Posts RSS Comments RSS 874 Entradas and 11 Comentarios till now

Archive for julio, 2007

Delibes nunca será nobel

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

ABC CASTILLA Y LEÓN, 6 de julio de 2006

Delibes nunca será nobel

Va camino Delibes, como Borges o Vargas Llosa, de convertirse en eterno. Y ya se sabe que la eternidad es una enfermedad que no se cura ni con los años. Pero la eternidad de Delibes, al margen de a su incuestionable valor literario, parece ir asociada a esa aspiración, quizá más ajena que propia, de ser ungido con el laurel de la dinamita, es decir, con el Nobel. Y es bien cierto que, si la meritocracia tuviera peso en la literatura, ni Delibes, ni Vargas Llosa, ni, por supuesto, Borges, estarían en el saco de los agraviados. Pero la realidad es muy otra.

La realidad es que el Nobel es un premio regalón que unos señores, dieciocho para ser exactos, conceden a su antojo y semejanza -éste segundo término es muy importante, ya lo verán-. Desde el año 1990, el Nobel no ha vuelto a recaer en un escritor de pluma hispana. La razón de este desaire no es otra, probablemente, que la muerte en 1991 de Artur Lundkvist, un poeta y traductor sueco que conocía bien nuestra literatura y sus conjuntos. No en vano, Lundkvist había pasado temporadas varias en nuestro país y había traducido a algunos de los nuestros a su lengua materna. Este hecho motivó que, al ocupar el sillón dieciocho de la Svenska Akademien, se convirtiera en el valedor de la literatura hispanoamericana allá en la fría Suecia. Se cuenta que, entre otros, le deben un Nobel: Neruda, Aleixandre, García Márquez y Octavio Paz. Y, como poco, una patada en las partes por su intermediación en contra, el mismísimo Borges y Graham Greene. En cuanto al caso Alberti, que estuvo a punto, lo mejor sería preguntarle al multimillonario y comunista vallisoletano Teodulfo Lagunero. Pero volviendo a Lundkvist, un izquierdista confeso y practicante, parece evidente que removió Roma con Santiago para que fueran premiados sus «semejantes» y vetados -con Cela no pudo- el porteño autor de la muy a propósito Historia universal de la infamia y el inglés que se confesaba escritor católico. Y para quienes aún alberguen dudas sobre el peso de la política y del filocomunismo en la literatura de alto standing, reproduzco las palabras del académico Knut Ahnlund al diario The New Yorker a propósito del eterno candidato: «la imperdonable omisión» de Borges se debe a «razones políticas». En otro artículo les hablaré de ellas.

Pero, muerto Lundkvist, que al menos nos hacía temer que, como a Churchill, le concedieran el Nobel a Carrillo por sus «obras completas», su sillón fue ocupado por la francófila Katarina Frostenson, con lo que las posibilidades de volver a ver a un hispanoescribiente recogiendo el premio y la pasta en Estocolmo se esfumaban per secula seculorum, amen. Y como ven, la cosa se va cumpliendo a rajatabla.

No obstante, los más optimistas aún estamos persuadidos de que, si el premio ha sido otorgado a inanes como Echegaray, a plagiarios como Sholojov, a desconocidos como Prudhomme, a payasos como Darío Fo o a activistas como Harold Pinter, tal vez quepa la posibilidad de que también se lo concedan a algún escritor; como Delibes. A lo mejor, valdría con hacer como aquel presidente chileno que ordenó traducir la obra de Gabriela Mistral al sueco y pagar bien el del año 45. O tal vez, bastaría con que don Miguel se declarara abiertamente neoprogresista en algún medio sueco de la cuerda. Todo estaría hecho. Pero, ¿a que no, don Miguel? ¿A que a usted no le hacen falta esos tejemanejes politiqueros? ¿A que su obra vale casi una literatura? No obstante, y puesto que todo es bueno para el convento, espero, de corazón, haberme equivocado en el título y que los de Estocolmo esta vez no se hagan los suecos con usted.

www.premiosliterarios.com

Escritores iberoamericanos cartografían la literatura del «Extremo

Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:

ABC, 3 de julio de 2006

Escritores iberoamericanos cartografían la literatura del «Extremo Occidente»

ABC. MADRID.

Del 10 al 15 de julio se celebrará en El Escorial un curso de verano titulado «Nueva Literatura del Extremo Occidente», donde diecisiete escritores y críticos iberoamericanos discutirán en torno a la vigencia de las literaturas nacionales, sobre el conflicto entre lo occidental y lo no occidental en la literatura hispanoamericana, acerca de las similitudes entre el realismo mágico y la literatura fantástica o respecto de la influencia del «boom» en sus propias obras.

