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Archive for julio, 2007

Homenaje a Chesterton

Ficha de análisis o teoría académica:

GRANADA HOY, 13 de julio de 2006

Homenaje a Chesterton

JOSÉ ABAD

Gilbert Keith Chesterton nació en Londres el 29 de mayo de 1874 y murió no muy lejos de allí, a la edad de sesenta y dos años, el 14 de julio de 1936. Fue un escritor fecundo que tocó todos los palos literarios, pero quien los conoce suele prescindir de sus versos y de su teatro; de su prosa no, pues es excelente. En sus novelas, a pesar de no haber escrito ninguna totalmente satisfactoria, siempre hay algo singular: El hombre que fue jueves, El Napoleón de Notting Hill, El regreso de don Quijote… son obras abiertas en las que hallamos sobradas muestras de su ingenio; personalmente, nunca me hizo tilín su criatura más recordada: el padre Brown, ese sacerdote mínimo metido a detective. Sus mejores páginas las dio, sin discusión, como periodista y crítico. En un ensayo suyo sobre Robert Louis Stevenson, dijo de éste lo mismo que hoy diríamos de él: "Se pasó la vida enseñándole al mundo lo que de él había aprendido". Que posiblemente sea el mejor elogio que quepa hacerle a un literato.

Puestos a homenajearlo con motivo del setenta aniversario de su muerte –una excusa tan buena como cualquier otra para volver sobre su persona–, he apeado de la estantería uno de mis libros preferidos de este Falstaff victoriano, me refiero a su Autobiografía, editada hace tres años con un gusto exquisito por Acantilado, una editorial que de reciente ha recuperado además su Breve historia de Inglaterra y nos ha ofrecido una antología de textos breves: Correr tras el propio sombrero. La Autobiografía de Chesterton es una cita inexcusable con su talento y un modo óptimo de adentrarnos en su vida y pensamiento, no así en su literatura. El inglés confesó no haberse tomado nunca en serio sus libros, y aquí da prueba de ello; las menciones a sus textos más famosos son escasas e incendiarias: "lo que de verdad opino sobre mi propia obra es que a lo largo de mi vida he estropeado unas cuantas buenas ideas", comentaba, imagino que regocijado, a propósito de El Napoleón de Notting Hill, La hostería volante o La esfera y la cruz

Como suele ser habitual en él, la Autobiografía es un dédalo propicio en el que no nos importa entrar porque sabemos que a algún lado nos llevará. Chesterton aprovechaba cada mínima ocasión para abrir paréntesis o escabullirse por el sendero de una digresión cualquiera. Cuando empieza a hablarnos de su familia, acaba reflexionando sobre el papel jugado por la clase media inglesa en Inglaterra. Cuando recuerda su infancia, prefiere disertar de la niñez en general: "Lo maravilloso de la niñez es que cualquier cosa en ella puede ser una maravilla". Y si se detiene en su trabajo como periodista lo hace para diseccionar la prensa británica del período… Creo que yerran o quizás intenten desacreditarlo quienes, por delante del intelectual, acostumbran a poner al polemista o al excéntrico, dos aspectos que explican su personalidad pero no la resumen, aunque a él le encantara presentarse como tal. Más allá de lo sorprendente de algunas elecciones personales, su paso por el socialismo primero, su defensa de un cristianismo "católico, apostólico y romano" después, Chesterton fue un escritor que llevó a cabo una estimulante labor interrogativa en su época suscitando continuas preguntas entre sus lectores. Que seguramente es lo máximo que puede conseguir quien se dedica a estos menesteres.

Chesterton era un inconformista y un radical que antepuso la inteligencia a toda otra virtud y que no dudaba en reconocerla en los contrarios, por muy alejados que estuvieran de su ideario, algo poco común entre la crítica de ayer o de hoy. Sus discusiones con George Bernard Shaw o Herbert George Wells, de las que encontramos amplia noticia en la Autobiografía, no fueron impedimento para nutrir una declarada admiración por ambos; del primero reconocía que "he aprendido a profesarle afecto y un respeto cálido más a partir de nuestra disensión que a partir de lo que la mayoría de la gente logra a través del acuerdo". Chesterton no intentaba convencer a nadie, pero exigía su derecho a decir su parte, y gustaba de hacerlo con brillantez y transparencia dignas de encomio: "No sé en qué ámbito estúpido nació esa idea de que existe una conexión entre ser sincero y no ser inteligible", escribía en un pasaje que me apresuré a subrayar. No comparto una enormidad de sus ideas, descreo de su fe y desconfío de su ortodoxia; sin embargo, su poder de persuasión es tan notable que al leerlo, por instantes, casi logra iluminarme. Donde no llega su agudeza, echa raíces una viva ironía, en la que sí creo y confío, que además solía escogerse a sí como blanco. De Chesterton podría decirse asimismo lo que él afirmó de Max Beerbohm: nunca se permitió "la vil idolatría de creer en sí mismo", y añadir incluso, si me apuran, lo que el propio Chesterton añadió de aquél: "En esto me gustaría ser tan buen cristiano como él".

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Editoriales han bajado su exigencia a cotas escandalosas

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

TERRA ACTUALIDAD, 13 de julio de 2006

Grandes: Editoriales han bajado su exigencia a cotas escandalosas

EFE

La escritora Almudena Grandes reconoció hoy que España no puede ser la segunda exportadora de libros del mundo sin \’magnificar su producción\’ aunque opinó que las editoriales han \’rebajado sus niveles de exigencia a cotas escandalosas\’.

Para Grandes, que participó esta tarde en el XXI Encuentro de la Edición que se celebra en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, si los autores, especialmente los más jóvenes, escriben una obra tras otra de manera desaforada es también \’porque hay muchas editoriales que publican cualquier cosa\’.

La autora de \’Los aires difíciles\’ considera, sin embargo, que la literatura \’tiene sus propios mecanismos para la supervivencia\’ y que el momento culminante de cualquier literatura nacional, como la de la España de los años treinta, lo conforman, \’en el mejor de los casos, diez autores extraordinarios y quince buenos o interesantes\’.

\’Más de eso no ha habido nunca jamás en ninguna parte\’, subrayó Almudena Grandes, quien añadió que \’en un país donde todas las misses publican novelas se puede sobrevivir\’.

La escritora madrileña, que ha acabado una nueva novela que después del verano empezará a corregir tras cuatro años de trabajo y dos más de gestación, cree que la soledad es el \’gran capital\’ de los novelistas y también la causa de que \’acaben siendo un poco raritos\’.

Ese es a su vez el motivo, precisó, de que tomen decisiones según sus afectos o de que cambien de editorial porque no les gusta la portada de su último libro o el título que se le ha dado en una edición extranjera.

Almudena Grandes apuntó, en ese sentido, que de la misma forma que \’si no hay toro, no hay corrida\’, en el mundo de la edición no hay literatura si no hay autores y estos, subrayó, son \’material sensible\’ y no \’un factor de crecimiento perfectamente mensurable\’.

Dentro de este ámbito, se considera un \’perro verde\’ porque no tiene agente literario ni ha cambiado de editor. \’Me gusta mucho escribir y poco publicar, y menos todavía el follón de negociar los libros\’.

Confesó que se hizo escritora porque ama los libros y la posibilidad de que en un futuro pudieran desaparecer para ser sustituidos por otros formatos supondría para ella \’una quiebra sentimental casi insuperable\’.

Los libros son, a su modo de ver, como el teatro \’que siempre está desapareciendo pero nunca desaparece\’ aunque ya no tienen la importancia que tuvieron en el siglo XIX, cuando eran \’una puerta para la maravilla\’. Ahora en cualquier casa, añadió, hay siete de esas puertas y además requieren menos esfuerzo.

