argentina, la Real Academia no siente que deba explicaciones por aquellos años.

Estuvo, en primer lugar, a lo largo de ese período, la influencia decisiva de don Ramón Menéndez Pidal, en modo alguno vinculado con el bando nacionalista. ¿Fue sólo por eso que el retrato de Franco nunca pendió de las paredes de la Real Academia Española, a tal punto que esto parecía un hecho irreal en un país donde los ojos del Caudillo, como los ojos del amo, vigilaban a todos en todos lados?

Hubo en la institución gente cómoda con el régimen, pero allí entró Buero Vallejo, que había estado condenado a muerte junto con Miguel Hernández, el gran poeta. Y también se incorporó de forma pública al final, en un ingreso pendiente por largo tiempo de esa solemnidad a raíz del exilio en Gran Bretaña, Salvador de Madariaga, acaso la más elevada expresión de la España republicana y liberal.

La Real Academia Española es una corporación más interesante y compleja que una congregación ceñida a filólogos, gramáticos, semiólogos y a cuanto especialista esté concentrado en la pura evolución y los albures de la lengua. Es mucho más que eso.

¿Qué podrían saber los lingüistas sobre los requerimientos del lenguaje en la ciencia sin una bióloga como Margarita Salas o de las necesidades del periodismo sin que estuvieran asesorados por Luis Anson o por Juan Luis Cebrián?

Allí están, entre los 43 miembros actuales -quedan apenas tres sitiales libres-, José Luis Pinillos, psicólogo; Emilio Lledó, filósofo; Carmen Iglesias, historiadora; Fernando Fernán Gómez, actor, escritor y director teatral y cinematográfico; Valentín García Yebra, uno de los más grandes helenistas de Europa; Antonio Mingote, dibujante y humorista, y, por si fuera poco, un psiquiatra: Carlos Castilla del Pino, y un economista: Luis Angel Rojo.

Desde luego que también hay escritores: Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez Reverte y Antonio Muñoz Molina, entre otros.

Con ese caudal de conocimientos diversos amasados por expertos en tantas disciplinas, es difícil que la Academia pueda quedar de espaldas a lo que sucede en España y el mundo. Tal vez alguien note la ausencia del deporte, generador incesante de novedades lingüísticas que este fin de semana mismo que pasó estuvieron en discusión a propósito del proyecto de diccionario panhispánico de dudas, que las 22 academias de la lengua aprobarán pasado mañana, en San Millán de la Cogolla.

¿Qué haremos con "trekking"? ¿Vamos a españolizarlo como "senderismo", según han propuesto las academias? Difícil que sea así en todas partes, porque en el debate se alzó una especialista ecuatoriana para advertir: "Cuidado, que senderismo en los Andes es lo mismo que Sendero Luminoso"

¿O al "rafting pretenderemos transmutarlo al español por "balcismo", como algunos sugieren?

El deporte puede dar lugar a riñas, que son más propicias para los estadios. Pero el gran hueco del español, el punto más débil en toda su cadena, está en las ciencias.

Los herederos de Shakespeare -precursor, sin duda, de Freud, por su extraordinario conocimiento de la psicología humana- no han podido con el español, salvo en aquel punto.

El problema, dice Margarita Salas a este cronista, es que el inglés se ha convertido en el idioma de la ciencia. Hoy no se puede ser un buen científico si no se habla y se lee en inglés. "Nadie es nadie si no publica en inglés. En cambio, el español va a marcha forzada", se lamenta.

Por ahora, dice la prestigiosa bióloga y académica, debemos procurar traducir bien del inglés. Hay una riqueza enorme de novedades derivadas de la biología molecular, de la física cuántica, de la electrónica, de la genética. "Vea -insiste-, fíjese en la genética. Hay mutantes «leaky», esto es, que no son totalmente mutantes. Pero no tenemos todavía una traducción apropiada. Yo no la tengo. En cuanto al DNA, hay secuencias de nucleótidos que se llaman secuencias «upstream», y que se han traducido como «corriente arriba». No me gusta: prefiero «por encima» o, «por debajo», si son «downstream»."

Después de todo lo que he visto y oído, creo que los hispanohablantes debemos bregar por que se conforme una masa de recursos suficientes para hacer posible una, al menos una publicación científica en español de tal calidad que resulte envidiable en el mundo escribir en nuestra lengua.

En cuanto a lo demás, la complejidad del español es tan vasta, tan endemoniada, que por momentos uno quiere sumarse a quienes en medio de las discusiones sobre el diccionario de dudas han coincidido con aquel cineasta español que cuando le preguntaron si estaba seguro de lo que hacía, contestó: "De lo único que en realidad estoy seguro es de que, cuando me baño, la cortina debe caer por dentro de la bañera y no por fuera".

Por José Claudio Escribano

Enviado especial

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¿La rebelión del sentido común?

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

DIARIO DE SEVILLA, 10 de octubre de 2004

¿La rebelión del sentido común?


Algunas pistas para empezar

sevilla. El Informe de Blas Fernández. El pasado día 1, la Universidad de Barcelona acogía la presentación de la traducción al castellano y al catalán de las licencias Creative Commons de propiedad intelectual. Aunque sumamente compleja en cuanto a sus posibles consecuencias sociales y legales, la idea original de estas licencias es, en su concepción, bastante sencilla: frente al sistema de copyright, por el que el autor se reserva todos los derechos sobre su obra –literaria, audiovisual, musical, científica, plástica…–, este nuevo modelo, nacido bajo el paraguas de los movimientos copyleft, ofrece al autor la posibilidad de decidir por sí mismo qué derechos quiere reservarse y a cuáles renuncia.

Claro que, ¿qué es eso del copyleft? Y aún más importante, ¿por qué iba a querer el autor de una obra renunciar a cualquiera de los derechos que la ley le otorga? Intentaremos contestar primero a la segunda pregunta. "Yo vengo del mundo de la Física –explica Ignasi Labastida, profesor de la Universidad de Barcelona y miembro de la Unidad de Apoyo a la Docencia de dicha institución–, y trabajaba en un departamento que generó un material docente concreto: una página web con un curso de Óptica basado en applets de java. Queríamos poner ese material en internet a disposición de cualquiera que pudiera utilizarlo, pero el problema en la red es que nunca estás muy seguro sobre si aquello que encuentras está protegido o no por copyright".

Según la legislación española, cualquier obra queda automáticamente protegida por copyright desde el momento mismo de su creación, así que Labastida y sus compañeros de departamento necesitaban una señal en esa web que dejara claro a los internautas que su curso de Óptica era, en cierto modo, de dominio público y que nadie iba a demandarlos por hacer uso de él. "Sabía que el Massachusetts Institute of Technology, el famoso MIT, había anunciado que dejaría todo su material docente disponible en la red, así que me fui directo a su página para ver qué tipo de licencia habían usado ellos", recuerda Labastida.

Lo que encontró fue una licencia Creative Commons, un modelo de registro de propiedad intelectual impulsado por Lawrence Lessig, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Stanford (EEUU), que pretende restablecer el equilibrio entre derechos de autor y libre acceso a la cultura, a su juicio en peligro como consecuencia de una legislación cada vez más restrictiva.