Sin embargo, los puntos más atractivos del programa se concentran en la posibilidad de analizar la literatura hispanoamericana desde la perspectiva de la literatura comparada y en la evidente extraterritorialidad de la obra y las vivencias de muchos escritores latinoamericanos. Para el director del curso -el escritor peruano Fernando Iwasaki, colaborador de ABC- la extraterritorialidad es algo más complejo que el exilio, la multiculturalidad y el cosmopolitismo, aunque en algunos casos contenga esos tres elementos. «Un escritor no es sólo del lugar donde nace, sino especialmente de donde vive -advierte Iwasaki-. Y un escritor también posee una historia intelectual, familiar y cultural, que en el caso de América Latina puede suponer varias lenguas, distintas identidades y migraciones seculares».

«Así como aceptamos la existencia del Extremo Oriente -explica Iwasaki-, América Latina podría ser el Extremo Occidente y no necesariamente la frontera de la cultura occidental. Durante años, nuestra literatura ha sido estudiada en clave limítrofe y fronteriza, renunciando en ocasiones a la posibilidad de integrarla en el conjunto de la literatura universal. Los autores reunidos en este curso reiivindican como suya la cultura occidental y proponen que en América Latina siempre ha existido una literatura de «Extremo Occidente»».

En fin, siguiendo la estela de Uslar Pietri, Jorge Luis Borges y Octavio Paz, que consideraban esta idea del «Extremo Occidente», en este curso participarán narradores como los argentinos Andrés Neuman y Alfredo Taján; los mexicanos Jorge Volpi, Mario Bellatín, Ignacio Padilla y Christopher Domínguez; los venezolanos Gustavo Guerrero y Juan Carlos Méndez Guédez; los peruanos Peter Elmore y Jorge Eduardo Benavides; así como Alberto Fuguet (Chile), Edmundo Paz-Soldán (Bolivia), Leonardo Valencia (Ecuador), Juan Gabriel Vázquez (Colombia) y Ernesto Hernández Busto (Cuba). Las ponencias del curso «Nueva Literatura de Extremo Occidente» serán recogidas en un libro que llevará un prólogo de Mario Vargas Llosa y donde también colaborarán el argentino Rodrigo Fresán y el colombiano Santiago Gamboa.

www.premiosliterarios.com

La literatura es siempre producto de la putrefacción

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

EUROPA PRESS, 3 de julio de 2006

Manuel Vicent: "La literatura es siempre producto de la putrefacción, ya sea de sentimientos, memorias o sueños"

Dice que el periodismo es el género literario del siglo XXI, pero lamenta que "cualquier idiota" tiene poder de "expansión planetaria"

SANTANDER (EUROPA PRESS) –

El escritor y periodista Manuel Vicent piensa que la memoria se convierte en "materia literaria" cuando pasa el tiempo y llega un punto en que se "confunde con la imaginación". De ahí que asegure que "la literatura es siempre producto de la putrefacción", ya sea de "sentimientos, memorias o sueños" y fruto también de la "frustración".

"Los grandes libros de amor los ha escrito normalmente gente que no lo ha conocido", destacó el autor en un encuentro con los periodistas con motivo de su participación esta semana en los Martes Literarios de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde imparte además el encuentro \’El autor y su obra\’.

Según dijo, no recuerda en su vida haber trabajado "tanto" como lo hará esta semana, en la que, a lo largo de cuatro días, deberá hacer ante sus alumnos un "acto de humildad increíble" para hablarles sobre su vida y sus experiencias, a pesar del "pudor" que le produce hablar de sí mismo.

El hablar ante los alumnos le genera una "sensación" similar a la de ir al psicólogo, con la diferencia de que aquí está sentado en una silla y con un micrófono delante. De esta forma va "soltando y liberando" cosas y cree que al final de la semana, no sólo le servirá de "cura de humildad", sino que además se sorprenderá de lo que sabe de sí mismo.

Así como algunos autores interpretan el escribir también como un modo de terapia o un psicólogo, Vicent cree en cambio que se escribe "o bien para no suicidarse o por puro narcisismo". En el caso del primer motivo, cree que la escritura no funciona porque "lo único" que sirve para no suicidarse es "ser coleccionista de algo", ya que mientras no completas la colección no te suicidas.

En su caso, ahora dice no coleccionar nada, aunque de niño coleccionaba cromos de fútbol y "jamás" logró hacerse con el de Gaínza. Además, aseguró no haber tenido tiempo ni motivos para suicidarse y consideró que los escritores se suicidan "aquel día que empiezan a repetirse".

Sobre la memoria y la actual apuesta por recuperarla, señaló que todo aquello que suponga "resucitar a los muertos está muy bien", pero debe hacerse desde un enfoque "cultural, social y moral, pero no político".

PERIODISMO

En lo que se refiere a la situación actual del periodismo, cree que los medios de comunicación se han "apropiado" de tal forma de la sociedad y del mundo en general, que estás al tanto de lo que suceda en cualquier punto como si pasara en tu "comedor", y las "desgracias se diluyen con tu sopa". Esa amplitud que caracteriza al periodismo de hoy hace que en él se pueda encontrar "lo mejor y lo peor".