Por eso se mostró convencida de que \’en este mundo leer es resistir\’ y los autores tienen que saber que escriben para una minoría, que no dudó de que se mantendrá a lo largo del tiempo.

En el encuentro de la edición se están debatiendo los nuevos desafíos de la propiedad intelectual, que, en su opinión, en España están protegidos por una \’muy buena\’ ley, quizá porque el retraso en aprobarla \’ha forzado a la calidad\’, señaló.

Según la novelista madrileña el del libro es el sector cultural menos amenazado por la piratería \’por la sencilla razón de que fotocopiar un libro sale más caro que comprarlo\’.

Convencida de que hay \’cinismo\’ entre los políticos y las instituciones cuando hablan de los derechos de autor, se preguntó por qué en la escuela se puede fotocopiar un texto para comentarlo sin pagar esos derechos mientras que un fontanero que arregla un grifo no se va sin cobrar.

También cuestionó que los derechos que generan sus obras puedan ser disfrutados por sus hijos, sus nietos y, en parte, por sus bisnietos, hasta que, en un plazo de ochenta años, pasen a formar parte del \’patrimonio nacional\’ y propuso con ironía que se haga lo mismo con las propiedades de los terratenientes.

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Chumacero, poeta de tiempo completo

Ficha sobre concursos literarios y eventos sociales en torno a la literatura:

MILENIO, 12 de julio de 2006

Entrevista con Emmanuel Carballo/ Crítico
Chumacero, poeta de tiempo completo

Único, irremplazable, con una vitalidad formidable y la personalidad que no puede faltar en las fiestas literarias, así es como describe Carballo al gran poeta mexicano.

Emmanuel Carballo es escritor, dice, gracias a las enseñanzas que obtuvo y sigue obteniendo de Alí Chumacero, al que considera uno de sus mejores amigos. El escritor estará participando en el homenaje que se le otorga al poeta mexicano en el Palacio de Bellas Artes y, recordando anécdotas, enseñanzas y la vida que ha llevado Alí Chumacero, Emmanuel Carballo muestra ese perfil del poeta que, asegura su propias palabras, es único en su persona y en su profesión.

"Siempre lo leo, lo quiero, sigo su obra. Su camino no tiene continuadores, es único, es irrepetible. Su manera de escribir, de vivir, son únicas en la literatura mexicana. es un poeta muy personal, muy difícil, de muy pocos temas que no ha encontrado discípulos ni los ha buscado. El ocupar un puesto dentro de los cinco mejores poetas mexicanos del siglo XX, es porque ha hecho su trabajo con paciencia, con amor, con dedicación", manifiesta el también escritor.

Para Chumacero, explica Carballo, lo más importante es su poesía, una manifestación que pocas veces llega a la mente de los autores y que es difícil de crear, pero que a diferencia de los demás, al poeta le ha resultado tan fácil que ha deslumbrado con sus palabras y textos a todo el que lo lee.

"Lo más importante para él es la poesía, llega la malvada poesía a sus manos de una manera tan fácil… Pero su tiempo libre lo ha dedicado a hacer reseñas de literatura en los periódicos. Ayudó a muchos autores a mejorar sus obras y ha ayudado también a los jóvenes. Ha sido un hombre al que le falta de egoísmo y le sobra generosidad. Ha hecho que toda la gente lo conozca, lo quiera. No conozco un solo enemigo de Alí. Es un poeta difícil, porque empieza por él y termina con su propia poesía. Los escritores jóvenes no lo imitan", comenta.

Con 88 años de vida y muchos más por delante, luego de expresar su deseo de vivir 500 años, el poeta mexicano es descrito por su amigo como un personaje de vitalidad envidiable, capaz de hacer reír a cualquiera que esté a su lado y capaz de seguirle el paso a los jóvenes. Para Carballo, Alí Chumacero es el ajonjolí de todos los moles, ya que no hay evento literario en el que no esté presente.

"Es noble, y tiene una juventud y una vitalidad asombrosa. Bebe tragos fuertes y anda siempre de fiesta en fiesta a las dos o tres de la mañana, y eso es algo sorprendente a su edad. No ha perdido la lucidez. Es muy bueno para sacar juicios chistosos, que hacen reír a personas que están cerca de él, no hay una fiesta literaria importante en la que no esté presente.

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Creo que la poesía es una forma de ver el mundo

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

LA RAZÓN de Perú, 10 de julio de 2006

"Creo que la poesía es una forma de ver el mundo"

Poeta Marco Martos acaba de publicar "Aunque es de noche"

Marco Martos es una figura capital de nuestras letras no solo por la belleza e impacto de su obra poética, sino también por su infatigable labor académica. Martos, actual decano de la Facultad de Letras de la UNMSM y presidente de la Academia Peruana de la Lengua, se inició en el mundo literario con la edición de "Casa nuestra" (1965), desde entonces, y con más de una decena de libros publicados, su obra poética ha sido traducida al francés, alemán, inglés, húngaro, italiano y portugués. En el marco de la publicación de su último libro, el vate Julio Fabián Salvador conversó con el laureado académico y poeta.

¿Cómo se siente después de la publicación de "Aunque es de noche", su último libro?

El escritor inglés San Beda (672-735) cuenta la historia de Caedmon, un vaquerizo que había vivido hasta edad avanzada sin haber aprendido nada de poesía y asistía a reuniones donde los invitados tocaban el arpa y entonaban una canción, pero se iba antes de que empezara la música, antes de que le tocara su turno. Una noche, después de guardar sus vacas, recibió en sueños la inspiración para cantar en alabanza de Dios Creador. Cuando despertó, conservaba en su memoria todo lo que había cantado en sueños, a esas palabras añadió después otras en el mismo estilo religioso elevado: los monjes después le leían textos. Caedmon no sabía leer ni escribir, pero todo cuanto podía aprender por el oído lo ponderaba su corazón. El está considerado ahora uno de los primeros poetas en inglés. Sirva este recuerdo literario para decir que los versos religiosos al margen de la técnica del poeta son como dictados por una voz interior de origen desconocido, misteriosa de principio a fin. Me siento como si me hubiera ocurrido un milagro.

En este libro combina el verso medido con el verso libre. ¿Le es fácil manejar ambos tipos de versos?

Aprendí en la universidad los dos tipos de versificación. Los primeros pasos en el verso libre dan la engañosa sensación de que son fáciles para quien se inicia en la poesía. Puede decirse que a lo largo de muchos años fue el único tipo de verso que practiqué y que me siento cómodo con éste, pero con el tiempo me interesé en el verso medido, con las lecciones de Borges, Garcilaso, Baudelaire y tantos otros grandes poetas. El verso medido exige mucha disciplina, gran curiosidad y nunca terminas de conocerlo. Un poeta que empieza puede manejar bien el mundo cercano, las montañas poéticas que su mundo le ofrece, líricas que generalmente se expresan en verso libre. Solo mirando desde más alto se pueden ver las otras montañas poéticas del pasado que tienen tanto que enseñarnos: Homero, Virgilio, Dante, Petrarca, Arnaut Daniel y en español, Bercero, el Arcipreste de Hita, Jorge Manrique. Creo que un poeta que aspira a lo mejor debe manejar todo tipo de verso, conocer las técnicas más difíciles. El lector debe ver los resultados, buenos versos, aunque desconozca los entretelones de la escritura.

Sobre el tema del libro, no solamente hay poemas de carácter religioso, sino también se puede notar poemas de meditación y nostalgia, ¿qué nos puede decir al respecto?

Hay una sección del libro que se llama "penates". Los "penates" eran los dioses familiares proveedores, padres, abuelos, que se incorporaban al panteón familiar de cada romano. En nuestra cultura algo de eso existe y yo lo tengo muy desarrollado.

¿Es la poesía para usted una especie de religión?