La tesis de Lessig, expuesta de manera brillante en su libro Free Culture (Cultura libre), viene a decirnos que hoy, cuando la Humanidad cuenta con la más poderosa herramienta de difusión cultural que ha conocido en toda su historia, internet, nos topamos con un obstáculo tan severo que pone en peligro su desarrollo y hasta su propia supervivencia: los abusos corporativos perpetrados, con la anuencia del poder legislativo, en nombre de la propiedad intelectual.

En este sentido, considera el profesor que la irrupción de internet en nuestra realidad cotidiana debiera acarrear un replanteamiento del concepto jurídico de copyright. Y lo argumenta de forma ilustrativa ya al comienzo de su obra, remontándose a mediados de los años 40, cuando dos granjeros de Carolina del Norte demandaron a la aviación militar norteamericana por invadir sus tierras.

No es que los cazas aterrizaran en ellas, sino que las sobrevolaban, pero la legislación estadounidense aún dictaba que la propiedad de la tierra no alcanzaba sólo a la superficie de la misma, sino que, por abajo, llegaba hasta el centro mismo del globo terráqueo y, por arriba, hasta el infinito y más allá. Finalmente, el tribunal desestimó el caso. "El sentido común se rebela ante esa idea", dijo el juez.

Como explica Lessig, la aparición y desarrollo de una nueva tecnología, la aviación, indujo a un notable cambio en el concepto de propiedad, aunque casos similares no hayan prosperado luego siempre a favor del bien común

"Lo que la legislación está primando hoy es un tipo de distribución del saber que responde a un modelo de industria obsoleto y centrado en una concepción de difusión basada en el objeto industrial. Pero durante los últimos quince años se ha generado una red de difusión del conocimiento radicalmente opuesta, así que, frente a esos nuevos modelos, la Administración debiera generar otras legislaciones. Ése es el gran reto: cómo adaptar la legislación a estos nuevos modelos de distribución del saber". Quien tan tajantemente se expresa no es Lessig, sino Santiago Eraso, director de Arteleku –el centro de creación contemporánea de la Diputación Foral de Guipúzcoa– y miembro de la comisón del programa arteypensamiento de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

Como la Universidad de Barcelona, la UNIA está siendo una pieza clave para la difusión en España del concepto copyleft, heredado directamente de los pioneros del software libre que han hecho de sistemas operativos como GNU/ Linux opciones algo más que viables. Desde arteypensamiento se han promovido las primera jornadas en torno al copyleft celebradas en Andalucía –el pasado verano, en Málaga–, se ha patrocinado la edición bajo licencia Creative Commons del DVD del festival audiovisual sevillano Zemos\’98 y se trabaja ya, junto a Procomún –grupo malagueño promotor de copyleft–, en unas nuevas jornadas para 2005.

En líneas generales, la explicación de la idea copyleft es también bastante sencilla: compartir el conocimiento en la red sin limitar el libre acceso. Esto es: cópiame y difúndeme como quieras; eres libre de hacerlo. Claro que ésa no parece una postura realista, al menos en lo que concierne a la totalidad del conocimiento, de la cultura volcada dentro y fuera de internet.

Por eso, entre un punto y otro, entre los fundamentalistas de la propiedad intelectual, como recientemente los denominaba en un lúcido artículo para La Vanguardia el sociólogo Manuel Castells –que excusó amablemente su participación en este reportaje–, y la postura radical de quienes abogan por la derogación del copyright, Lessig propone una tercera vía, las licencias Creative Commons, "la socialdemocracia del copyleft", bromea Labastida.

Él participó de manera directa en la traducción al castellano y al catalán de estas licencias de origen norteamericano –identificadas por una doble c frente a la c simple del copyright–, que no corresponden a ninguna especie de oficina de patentes, registro de propiedad gubernamental o entidad de gestión de derechos de autor. Creative Commons es, simplemente, una organización sin ánimo de lucro cuyos certificados dejan constancia, con absoluta validez jurídica, de que el autor permite la copia de su obra para, a partir de ahí, reservarse o no una serie de derechos.

Pero, ¿por qué iba el autor a permitir la copia? Si nos apartamos, aunque sea sólo por un instante de una concepción estrictamente mercantilista de la creación, artística o científica, y hacemos un esfuerzo por sobrevolar con la imaginación el cielo liberado de los granjeros de Carolina del Norte encontraremos varias razones: mayores facilidades para la difusión de esa obra a través de internet –con probables efectos comerciales beneficiosos que no hay que dercartar–; colaboración en el proceso de creación colectiva –la cultura no surge de la nada; es un continuum en permanente estado de retroalimentación–; asegurar la pervivencia de la obra –a mayor número de copias, mayor número de posibilidades…

Sin duda –también es una cuestión de sentido común– habrá quien se pregunte cómo obtiene entonces el autor la merecida remuneración por su obra. Bien, las de Creative Commons son, por decirlo de algún modo, licencias a medida del creador, que puede elegir entre una amplia gama de opciones.

El ejemplo más reiterado es, quizás, el del compositor de canciones que las vuelca libremente en la red, pero que se reserva los derechos ante un posible uso comercial de éstas. Así es en teoría, aunque aquí, en España, nos encontramos con un serio escollo…

"El problema real y legal en España está en las entidades de gestión de derechos –afirma el abogado sevillano David Bravo, especialista en temas de propiedad intelectual y conocido activista procopyleft–. ¿Por qué? Porque hay ciertos derechos que no pueden ser directamente ejercidos por el autor, sino sólo a través de estas entidades. En general, son todos aquellos que afectan al uso masivo y descontrolado de la obra, es decir, cuando el autor no puede controlar qué uso se está haciendo de ella. Por ejemplo, la remuneración por copia privada. El autor no puede exigirla directamente, sino que tiene que hacerlo a través de una entidad. La ley entiende hoy que es tan difícil que el autor sepa qué uso se está haciendo de la obra, para poder exigir así sus derechos de remuneración, que se exige que dicho ejercicio se realice a través de estas entidades".

Eso supone, de partida, que cualquier autor ya asociado a una entidad de gestión de derechos no puede publicar bajo licencia Creative Commons, puesto que al firmar con ella le cede, en bloque, la gestión de esos derechos. La solución, para Bravo, pasa por "crear una entidad de gestión de derechos copyleft o, mejor aún, negociar con las entidades ya existentes la posibilidad de que esos derechos se gestionen como el autor desee".

La cuestión es hoy objeto de encendido debate en los foros procopyleft, aunque, como Lessig apunta en Free Culture, son éstos y otros asuntos de fondo los que ponen sobre la mesa le necesidad de un replanteamiento del copyright. "Una de las cuestiones que precisamente perseguimos con las licencias Creative Commons es dejar constancia de cómo con la legislación actual se producen esta serie de incoherencias, y que, por lo tanto, la legislación debe cambiar", explica Ignasi Labastida.