En este sentido, lamentó que en estos momentos "cualquier idiota con un micrófono, una cámara o un bolígrafo tiene un poder de expansión planetaria".

En cualquier caso, subrayó que el periodismo es "el género literario de la mitad del siglo XX" y lo será también del siglo XXI. En su opinión, así como para conocer la vida en el siglo XIX hay que leer a Dickens o Balzac, en el futuro, quien quiera conocer cómo somos hoy, deberá acudir a los periódicos.

PROYECTOS

Finalmente, preguntado por los proyectos en los que trabaja explicó que prepara una novela para el próximo año y, mientras tanto, para las navidades publicará un libro en el que habla de lo que ha comido, con quién y dónde. Según dijo, no se trata de un libro de cocina, porque él no es cocinero, gastrónomo ni gourmet.

Sobre estos asuntos, aseveró que las comidas no son en sí mismas "pesadas ni dan acidez", sino que se debe a "algunos comensales". De este modo, al igual que unas orejas de cerdo te pueden sentar bien en una buena compañía, "una tortilla con perejil" te puede "romper el estómago" porque el acompañante era "infumable".

La última poesía española

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

EL DIARIO MONTAÑÉS, 30 de junio de 2006

La última poesía española vive «más distendida y está menos dogmatizada»

El editor Manuel Borrás y el poeta Abraham Gragera inauguraron las Veladas de La Magdalena, convencidos de que se abren «nuevas corrientes estéticas»

Manuel Borrás y Abraham Gragera comparten su querencia por el hecho poético desde ángulos opuestos, pero la \’complicidad\’ une sus espacios a través de las palabras. El primero edita al segundo y, a su vez, ambos abarcan y acortan la distancia que existe entre el lector y el creador. Editor y poeta intercambiaron experiencia y juventud en la inauguración de las Veladas Poéticas que anoche se abrieron en el Palacio de La Magdalena. En sus respectivas radiografías de la creación poética actual coincidieron en destacar la existencia de nuevas corrientes esteticistas, la superación de guerras y debates fundamentados en la dicotomía de determinadas etiquetas, y la entrada de una época más «distendida».

El director y alma de Pre-Textos y el joven autor se mostraron por ello convencidos de que la poesía española de las últimas generaciones «vive más distendida y no está tan dogmatizada» como la de las anteriores. Gragera sostuvo incluso que «se están abriendo nuevas vías estéticas alejadas de la actitud maniquea o dicotómica» del pasado reciente.

Pre-Textos, muy ligada a Cantabria al editar los libros premiados en los certámenes de la Consejería de Cultura, es desde 1976 una referencia a la hora de descubrir nuevos valores. Ha dado cobijo a diferentes corrientes estéticas, abriendo el abanico a disciplinas inicialmente alejadas de sus preferencias, como el ensayo, o la narrativa.

Por su parte, Abraham Gragera, (1973), es uno de los más importantes valores de la poesía española actual. Publicó la plaquette \’Variaciones sobre la melancolía\’, un planteamiento sencillo de sus poemas más clásicos con pinceladas humorísticas y Borrás le editó \’Adiós a la época de los grandes caracteres\’. El joven poeta madrileño, para quien «la poesía es un diálogo que se construye en ese espacio intermedio en el que él propone y el lector interpreta, aseguró ayer que «el panorama al que se enfrentan los autores noveles hoy en día es muchísimo mejor que hace quince o veinte años, con más premios y con editoriales que buscan poetas para crear modas». A su juicio, «se publicita bastante lo joven en todos los ámbitos».

Borrás consideró que «el lector de poesía es menos influenciable que el de novela, pues sabe perfectamente lo que quiere y es muy difícil darle gato por liebre». Así, el lector se revela como «un cómplice del autor».

En este sentido, cree que la publicación de este género supone «un reto para cualquier editorial».

En su análisis, apuntó que Pre-Textos «no recibe ninguna presión externa, salvo la que impone este mercado perverso en el que estamos inmersos, que justifica absolutamente todo». Una situación que se refleja, sobre todo, en una presión manifestada cuando tus libros no afloran a las librerías».

En el doble juego de perfiles, el editor destacó del poeta «su acento, autenticidad e intensidad», y Abraham Gragera definió a Borrás como un «editor-lector, un gran amante de la literatura, que tiene verdadera vocación por su trabajo».

www.premiosliterarios.com

El arte de la novela (Henry james)

Ficha referente a opiniones de grandes autores:

      No habría puesto yo un título tan amplio a estas pocas observaciones, que por fuerza están faltas de perfección, sobre una materia cuyo estudio pleno nos llevaría tan lejos, de no haber creído descubrir un pretexto para mi temeridad en el interesante folleto últimamente publicado con el mismo título por el señor Walter Besant. La forma original de este folleto fué la conferencia dada por el señor Besant en la Royal Institution. Parece indicar que hay muchas personas interesadas en el arte de la novela que no son indiferentes a esta clase de observaciones, que quienes lo practican pueden sentirse tentados a hacer. Tengo, por consiguiente, interés en no perder el beneficio de tan favorable asociación, y para meter baza con unas pocas palabras, al amparo de la atención que con seguridad ha despertado el señor Besant. Hay algo de muy animador en que este señor haya dado forma a algunas de sus ideas referentes al misterio de contar una historia.
       Es una prueba de vida y de curiosidad; de curiosidad por la parte del gremio de novelistas tanto como por la de sus lectores. Hasta hace muy poco tiempo, habría podido suponerse que la novela inglesa no era lo que los franceses llaman discutable. No parecía encerrar tras ella una teoría, un convencimiento, una conciencia de sí misma, de ser la expresión de una fe artística, el resultado de la selección y de la comparación. Yo no afirmo que estuviese por esa razón peor, forzosamente; requería un valor mucho mayor que el mío para dar a entender que la novela, tal como Dickens y Thackeray, por ejemplo, la veían, podía tacharse de incompleta. Era, sin embargo, naïf (si puedo servirme de otro vocablo francés); y, evidentemente, si estaba destinada a sufrir en forma alguna por haber perdido su naiveté, ahora tiene la idea de asegurarse las ventajas correspondientes.
      Durante el período al que me he referido, había en el extranjero una sensación, cómoda y alegre, de que una novela es una novela, tal como un budín es un budín, y que lo único que teníamos que hacer con ella era tragárnosla. Pero ha habido en el espacio de uno o dos años, por la razón que fuese, señales de que vuelve la animación, y se diría que la era de la discusión ha sido hasta cierto punto abierta. El arte vive de la discusión, del experimentar, de la curiosidad, de la variedad de intentos, del intercambio de criterios y de la comparación de puntos de vista; y existe la presunción de que las épocas en que nadie tiene nada de particular que decir acerca del mismo, y en que nadie tiene que dar una razón para explicar la práctica o la preferencia, no son épocas de desarrollo, aunque quizá sean épocas de honor; que son épocas, posiblemente, de un poco de pereza. La práctica con éxito de cualquier arte es un espectáculo delicioso, pero también la teoría es interesante; y aunque hay mucha de esta última sin la primera, yo sospecho que no ha existido jamás un éxito auténtico sin una pepita latente de convencimiento. La discusión, la sugerencia, la formulación, son cosas fertilizantes si son francas y sinceras.
      El señor Besant ha dado un ejemplo excelente diciéndonos lo que él piensa, por su parte, sobre el modo como debiera escribirse la novela, así como también sobre el modo como debiera publicarse; porque su visión del “arte” abarca esto también, en un apéndice. Sin duda que otros trabajadores en el mismo campo tomarán sin duda el argumento, le darán la luz de su experiencia, y el efecto será, sin duda, el hacer nuestro interés en la novela un poco mayor de lo que durante algún tiempo amenazó con dejar de ser: un interés serio, activo, investigador, bajo cuya protección este delicioso estudio podría, en momentos de confianza, arriesgarse a decir un poco más de lo que piensa de sí mismo.
      Debe tomarse seriamente, si quiere que el público lo tome en serio. En Inglaterra ha muerto sin duda la vieja superstición de que las novelas eran “pecado”; pero el espíritu de la misma subsiste, en cierta mirada oblicua dirigida hacia cualquier clase de historia que no reconoce, más o plenos, que es tan sólo una broma. Hasta la novela más jocosa siente en cierto grado el peso de la proscripción que antiguamente fué dirigida contra la ligereza literaria: la jocosidad no logra siempre pasar por ortodoxia. Espérase todavía, aunque la gente se avergüence de decirlo, que una producción que, después de todo, sólo es un artificio, de mentirijillas (porque ¿qué otra cosa es una novela?), será hasta cierto punto apologética; que renunciará a la pretensión de tratar verdaderamente de representar la vida.

Para leer el resto del artículo, pulse en leer más, en la parte ingerior de esta misma ficha

Continue Reading »

El revanchismo es una pasión, un vicio y un error

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

Publicado el 23/11/2006
www.elcultural.es

Stanley G. Payne
“El revanchismo es una pasión, un vicio y un error”

En vísperas del Congreso Internacional sobre la guerra civil española que comienza el próximo lunes, Stanley G. Payne (Texas, 1934) da respuesta en su último libro a 40 preguntas fundamentales sobre el conflicto (La Esfera), consciente de que “la historia es una empresa que no se termina nunca, y habrá investigaciones nuevas y controversias por mucho tiempo. Nunca se resuelve ‘definitivamente’ algo como la historia de la guerra del 36”.