Sí, creo que la poesía es una forma de ver el mundo. Es una lección que viene de los poetas simbolistas y que en Perú encarnó Emilio Adolfo Westphalen.

En el poema "Letanías" habla de la fuerza de la gravedad y del movimiento de los electrones, temas de física, ¿Cree que saber de estos temas es importante para la espiritualidad de las personas?

Las ciencias, en particular la física y biología, tienen puntos de contacto con la meditación religiosa. Me decía un amigo, el biólogo Marcos Milla, quien vive en Estados Unidos, que tanto la física como la biología llegan al umbral del misterio. Casi todo lo que ocurre en la tierra se puede explicar merced a la ley de gravedad, los movimientos de los electrones y lo que ocurre en el centro del átomo, pero no todo. Eso que no se explica, empezando por las corazonadas y llegando a los milagros, para un agnóstico, según Milla, son fenómenos que la ciencia está estudiando y algún día encontrará las leyes que los rigen. Para un creyente son avisos de la existencia de Dios.

Es usted uno de los poetas peruanos más importantes del presente, ¿qué influencia cree que tiene su poesía en los jóvenes vates?

Ignoro el detalle, pero lo general es que hay dos tipos de poetas jóvenes: los que creen que siempre se puede aprender de otro y los que sienten que un poeta mayor les quita sitio. Siempre es así. Después de un tiempo de maduración, aprenden que cada uno puede tener un lugar y que la buena poesía es de todos.

Es uno de los pocos vates que tiene prestigio tanto académico como intelectual y creador literario, ¿cómo ha hecho para alcanzar tales méritos?

Me exijo persistencia y agradezco el estímulo de los demás. No ignoro que mi poesía recién empieza a conocerse fuera del Perú.

Como maestro de poetas (Marco Martos dirige el taller de poesía de la UNMSM), ¿qué podría decirle a los jóvenes que se inician en la creación poética?

A todo poeta joven o maduro hay que pedirle que se exija mucho, que lea con dedicación y escriba sistemáticamente.

Turismo rural y actividades literarias.

Gesta Bárbara se reencuentra

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

LA RAZÓN de Bolivia, 9 de julio de 2006

Gesta Bárbara se reencuentra
La reinvención de la bohemia

Después de 60 años, los sobrevivientes del movimiento literario más importante del país se reunieron. El pisco, las travesuras y las poesías retornaron así a Sopocachi.

Texto: Javier Badani Ruiz
Fotos: P. Laguna/D. Guzmán/J. Chávez

Es por estos senderos por los que solían correr completamente desnudos en busca de la escurridiza inspiración. Lo hacían por las noches, envalentonados por los poemas del chileno Vicente Huidobro, el efecto del ´chaleco verde´ (pisco) y con los pulmones atiborrados por el humo de los ´sucrenses´.

Es aquí, en el mítico Montículo del barrio de Sopocachi de La Paz, donde a mediados de los 40 este grupo de jóvenes escritores hilvanó hechos insólitos mientras reinventaba uno de los movimientos literarios más importantes que ha habido en el país: Gesta Bárbara.

Hoy, luego de 60 años, cuatro de los sobrevivientes de aquel movimiento intelectual vuelven a reencontrarse en la emblemática plaza paceña para revivir aquellos irrepetibles años de bohemia. Claro, después de tantos inviernos el físico ya no califica para ejecutar tan osadas hazañas, pero la memoria y el espíritu se mantienen todavía intactos.

Ya lo habían demostrado unas semanas antes en las salas de Unión Latina, donde leyeron unos cuantos poemas que en su época sacudieron las anquilosadas estructuras culturales de este país.

Ahora, los recuerdos de Valentín Abecia Baldivieso, Armando Soriano Badani, Julio de la Vega y Jacobo Libermann Zelonka brotan desordenados y así, con urgencia, se estrellan contra la reportera.

´Éste era el punto desde el cual los bárbaros realizábamos grandes idioteces y les robábamos las noches a nuestros vecinos´, masculla Libermann. Y Abecia le corrige: ´Les robábamos a sus hijas, dirás´

¡Gesta Bárbara soy yo!´

Potosí fue testigo del nacimiento de Gesta Bárbara. Corría el año 1918 y un grupo de jóvenes —liderados por Carlos Medinaceli, autor de la Chaskañawi, y el peruano Arturo Peralta (cuyo seudónimo fue Gamaliel Churata)— se juntó para agitar las letras bolivianas bañadas por el romanticismo francés. Su premisa, entonces, era el introducir las nuevas corrientes modernistas.

Con intermitencias, este grupo publicó hasta 1926 una revista donde se fomentaba la crítica literaria y los versos iconoclastas. Sin embargo, aquellas inquietudes se fueron opacando por el alejamiento paulatino de la mayoría de sus miembros.

Tuvieron que pasar dos décadas y el fragor de la Guerra del Chaco hasta que un grupo de jovenzuelos de versos quinceañeros, la mayoría culminando el colegio, revivió en La Paz a Gesta Bárbara. Y fue el viernes 7 de diciembre de 1944 en la biblioteca Andrés de Santa Cruz donde Beatriz Schulze, Valentín Abecia, José Federico Delós, Federico G. Varela, Santiago Schulze, Óscar González Alfaro, Héctor Burgoa, Fausto Aoiz, Alfredo Loaiza y Gustavo Medinaceli firmaron el acta de fundación del movimiento.

En esos años eran contadas las actividades culturales en La Paz. Y la mayor parte se concentraban en recitales, declamaciones y algunos conciertos con cierta influencia argentina. ´Era un ritmo artístico aburrido. Por eso, nos propusimos hacer temblar aquel medio pacato´, se justifica Valentín Abecia.

Pero no todos recibieron con buen agrado aquel nuevo emprendimiento juvenil. Uno de ellos fue Carlos Medinaceli, quien respondió de manera furibunda a una invitación para escribir un artículo en la repuesta revista literaria. ´Jovenzuelos plumíferos, ¡yo soy Gesta Bárbara! Cómo me piden escribir en una publicación que engendré hace años´. Pero tres años después el destacado literato les felicitó. ´Vuestra acción nació de la voluntad creadora de un pueblo. Que siempre diga América india: ¡Presente, la juventud de los Bárbaros!´.

El anaquel del grito

A mediados de los años 40, la sociedad paceña dependía en gran medida de las fecundas minas de Oruro y Potosí. Y, por aquel entonces, las altas esferas conservadoras y los intelectuales presumían de una marcada influencia europea. Ese fue justamente el caldo de cultivo de la segunda Gesta Bárbara.

´Queríamos generar una tribuna de pensamiento y con gran suerte nos abrieron las puertas los mejores centros culturales y los intelectuales también nos apoyaron´, asegura Armando Soriano Badani.

Al inicio, Gesta Bárbara incluía a pintores, escultores, músicos y escritores. Con los años, sin embargo, este movimiento quedó restringido sólo a los literatos.Y fueron los jóvenes escritores quienes comenzaron a llamar la atención de la sociedad con actividades como ´El anaquel del grito´ o ´El inventario de una mujer´, donde ´decíamos rebeldes verdades y solemnes disparates´, dice Soriano.

En estos encuentros, antes conocidos como ´veladas poéticas´, los nóveles creadores leían en voz alta sus escritos y ponían a evaluación de la crítica sus obras literarias.

En su mayoría, ´nuestros versos eran oscuros. No hacíamos poemas a la ternura de las mariposas. Y aquellos que trabajaban el tema amatorio, lo hacían con un lenguaje experimental´, destaca Libermann.

De todo el grupo, era Gustavo Medinaceli —uno de los primeros en introducir en el país elementos del surrealismo europeo— quien lideraba ese cambio con obras como ´La niña del sístole inconforme´. Las metáforas utilizadas por ´el poeta loco´ ya nada tenían que ver con las expresiones pegajosas utilizadas hasta aquel entonces.