Por su parte, David Bravo se pregunta: "El mero hecho de plantear este tipo de cuestiones hace ya que te tomen por un loco. Por un lado están los derechos de autor; por otro, el derecho de acceso a la cultura. Ambos son derechos constitucionales recogidos además en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin embargo, ¿cuál es el derecho predominante hoy?


http://www.premiosliterarios.com

La \"Nobel\" Elfriede Jelinek destaca la música como su gran influencia

Ficha referente a opiniones de grandes autores:

DIARIO DE AVISOS, 9 de octubre de 2004

La escritora austríaca Elfriede Jelinek. / EFE-DA

Anuncia que no recogerá el galardón porque no soporta esas ceremonias

La "Nobel" Elfriede Jelinek destaca la música como su gran influencia

La escritora austríaca Elfriede Jelinek, Premio Nobel de Literatura de 2004, explicó que su formación musical "tiene una gran influencia" en su "manera de escribir" y que sus "obras son casi imposibles de traducir".

EFE. Viena. . La influencia de sus estudios musicales "es muy fuerte, trabajo con sonidos, con el tono, la entonación de las palabras, y también con el carácter ideológico del habla", aseguró la escritora.

Al utilizar la lengua como instrumento subraya que muchos de sus textos son "casi imposibles de traducir, sólo los entenderían de forma plena un austriaco" por los constantes juegos de palabras con el habla y las referencias a asuntos del propio país.

Su ambición como escritora es "dejar a las palabras decir su verdad, la verdad escondida, no interpretada, dejar que se expresen" sin mediación.

Sumamente tímida, aunque expresando mucha convicción en sus palabras y en su tono de voz, Jelinek dice que "no esperaba" el Nobel" y "tampoco estoy segura de que lo merezca".

La autora asevera que no irá a recoger el premio a Estocolmo no porque esté enferma, sino porque "no puedo soportar esas ceremonias, verme observada por tanta gente, así que irá un representante en mi nombre".

La polifacética escritora comenta que no siente "amor por Austria, no puedo decir que tenga un gran sentido patriótico", y agrega que sólo la une a su país el amor a sus amigos y algunos parajes de Estiria, su región natal.

Su actitud política la describe como de "oposición vehemente contra el actual Gobierno", una coalición de centro derecha formada por el Partido Popular Austríaco (OeVP) y los liberales (FPOe) en 2000 y renovada tras los comicios de 2003.

Esta actitud crítica le ha ocasionado "numerosos problemas", aunque no se arrepiente y afirma que es su deber actuar de esta manera, ya que "Austria no es un país de teóricos, como Alemania, donde son ellos los que hacen la crítica. Aquí en Austria somos los artistas quienes hemos tomado la palabra." La poeta, novelista y autora teatral asegura que le cuesta mucho "soportar la vida en Austria" por su "forma de enfrentarse a su pasado" histórico y por su falta de autocrítica.

Preguntada por la literatura escrita en español, Jelinek se disculpa porque "suelo leer poco" y afirma que siente especial predilección por el novelista Javier Marías, y en alemán, por el autor austríaco Peter Handke.

Declara que no tiene previsto viajar a España ni a América Latina en fechas próximas, "si no voy a Suecia, ¿cómo voy a ir a América Latina?", dice la premiada.
http://www.cumbresborrascosas.net

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El Nobel de Literatura fue para una polémica escritora austríaca

Ficha de análisis o teoría académica:

LA NACIÓN, 8 de octubre de 2004

Elfriede Jelinek, de 57 años, vive recluida

El Nobel de Literatura fue para una polémica escritora austríaca

Para la ultraderecha, su obra es inmoral

Por Susana Reinoso
De la Redacción de LA NACION

El Premio Nobel de Literatura 2004 recayó en la controvertida escritora, dramaturga y poeta austríaca Elfriede Jelinek, que se convirtió de ese modo en la décima mujer en obtenerlo en más de 100 años de vida del galardón.

La Academia Sueca ponderó "el fluir musical de canto y contracanto en las novelas y los dramas (de Jelinek), que con extraordinario ardor lingüístico revelan lo absurdo de los clichés de las sociedades contemporáneas".

Dotado con 1,3 millones de dólares, el Nobel será entregado el próximo 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel. Pero Jelinek ya anticipó que no viajará a Estocolmo "por motivos de enfermedad". La escritora, de 57 años, que vive recluida y sin contacto con el público, recibió la noticia del premio "con más desesperación que alegría, porque una se convierte en una persona pública; lógicamente que también me alegro, y es un honor, pero no estoy psíquicamente en condiciones de exponerme. Soy una fóbica social".

Jelinek se retiró de la vida pública en 1996, luego de que políticos de ultraderecha del partido de Jöerg Haider usaran su nombre en campañas para denunciar que su obra "representaba un arte bajo e inmoral" por sus contenidos sexualmente explícitos. Consultada sobre sus planes inminentes tras hacerse acreedora del prestigio galardón, la escritora respondió: "Desaparecer". Nacida en el seno una familia burguesa checo-judía en el pueblo de Mürzzuschlag, Jelinek escapó con su familia de las persecuciones y se crió en Viena, donde estudió historia del arte, teatro y música. Es muy reconocida en el mercado germanohablante y en algunos sectores se la define como una autora inclasificable.

"Llamar la atención no va con mi personalidad. Representa más bien una amenaza. Espero disfrutar del dinero para vivir sin preocupaciones", dijo ayer la escritora a los medios austríacos.

El éxito se instaló en su vida luego de "La pianista" (1983), una obra de inspiración autobiográfica que fue adaptada al cine por su compatriota Michael Haneke, con el protagónico de la bellísima Isabelle Huppert y de Annie Girardot. El film obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes en 2001.

En Buenos Aires, LA NACION pudo localizar dos de sus libros traducidos al español, pese a que su obra no está difundida. Son "La pianista", también conocida como "La profesora de piano" (1983), y "Los excluidos" (1980), editados por Mondadori, que se encuentran en el Instituto Goethe.

En las principales librerías porteñas no se localizaron ayer títulos de la autora. El mes próximo, Editorial Sudamericana -que pertenece a Random House-Mondadori- reeditará esos títulos en el país.

Su primera obra de teatro, "Lo que pasó cuando Nora dejó a su marido" o "Los pilares de las sociedades", que tradujo Gabriela Massuh y dirigió Rubén Sczuchmacher, fue representada en el Teatro General San Martín, en junio de 2003, con Ingrid Pellicori, Horacio Peña y Alberto Segado.

"Traducirla no fue fácil. No la conozco personalmente. Quisimos invitarla para el estreno, pero es una persona retraída que casi nunca sale de Viena y no viaja en avión. Tiene una inteligencia extraordinaria y fuera de lo común. En esa obra se anticipa 20 años y muestra un conocimiento brillante de la política, la economía y las finanzas", dijo Massuh en diálogo con LA NACION.

Y la autora confirma el perfil descripto con las declaraciones brindadas ayer a las agencias internacionales: "Por una parte, recibir el Nobel me hace feliz, y por la otra, temo que peligre la tranquilidad de mi vida".

Ese retraimiento de su personalidad contrasta con la fuerza de su pensamiento y la perturbación que su pluma provoca: "Cuando escribo, trato siempre de estar del lado de los débiles. El lado de los poderosos no es el de la literatura. El mayor privilegio de un narrador es escribir lo que desea".

Su trabajo más reciente es una obra de teatro, "Bambiland", en la que el año último fustigó la invasión a Irak encabezada por los Estados Unidos. Una segunda parte de esa pieza, "Babel", aparecerá en mayo de 2005. Tratará sobre las torturas a prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib y de la mutilación de cadáveres de norteamericanos en Faluya.
Crítica y aguda

El jurado del Nobel señaló ayer que "Jelinek muestra cómo los clichés de la industria del entretenimiento se instalan en la conciencia de los seres humanos y paralizan su resistencia a las injusticias de clase y la dominación sexual".