Pregunta: ¿Por qué interesa tanto la guerra civil española 70 años después?
Respuesta: Porque no hay nada en la historia que interese tanto como las guerras. Además, la guerra civil representó el colmo, en el sentido de punto de inversión, de la historia contem-poránea de España. Si no siguiera interesando, los españoles serían gente extraña. Otra cosa es la intención de las izquierdas, empezando en 1993 pero sobre todo tras 2000, de reanimar el tema de un modo completamente sectario y sesgado para sacar provecho político.
P: ¿Cuál es el enigma más sorprendente que despeja su libro?
R: El libro presta mucha atención a las “cuestiones previas”, a las alternativas a lo que pasó antes de y con el estallido de la guerra. También a su significado en la historia internacional.
P: ¿Qué queda por resolver?
R: Ningún aspecto impor-tante de la guerra ha sido resuelto de un modo definitivo, o por la falta de investigación o de documentación. Conocemos los hechos principales, pero en el cómo y por qué, o cuánto y por quién queda mucho para esclarecer.
P: ¿Por qué, a su juicio, la “memoria histórica es un espejismo”?
R: Porque ni es memoria ni es historia. La memoria es personal y subjetiva, y no puede ser historia. La historia es investigación profesional de datos y documentos, y no se basa en la memoria subjetiva.
P: ¿El revanchismo es un error o una necesidad?
R: El revanchismo es una pasión natural, que es a la vez un vicio y un pecado. En sí mismo, un error.
P: ¿Existen historiadores sin ideología?
R: No hay un historiador sin su punto de vista, aunque el historiador serio y profesional, “científico”, tiene la responsabilidad de buscar la verdad. Pero actualmente las universidades están dominadas por la corrección política, y son pocos los que salen de sus restricciones.
P: ¿A qué se debe la división de los historiadores pro y anti Moa?
R: Hay dos líneas de división, pero se refieren en gran parte a lo mismo. Uno es la cuestión de la interpretación de causas, actuaciones y responsabilidades. La otra línea se deriva del exclusivismo, corporativismo y endogamia de la universidad española, y la idea de que sólo profesores de historia pueden escribir la historia, un concepto grotesco. Así, Churchill no podía escribir la historia.
P: Déjeme plantearle alguna de las cuestiones del libro: ¿fueron válidas las elecciones del 36?
R: Sí. Otra cosa es la serie de anomalías, presiones, eliminación de actas y falsificación de elecciones parciales que tuvo lugar después.
P: ¿Fue inevitable la guerra?
R: No. Pero para evitarla, hubiera sido necesario tomar decisiones y medidas a tal fin, que los gobernantes y otros actores no tomaron.
P: ¿Por qué fue tan enorme la represión?
R: Hubo tres aspectos básicos. Las represiones salvajes fueron características de las guerras civiles revolucionarias del siglo XX. Segundo, en España había una mayor movilización que en otros casos. Otro aspecto es que era una guerra de enemigos aproximadamente iguales, lo que dio oportunidades iguales para la matanza.
P: ¿Sabremos algún día el número exacto de víctimas?
R: Las macroestadísticas históricas muchas veces son incompletas. Sabemos apro-ximadamente cuánta gente sufrió muerte violenta, pero sólo en términos muy generales. Falta mucha investigación para especificar cuántos en cada categoría. En el porvenir la investigación nos dará más datos, pero nunca tendremos estadísticas completas.
P: ¿Qué papel desempeñó en la guerra el nacionalismo?
R: En Vizcaya, el PNV libró su propia guerra, y no de un modo muy eficaz. La Ezquerra catalana no era tan independiente como el nacionalismo vasco, pero, como escribía Azaña, los nacionalismos constituyeron factores de discordia y de división interna muy serios.
P: ¿Qué papel van a desempeñar en España y Europa?
R: ¿Quién sabe? Ciertamente constituyen el problema político más serio del país. En Europa, en cambio, será mucho menor, porque sus iguales no existen en la mayor parte de los países y los gobiernos no los respaldan.
P: ¿Cuándo nació su fascinación por nuestra historia?
R: Cuando empecé mis estudios doctorales. Tuve que empezar a especializarme en algo y la idea se me ocurrió de un modo muy rápido, como consecuencia de un par de libros que acababa de leer.
P: ¿La primera imagen de su primera visita a España?
R: La primera imagen… Llegué a Barcelona, y las primeras imágenes importantes eran del Barrio Gótico –muy especial– y de ciertos aspectos del hampa, allí al lado –no muy especial o positivo.
P: ¿Y qué le gustaría olvidar?
R: Me parece que he tenido una suerte fantástica en España, no he tenido ninguna experiencia tan dolorosa o traumática como para sentir la necesidad de olvidarla.

AZANCOT, Nuria

Javier Marías elegido nuevo miembro de la Real Academia Española

Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:

EUROPA PRESS, 29 de junio de 2006

Javier Marías elegido nuevo miembro de la Real Academia Española

MADRID (EUROPA PRESS)

El escritor Javier Marías resultó hoy elegido para ingresar en la Real Academia Española y ocupar el sillón \’R\’, vacante tras la muerte de Fernando Lázaro Carreter, director de la RAE entre 1991 y 1998. Marías fue elegido en primera votación, una acto que ocurre "en muy pocas ocasiones" según explicó el secretario de RAE Guillermo Rojo. "La academia está muy satisfecha de la incorporación de Marías por ser un gran escritor y un autor muy reconocido en diferentes países".