Estos intentos por emular la avasallante literatura de cambio liderada por Proust, Laurence y Joyce alarmaron a los intelectuales nacionales, que fomentaban a los considerados clásicos de las letras.

De herejía, por ejemplo, calificó un profesor cuyo apellido era Díez de Medina a un verso de los bárbaros que exclamaba: ´Dadme de beber en el vaso negro de tu sexo´.

Atados al amor

En su buena época, el beso de la muchacha más simpática era el premio que recibía el autor galardonado en los juegos florales que solía organizar la Gesta Bárbara. En ese entonces, los universitarios se reunían diariamente para realizar tertulias literarias y discutir sobre filosofía y sobre política —una mayoría era militante del PIR—. A estos encuentros se sumaban grandes intelectuales como Huáscar Cajías, Yolanda Begregal o escritores emergentes como Jaime Sáenz.

Su sitio preferido era el local Domec, en El Prado. Desde su terraza, ataviados con las más elegantes corbatas, los jóvenes observaban deambular a las adolescentes para luego tratar pícaramente de conquistarlas con algún osado verso.

´Serás mía o de nadie. Mi amor es como un barco que ancla en cada puerto´, les susurraba Abecia. Y cuando la dama intentaba escapar, De la Vega exclamaba: ¿Qué sabes tú mujer… Qué sabes del amor a manos llenas? A la distancia, mientras, invadidos por su timidez, observaban el llamado poeta de los niños, Óscar Alfaro, y el periodista Mario Guzmán Aspiazu, más conocido como Sagitario.

Pero cuando de extravagancias se trataba, Gustavo Medinaceli, según Jacobo Libermann, se destacaba.

´En una ocasión se pegó un tiro en la mano para que su madre lo internara en una clínica que estaba al lado de la casa de su enamorada. Así, con su cabestrillo, salía todas las mañanas a verla´, narra el escritor, que tampoco consiguió salvarse de las travesuras del amor.

´Surgió el falso chisme de que me iba a casar con la hija de un militar. Al enterarse, el padre dijo: ¿Este judío se va a casar con mi hija? Antes yo lo mato a balazos, carajo´.

La amenaza provocó que los bárbaros se armaran de piedras y cual manifestación se dirigieran a apedrear los vidrios de la casa del militar al tiempo que gritaban: ¡Viva Libermann! ¡Muera el coronel!

Un clan literario

Ingresar a Gesta Bárbara no era sencillo. Los aspirantes debían probar plenamente sus cualidades intelectuales y esperar después una invitación personal para conformar el movimiento cultural.

´Era una especie de clan totalmente hermético, donde los miembros elegían a quién invitar´, señala Soriano Badani, quien ingresó un año después de la fundación del grupo. El poeta recuerda que ante el rechazo de Gesta Bárbara, muchos escritores formaron por su cuenta sus propios grupos como Puerta del Sol y Medio Siglo. ´Era una especie de clan totalmente hermético, donde los miembros elegían a quién invitar´, señala Soriano Badani, quien ingresó un año después de la fundación del grupo. El poeta recuerda que ante el rechazo de Gesta Bárbara, muchos escritores formaron por su cuenta sus propios grupos como Puerta del Sol y Medio Siglo.Esa sana competencia impulsó la actividad cultural en La Paz en los años 50. Sin embargo, eran los bárbaros los que acaparaban siempre la atención, sobre todo desde el suplemento Cuadernos Literarios del periódico Última Hora, donde ingresaron por casualidad.

´Alfredo Alexander, propietario, fue designado presidente del Banco Central de Bolivia y el director del medio recibió un cargo diplomático´. Entonces, ´Ultima Hora quedó a cargo de Carlos Montaño Daza, quien nos abrió las puertas del periódico para que hiciéramos todo lo que quisiéramos´, rememora Abecia, quien pudo desarrollar allí sus aptitudes historiográficas.

Y es que en Cuadernos Literarios brilló la pluma de casi todos los miembros de Gesta Bárbara. Entre ellos, los poemas de tinte social de Alcira Cardona y José Federico Delós; la delicada pluma de Beatriz Schulze, el verso lirismo de Armando Soriano y el peculiar gusto por las metáforas de Julio de la Vega.

La muerte del alma

Con todo, y a pesar de haber traspasado los límites de La Paz —Gesta Bárbara de 1918 se centró a Potosí y la de 1944 se replicó en Cochabamba y en Tupiza—, el movimiento literario paceño comenzó en los años 60 a dispersarse poco a poco después de la súbita muerte de Gustavo Medinaceli, el alma de los bárbaros. Su partida, en el año 1957, cuando tenía únicamente 34 años, caló hondo en los que fueron sus compañeros de aventuras.

Además, al igual que Medinaceli, muchos de los miembros de Gesta Bárbara terminaron su vida muy temprano. Es el caso de Jaime Canelas, Héctor Cossío Salinas y Gonzalo Vásquez. Otros, por su parte, se alejaron sin dejar rastro, como Carlos Mendizábal, Ramiro Bedregal y José Federico Delós.

´Hemos quedado los que no servimos´, susurra Julio de la Vega, mientras cansino y sin decir adiós aleja sus lentos pasos del Montículo. Entonces, una vez más sus compañeros dejan paso a los recuerdos.

´Este es el inventor de los bloqueos, pues´, exclama Libermann y su tembloroso dedo índice apunta hacia la espalda de De la Vega.

´Una vez, se ha tendido por dos horas en medio del camino del tranvía que había en la ciudad de Cochabamba. Todo para demostrarle su amor a una chica que vivía precisamente al frente de la misma vía´, complementa Soriano.

De pronto, las risas dan paso a la melancolía. ´Se nos ha ido la vida… pero con dignidad, escribiendo poemas. La rebeldía, esa dama de hierro, todavía sigue viva en nuestras entrañas´, concluye Abecia. Y con esas palabras la grabadora se detiene. Es hora de dirigirse a la esquina de las calles Ecuador y Aspiazu, como si la hora de la tertulia volviera a comenzar, pues allí, en los años 40, era donde se servían los mejores piscos que se conocían en La Paz.


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Literatura erótica. Y a veces un poco más que eso.

Jorge Eduardo Benavides, escritor

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

SIGLO XXI, 9 de julio de 2006

Jorge Eduardo Benavides, escritor

\’Sobre todo aprendí que lo único realmente importante es el oficio\’

Si de seriedad y consecuencia podemos hablar de los narradores latinoamericanos que a punta de talento y perseverancia tratan de abrirse camino en un mercado tan difícil como lo es el español, no hay duda de que el nombre del peruano Jorge Eduardo Benavides tiene que ser mencionado. Benavides ha sabido fusionar para bien el legado literario de los escritores del Boom con todos los avatares que ha traído la siempre inestable política sudamericana. Benavides es autor de cuatro libros, los tres últimos editados por Alfaguara. Su literatura es un viaje por distintos senderos temáticos que atrapan al lector. Sin lugar a dudas, un muy buen escritor.

Gabriel Ruiz-Ortega / Siglo XXI

¿En cuánto te sirvió la historia política peruana a la hora de escribir tus novelas Los años inútiles y El año que rompí contigo?

Al menos en Hispanoamérica parece ineludible que de una u otra manera todos los escritores nos manejemos vinculados a una realidad donde los tintes políticos son más que evidentes. Supongo que ello ocurre precisamente porque esa realidad es demasiado intensa, y resulta difícil escapar de su poderosa fuerza gravitatoria. En mis novelas, ya de forma particular, hay mucha historia de la realidad política peruana, lo que me ha servido para reconstruir ese mundo terrible y lleno de encrucijadas que vivimos una y otra vez.