La escritora es sumamente polémica en Austria, por su feminismo, su militancia contra la violencia sexual en las mujeres y contra el extremismo político europeo. Pero, además, resulta urticante para una parte de la sociedad austríaca que sigue anclada en su pasado nazi, según ha denunciado.

Blanco de la prensa y de la derecha política, Jelinek, que exhibe sus ideas de izquierda, ha sido vilipendiada por la extrema derecha, pero no ha dudado en denunciar la simpatía nazi de su país durante la Segunda Guerra Mundial.

Al conocerse su nombre como ganadora del Premio Nobel, las voces a favor y en contra se alzaron velozmente. Felizmente sorprendido, el famoso escritor austríaco Peter Handke dijo en París que Jelinek "es una escritora de nuestro tiempo que siempre da en el clavo".

Su editor, Alexander Fest, que se encontraba ayer en la Feria del Libro de Francfort, dijo: "Ella lo merecía, es única y tiene un gran coraje. No tiene piedad con sus temas ni consigo". El editor Per Wastberg, vocero de la Academia Sueca, expresó que Jelinek "es una autora que estremece en sus fundamentos con su ira y su pasión".

El profesor de lengua y literatura alemana de la española Universidad de Alcalá de Henares, Georges Pichler, dijo que la narradora austríaca es "comprometida y polémica, porque llama a las cosas por su nombre, y autora de una obra muy compleja".

Se le atribuye a Jelinek un arduo trabajo con el lenguaje, que dificulta su traducción al español, pues aplica "juegos de palabras y hace referencias culturales que no se pueden traducir". En español, de hecho, sólo se conocen "La pianista", "Los excluidos" y "El ansia".

También el escritor Robert Schmidel mostró su entusiasmo al enterarse de que Elfriede Jelinek había sido premiada: "¡Es genial! Estoy sorprendido y contento. Es una autora extraordinaria. El galardón es un bálsamo para el alma de los opositores al gobierno austríaco".

El presidente austríaco, Heinz Fischer, de origen socialista, dijo alegrarse "de corazón" por la noticia, que sirve de "tributo a la literatura austríaca".

En cambio, el filólogo español Miguel Sáenz, que traduce del alemán la obra del premio Nobel de Literatura Günter Grass, consideró que el galardón le queda a Jelinek "sumamente grande", sin perjuicio de lo cual admitió que "su obra es interesante y escribe muy bien".

Una obra difícil

Con frecuencia se ha destacado que la naturaleza de su obra es difícil de entender, pues alterna entre la prosa y la poesía, con elementos de teatro y cine.

Su primera novela satírica vio la luz en los años 70, "Somos carnada, baby". Cuatro años después, Jelinek se casó y comenzó a vivir entre dos ciudades, Munich y Viena.

En 1995, le dio la espalda a su país, al publicar "Los hijos de los muertos", donde dibuja a Austria como un reino de muertos. Jelinek se unió así a la línea de otros escritores de su estirpe, como Elías Canetti y Thomas Bernhard, que han repudiado a su país por seguir anclado en su pasado nazi.

Una reflexión de la escritora publicada en la revista cultural Humboldt la pinta de cuerpo entero: "Lo que escribo no debe confundirme con mi persona, porque yo me encuentro en otro lugar muy distinto. Doy todo, pero no soy yo. Cuando escribo desaparezco. Pero siempre vuelvo a surgir".

Fragmento de "La pianista"

El siguiente es un fragmento de "La pianista", una de las obras más importantes de Elfriede Jelinek, publicada en 1983:

"De camino a la escuela Erika ve inevitablemente por todos lados la destrucción de individuos y comestibles, pocas veces ve que algo crece y florece. Tan sólo en el parque del ayuntamiento o en el parque público, donde las rosas y los tulipanes brotan carnosos. Pero incluso éstos se precipitan, porque llevan en sí mismos el proceso de descomposición. Es lo que piensa Erika. En sólo el arte tiene una existencia más duradera. Erika lo cuida, lo poda, lo ata a una guía, lo desmaleza y finalmente cosecha. Pero, ¿quién sabe todo lo que se ha perdido o ha sido acallado injustamente? Cada día muere una pieza musical, una novela o un poema porque ya no posee razón de existencia en nuestro tiempo. Y lo que parecía eterno ha perecido, ya nadie lo conoce. Aun cuando habría merecido seguir existiendo. En el curso de piano de Erika ya hay niños que machacan a Mozart o a Haydn, los más avanzados se deslizan sobre los patines de Brahms y Schumann, cubriendo el bosque de la literatura musical con sus babas de caracol."

Nombres, años, nacionalidades

En alemán
Hasta el presente, son 12 los autores germanohablantes que fueron galardonados con el Premio Nobel de Literatura. Ellos son: Theodor Mommsen (1902); Rudolf Eucken (1908); Paul Heyse (1910); Gerhart Hauptmann (1912); Carl Friedrich Georg Spitteler (1919); Thomas Mann (1929); Hermann Hesse (1946); Nelly Sachs (1966); Heinrich Boell (1972); Elias Canetti (1981); Günter Grass (1999), y Elfriede Jelinek (2004).

Las mujeres
Sólo diez mujeres fueron distinguidas con el Premio Nobel de Literatura en la historia del galardón, que tiene más de un siglo. Ellas son: Selma Lagerlof (sueca, 1909); Grazia Deledda (italiana, 1926); Sigrid Undset (noruega, 1928); Pearl S. Buck (norteamericana, 1938); Gabriela Mistral (chilena, 1945); Nelly Sachs (judía alemana que adoptó la ciudadanía sueca, 1966); Nadine Gordimer (sudafricana, 1991); Toni Morrison (norteamericana, 1993); Wislawa Szymborska (polaca, 1996) y Elfriede Jelinek (austríaca, 2004).

Los últimos
Imre Kertész (húngaro, 2002); John Marie Coetzee (sudafricano, 2003).
Hasta el presente, son 12 los autores germanohablantes que fueron galardonados con el Premio Nobel de Literatura. Ellos son: Theodor Mommsen (1902); Rudolf Eucken (1908); Paul Heyse (1910); Gerhart Hauptmann (1912); Carl Friedrich Georg Spitteler (1919); Thomas Mann (1929); Hermann Hesse (1946); Nelly Sachs (1966); Heinrich Boell (1972); Elias Canetti (1981); Günter Grass (1999), y Elfriede Jelinek (2004). Sólo diez mujeres fueron distinguidas con el Premio Nobel de Literatura en la historia del galardón, que tiene más de un siglo. Ellas son: Selma Lagerlof (sueca, 1909); Grazia Deledda (italiana, 1926); Sigrid Undset (noruega, 1928); Pearl S. Buck (norteamericana, 1938); Gabriela Mistral (chilena, 1945); Nelly Sachs (judía alemana que adoptó la ciudadanía sueca, 1966); Nadine Gordimer (sudafricana, 1991); Toni Morrison (norteamericana, 1993); Wislawa Szymborska (polaca, 1996) y Elfriede Jelinek (austríaca, 2004). Imre Kertész (húngaro, 2002); John Marie Coetzee (sudafricano, 2003).