   La candidatura de Marías, hijo del desaparecido filósofo y ensayista Julián Marías, ha sido presentada por los académicos Gregorio Salvador, Arturo Pérez-Reverte y Claudio Guillén.

   En declaraciones a Europa Press, Gregorio Salvador destacó su "personalidad literaria", el "prestigio" de su obra y aseguró que alguno de sus libros son "excepcionales". Entre ellos, resaltó su novela \’Mañana en la batalla piensa en mí\’. "Es una narración extraordinaria", reconoció.

   Asimismo, el académico señaló que Javier Marías es uno de los escritores españoles más conocidos en el extranjero, y resaltó que su obra ha sido traducida a distintas lenguas. "Es uno de los pocos que tiene un gran cartel en América", alegó.

   Recordó que Javier Marías ya fue propuesto como candidato hace unos años, pero el escritor rechazó la proposición porque su padre, Julián Marías, que todavía estaba vivo, también estaba en la Academia. Según comentó Gregorio Salvador, Marías explicó que dos Marías eran demasiado en la Academia y que no le parecía bien ingresar en esta Institución mientras su padre viviera.

BIOGRAFÍA  

   Javier Marías Franco nace el 20 de septiembre de 1951 en Madrid. Se matricula en la carrera de Filosofía y Letras, de la Universidad Complutense de Madrid. En mayo de 1971, con la mediación de Juan Benet, consigue publicar su primera novela, \’Los dominios del lobo\’.

   Escribe unos relatos introspectivos, muchas veces claustrofóbicos aunque se desarrollen en espacios abiertos. Este estilo lo ha  desarrollado desde sus primeras publicaciones en donde se evidenciaba su deseo de ruptura con la tradición anterior. Con \’El hombre sentimental\’ (1986), y \’Todas las almas\’ (1989), su estilo llegó a consolidarse aunque en \’Corazón tan blanco\’ (1992) inició una nueva vía en la que la memoria y el detallismo se funden para investigar sobre lo que se esconde en el ser humano.

   Su novela "Mañana en la batalla piensa en mí", le valió el Premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1995; un año más tarde, el Rómulo Gallegos (concedido por primera vez a un español), y el Premio Fémina otorgado en Francia a la mejor novela extranjera. Esta obra ha sido galardonada, además, con el Premio Internacional Mondello Cittá di Palermo.

  La posible elección como académico, le llega al autor cuando está embarcado en la redacción de la tercera parte de \’Tu rostro mañana\’. La primera, \’Fiebre y lanza\’, se publicó en 2002 y la segunda, \’Baile y sueño\’, en 2004.

   En 1997 recibió el Premio Nelly Sachs, en Dortmund; el Premio Comunidad de Madrid en 1998; y en 2000, el Premio Grinzane Cavour, en Turín, y el Premio Alberto Moravia, en Roma, todos ellos por el conjunto de su obra.  Entre sus traducciones destaca Tristram Shandy (Premio Nacional de Traducción 1979). Fue profesor en la Universidad de Oxford, y en la Complutense de Madrid. Sus obras se han traducido a treinta y cuatro lenguas y se han publicado en cuarenta y cuatro países, con más de cinco millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.

www.premiosliterarios.com

Sobre el oficio de escribir

Ficha sobre recursos técnicos:

Leonardo Valencia (Guayaquil 1969) es, sin duda, un autor ambicioso. Su última novela, «El libro flotante de Caytran Dölphin» (Funambulista 2006), lo confirma. Esta obra, que sigue a «El desterrado» (Debate 2000), gira en torno al oficio de escribir, al misterio que rodea al autor de un solo libro, Caytran Dölphin, un libro flotante, inasible por su complejidad, un libro desaparecido titulado «Estuario», del cual se nos van revelando secretos a lo largo de la novela.

De la misma forma que el libro desaparecido, la novela se construye conforme avanza la lectura. Porque es un poco lo que sucede con este libro, asoma lentamente en una superficie clara. El universo que crea Valencia es uno cerrado, con sus reglas y una estética que le son propias, desde los nombres hasta los lugares. Los personajes están refugiados en una montaña, el Belvedere, y desde ahí construyen, destejen, el misterio que rodea a 0Caytran. Ignacio, Iván, Valeria, Zully, son algunos de los que desfilan en este micro-cosmos enrarecido. Están presentes el intertexto, citas de varios autores, Celine, Poe, como los poemas que se analizan a lo largo de todo el libro. La mirada de Valencia se detiene en las construcciones, pero apunta también a la parte humana.