Uno de los autores que ha estado presente en tu narrativa, y con mayor precisión en tu primera novela, es Mario Vargas Llosa, ¿consideras que Conversación en La Catedral sigue más fresca que nunca?

Como la mayoría de las grandes novelas CELC sigue siendo fresca, sigue siendo atrevida y toda una estupenda invitación para quien considera que la literatura es un reto, un sofisticado ejercicio que implica por parte del lector un esfuerzo, un esfuerzo enriquecedor y gratificante. Supongo también que las tendencias literarias –como todo—van cambiando con el tiempo, y que hoy por hoy los lectores parecen exigir una inmediatez y una facilidad que las novelas como ésta están lejos de ofrecer.

El mercado español es de por sí muy difícil, llegaste a colocar tres libros tuyos en una editorial importante como Alfaguara. Cuéntanos cómo llegaste a publicar tu primer libro.

Llevaba casi diez años viviendo en Tenerife, dedicado a escribir y a corregir mi primera novela, además de enseñar en talleres de creación literaria. Cuando terminé Los años inútiles (me llevó seis años) pensé que no había quedado bien, que era una empresa fallida. Tiempo después una amiga la rescató de una caja, la leyó y me sugirió que la enviara a una editorial. Había pasado suficiente tiempo como para que tomara distancia con mi novela, de manera que decidí enviarla a varias editoriales, a ver si funcionaba. Empecé por Alfaguara porque es una editorial que siempre me ha gustado. No hubo necesidad de seguir enviándola porque a los meses me llamó la editora, Amaya Elezcano, y me dijo que la querían publicar, y que si tenía algo más. Tenía otra novela (El año que rompí contigo) y un libro de cuentos (la noche de Morgana), los envié y decidieron publicar ambos en los años siguientes. Hubo suerte.

¿Vives exclusivamente de la literatura?

Se podría decir que sí, pues llevó un par de talleres de literatura a la semana, doy algunas conferencias y charlas y en ocasiones escribo artículos más bien literarios. Todo ello me permite vivir y dedicar la mayor parte de mi tiempo a escribir. Intento hacerlo por las mañanas, en la biblioteca, todos los días.

Uno de los temas que se está explorando mucho por parte de los narradores es el tema del terrorismo, hay novelas que de alguna u otra forma tienen como tópico ese lastre mundial ¿Qué opinas de La hora azul (Premio Herralde de novela) y Abril rojo (Premio Alfaguara)?

Me parecen dos estupendas novelas: ambas tratan el mismo fenómeno, desde distintos ángulos y además son dos propuestas literarias muy distintas: Cueto lo ha hecho desde la reflexión y Roncagliolo desde la estructura del thriller. Sé que ambas novelas han tenido muchos detractores (en el Perú) por parte de quienes creen que ninguna de las dos da la talla para convertirse en representativa de ese período cruel y espantoso que vivimos, pero creo que se trata de una lectura injusta pues ambas novelas forman parte de ese mosaico de novelas que vendrán a representar todas las caras de un fenómeno tan oscuro como complejo. Lo estupendo del caso es que ambas han sido premiadas y creo que muy merecidamente.

En apariencia, los personajes de El año que rompí contigo son ordinarios, pero es la atmósfera en la que estos se mueven lo que los hace especiales, en esta novela te alejas de la influencia de Vargas Llosa, existe en esta una fusión entre lo individual y lo colectivo ¿Qué referentes literarios estuvieron detrás de esta segunda novela?

Hubo, efectivamente, una nueva forma de explorar el aspecto formal en esta novela. Quería que fuera radicalmente opuesta a Los años inútiles, aunque el tema sigue teniendo un trasfondo político. Mi intención era también elaborar una historia más risueña, más amable, en medio de la dificilísima situación que vivían los personajes. En cuanto a referentes literarios, el mayor probablemente sea el de Cortázar, pero también muchos otros…

Te iniciaste publicando un libro de cuentos, y justamente tu último libro es de cuentos también, ¿cuáles son los enlaces o diferencias que como autor ves entre Cuentario y La noche de Morgana?

Creo que hay una diferencia muy, muy grande: Cuentario es un libro de aprendizaje, de alguien con muchas ganas de escribir pero sin oficio y lo peor, probablemente sin tiempo para adquirir ese oficio. La noche de Morgana se hizo durante mis muchos años en Canarias, y en esos años leí, aprendí, enseñé y trabajé mucho más que nunca. Sobre todo aprendí que lo único realmente importante es el oficio.

¿Qué autores españoles son los que te han llamado la atención?

Hay muchos y muy buenos, desde Javier Reverte a Javier Marías, pero también Manuel Vicent, Quim Monzó, Rosa Montero.

Esta es una pregunta inevitable. En tu novela Los años inútiles reflejas la podredumbre del APRA, partido político de larga data en el imaginario histórico peruano y latinoamericano. ¿Cómo ves el regreso de este partido político al poder en Perú?

Es una situación realmente terrible y toda metáfora o comparación se queda corta: hemos tenido que votar para salvar la democracia, y para lograrlo, para no caer en manos de la locura, del fanatismo castrense, del nacionalismo más casposo, hemos metido las manos en el cubo de basura del historia para rescatar de allí a Alán García Pérez. Y así hemos hipotecado nuestro futuro poniéndolo al cuidado del tipo que hizo papilla nuestro país. Resulta estomagante pensar que debemos darle otra oportunidad…

¿Piensas escribir una novela sobre los inmigrantes?, ¿qué te ha ofrecido España en todos estos años?

No sé si escriba sobre los inmigrantes, porque aún cuando es un tema que vivo día a día, aún no me ha llamado la atención literariamente, de esa manera arbitraria y perentoria como suelen reclamar las novelas, quiero decir. España me ha dado mucho: la generosidad de un país que me abrió las puertas y me permitió ser y hacer lo que siempre quise; la distancia necesaria para mirar mi país natal desde otra perspectiva; y sobre todo, la ilusión de participar también aquí, en la construcción de una sociedad mejor.

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Quiero ser escritor, ¿qué hago?

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

EL PERIÓDICO DE CATALUÑA, 9 de julio de 2006

Quiero ser escritor, ¿qué hago?

600 alumnos se matricularon este curso en la Escuela de Escritura del Ateneu Barcelonès

M. EUGENIA IBÁÑEZ
BARCELONA

Alumnos en una clase de la Escuela

de Escritura del Ateneu Barcelonès

Si usted no sabe lo que es la "focalización interna fija" olvídese de ese inconfesado sueño de convertirse en escritor, de colocar su primera novela en las listas de libros más vendidos o de verse en la necesidad de recurrir a los mossos para calmar a sus desaforados lectores el día de Sant Jordi. Si, por lo contrario, usted ya sabe que lo de la focalización se refiere a escribir en tercera persona desde el punto de vista de un personaje, no se haga muchas ilusiones porque tampoco tiene asegurado el olimpo literario. Pero si lo que le preocupa es conocer los límites de su talento pluma en ristre, no lo dude, dese una vuelta por una escuela de escritura.

Eso es lo que hizo Ildefonso Falcones, el escritor novel que ha puesto de actualidad a la escuela de escritura del Ateneu Barcelonès. El autor de La catedral del mar, abogado de profesión –por lo menos hasta ahora–, pasó cinco años dando forma a la estructura de su novela. Cuando la tuvo acabada, quiso saber si era lo suficientemente buena como para someterla al juicio de los lectores, y con esa duda acudió al Ateneu, donde aplicaron los retoques técnicos que el entusiasmo literario del autor no había previsto. El resultado ya es sabido: la obra fue la más vendida en el pasado Sant Jordi, sigue en la lista de los libros más solicitados y una productora española acaba de adquirir los derechos para el cine.