Hasta el presente, son 12 los autores germanohablantes que fueron galardonados con el Premio Nobel de Literatura. Ellos son: Theodor Mommsen (1902); Rudolf Eucken (1908); Paul Heyse (1910); Gerhart Hauptmann (1912); Carl Friedrich Georg Spitteler (1919); Thomas Mann (1929); Hermann Hesse (1946); Nelly Sachs (1966); Heinrich Boell (1972); Elias Canetti (1981); Günter Grass (1999), y Elfriede Jelinek (2004). Sólo diez mujeres fueron distinguidas con el Premio Nobel de Literatura en la historia del galardón, que tiene más de un siglo. Ellas son: Selma Lagerlof (sueca, 1909); Grazia Deledda (italiana, 1926); Sigrid Undset (noruega, 1928); Pearl S. Buck (norteamericana, 1938); Gabriela Mistral (chilena, 1945); Nelly Sachs (judía alemana que adoptó la ciudadanía sueca, 1966); Nadine Gordimer (sudafricana, 1991); Toni Morrison (norteamericana, 1993); Wislawa Szymborska (polaca, 1996) y Elfriede Jelinek (austríaca, 2004). Imre Kertész (húngaro, 2002); John Marie Coetzee (sudafricano, 2003).

El análisis


Apuesta ganada a medias


Por Willy G. Bouillon
De la Redacción de LA NACION

 Acertaron quienes habían previsto que el Nobel 2004 sería para una escritora, pero la "apuesta" no se redondeó con ninguna de las autoras anticipadas: principalmente, la novelista norteamericana Joyce Carol Oates y las poetisas Margaret Atwood, de Canadá, y Assia Djebar, de Argelia, aunque de Austria había otra candidata, la también poetisa Friederike Mayröcker.

De todas maneras, es la primera vez que la Academia Sueca da su veredicto en favor de un autor austríaco (aunque se ha considerado de esa nacionalidad al búlgaro Elías Canetti, ganador en 1983, porque vivió mucho tiempo en Viena), habiendo desestimado en evaluaciones precedentes a figuras de notable nivel, como Ingeborg Bachmann y Thomas Bernhard, fallecidos en 1973 y 1989, respectivamente, y a Peter Handke.

Al igual que muchos escritores nacidos en países del centro europeo, durante o inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y a la que siguieron las ominosas señales de la Guerra Fría, la obra de Elfriede Jelinek -compuesta fundamentalmente por ensayos, novelas y piezas teatrales- expone un panorama agobiante, con personajes estremecidos por el absurdo, vivido consciente o inconscientemente, o que se sitúan al filo de la autodestrucción.

Representaciones muy nítidas de esta inquietante Weltanschauung se encuentran, por supuesto, en Franz Kafka, Samuel Beckett y gran parte de la producción de Harold Pinter, pero Jelinek no apela a ámbitos necesariamente ficcionales o de matices oníricos, sino que sitúa sus tramas en escenarios cotidianos, como las calles de una ciudad, una tienda o los pasillos de una academia de música.

Lo pesadillesco, en todo caso, no es parte de marcos físicos capaces de generar o aumentar sentimientos de opresión, sino que, como algo peor, se envilecen sencillamente por efecto de lo que en ellos hacen quienes los ocupan.

La niñez y adolescencia de Jelinek están más vinculadas con estudios de ballet y musicales, de idiomas y de historia del arte. Le han seguido más de dos décadas de incesante producción, ampliamente premiada, sobre todo en Alemania.

En 2001 se vio en la Argentina "La profesora de piano", versión cinematográfica de "La pianista". El guión, muy fiel a la novela original, es una fuerte reflexión, sin concesiones, acerca de la condición de una profesora cuarentona en el mundo actual, cercada por el deseo, las fantasías, la lucha contra un pasado de poderosas convenciones y aquella sensación de ajenidad o malentendido de que habla Camus.

Cabe suponer que el dictamen académico será bien recibido en los cenáculos intelectuales. No sólo por la calidad de la obra distinguida, sino porque se reivindica así la excelencia pensante y creativa de un país que, entre muchos ejemplos, tuvo en el Círculo de Viena un prestigioso foro de discusión filosófica, muchos de cuyos efectos aún subsisten en la cultura mundial.

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Academia opta por una rabiosa austriaca

Ficha de análisis o teoría académica:

EL MERCURIO, 8 de octubre de 2004

Premio Nobel de Literatura:
Academia opta por una rabiosa austriaca

Más conocida por su feminismo y denuncia política, Elfriede Jelinek desconcertó al mundo de las letras.

Los ataques de ira son considerados en Suecia algo extraordinariamente grosero, pero el jurado del Premio Nobel de Literatura destacó entusiasmado el enojo de Elfriede Jelinek (1946) contra su país natal, Austria, al que calificó de "reino de los muertos" lleno de nacionalismo barato, marcado por el afán de consumo y una culpa nazi reprimida.

La ira de Jelinek contra el machismo es quizá la fuerza motriz de sus novelas y dramas. Sin embargo, el portavoz de la Academia Per Wastberg asegura que no fue distinguida porque "tocaba" una mujer, rumor que rondaba fuerte, aunque con la canadiense Margaret Atwood y la estadounidense Joyce Carol Oates.

Con gran influencia internacional debido a sus propuestas sobre género, sexualidad y violencia social, Jelinek también es controvertida en Austria por su visión sobre asuntos políticos, expresados libremente en panfletos, discursos y cartas al editor.

De padre judío de origen checo y madre de la alta burguesía de Viena, estudió en el Conservatorio de Música, a lo que sumaría cursos de teatro e historia del arte. Cuando se unió al movimiento estudiantil, incursionó en la crítica social y publicó su novela satírica "¡Somos carnada, baby!" (1970), a la que siguieron "Los amantes" (1975), "Los excluidos" (1980) y "La pianista" (1988), que fue adaptada al cine en 2001 por Michael Haneke, con Isabelle Huppert como protagonista. Después vendría "El ansia" (1989) -calificada por algunos como pornográfica y por otros como su mejor producción-, que postula la violencia sexual contra las mujeres como un modelo instalado culturalmente.

La originalidad de sus textos reside en la variación entre prosa y poesía, al tiempo que contienen escenas teatrales y secuencias fílmicas. Tales características no son suficientes para merecer el máximo galardón literario, según postula el traductor español Miguel Saenz: "El Nobel le viene grande. Ha escrito piezas detestables, como \’Bambyland\’, aunque su dramaturgia es desigual".

Con todo, directores como Einer Schleef transformaron su lenguaje en innovadoras puestas en escena, y durante la era de Claus Peymann en el Burgtheater de Viena, fue la dramaturga austriaca más representada.

Por su parte, el profesor de Literatura Alemana de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), Georges Pichler, define su obra como "muy densa, compleja y elaborada". Por lo mismo, ha sido difícil traducirla al español -sólo están "Los excluidos", "La pianista" y "El ansia"-. "Su escritura llega a ser metaliteratura porque parte de citas, especialmente, de románticos alemanes".

Desde hace años, Jelinek trabaja con la compositora Olga Neuwirth, con la que creó óperas como "Baehlamms Fest" o "Carretera perdida", ésta última inspirada en la cinta de David Lynch.