En el comienzo se trata de destruir un libro arrojándolo al agua, pero éste flota, es decir, que queda para siempre en el mundo. Si las relaciones sentimentales están también presentes (dibujadas, con trazo de pintor) se ciernen en un telón de fondo literario. Es como si los protagonistas al mismo tiempo fuesen texto, lenguaje. Sus parlamentos están impregnados de esa necesidad de decir cosas que los conciernan estéticamente, filosóficamente. La prosa de Valencia es sobria y ágil, lo que hace (además del formato) que se lea con facilidad, pese a la densidad del mundo que nos presenta. Es algo que hay que resaltar en este autor que también publicó un libro de relatos, «La luna nómada» (Algaida 2004).

Al final de cuentas se trata de ese movimiento del texto que arrastra siempre la vida, de ahí sus títulos: errantes, nómade, desterrados, flotante. Hay un exilio del propio autor que es analizado a través de lo que nos presenta en este libro, elipsis reflexiones aforísticas, etc… Y en este sentido la escritura se une a la vida del escritor para tratar de formar una sola cosa.

Quizás Valencia hubiera podido indagar más en el aspecto concreto de sus personajes que se hacen un poco inasibles. De todas formas es un libro en un «work in progres» bastante interesante que demuestra cómo la propuesta de Leonardo Valencia tiene largo aliento y mucho más que ofrecernos.

La espada de la debilidad

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

«Los leoneses compartimos la afición a escribir con crudeza»

El escritor y economista leonés, con raíces zamoranas, sitúa en la Alemania de los años veinte \’La crin de Damocles\’, obra con la que se ha dado a conocer

TOMÁS VAL/MADRID

Acostumbrados a los nombres de personajes famosos que acaparan los premios literarios, este año resultó una auténtica sorpresa que el Azorín recayera en un autor inédito, el leonés Javier Pérez Fernández, de 36 años. Con una novela ambientada en la Alemania prenazi, Pérez, de profesión economista, trata de desvelar las claves que expliquen por qué una nación entera sucumbió a la locura del mal y la barbarie. Con ribetes de novela negra -su protagonista es un comisario, Müller-, Pérez nos lleva por aquel Munich de 1920 que sufría la más increíble inflación que ha contemplado la Historia y donde un joven Adolf Hitler trataba de poner en práctica sus ideas.

-Antes de obtener el Premio Azorín, ¿concurrió a muchas convocatorias?

-Concurrí como a doscientas o trescientas convocatorias, con distinto éxito, como es normal en estos casos. Gané ocho o nueve de relato, una de poesía, un par de ellas de novela corta y hasta una de ensayo con un trabajo sobre economía agraria, pero los premios de novela se me resistían. Fui dos veces finalista del Fernando Lara, una del Felipe Trigo, del Jaén, del Ciudad de Alcalá y de muchos otros, pero hasta la sorpresa del Azorín seguía inédito y acaparando medallas de plata sin publicación.

-¿Son los premios literarios la única posibilidad en España para un autor inédito?

-Nunca se puede decir que una posibilidad sea la única. Hay algunas otras, desde la buena suerte al enviar un original a una editorial pequeña hasta otros caminos más políticos y tortuosos pero, desde luego, por mi parte, consideré la opción de los concursos como la menos descabellada. Al fin y al cabo, de vez en cuando me daban una satisfacción en alguna parte, y eso anima mucho. Los convocantes de estos premios realizan una labor cultural de una importancia primordial y a menudo no se les valora como es debido.

La espada de la debilidad
-¿Perjudica en algo ese salto el hecho de vivir en León, lo que antes se conocía por \’provincias\’?

-¿Perjudica en algo ese salto el hecho de vivir en León, lo que antes se conocía por \’provincias\’?

-Creo que por un lado sí y por otro no: los centros de poder y de influencia están donde están y no cabe engañarse en ese sentido. Hay mecanismos de promoción a los que se tiene mejor acceso estando donde están los propios mecanismos, y España es un país donde las relaciones personales siempre han primado sobre las institucionales. A eso le llamaban feudalismo en los libros, creo recordar. Pero también es cierto que, desde el punto de vista literario, vivir en un sitio donde te dejan trabajar tranquilo es una ventaja impagable. Vivo en León y la verdad es que no me quejo.

-¿Por qué el título \’La crin de Damocles\’?

-En un momento como el que Alemania pasaba en los años veinte, el peligro no era tanto lo que pudiera suceder, que todos lo conocían y lo esperaban, sino lo cerca que estaba siempre el cataclismo final. Una espada colgada del techo por una cadena no supondría peligro alguno para el que la tiene sobre su cabeza: el problema está en la crin, en la debilidad de lo que se opone al desastre. La crin, en ese momento, es el comisario de asuntos políticos, un solo hombre que debe enfrentarse en un momento dado a la vez a los comunistas, los nazis, los separatistas bávaros, las mafias del estraperlo y un extraño delincuente que socava el prestigio policial.

-¿Fue su formación de economista la que hizo en principio que se interesara por la Alemania de los años veinte?