ALQUIMIA LITERARIA
La catedral del mar es la sublimación de la alquimia literaria que puede hacerse en una escuela de escritura, y el éxito de Falcones con una primera novela es, quizá, un caso entre miles de manuscritos con aspiraciones. Pero autor y novela sí pueden presentarse como paradigma de lo que la disciplina y el trabajo permiten aportar al talento o a la suerte.

"Yo quiero ser escritor, ¿qué hago?". Cuando a Jordi Muñoz y Pau Pérez, directores de la Escuela de Escritura del Ateneu, les formulan está pregunta, la respuesta suele ser otra pregunta –"¿Ensayo o ficción?"–, y el aspirante puede acabar en su casa o matriculado en un curso de tres años que le enseñará algo más que a hacer la concordancia de verbo y sujeto. La escuela del Ateneu es heredera del Aula de Lletres fundada por Dolors Millat en 1993 y que cinco años después pasó al Ateneu con la práctica totalidad del profesorado. Los directores marcan la jerarquía de su escuela –"no es un taller"–, recuerdan que es única en Catalunya, que sus estudios están homologados por dos universidades, que el curso pasado se cerró con 600 inscripciones y que, además de Falcones, 17 alumnos han publicado este año sus manuscritos, aunque sin el apabullante éxito del abogado.
La escuela tiene 40 profesores –escritores, editores, catedráticos–, 24 colaboradores para los ciclos de conferencias y unos itinerarios de estudios que ofrecen 60 propuestas. El primer curso es común y en el segundo el alumno debe optar por ficción y no ficción, relato o novela, y aprenderá a crear expectativas en el lector, a dejar constancia del tiempo y el espacio en la narración, a fijar las características del personaje, a buscar el desencadenante de la trama y a escoger cuándo se debe resumir o escenificar. Casi nada.

Cuando a Jordi Muñoz y Pau Pérez, directores de la Escuela de Escritura del Ateneu, les formulan está pregunta, la respuesta suele ser otra pregunta —-, y el aspirante puede acabar en su casa o matriculado en un curso de tres años que le enseñará algo más que a hacer la concordancia de verbo y sujeto. La escuela del Ateneu es heredera del Aula de Lletres fundada por Dolors Millat en 1993 y que cinco años después pasó al Ateneu con la práctica totalidad del profesorado. Los directores marcan la jerarquía de su escuela —-, recuerdan que es única en Catalunya, que sus estudios están homologados por dos universidades, que el curso pasado se cerró con 600 inscripciones y que, además de Falcones, 17 alumnos han publicado este año sus manuscritos, aunque sin el apabullante éxito del abogado.La escuela tiene 40 profesores –escritores, editores, catedráticos–, 24 colaboradores para los ciclos de conferencias y unos itinerarios de estudios que ofrecen 60 propuestas. El primer curso es común y en el segundo el alumno debe optar por ficción y no ficción, relato o novela, y aprenderá a crear expectativas en el lector, a dejar constancia del tiempo y el espacio en la narración, a fijar las características del personaje, a buscar el desencadenante de la trama y a escoger cuándo se debe resumir o escenificar. Casi nada.

"No todos los alumnos quieren crear obra propia; algunos pretenden dar forma a las memorias del abuelo, o mejorar la redacción de ponencias o su capacidad de expresión", explican los dos directores tras insistir en que la escuela "no vende talento", pero ayuda a hacerlo visible: "Hay gente que tiene buenas historias que quedan en nada por falta de la técnica adecuada, y esta sí se adquiere". No hay fórmulas mágicas, sólo trabajo que, quizá, puede suplir deficiencias educativas porque, concluyen, "en este país se escribe mucho y no siempre bien".

www.premiosliterarios.com

explican los dos directores tras insistir en que la escuela pero ayuda a hacerlo visible: No hay fórmulas mágicas, sólo trabajo que, quizá, puede suplir deficiencias educativas porque, concluyen,

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¿Existe lo homosexual como género literario?

Ficha de análisis o teoría académica:

LA CRÓNICA SOCIAL, 8 de julio de 2006

¿Existe lo homosexual como género literario?
Literatura entre iguales

De un tiempo a esta parte, antes incluso de ser aprobada la ley que permite el matrimonio entre homosexuales, este colectivo está siendo objeto de una fuerte revisión: todos los ámbitos son susceptibles de focalizar parte de su esfuerzo a él. Así, tenemos agencias de viajes, restaurantes, gimnasios, tiendas de ropa y música, bares, bancos (en Estados Unidos), series de televisión o películas dirigidos específicamente a ellos como destinatarios.

POR ESTHER PEÑAS.

Los debates acerca de la causa última de la homosexualidad (genética o socializada), a propósito de lo adecuado de que adopten -en el caso de hombres- o tengan hijos -en el de las mujeres-, de lo aconsejable o nefasto del hecho de reconocerles como un tipo más de familia, con su idiosincrasia y características propias están a la orden del día. Ponga un homosexual en su vida. Al menos hoy por hoy, resulta de lo más chic.

Otro asunto imbricado con el colectivo pero que viene de antiguo y jamás demodé es la sempiterna porfía acerca de la existencia o no de una literatura propiamente homosexual. Desde Catulo o Virgilio hasta Jaime Gil de Biedma o Tennesse Williams, pasando por Verlaine, Gidè, Cocteau, Lorca o Cernuda rastreamos indicios, barruntos, evidencias de pulsiones homoeróticas. Esos vestigios de amor entre iguales son los que vamos a retomar en este reportaje que, por otro lado, nada más lejos de pretender ahondar en la ardua y espinosa cuestión de si lo homosexual es o no un género literario (aunque quien rubrica estas palabras no lo cree así, valga esta afirmación como confidencia más que como axioma, obviamente).

LOS ANCESTROS DE LAS LETRAS

Es inevitable mentar un nombre: Safo (alrededor de 600 a.C.) madame de la isla de Lesbos, en la que, además de una polinización cultural también se produjo una eclosión de amor lésbico: "… la lengua se me hiela, / y un sutil fuego no tarda en recorrer mi piel,/ mis ojos no ven nada, y el oído me zumba, / y un sudor frío me cubre. / La quiero a ella".

No obstante, circula, como un virus, un prejuicio extendido: todo el mundo da por válido el que las relaciones homosexuales en la antigua Grecia y Roma eran algo tolerado y respetado. Común en ciernes. Y es así, pero con un matiz importantísimo que se refleja en los textos literarios. Era honorable esta práctica siempre que el varón adulto, el ciudadano libre, ejerciese la sodomía. Era el encargado de conducir por un proceso iniciático-sexual al joven sodomizado. De la mano del amante (erastés) el joven (eromenos; entre los 12 y 17 años) se integraba en la vida social e intelectual de la ciudad. Cuando entraba en la edad adulta, él mismo ejercía de erastés. "Tus piernas, Nicandro, se cubren de pelos; guárdate/ de que no les ocurra a tus nalgas lo mismo: verás entonces qué escasez de amantes. Preocúpate/ ahora por tu edad, que luego nunca vuelve", escribe Alceo.

El problema, la mofa, la befa y el escarnio se producía cuando dos varones libres e iguales entablan relaciones sexuales. Baste recordar que a Sócrates se le condenó por corromper a los jóvenes, los chistes sodomíticos de Marcial ("puesto que al muchacho le duele la polla/ y a ti, Nevolo, el culo;/ no soy adivino, pero sé bien lo que hacíais") o la guasa de Catulo sobre César, a quien tacha de ser demasiado pasivo ("te joderá y se la chuparás") o la advertencias de Teognis contra el enamoramiento: "sobre el cuello de los que hacen el amor a los muchachos / hay siempre un yugo de infortunio, / doloroso testimonio de su hospitalidad excesiva; / pues el que busca afanosamente el amor de un joven, / debe poner sobre él su mano / igual que sobre una hoguera de sarmientos".