La mayor sorprendida

Si bien lo consideró un gran honor, ayer Jelinek no pudo dejar de manifestar su sorpresa, aclarando que no asistiría el 10 de diciembre a Estocolmo a la ceremonia de premiación. "En este momento no estoy mentalmente en forma, sufro de fobia social. Me temo que esto se transforme en una carga por el grado de exposición al que me somete".

La primera austriaca que gana un Nobel de Literatura recalcó que no concibe este premio como "una pluma en la gorra" de su país, lo que era de esperar si se piensa que se retiró de la vida pública en 1996, luego de que políticos de ultraderecha del partido FPOe de Joerg Haider denunciaran que su obra era un arte bajo e inmoral.

Sin duda, una lectura contradictoria para quienes la ven como la gran moralista que se quejó del manejo que hizo Austria del silenciado pasado nazi o habló de "las condiciones masculinas de poder omnipresentes".

Afortunadas

1909: Selma Lagerlof (Suecia)
1926: Grazia Deledda (Italia)
1928: Sigrid Undset (Noruega)
1938: Pearl S. Buck (EE.UU.)
1945: Gabriela Mistral (Chile)
1966: Nelly Sachs (Alemania)
1991: Nadine Gordimer (Sudáfrica)
1993: Toni Morrison (EE.UU.)
1996: Wislawa Szymborska (Polonia)

Traducciones al español

El panorama que se vio ayer en la Feria del Libro de Francfort refleja la situación de la austriaca en el mercado español. Ni siquiera figuraba entre las favoritas de sus propios editores, como lo manifestó Berlin Verlag, que tiene sus obras desde hace cuatro años, aunque los derechos de grandes éxitos de ventas como "El ansia" todavía son de Rowohl. En el pabellón ibérico, la sorpresa se unió al desconocimiento. Joaquín Palau, de Destino -que sacará "El ansia"-, admitió que no conocía a la autora antes del Nobel. Claudio López la recordaba sólo por "La pianista" editada Mondadori (1993), que ahora la relanzará junto a "Los excluidos" (también publicada en los 90). En tanto El Aleph se aseguró los derechos de "Los amantes". Como en Chile no están disponibles obras de la autora, habrá que esperar hasta noviembre cuando, vía Random House Mondadori, lleguen "La pianista" y "Los excluidos".

REACCIONES

HEINZ FISCHER (Presidente de Austria):
"El primer Nobel de Literatura para Austria también honra a toda la literatura austríaca".

ROBERT SCHNIDEL (escritor):
"El premio es un bálsamo para los opositores al gobierno austríaco, una coalición del conservador Partido del Pueblo y FPOe; pero esto no impresionará al FPOe, que no se impresiona con la literatura".

MARCEL REICH-RANICKI (crítico literario alemán):
"Mi fascinación por su trabajo es limitada, pero mi simpatía por su valor y radicalidad es enorme".

KLAUS BACHLER (director de Burgtheater, el más destacado teatro de Viena):
"Es una decisión valiente que da esperanzas a nuestro mundo".

SERGIO GONZÁLEZ (escritor y crítico mexicano):
"Estamos hablando de un cambio generacional por el cual se pretende estimular a autores más recientes. Antes se premiaba a creadores de entre 70 y 80 años, y ahora se ha optado por una mujer relativamente joven (58), lo que es un rasgo significativo".

ISABELLE HUPPERT (protagonista de "La profesora de piano"):
"Jelinek pertenece a los autores críticos de la sociedad, como Thomas Bernhard. Ella tenía algo claro que decir y lo hizo de una manera brutal".

¿CONOCIDA?

AUNQUE la Academia sueca postula que Jelinek tiene "muchísimos lectores", sólo tres de sus libros fueron traducidos a la lengua escandinava, y ninguno se puede encontrar en la actualidad, lo que cambiará con la salida de las 10 mil copias de "La pianista" recientemente impresas.


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Estilo abstracto y visual

Ficha de análisis o teoría académica:

LA RAZÓN, 8 de octubre de 2004

Estilo abstracto y visual

A. KOVASICS

La concesión del Premio Nobel de Literatura 2004 a Elfriede Jelinek me alegra mucho, muchísimo, porque ya resultaba algo extraño que la literatura austriaca no hubiera alcanzado un galardón de este prestigio, aunque a sus escritores no les importunaba en exceso, pues contaban con el respaldo del público y ellos continuaban a su dedicación: escribir. Siempre ha existido en Austria una activa vida literaria. Además ésta es mi literatura, la de Centroeuropa, pues es la que centra mi actividad profesional. Hace cuatro años entrevisté a Jelinek para la revista Litoral. En aquel entonces ya estaba interesado en que se diera a conocer a esta escritora, se la valorara y se conociera lo que sucedía en Austria.

   El premio Nobel, de inicio, es para ella, pero, desde luego también es el primero que reciben las letras austriacas y esto, también es muy significativo, porque es una literatura grande, enorme en este siglo, antes y después de la Segunda Guerra Mundial, y entre los que figuran nombres como Thomas Bernhard, Robert Musil o Peter Handke. Yo he leído a Jelinek en fases diferentes de mi vida. Lo que más me atrajo de su literatura en principio fue su estilo. Es muy riguroso, preciso, trabajado. Es como un bisturí. Al mismo tiempo es muy abstracto, pero su escritura visualiza muy bien. Esto se observa muy bien en «Los excluidos» y «La pianista», y en otro libro de 1995 que se traduce como «Los hijos de los muertos». En esta obra intenta desmitificar los ideales que sustentan a Austria. Pues siempre han pretendido dar una idea de que allí todo es naturaleza. La autora ataca esta concepción porque hace creer que Austria no posee Historia y por supuesto que la tiene. Es un ataque a la concepción de naturaleza en todo Occidente y no sólo en su país. Tampoco deja de hacer observaciones críticas a la relación entre el turismo y la naturaleza. Esta obra es una novela muy larga y en la que muestra que Austria se ha convertido en una entidad metafórica aunque muy real.   

Jelinek ha sido también una importante autora de obras dramáticas en un país que se destaca por sus muchos autores teatrales. Jelinek tiene muchas, entre las que destaca «La obra». Cuando le hice la entrevista ya era una dura militante política, y se negó a que se representasen sus obras de teatro en la Austria de Heider, pero, ahora, sus obras suben a la escena sin problemas. De hecho, en 2003, cuando estuve, pude ver que estaba en cartel.   

En sus obras «El ansia» o «La pianista» hace una descripción muy fría de la sexualidad. Ella siempre ha introducido características feministas, por eso se ha erigido como una referencia para sus militantes. «La pianista» es precisamente su obra más difundida en España. La leí hace años, creo que a finales de los ochenta. Es la novela en la que está más presente ella misma. Es una presencia fuerte y dolorosa. Supone la reflexión radical de un proceso de cambio. Su obra, en conjunto, pertenece a esa generación que comienza a escribir a finales de la década de los sesenta. Destaca, también, un título que se podría traducir como «Los amantes», de los años setenta. Aparte, también, ha cultivado la poesía. Para mí su obra se divide en dos partes. La primera abarca hasta la publicación de «El ansia», donde plantea una recepción del pasado de Austria en el que critica la ideología oficial. Una practica que extiende a todo Occidente. No quiero olvidarme de «Totenauberc», un título que hace referencia al lugar donde nació el filósofo Heidegger y en el que censura su adhesión al nazismo. Lo que no supone un ataque contra él, sino contra todos los actores que apoyaron el régimen de Hitler. Una constante en ella es la lucha contra la ultraderecha.
   