-La verdad es que no. Mi formación de economista me permitió saber cómo había sido posible un desastre que hiciese pasar al dólar de los doce marcos a los cuatro billones, con \’b\’, en poco meses. Lo que me interesó de veras fue la reacción de todo un país a una locura semejante, porque pensé que cuando el mundo se vuelve loco la gente tiene que portarse de manera acorde con el mundo y reaccionar de una manera similar. Ese aquelarre de la sinrazón fue lo que me llamó la atención.

-En la novela aparece Adolf Hitler tras el intento de un golpe de Estado, ¿no tuvo la tentación de convertirle en protagonista principal?

-La verdad es que no. Adolf Hitler, en 192,3 es un personaje casi marginal que se lanza a acciones demenciales y resulta castigado por ello, y con él su partido, que queda al borde de la desaparición. Lo que me interesa de ese momento es la gente de a pie, y los problemas reales que hacen que, años más tarde, sea posible un auge del nazismo, del comunismo, y de otros totalitarismos. La gente no vota todavía masivamente a Adolf Hitler porque aún creen que puede haber una solución mejor que el gran suicidio de la razón.

Superventas
-Durante años estuvo persiguiendo un premio literario. ¿Ha cambiado tanto su vida como pensaba ahora que lo ha conseguido?

-Durante años estuvo persiguiendo un premio literario. ¿Ha cambiado tanto su vida como pensaba ahora que lo ha conseguido?

-Pues no mucho. Ahora, además de escribir, tengo que dedicarme a apoyar la promoción de la novela, pero sigo trabajando de comercial en las campañas que surgen. Creo que aunque se diera esa hipótesis en la que pensamos todos los escritores de tener un día un superventas, seguiría haciendo lo mismo, porque el contacto con la vida diaria en el trabajo es una de las cosas que más ayudan a tener algo que decir.

-León se ha caracterizado en las últimas décadas por engendrar un gran número de escritores. ¿Se siente leonés, literariamente hablando?

-Me siento leonés de todas las maneras posibles, sin renunciar nunca a mis raíces zamoranas. Y también como narrador, por supuesto. Los escritores leoneses en general, tal y como yo lo veo, compartimos la afición a escribir con cierta crudeza, y a veces con cierta leve melancolía que no nos atrevemos a dejar suelta del todo por un callado pudor de gente recia. Muchos se reirán cuando lean esto, pero así veo yo la narrativa leonesa.

www.premiosliterarios.com

Bonald: \"la frontera de los géneros literarios es una trampa para q

Ficha referente a opiniones de grandes autores:

PERIODISTA DIGITAL, 26 de junio de 2006

Bonald: "la frontera de los géneros literarios es una trampa para que los ineptos caigan en ella"

Europa Press

El escritor y premio Nacional de las Letras José Manuel Caballero Bonald dijo que él tiende a "eliminar las fronteras" entre los géneros literarios, ya que la novela siempre puede tener algo de poesía o de ensayo, al igual que la poesía puede ser narrativa o filosófica, y que "la frontera de los géneros es una trampa para que los ineptos caigan en ella". Asimismo, explicó, antes de inaugurar la XIX edición de los cursos de verano de El Escorial, organizados por la Universidad Complutense, que ha renunciado a escribir el libro que tenía pensado sobre la Guerra Civil "por la invasión temática que existe" en el panorama literario actual. Su intención era tratar la transición española, un tema que le preocupa mucho, pues no está de acuerdo con "decretar la historia sin culpables". "No hubo un tribunal que juzgara los crímenes del franquismo, y eso me parecía necesario. Y los crímenes del franquismo están aún por juzgar", sentenció el escritor. Además, incidió que los mestizajes culturales enriquecen en el resultado final de la propia cultura y de las lenguas, y agregó que le "da igual" que se escriba en el español de Cuba, de Chile, o en el de Andalucía o Castilla, ya que "todas las literaturas escritas en lengua española son la misma cosa". De sí mismo afirmó que se considera "tan integrado en la tradición literaria hispanoamericana como en la española". "Soy tan hijo de Juan Ramón Jiménez o de Valle-Inclán como de César Vallejo o de Rubén Darío", comentó Bonald. Con respecto a la literatura latinoamericana aseveró que ésta "ha buscado siempre exponer su propia personalidad", pero que ha habido siempre un aislamiento entre los países de latinoamérica ya que por ejemplo, "en Bolivia no saben lo que ocurre literariamente en Venezuela, y los de Cuba lo mismo con Argentina". Finalmente, suscribió las palabras del profesor José Manuel Blequa publicadas hoy en un medio de comunicación, en donde decía que "la variedad de la lengua en América es lo más importante que ha ocurrido en el español". "Me fascina recorrer desde el sur de Chile al norte de México y comprobar que existe una variedad de acordes del español fascinantes", concluyó Bonald.

www.premiosliterarios.com

« Prev - Next »