EL ORO HOMÓFILO DE LOS CLÁSICOS

"A un puto, sin más ni más/ prendieron por delincuente,/ no por culpa de presente, / sino por culpas de atrás". Con esta sorna retrata Luis de Góngora el entonces ya considerado vicio (en el año 438, Teododio II condena a la hoguera la práctica de la homosexualidad pasiva; en el siglo VI, también se condena a muerte la activa. Es entonces cuando la sombra del silencio a propósito de este tema cae como el telón de un gran teatro, Europa. Curiosamente, apenas ha rastro de condenas lésbicas; quizás a nadie se le planteó la mera idea de que dos mujeres se procurasen placer, amor, sensualidad).

Por su parte, Shakespeare se acercaba a los invertidos de esta guisa: "Primero te creó mujer Natura/ y, desvariando mientras te esculpía,/ de ti me separó, decepcionándome, / al agregarte lo que o me sirve". De esta época, destacar a autores como Marlowe, Miguel Ángel, Denys de Saint-Pavin (autoproclamado ‘El rey de Sodoma’) y, según avanza el tiempo, la lista de autores homosexuales o no pero que reflejan en sus textos cierto tinte homoerótico o bien heterogay (de claro sesgo heterosexual, pero apreciado por los homosexuales) va robusteciéndose. Sor Juana Inés de la Cruz (Méjico 1648-1695), por ejemplo, nos lega estos versos:

"Ser mujer, ni estar ausente,/ no es de amarte impedimento; / pues sabes tú que las almas/ distancia ignoran y sexo", no menos explícitos que los de Lord Byron (lord Byron, 1788-1824), el poeta europeo más famoso de su tiempo: "Te observé cuando el enemigo estaba a nuestro lado,/ dispuesto a atacarle –o a que nos atacaran./ Prefiero no tener esperanza, antes que compartir algo/ con mi adorado que no sea libertad y el amor".

Aquí, en todas las guerras románticas, como en las espartanas, la admiración del guerrero por el guerrero confundía las zonas limítrofes entre la amistad y el amor. Algo similar a lo que transmite en sus escritos Lawrence de Arabia (Gales, 1888-Siria, 1911), quien escribió sus versos más hermoso a su compañero –hábilmente silenciado en el cine de Hollywood-: "Te amaba, y por eso tomé aquellas oleadas / de hombres en mis manos (…)/ así nuestra ganancia de amor fue tu cuerpo desechado, para sostenerlo/ por un momento/ antes de que la blanda mano de la tierra explorara tu rostro").

TURISMO SEXUAL, DESENFADO Y TORMENTO

Este binomio parece aludir a una práctica de hoy, bastante tórrida y delictiva en muchos países. Sin embargo, August von Platen (Baviera, 1796- Sicilia, 1835) ostenta el dudoso honor de considerarse un pionero en estas lides del turismo sexual. Él fue quien descubrió rutas, paraísos populares donde la moralidad pagana –y en especial la pobreza, que muchas veces pierde la ética y la moralidad por el camino de la superviviencia- hacía mucho más fácil las relaciones entre varones. Así, además, lo trasvasó a sus ‘Sonetos venecianos’.

Menos complejos albergaba Walt Whitman (1819-1892), el venerable y venerado anciano, padres –según muchos- de la poesía moderna. En él, el amor a los jóvenes muchachos es casi un canto a la vida, a la felicidad y, sobre todo, a lo bello: "Nosotros, dos buenos mozos, abrazándonos mutuamente, / sin jamás abandonarnos el uno al otro, recorriendo los caminos de extremo a extremo, recorriendo el Norte/ y el Sur".

La actitud desenfadada del norteamericano contrasta con la tormentosa relación entre dos de los grandes poetas franceses: Paul Verlaine (1844-1896, cuyos poemas pornográficos se reunieron en un libro titulado ‘Hombres’) y Arthur Rimbaud (1854- 1891, cuya intensa vida le llevó de ser vate aclamado a traficante de armas, marfil y hay quien dice incluso esclavos). Ambos, entre otras muchas cosas, escribieron el laureado y escatológico ‘Soneto al ojo del culo’: "Oscuro y arrugado como un clavel violeta/ entre el musgo respira humildemente oculto/ húmedo aún del amor que la pendiente sigue/ de las nalgas blancas al borde de su abismo".

Otro tipo siniestro e interesante, coetáneo de los dos franceses, fue el Barón Corvo (Londres, 1860 – Venecia, 1913): "… un tropel de chicos, delgado y gallardos, / que ríe en un encantador desorden/ sabiendo que no hay miedo ni cuidado alguno…", exquisito como Kavafis (Alejandría, 1863- Atenas, 1933) quien, al igual que Van Gogh, apenas vendió en vida. Ambos, Kavafis, Barón Corvo, eran espíritus refinados, con una sofisticación en sus formas llamativas y sugerentes que tocaban a decadencia, a último sorbo. A néctar, en definitiva, por cursi que suene.

Mientras, en España surge nuestro segundo Premio Nobel (el primero fue Echagaray, en 1895), Jacinto Benavente (Madrid, 1866- 1954), bandeándose ante los rumores de su sexualidad durante toda su vida para finalmente declamar en un soneto, sotto voce: "¡Vicio? No… que radiante en puro anhelo, / aunque por la materia se interese, / sabe volar y remontarse al cielo./ Fiése, deja que le diga… amor. Su nombre es ése". La proximidad geográfica era más explícita que la bizarra autóctona. Véase, por ejemplo, las hermosísimas ‘Canciones de Bilitis", uno de los libros lésbicos más bellos, del francés Pierre Louÿs (Gante 1870- París, 1925): "Dejaré el lecho como ella lo ha dejado, / deshecho y quebrantado, / revueltas las sábanas, / a fin de que la forma de su cuerpo / quede impresa junto a la del mío".

¿AMOR SIN NOMBRE?

Seguimos este sucinto y rapidísimo repaso a textos y autores de corte homoerótico. Detengámonos en Lord Alfred Douglas (1870-1945), nadie si no hubiera sido amante de Wilde. Y sublime por un verso que, si bien se atribuyó al maestro, éste confesó la autoría de Douglas: "Yo soy el Amor que no se atreve a decir su nombre". Hay versos que bien valen la gloria del Parnaso (como uno del Marqués de Campo, Burdeos, 1877-1916, por cierto también homoerótico: "me posee el demonio del deseo insaciado").

Escribamos, pues, más nombres, ante la imposibilidad de detenernos siquiera con decoro en estas figuras que vamos mentando, mitad trote, mitad galopando: Pessoa (Lisboa, 1888-1935, quien nunca salió de su tierra natal y quien pese a su polvo huraño defendió a diversos amigos homsexuales. Qué bello aquello de "¡Ha muerto el dios cuyo culto consistía en ser besado!"), Cocteau (París, 1889-1963. Recemos con él: " Que triste nos resulta/ estar donde no estamos")), Federico (García Lorca, claro, Granada 1898- 1936; ¿recuerdan aquel verso, "¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!"), Luis Cernuda (el tierno, delicioso, supremo Luis Cernuda a quien todavía no se le ha hecho justicia, como a otros tantos, como a otros muchos; Sevilla, 1902-Méjico 1962; aquella dignidad lánguida "con solitaria dignidad el viejo debe/ pasar de largo junto a la tentación tardía"), Yourcenar (Bruselas, 1903-1987; clásicas su ‘Memorias de Adriano’), Jean Genet (París, 1910-1986. Ese espléndido poema, ‘El condenado a muerte’, desbrozado por la voz recia de Serge Reggiani), Gloria Fuertes (Madrid, 1918-1998; ‘La huéspeda’: …la zorra de la angustia/ llegó mala…/ ¿Y cómo voy a echarla/ si me vino preñada de esperanza?), Ginsberg (mítico de la generación beat norteamericana; Nueva Jersey, 1926: "dulce chico, dame tu culo/ ¿nunca te has acostado con un hombre?), Jaime Gil de Biedma (murió de SIDA, en 1990. Había nacido en Barcelona, en 1929. Fue prefecto de la palabra, y consiguió ser abad de la misma: "A duras penas te llevaré a la cama,/ como quien va al infierno/ para dormir contigo"), Reinaldo Arenas (Cuba, 1943-Nueva York, 1990, también segado por la hoz del SIDA), Leopoldo María Panero (Madrid, 1948; le escribió a un tal Francisco aquellas líneas: "Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de la vida/ porque eras suave como el peligro/ como el peligro de vivir de nuevo"), Patricia Highsmith (Texas, 1921; inquietantes relaciones homófilas en obras como ‘Extraños en un tren’ o ‘La soga’).