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El lenguaje en el precipicio

Ficha de análisis o teoría académica:

LA RAZÓN, 8 de octubre de 2004

El lenguaje en el precipicio

Jaime SILES

El premio Nobel es una ruleta cuyos creyentes creen que siempre acierta y cuyos ateos consideran que sólo suele errar. Entre unos y otros, los agnósticos dicen sí o no con la cabeza mientras ponen sus ojos sobre el texto que cada octubre se acaba de premiar. El Nobel de este año es, desde luego, una sorpresa. No lo habría sido antes Thomas Bernhard ni ahora tal vez tampoco Peter Handke, pero sí lo es Elfriede Jelinek. ¿Por qué? Porque atrincherados, como estamos, en lo políticamente correcto y en el pensamiento débil, tan gallináceo como conformista, molesta una mujer que entiende la literatura al modo de Valle-Inclán, que practica la crítica y el energumenismo y que demuestra el carácter filisteo con que el lenguaje envuelve y dispone la realidad: la falsedad con que la ordena y la mentira con que la organiza. Por eso puede decirse de ella que es una escritora de género (genre), y que eso hace de ella una escritora social. Lo que Elfriede Jelinek critica son los usos y valores de una sociedad que ha distribuido interesadamente mal los papeles masculinos y femeninos, y que ha sabido objetivarlo en el lenguaje de tal manera que éste se convierte en una sucedáneo de la realidad. Elfriede Jelinek –como otros autores austriacos contemporáneos: el ya citado Thomas Bernhard y los menos conocidos Alois Brandstetters, Werner Schwab o Gert Jonkes– retoma las huellas del escepticismo lingüistico de Mauthner que llevan a través de Hofmannsthal, a Wittgenstein, y rompe los moldes del lenguaje desde el interior mismo del lenguaje, con lo que descorre –o cree descorrer– el velo que oculta y cubre la realidad visible. Su obra tematiza la angustia de un sujeto limitado por la cárcel de su propio lenguaje, que no es otra que la de su historia, de la que es fruto el simulacro de su identidad. La Jelinek somete esto a un tratamiento que –tanto en su poesía como en su novela y su teatro– destaca por su mezcla de juegos verbales y de sonoridad. Aliteraciones, homofonías, retruécanos y homonimias sirven de base a un volumen fónico tan abrupto como perfecto, que a unos les rechina por lo insolente y que a otros les molesta por la violencia implícita que hay en su musicalidad.   

Nacida el 20 de octubre de 1946 en Mürzzuschlag, una pequeña población de Estiria, e hija de un químico y una economista, Elfriede Jelinek creció en Viena, donde se educó en un colegio de monjas. Una crísis psíquica sufrida a los 18 años determinó su vocación literaria que compaginó al principio con la musical, lo que la llevó a estudiar piano y composición en el conservatorio de Viena y, a la vez, dramaturgia e historia del arte en su universidad. Dotada tanto para la lírica como para la narrativa y la dramaturgia, su mundo es el propio de un espíritu en contínuo estado de rebelión. De ahí que su literatura sea, sobre todo, de protesta, como protestado será, sin duda alguna, en su país, su Nobel.

Feminista, rebelde y nobel

Ficha de análisis o teoría académica:

DIARIO SUR, 8 de octubre de 2004

Feminista, rebelde y nobel

La desconocida novelista y dramaturga austriaca Elfriede Jelinek da la sorpresa al obtener el premio literario más prestigioso del mundo

TEXTO: TOMÁS GARCÍA YEBRA / FOTO: ROLAND SCHLAGER. EFE/

LA Academia Sueca ha vuelto a dejar con la boca abierta al resto del planeta. Una desconocida, la poetisa, novelista y dramaturga austriaca Elfriede Jelinek, de 57 años, ha sido galardonada con el premio Nobel de Literatura. El jurado ha destacado «el fluir musical de voces y contravoces en sus novelas y obras de teatro, que con extraordinario celo lingüístico revelan lo absurdo de los clichés de la sociedad y su subyugante poder».

Combativa feminista y hostigadora de la política radical del ex líder austriaco Jörg Haider, Jelinek se encuentra enferma y no podrá viajar al país escandinavo para recoger el galardón -dotado con 1,1 millones de euros- el próximo 10 de diciembre, fecha del aniversario de Alfred Nobel.

Al conocer la noticia, y en un primer momento, manifestó que había sido «un sorprendente y gran honor». También dijo que su estado de salud es «delicado» y que «con toda seguridad» no podrá trasladarse a Estocolmo. «No estoy físicamente enferma, pero psíquicamente no estoy en condiciones de comparecer en público; me siento amenazada», manifestó a la agencia de noticias austriaca APA.

Sus declaraciones, paulatinamente, se fueron ensombreciendo: «No quiero fingir, por lo tanto diré que siento más desesperación que alegría». «Espero que este premio no suponga una carga personal. Cuando una mujer recibe el premio Nobel se convierte en noticia porque se lo han concedido a una mujer; si se lo dieran a Peter Handke, que lo merece mucho más que yo, se lo darían porque es Peter Handke. Me gustaría vivir en mi país, me siento a gusto, pero no sé si me van a dejar», agregó.

Baraja de quinielas

Se han vuelto a quedar en el bombo de las quinielas escritores como Richard Roth, John Updike o Mario Vargas Llosa. En los corrillos literarios se barajaba el nombre de una mujer -y ahí han acertado-, pero eran otros los nombres con los que se especulaban: Margaret Atwood, Joyce Carol Oates y la argelina Assia Djebar.

El premio Nobel vuelve a hablar alemán (por undécima vez). No lo hacía desde 1999, cuando le fue concedido a Gunter Grass. Sólo en dos ocasiones la Academia Sueca ha mirado a Austria. En 1981 lo obtuvo Elias Canetti, pero este autor, de origen austriaco, repudió a su país y se nacionalizó británico.

Décima mujer

Elfriede Jelinek es la décima mujer que se hace acreedora del galardón literario más prestigioso del mundo. La primera fue la sueca Selma Lagerloef (1909). Tras ella, la italiana Grazia Deledda (1926), la noruega Sigrid Undset (1928), la estadounidense Pearl S. Buck (1938), la chilena Gabriela Mistral (1945), la alemana Nelly Sachs (1966), la sudafricana Nadine Gordimer (1991), la estadounidense Toni Morrison (1993) y la polaca Wislawa Szymborska (1996).

Poseedora de una gran formación humanística y musical, Jelinek adquirió cierto renombre cuando en 2001 se estrenó la película \’La pianista\’, dirigida por Michael Haneke, que se hizo merecedora del gran premio del jurado en el Festival de Cannes. Basada en una novela homónima de la autora austriaca (obra autobiográfica), el filme relata las perversas y morbosas relaciones de una brillante profesora de piano con su madre y un alumno. Hay tres obras de la escritora austriaca traducidas al castellano: \’La pianista\’, publicada por Mondadori y que se reeditará a finales de noviembre; \’Los excluidos\’, también en Mondadori (se reeditará a principios del próximo año) y \’El ansia\’ (Cátedra). La editorial El Aleph anuncia la aparición de \’Las amantes\’ en enero de 2005.

Nacida en Mürzzuschlag, localidad cercana a Viena, el \’diálogo\’ de Jelinek con su país han sido siempre problemático. Considera que Austria sigue anclada en un pasado de reminiscencias nazis.

Contra la burguesía

Además, en casi todas sus obras arremete despiadadamente contra la clase burguesa. Tras la llegada de Haider al poder, se prohibió en el país la representación de sus piezas teatrales.

Defensora a machamartillo de las posturas de izquierda, se crió en el seno de una acomodada familia vienesa. Su padre era de origen judío y su madre austriaca. A los cuatro años recibió clases de francés y ballet. A los 14 comenzó a estudiar piano y composición en el conservatorio de Viena. Estudió Ciencias del Teatro y se licenció en Historia del Arte. Debutó en la escena literaria con un poemario, \’Lisas Schatten\’ (1967) -\’Las sombras de Lisa\’-, pero abandonó pronto la lírica para centrar todo su talento en la sátira y la denuncia social. Con este punto de mira fueron naciendo obras como \’Die Klavierspielerin (1983), que se tradujo al castellano con el nombre de \’La pianista\’; \’Lust\’ (1989) -\’Deseo\’-, un alegato contra los malos tratos y la violencia sexual , y \’Ein Unterhaltungsroman\’ (2000) -\’Una novela de entretenimiento\’-, en la que expone sus puntos de vista acerca de los abusos del poder.

Una de sus obras más críticas es \’Die Zinder der Toten\’ (\’Los hijos de los muertos\’), de 1995, donde retrata a Austria como un país sin pujanza y sin vida. En este sentido, Jelinek ha seguido la misma senda de sus compatriotas Thomas Bernhard y Elias Canetti, quienes también defenestraron dialécticamente a su país. Una de sus frases favoritas, dice: «No conozco a mujeres con hijos que hayan triunfado como artistas».

Esta actitud rebelde e hipercrítica le ha granjeado multitud de enemigos en su país. Sus obras, durante años, apenas han tenido difusión. Incluso ella misma prohibió, durante algún tiempo, la representación de sus piezas teatrales.


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Hostales, pensiones, casas rurales baratas. Con precio. Eche un ojo.

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¿Qué son los weblog?

Ficha sobre recursos técnicos:

MUJER HOY, 6 de octubre de 2004

¿Qué son los weblog?


Si usted hace esta pregunta, existen tres posibilidades de respuesta. La primera, es que la persona nunca haya escuchado esta palabra y así lo admita; la segunda, es que la respuesta sea errónea; la tercera, es que la persona en cuestión tenga su propio weblog, lo cual es todavía peor. Fuera de broma, a quienes tengan un weblog, prepárense, porque hay un concurso.

(Mujereshoy) Según un artículo de Konstatin Klein, publicado en el portal de la Deutsche Welle, "weblog" apareció por primera vez con el cambio del milenio en páginas de internet en idioma inglés. Compuesto por "web" (como internet) y "log" (como libro), un weblog es simplemente el libro de viaje de un o de una internauta, es decir, una bitácora. En este diario de viaje se anotan las observaciones interesantes alrededor de uno o varios temas.

Los weblogs tienen otra característica. Deben tener enlaces (los famosos "links"), los que deben acercar a las personas lectoras al tema del que trata el contenido, es decir, casi siempre hacia otra página de internet.

Y la tercera característica, imprescindible para que la página en cuestión sea considerado un weblog, es que debe ser actualizada regularmente, precisamente, como un diario de viaje.

Los problemas

Los problemas aparecen con los weblogger. Aunque ellos lo nieguen escandalizados, no son otra cosa que personas con una afición corriente, al igual que la filatelia o los coches deportivos.

En otras palabras: Sólo su propia manera de juntar estampillas o de limpiar su coche deportivo es la correcta. Todo lo demás es de inexpertos. Ahora sabes de qué estamos hablando.

En los países de habla alemana hay verdaderas guerras santas por la denominación de "weblog" o de "blog" (entre nosotros: ¡se dice "weblog"!), o si es "el" o "la" blog (entre nosotros: ¡se dice "el" blog, como "el diario"!), o sin un weblog debe tener o no determinada densidad de enlaces para diferenciarse de un diario personal escrito en internet (entre nosotros: ¡no tengo idea!), o si un diario personal escrito en internet puede llamarse también weblog (entre nosotros: ¡No! ¡Si! ¡Por supuesto! ¡Jamás!).

Además, existe un debate técnico. Que si un weblog debe ofrecerse con software completo dentro del entorno de la comunidad de los blogger, o bien con tecnología adaptada a cada caso individual y en lo posible desde un servidor propio. Apenas la discusión toca este tema volvemos a debates parecidos a los que se dan entre partidarios o enemigos de determinados modelos de coches.

Reglas tácitas del weblog

Finalmente hay reglas tácitas para los blogger. Infringirlas requiere cierto grado de autoestima. Así, está la obligación de hacer al menos una vez por semana una referencia hacia un artículo que constate que los weblogs son la nueva forma del "periodismo desde abajo", de renovar al menos dos veces por año completamente el diseño y de clausurarse por lo menos tres veces al año por hartazgo.

Por suerte todo esto es una exageración, aunque tampoco tanto. Weblogs no son otra cosa que páginas de internet con una actualización regular, muy subjetivas, a veces extremadamente cómicas, a veces literarias, con frecuencia políticas, ofrecidas y cultivadas por individualistas que no sólo tienen algo que decir, sino que además lo hacen (casi siempre) bien. Weblogs no son fuentes de noticias. Son comentarios sobre el mundo o sobre la persona misma. Y es cierto que son la manera más fácil, rápida y económica de alcanzar un público millonario.

En teoría…

…ya que el éxito de un weblog depende en cierta medida del talento de su autor o autora.
Quien ya haya escuchado hablar de HTML y quien no piense que FTP es algún partido político, puede obtener una cuenta en un Webhoster, instalar un programa como movabletype.org, pmachine.com (son gratuitos sólo en su versión más elemental), nucleuscms.org, wordpress.org o bien textpattern.com, y empezar. Si entonces funciona tu weblog, ya nada te separa de convertirte en un conglomerado mediático unipersonal.

Concurso

El mismo portal de la Deutsche Welle está llamando a concurso para elegir los mejores diarios online. Pueden participar weblogs de todo el mundo que hayan sido escritos en alemán, inglés, español, portugués, ruso, chino o árabe. Se puede nominar a uno o varios weblog en los que se participa como persona usuaria o nominar el weblog propio. ¿Fechas?: entre el 17 de septiembre y el 17 de octubre del 2004.

El concurso contempla 11 categorías diferentes: Mejor Weblog, Mejor Tema, Mejor Diseño, Mejor Weblog de Innovación y Mejor Weblog Periodístico. El premio al "Mejor Weblog Periodístico" se otorga para siete idiomas.

Mayores informaciones en http://www.thebobs.de/bob.php?language=es

Fuente: Deutsche Welle.

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