Todos ellos son autores que han ido desechando estereotipos, y conocedores –al menos de manera superficial- de la importancia y alcance de muchos de ellos, no podemos por menos que emplazarnos a nosotros mismos para retomar este suculento tema para afinar más –el tiempo y el espacio, en esta ocasión, lo impiden- .

Eso sí. Algo, estética y argumentalmente, se ha avanzado. Antes, los homosexuales no podían sobrevivir en aquellas novelas que trataban de ellos (‘El lugar sin límites’, de José Donoso, verbigracia), y requerían aspirar a una posición social que satisfizo el requisito de la heterosexualidad; los personajes antes estaban atormentados, sojuzgados, doloridos, enfermos, enloquecidos…

Poco a poco, van quitándose sus lastres hasta encontrarse a sí mismos y dándose cuenta de que sus problemas, sus anhelos, sus sonrisas, las provocan las mismas cosas que al resto de humanos. Sólo que traducido a otro instinto sexual.

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Literatura erótica. Y a veces un poco más que eso.

Las generaciones son creaciones culturales artificiales

Ficha de textos para la polémica o la reflexión:

PERIODISTA DIGITAL, 8 de julio de 2006

Vicent: Las generaciones son creaciones culturales artificiales

Agencia EFE

El escritor y periodista Manuel Vicent entiende la literatura como "un oficio solitario" y admite no tener interés alguno en ser "citado después de una ristra de escritores" dentro de una generación, porque las considera "creaciones culturales artificiales programadas por editoriales y ministerios".

En una entrevista con Efe, Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) defiende que el escritor debe apropiarse de las palabras y hacer de ellas su propia "huella digital" para conformar un estilo propio, aunque cree que en España el vocablo estilo "se usa casi como un insulto".

Desde el "pudor" y la "humildad", según confesó hace unos días, el autor de "Tranvía a la Malvarrosa y "Balada de Caín" ha impartido esta semana en Santander un curso magistral sobre su obra dentro de la programación de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Sumergido también en su próxima obra -unas memorias gastronómicas con las que quiere recuperar "la olla" de su abuela-, Vicent sostiene que el lenguaje "es la vida" y "crece como un árbol desde la creatividad marginal", porque la evolución del idioma emerge desde grupos tan dispares como los jóvenes o los presos de una cárcel.

A la hora de enfrentarse a cada nueva obra, no teme a "la página blanca" porque le permite "toda la imaginación" y propicia el intento de escribir el texto "más maravilloso del mundo". Pero el miedo surge terminada la página ante la posibilidad "de haber claudicado en alguna de tus convicciones".

En el "oficio solitario" de la escritura, Vicent bucea en dos mares: el Mediterráneo y el de "asfalto", según confiesa el que fuera Premio Nadal en 1986 por "Balada de Caín".

Así, admite que las grandes urbes le "excitan" porque "aunque no salgas de casa sientes que estás cabalgando un poderoso animal que está vivo y que emite vibraciones y energía. Aunque estés durmiendo tranquilamente en tu cama, vas encima de ese búfalo que es la creatividad de una ciudad".

Por eso, para Vicent, pasear por Nueva York, París, Londres o Madrid supone un invitación a "la emoción y a la imaginación".

En cambio, el espacio valenciano le aporta "la sensación de la naturalidad y de la gente". No le interesa "la Valencia de los grandes edificios significativos y de los grandes acontecimientos" sino la ciudad imaginativa.

El también columnista cree, respecto a los medios de comunicación, que "el periódico se está convirtiendo en un transporte de mercancías" y denunció la "sobrecarga de información".

"Desde todos los ángulos te están disparando noticias", en un momento en que aumenta la importancia de internet y los diarios gratuitos, dijo.

"Muchas veces cuando viajas y no has leído ningún periódico, ni has oído la radio y no has visto la televisión, parece que te has purificado", añadió el también ganador del Premio Alfaguara en 1999 por su novela "Son de mar".

Para Vicent, esta tendencia también afecta al arte, al que califica "como un río", que se apropia de los medios que están alrededor y que actualmente está "fecundado" con la cibernética y la informática.

En medio de todos estos cambios y tecnología, el escritor se plantea la vida como una "exploración del mundo que le rodea", en el que nada está terminado y donde lo importante es "vivir sin tener que claudicar de las ideas firmes que uno debe tener para poder afeitarse sin envejecer".

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Escribo lo que quiero y me lo publican\'

Ficha entorno al factor humano en la literatura:

DIARIO DE TORREDONJIMENO, 6 DE JULIO DE 2006

Fernando Arrabal: \’Escribo lo que quiero y me lo publican\’

El escritor Fernando Arrabal aseguró que está "en el mejor de los mundos" porque escribe lo que quiere y, además, se lo publican.

Arrabal, que realizó estas afirmaciones a un grupo de periodistas antes de pronunciar la conferencia inaugural de los cursos de verano de la Universidad Rey Juan Carlos, que se celebran en Aranjuez, afirmó que, a veces, en sus escritos, se le ocurren frases que no entiende ni él mismo y, sin embargo, se las publican "en periódicos tanto nacionales como internacionales". Este dramaturgo, poeta, ensayista, novelista, pintor y cineasta confesó que "no hay un momento de mi vida donde no esté escribiendo", aunque no quiso adelantar qué libro o qué proyectos tiene ahora entre manos.

Galardonado con numerosos premios dentro y fuera de España, entre ellos el Nacional de Teatro por "Cementerio de automóviles" y el Nacional de Literatura Dramática por "Carta de amor"; el Gran Premio Teatro de París, el Oby de Nueva York y el Premio Teatro de la Academia Francesa, Arrabal dice que todas estas distinciones que ha recibido a lo largo de su carrera son "inmerecidas".

El escritor, nacido en Melilla en 1932, no posee sin embargo el Premio Cervantes, un galardón que, según dijo, "sí me gustaría recibirlo porque aún tengo mucho espacio en mi baño".

Arrabal reside en París desde 1955 y, aunque suele decir que "sólo está de paso" en la capital francesa, hoy indicó que no volverá a España "hasta dentro de otros cincuenta años".

Al ser preguntado por un sueño que le gustaría cumplir, Arrabal confesó que le gustaría recuperar el humor, ya que, según dijo, lo perdió hace 43 años, aunque no precisó el motivo.

Respecto a su fama de provocador, declaró que "jamás" ha provocado a nadie. La provocación, ha dicho en alguna ocasión, "es una cosa misteriosa, un accidente del azar", y hoy apostilló: "ni yo ni ninguno de los genios que he conocido son provocadores, entre ellos Bécquer o Picasso".

En relación a la próxima visita del Papa Benedicto XVI a España, Arrabal explicó que "Dios no es un hombre sino una mujer" y, agregó "no es serio hablar de Dios sino de la Virgen".

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